Ruta en coche por Babia BABIA (LEÓN)


Tan joven es el Parque Natural Babia y Luna como el río Sil que nace en su territorio, o tantos otros ríos que descienden de sus montañas. Declarado en 2014, abarca los valles de Babia y Luna, aunque antes ya era Reserva de la Biosfera. En esta etapa describo una ruta en coche por Babia.

Babia. Un nuevo Parque Natural

Este lugar encandiló a los antiguos reyes, quienes acudían a  Babia para descansar y desconectar. Hoy en día, Babia sigue siendo un lugar para maravillarse de sus paisajes, para disfrutar del buen comer, para descansar contemplando sus montañas, y sobre todo, para caminar por sus valles y alucinar con las praderas repletas de flores, o para subir a alguno de sus 68 dosmiles y flipar con los panoramas de montañas y valles. A mí también me enganchó hace tiempo. Me encanta estar en Babia.

Esta comarca leonesa linda con el Parque Natural de Somiedo. Es el lado soleado de este sector de la Cordillera Cantábrica, cuyas montañas suelen detener las nubes que a menudo cubren Somiedo. Mientras tanto, Babia sonríe bañada por el sol.

Sus paisajes son fruto de la acción de los glaciares, que ocupaban estos valles hace millones de años, y han dejado signos geológicos en forma de circos glaciares, pequeñas lagunas, o bloques pétreos arrastrados por las morrenas.

En Babia, las cigüeñas se instalan en los campanarios de las iglesias, o en lo alto de peñascos. Aves rapaces surcan los cielos, a menudo dibujados por estelas de aviones.

En sus amplias praderas pasta el ganado ovino y bovino en verano. Rebaños que también conocen otras tierras, ya que la práctica de la trashumancia es costumbre arraigada, trasladándose en invierno a las dehesas extremeñas, cuando la nieve cubre los parajes babianos. Fríos y largos inviernos, y agradables veranos, aquí sí que puede decirse que cada estación es diferente.

Cabaña de pastores en Babia

Acorde con la belleza de estos valles y estas montañas han acondicionado el Centro de Visitantes del Parque Natural en un precioso edificio histórico del siglo XVI, el Palacio de Quiñones, en la localidad de Riolago. Me ha gustado mucho el vídeo de 4 minutos, que escenifica la vida de los pastores babianos. La visita al centro se complementa con paneles explicativos de la geología, flora, fauna, tradiciones de Babia, narrados en modo poético.

Palacio de Quiñones en Riolago

Estar en Babia

Me encanta estar en Babia por sus paisajes, por sus floridos valles rodeados de montañas, por sus ríos jóvenes y frescos. Un despliegue de color primaveral realmente impresionante.

Me encanta estar en Babia por sus días soleados y sus noches frescas. Por dormir con manta en verano.

Me gusta Babia por su aire rural y su ritmo lento. Por esa recarga de pilas que viene de serie.

Me encanta estar en Babia por sus solitarios caminos que huelen a flores.

Me gusta Babia porque es humilde y no se vende a las masas.

Me encanta estar en Babia porque siempre me encuentro lugareños dispuestos a echar unas parrafadas, gentes que sienten su tierra.

Me encanta estar en Babia por esas cenitas que prepara Gerardo, siempre tan creativas, que nos sorprenden cada noche.

Ruta en coche por Babia

Una ruta en coche por Babia

Accediendo desde Ponferrada, la carretera recorre las tierras del Alto Sil. Por aquí, casi todos los pueblos portan el apellido “Sil”: Páramo del Sil, Palacios del Sil, Villariño del Sil…….., hasta que llegamos a la localidad de Villablino, capital del valle minero de Laciana. A partir de entonces, varios pueblos adquieren el apellido “de Laciana”.

Una interesante opción en Laciana consiste en conocer el bosque de tejos de Rioscuro. Para ello, desde la localidad de Rioscuro debemos tomar la carretera hacia Murias de Paredes.

Después entramos en Babia, y entonces es fácil adivinar el apellido: Torre de Babia, Piedrafita de Babia, etc. Puede decirse que este último (Piedrafita) es el primer pueblo de Babia, al borde de una carretera que recorre longitudinalmente el valle del río Luna. Se trata de un valle amplio, con montañas a ambos lados de la carretera, pero que se perciben lejanas. Posiblemente, paisajes que no dicen nada a quién únicamente los recorra en coche por esta carretera general. Para conocer, admirar y enamorarse de Babia hay que penetrar en sus estrechos valles y dejarse llevar por el ritmo lento de sus gentes, sus pueblos y sus paisajes.

Por eso, para empezar a conocerla de verdad, desde Piedrafita de Babia tomamos la carretera que conduce al Puerto de Somiedo, pero en Vega de Viejos nos desviamos a La Cueta. Éste es el pueblo más alto de la provincia de León, a 1450 m de altitud. Ya sólo el paisaje que se divisa desde la carretera que conduce a La Cueta es un  placer para la vista. La angosta y sinuosa carreterilla sigue la garganta que forma el río Sil en su vigoroso descenso. Probablemente, en algún momento tendremos que detener el coche para dejar pasar a un grupo de vacas. Por momentos, el desfiladero se estrecha y sólo caben la estrecha carretera y el pequeñajo Sil.

Carretera de La Cueta

El Sil nace precisamente en los valles de La Cueta. Si además nos animamos a recorrer la ruta de senderismo por el valle del Sil hasta su nacimiento, entonces la satisfacción debiera resultar plena. Y todavía mejor si además subimos a la cima de Peña Orniz, que regala unas vistas espectaculares. En realidad, La Cueta es punto de inicio de varias rutas de senderismo y de montañismo, pero sin duda la más popular es la Ruta a las Fuentes del Sil y Peña Orniz.

Vistas desde la cima de Peña Orniz

No hace falta seguir esta ruta señalizada. Cualquier camino es bueno para explorar y dejarse perder, como el apacible paseo de Babia a Los Puertos o este paseo montañero por los alrededores de La Cueta.

Desde luego que La Cueta ofrece muchas opciones montañeras. Otra de ellas es la ascensión a Peña los Años, desde donde nos quedamos extasiados contemplando la Laguna de las Verdes en la falda del Montihuero.

Quejo es uno de los barrios de La Cueta, que podemos usar como base para ascender a Peña Crespa.

Vistas desde Peña Crespa

El río Sil en Quejo (La Cueta)

Regresando a la carretera general continuamos nuestra ruta en coche por Babia. Nos volvemos a desviar a la izquierda para acercarnos al Lago de Babia (o Lago Grande) en la localidad del mismo nombre. Lo he visto en todas las estaciones, y menuda diferencia. En invierno nos regala estampas nevadas. En verano, un entorno florido y los sonidos de aves y ranas.

Lago de Babia

De nuevo en la carretera, Cabrillanes es la siguiente población, capital de uno de los municipios que componen el Parque Natural (el otro es San Emiliano). En Cabrillanes podemos desviarnos para hacer un bucle en coche, pasando por Peñalba de los Cilleros, y entrar en Laciana por Los Beyos, el Puerto de la Magdalena o El Villar de Santiago. La Garganta del río Bayo poblada de árboles caducifolios en las zonas bajas y por matorrales sobre las laderas altas, nos devolverá a Villablino.

Ruta en coche por Babia

Pero seguiremos adelante por el valle del río Luna. Después de Cabrillanes nos encontramos la desviación a La Riera. Desde este pequeño pueblo parte la ruta de subida al Montihuero, otro de los dosmiles de Babia, una montaña que presenta formas muy diferentes desde cada perspectiva. La subida al Montihuero no es fácil, pero no importa, quién no esté dispuesto a enfrentarse a semejante esfuerzo, seguro que disfrutará de lo lindo paseando por las praderas de la majada de Fonfría.

Como siempre, hay que entrar y salir de cada valle. Al siguiente valle accedemos desde Torre de Babia, punto de inicio de la ruta a la Laguna de las Verdes, una de las más populares. Es sencilla y poco cansada, y……….maravillosa si se hace a finales de primavera o principios de verano. Es esa época encontramos muchísimas orquídeas y abundante agua en las cascadas que forma el arroyo Torre. Más adelante, en pleno verano, la laguna se cubre de hierba verde, de ahí su nombre. La figura del Montihuero es impresionante desde este punto.

Laguna de las Verdes

De nuevo en la carretera general, nos topamos con Huergas de Babia. Ahí tomamos una desviación que nos lleva al pueblo de Riolago, sede del Centro de Visitantes del Parque Natural.

De Riolago parte la ruta señalizada al Lago Chao. Ese día hay que desayunar bien para no conformarnos únicamente con alcanzar el pequeño lago, sino continuar hasta la cima de las montañas que lo circundan. La subida al Alto La Cañada es cansada, pero carece de complicación técnica. Las vistas…….una maravilla. Bueno, es que esta ruta es preciosa, teniendo como escenario un circo glaciar impresionante.

Lago Chao

Regresando a Huergas, la carretera conduce después a Robledo de Babia, a Cospedal, y nos volvemos a desviar hacia La Majúa. Siguiendo el curso del río La Majúa, tenemos ocasión de hacer la ruta senderista por el Valle de Congosto …….. facilísima,……… por pista. Existe la posibilidad de subir a varias cimas……….eso ya no es tan fácil. Pero es que la ruta por el Valle Congosto es una auténtica preciosidad. Y se puede seguir andando hasta Torrestío.

Valle La Majúa

De nuevo en coche, desde La Majúa nos dirigimos a San Emiliano, capital municipal, para recorrer el valle del mismo nombre. Éste sí que se puede recorrer en coche, pasando por varios pueblos. Uno de ellos es Candemuela, cuya iglesia está calificada como la más bella iglesia de barroco rural de la montaña leonesa. Genestosa y Torrebarrio son otros pequeños pueblos asentados en el Valle de San Emiliano. 

Valle de San Emiliano

Torrebarrio reposa cerca de la falda de Peña Ubiña, todo un mito, la montaña más alta de la zona, frecuentemente abrazada por la niebla. Esta desafiante montaña se ha cobrado bastantes vidas, por lo que, para no expertos, es posible hacer una ruta más sencilla, conocida como “Por el entorno de las Ubiñas”. Aún sin tener ganas de caminar, merece la pena llegar en coche hasta el barrio de Torrebarrio Alto y dar un pequeño paseo para contemplar esta montaña piramidal que tanto me gusta.

Torrestío queda cerca de Torrebarrio. Se emplaza al final del Valle de San Emiliano. Torrestío es el último pueblo de León, en el límite con Asturias. Si no hay nieve, se puede subir en coche por una pista de tierra que conduce al Alto de La Farrapona. Al otro lado está el Parque Natural de Somiedo. Me encantan las vistas que ofrece este punto hacia las Ubiñas.

Vistas desde la Farrapona

En Torrestío podemos acercarnos a la Cascada de Foz, ubicada muy próxima al pueblo.

También desde Torrestío es posible emprender la ascensión a varios picos de la zona, como Morro Negro, Peña Redonda, Peña Calabazosa. Simplemente, el hecho de caminar por las praderías hasta el Collado del Queixeiro se convierte en momentos deliciosos. Las vistas desde lo alto de Peña Calabazosa quitan el hipo a cualquiera, aunque la subida es muy montañera: Ruta a Peña Calabazosa desde Torrestío

                Subiendo al Puerto de Ventana

No hay que perderse la subida en coche al Puerto Ventana, frontera entre Asturias y León. Las vistas son tremendas. Hacia León, el Valle de San Emiliano, los Picos del Fontán, y la imponente silueta de Las Ubiñas. Hacia Asturias, el verde valle de Teverga, si hay suerte de verlo despejado.

Puerto de Ventana

A escasa distancia del puerto de Ventana, la diminuta ermita de Nuestra Señora de Trobaniellu se esconde en estas montañas. En una ocasión realizamos una Raquetada en el Puerto Ventana a la ermita de Trobaniellu.

Retrocediendo por el Valle de San Emiliano, llegamos a Villafeliz de Babia. ¡Qué gusto un nombre así!. Otra vez nos ponemos las zapatillas para caminar por las Vegas de El Panazal.

Villafeliz es el último pueblo con apellido “de Babia”. Nuestra ruta en coche por Babia continúa siguiendo la carretera CL-626 hacia el este, los siguientes adoptan el apellido “de Luna”: Rabanal de Luna, Sena de Luna, Barrios de Luna, Caldas de Luna………….

Al borde de la carretera, entre Rabanal de Luna y Villafeliz de Babia se emplaza la ermita de Pruneda, del siglo XV. Desde hace años, estos dos pueblos reclaman la posesión de la ermita. Sin embargo, ambos celebran juntos la romería de la Virgen, el 15 de agosto de cada año.

Ermita de Pruneda

En Caldas es interesante la ruta de las Brañas de Caldas, o bien acercarnos a las curiosas formaciones rocosas de la Hoz del Pincuejo.  Se trata de una garganta profunda, excavada por la fuerza del arroyo del Pincuejo entre las paredes calizas que lo rodean. La garganta es muy estrecha, y en invierno o primavera únicamente es posible acercarse al primer trecho. En verano, cuando el arroyo se seca, es posible recorrer a pie sus 500 metros de longitud, y contemplar la flora y fauna específicas que se han desarrollado en su interior. Y así finaliza esta ruta en coche por Babia.

Espectáculo visual, aromas florales, sabores gastronómicos…………Un derroche de sensaciones. 

Después de todo esto, cuesta marcharse. Yo siempre quiero volver a Babia.

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