Raquetada en Puerto de Ventana a ermita de Trobaniellu BABIA (LEÓN)


Desde el Puerto de Ventana, en el límite entre León y Asturias, a 1587 m de altitud iniciamos esta raquetada por el camino nevado que conduce a la ermita de Trobaniellu, escondida en la montaña. Es éste el puerto de montaña más alto entre Asturias y León.

Puerto de Ventana

Desde el mirador de Puerto Ventana, hacia la vertiente leonesa contemplamos a nuestra izquierda el impresionante Macizo de Las Ubiñas sobre el amplio Valle de San Emiliano, presidido por Peña Ubiña.

Finales de abril, y nos encontramos muchísima nieve.

A nuestra derecha contemplamos las cumbres de Solarco, Calabazosa, etc. que forman frontera con el asturiano Parque de Somiedo.

Mirando desde el mirador hacia Asturias contemplamos el Parque Natural Ubiña-La Mesa, quedando en el fondo los valles de Teverga y Quirós.

Camino a la ermita de Trobaniellu

Blanquísimo estaba el panorama que nos esperaba. O sea que nos calzamos las raquetas para caminar sobre la nieve que ocupa el camino del Puerto Ventana a la ermita de Trobaniellu.

Si en la vertiente leonesa, el escenario se conforma en amplios valles con pastos y ausencia de árboles, en esta vertiente asturiana nos encontramos valles más estrechos y poblados de árboles y arbustos. Mayor vegetación gracias a la mayor humedad de esta vertiente norte.

Caminamos sobre nieve virgen, sólo huellas de algún rebeco de vez en cuando.

En verano, esta pista es transitable en vehículos. Se trata de un camino ancho y casi llano. La única dificultad está en caminar sobre la nieve. Las vistas son magníficas.

A falta de 1.5 Km para llegar a la ermita de Trobaniellu, apenas queda nieve en el camino, orientado a la ladera sur. Nos quitamos las raquetas, dejándolas a un lado del camino para ir más ágiles y recogerlas a la vuelta.
Cuando llegamos a la ermita de Nuestra Señora de Trobaniellu, la niebla está espesa.

Ermita de Trobaniellu

La ermita es muy fea. El entorno sí que es bonito. Aunque no pudimos verlo plenamente a causa de la niebla

Durante el recorrido, ocurrió de todo: nevó, salió el sol, niebla, otra vez sol….
Regresamos por el mismo camino. Recogemos las raquetas donde las habíamos dejado, y seguimos disfrutando del paisaje de montaña.

Hermosísimos paisajes nevados junto al Puerto de Ventana

Regresando de la ermita de Trobaniellu

Visitas en coche por San Emiliano

Homenaje de embutido de León al llegar al mirador de Ventana, como Dios manda, con vistas a Las Ubiñas

A continuación, nos encaminamos a Torrestío, pueblo leonés donde se acaba la carretera asfaltada, y una pista de tierra conduce al Alto de La Farrapona. En el Alto de La Farrapona se inicia la famosa ruta senderista a los Lagos de Saliencia, en el Parque Natural de Somiedo, perteneciente a Asturias. Desde Asturias también existe acceso al Alto de La Farrapona, que es el habitualmente utilizado para llegar a los lagos de Saliencia.

Nosotros subimos en coche por la pista de tierra en dirección a La Farrapona, …….hasta que la nieve nos impidió continuar en coche. Aunque intentamos seguir subiendo a pie, caminando por la nieve, llegó un momento en el que el espesor de la nieve era tal que tampoco podíamos seguir. Además, empezaba a nevar y llegamos al coche justo a tiempo de librarnos de una intensa nevada.. Me encantan las vistas desde el Alto de La Farrapona, en cualquier estación del año.

Mientras tomábamos café en Torrestío, entablamos conversación con un hombre que hacía una ruta a pie desde Barrios-Teverga (Asturias), pero la nieve le impidió avanzar por la ruta prevista, y bajó hasta Torrestío porque no encontró otro camino “andable”. Estaba buscando a alguien que le llevara en coche de vuelta hasta Barrios-Teverga. Sin duda, una primavera muy invernal.

Después nos acercamos a la Cascada de Foz, al lado de Torrestío. El caudal es abundante en esta época, y la cascada cae con fuerza.

 

Finalizamos la tarde acercándonos al lago de Babia, de origen glaciar. No era la mejor época para apreciar la belleza de este paisaje, y además………
Bajo una nevada!

Es más bonita la leyenda que cuenta la tradición popular acerca de su formación: “Una pastora babiana que hacía de nodriza para una familia de linaje, cuidaba del niño mientras atendía al ganado en la amplia pradería. Tras darle de mamar, dejó confiada al crío bajo un espino, pero un culebrón al que le gustaba la leche, olió al niño, terminando por meterse en su boca. La pastora apenas vio la cola del animal, pero fueron tales los juramentos y maldiciones que salieron de su garganta, que de los arroyos de la zona empezó a brotar agua, terminando por anegar la pradería y formando el lago.

Track de la raquetada a la ermita de Trobaniellu

 

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