Senderismo en Santo Antao CABO VERDE


En Santo Antao he encontrado muchos países en una única isla. He visto sus colores, escuchado sus músicas y percibido su amabilidad. Aprovechar los caminos vecinales que comunican aldeas para practicar senderismo en Santo Antao es la mejor forma de conectar con el entorno.

Sensaciones de Santo Antao

Tres cosas me han sorprendido especialmente en Santo Antao:

  • La primera es la amabilidad de sus gentes. Viven de modo muy sencillo, pero siempre tienen ganas de charlar y están dispuestas a ayudar.
  • La segunda son los paisajes. Esta isla es una maravilla, un mosaico de colores, una colección de recuerdos por el mundo, y es que cada uno de sus paisajes me teletransportaba a diversos lugares de todos los continentes. Pero ahí están ellos, los caboverdianos, para otorgar una distinción propia, porque muchos son paisajes culturales labrados con el tesón del hombre, en forma de caminos empedrados, canales de riego que son auténticos ingenios hidráulicos, o terrazas de cultivo que tientan a la verticalidad de las montañas, trepando por pendientes imposibles.
  • La tercera son los colores en todas sus gamas. Los verdes del Valle de Paul o de las ribeiras cultivadas. Los azules del mar, desde intenso azulón hasta turquesa. Los negros de las playas de Tarrafal y Monte Trigo. Los rojos de la lava escupida por el volcán Tope de Coroa. Los ocres, marrones, terrosos, de la carretera a Tarrafal. Los amarillos de los plátanos y papayas. Los rosas, rojos, verdes, amarillos, azules, naranjas, púrpuras, de sus coloridas ropas. El blanco de sus sonrisas.

Santo Antao son barrancos profundos. Son minúsculas aldeas que se reclinan en profundos valles comprimidos entre montañas. Son acantilados inaccesibles. Son barquitas de colores. Santo Antao son ritmos pausados y cultivos tropicales. Son picos y volcanes, campos de lava de colores terrosos. Es una isla donde los pueblos pesqueros y agrícolas se abrazan de la mano de carreteras de adoquines. Son escarpadas y despellejadas montañas. 

Caminos de Santo Antao

Adaptarse a sus costumbres es la mejor forma de disfrutar Santo Antao. Las cosas funcionan a la santoantoniana. No hay que organizar nada. Las soluciones se presentan en el camino cuando las necesitas.

Puedes pedir a cualquier desconocido que te guarde el equipaje, que te lo transporten a otro sitio, que te preparen algo de comer en cualquier aldea. Ellos te avisan si te equivocas  de camino. Sin duda, todo esto cambiará cuando construyan nuevas carreteras, cuando lleguen los chinos, cuando los turistas dejemos de dar las gracias por todo, pensando que podemos irrumpir en sus vidas y exigir que se adapten a nosotros en vez de adaptarnos nosotros a ellos.

Santo Antao no sirve para turismo rápido, de coche, mirador y foto. Santo Antao se saborea en cada paso. Es una isla para sentimentales, para perderse por sus recodos. Son caminos muy vividos, para prestar atención a lo que sus losas cuentan de la historia de sus habitantes: sus esfuerzos y sus alegrías.

Estamos preparados para conocerla y darnos un baño de vida rural y de sencillez……..de morabeza.

Vida sencilla en Santo Antao

Cómo llegar a Santo Antao

En Santo Antao, la isla bella de Cabo Verde, no hay aeropuerto, y el barco es el único medio de transporte. Dos navieras cubren la travesía desde Mindelo (en el norte de la isla de Sao Vicente) hasta Porto Novo (en el sur de la isla de Santo Antao). Son Armas y Polaris, con dos frecuencias diarias cada una (mañana y tarde).

Nuestro ferry a Santo Antao partía de Mindelo a las 8:00 am. Hay que estar  unos minutos antes en el puerto para entregar el equipaje. Se llega a pie a la terminal de ferrys desde el centro de Mindelo. El acento francés predomina en el barco y los bastones de trekking también. Los franceses siempre han presumido de ser grandes “randonneurs” y amantes de la naturaleza.

Durante los 50 minutos de navegación observamos su contorno montañoso. No es un perfil especialmente sugerente desde la distancia. Incluso diría que es más llamativo el de Sao Vicente. Pero es que los secretos de Santo Antao se descubren en las distancias cortas. Y por ello es para pasearla e interactuar con su gente y sus paisajes………..Con calma. Si tienes prisa en Santo Antao, te equivocas de sitio. Es para escuchar los alegres “Bom día” o “Boa tarde” que acompañan las sonrisas de los niños o las miradas honestas de los adultos.

Silueta de la Isla de Santo Antao desde el mar

Al atracar en Porto Novo esperan los alugueres en los que te puedes desplazar a cualquier lugar de la isla. Los alugueres son furgonetas o 4×4 compartidos que salen cuando se llenan, y paran en cualquier lugar, similar a las combis de Sudamérica.

Porto Novo, puerto de llegada a la Isla de Santo Antao

 

Senderismo en Santo Antao. Ruta del Valle de Paul desde Cova Cráter

La ruta del Valle de Paul es una de las más populares en Santo Antao. La caminata comienza bordeando el Cráter da Cova, en las inmediaciones de la carretera de montaña interior de la isla que pasa por Corda. Esta caldera volcánica está sembrada de parcelas de cultivo y rodeada de crestas dentadas.

Tras una pequeña subida se alcanza el Mirador de Paul. Todo el mundo quiere alcanzar este mirador, el cual ofrece una vista prodigiosa sobre el verde valle de Paul que desciende de las montañas hasta el mar. Después se trata de caminar entre cultivos tropicales saludando a los lugareños que bajan cargados con fajos de plátanos. En el fértil Valle de Paul se salpican aldeas rodeadas de terrazas agrícolas que trepan por las escarpadas laderas.

Del Cráter da Cova a la aldea Cha Manuel dos Santos se tarda un par de horas, mayoritariamente en bajada. Después se puede seguir descendiendo hasta Vila das Pombas en la costa, o bien tomar alguna alternativa circular por las aldeas del Valle de Paul. El área está repleta de caminos vecinales.

1ª parte:  5 Km / 2 horas de descenso de Cova Cráter a Cha Manuel dos Santos.

2ª parte: 5 Km / 1,5 horas loop por Valle de Paul

Más información en esta etapa: Senderismo en Valle de Paul

 

Mirador de Paul

Valle de Paul

 

Ruta de Pico Antonio

Preciosa ruta de senderismo en Santo Antao, por una zona del Valle de Paul menos transitada por turistas. Discurre por caminos vecinales que comunican aldeas sin acceso por carretera. Los cultivos tropicales colonizan las escarpadas laderas, trepando en terrazas por las montañas. El agua se distribuye mediante canales de regadío. El paisaje es una maravilla y la interacción humana con la alegre gente de los pequeños poblados colma la experiencia con sobresaliente.

Agricultura heroica es como yo califico lo que practican estas gentes. Todo lo que necesitan, aparte de sus cultivos y animales, lo transportan a pie haciendo equilibrios sobre sus cabezas.

Desde Cha Manuel dos Santos subimos a las aldeas de Pico Antonio alcanzando Cabeça do Figueiral. Sería imperdonable no comentar lo increíbles que son las vistas desde Cabeça do Figueiral. Además del valle de Paul, que vemos completamente hasta fundirse con el mar, también se deja ver un estrecho valle tallado en bancales de cultivo que escalan por pendientes inconcebibles.

Bajamos después hacia Boca do Figueiral. De terraza en terraza avanzamos entre plantaciones de ñame, del cual obtienen su tubérculo. Me encanta estar aquí. Es como un mundo de hace décadas.

Finalmente nos dirigimos a Vila das Pombas hasta alcanzar el borde del mar.

Resumen: 14 Km / 7 horas / 500 m desnivel subida / 1000 m desnivel bajada

Más información en esta etapa: Pico Antonio a Vila das Pombas

 

Senderismo en Santo Antao. Vistas desde Pico Antonio

Bajada de Cabeça do Figueiral a Boca do Figueiral

Ruta de Ribeira da Torre

La isla de Santo Antao atesora lugares tan bonitos como la Ribeira da Torre. Las casas se desparraman entre terrazas agrícolas, arrastrando una vida del pasado. Es el escenario de esta ruta de senderismo en Santo Antao entre Xoxo y Agua das Caldeiras.

Xoxo es una pequeña aldea inmersa en la Ribeira da Torre, justo donde el paisaje empieza a reverdecer alejándose de la costa. El valle estrecho queda acordonado entre paredes montañosas.

Avanzamos por el camino tradicional empedrado, construido a mano por sus habitantes para llegar a pie a las casas que se desperdigan por las laderas. La tierra es fértil y generosa. El agua también, y fluye por los canales. Todo el paisaje es una auténtica obra de ingeniería hidráulica y agrícola. Resulta inverosímil la verticalidad por la que trepan las terrazas de cultivo. No, no puede ser que esas brutales pendientes estén cultivadas por el hombre, agarradas con descaro a los riscos rocosos.

A 600 m de altura alcanzamos Rabo Curto. Todo este trayecto ha sido una cadena de saludos, de cruzarnos con los campesinos del lugar que portan una eterna sonrisa dibujada en sus rostros. No hay prisa. Esto es África. Lo que sí hay son muchas ganas de conversar. Se nota que es gente de campo.

Entre bancales de cultivo nos alejamos del valle. Cuando el terreno es más pedregoso, desaparecen las plantaciones tropicales. Son los aloes los únicos que se atreven a crecer entre las rocas.

Sobrepasados los 1000 m de altura, las vistas son más alucinantes todavía. Ya no sólo divisamos el Valle de Ribeira da Torre. Ahora también el Valle de Paul aparece tras las montañas. Y al fondo, el mar. Es impresionante porque las montañas se alzan arrogantes 1500 m por encima del valle.

Finalmente alcanzamos la cima en Agua das Caldeiras, a 1470 m de altura, poblada por pinos y mimosas. Otro regalo nos espera cuando el sendero nos conduce al Cráter da Cova. Volvemos a ver el mosaico de parcelas que ocupan el fondo de la caldera volcánica. Y al fondo, distinguimos las siluetas de Sao Vicente y Sao Nicolau, perfectamente nítidas en el horizonte.

Resumen: 7 Km / 4 horas y media / 1350 m subida

Más información en esta etapa: Ruta Ribeira da Torre desde Xoxo

 

Ribeira da Torre

 

Sendero costero de Cruzinha a Ponta do Sol        

El primer tramo de la ruta es una oda al desaliento. Paisaje desolado, sol insolente, viento en contra, arenas voladoras que nos dejan rebozados………….Pero, todo cambia superada la media hora inicial. Nos internamos en un camino excavado en la roca que se encaja en los acantilados. Subimos y bajamos, subimos y bajamos, hasta que a lo lejos divisamos Formiguinhas. En Formiguinhas paramos a comer en un humilde chiringuito con grandes vistas. Aquí vive gente aislada, sólo comunicada por caminos pedestres……..contemplando siempre la inmensidad del Océano Atlántico, escuchando siempre sus rugidos que se funden con  la música que suena en la radio.

A Corvo es media hora más de camino. La vida se manifiesta en sus terrazas de cultivo y en los campos de ñame inundados que reverdecen en medio de los áridos acantilados. Corvo se empotra en la desembocadura de una ribeira.

El camino asciende a continuación para remontar el acantilado.  Desde lo alto reparamos en la pintoresca estampa de Fontainhas. Este pueblo se encaja en un profundo valle escondido entre los acantilados. Toda la montaña está cincelada en terrazas de cultivo, muchas de ellas abandonadas ahora. Hay vida en Fontainhas, la gente quiere charlar y nos cuentan mil y una historias.

Ya estamos a menos de una hora de Ponta do Sol, y la siguiente subida nos ofrece como premio unas imágenes impactantes de Fontainhas. Sus casas de colores quedan suspendidas sobre el risco.

En el tramo final percibimos los diferentes tonos de las rocas: rojizas, marrones, ocres, de origen volcánico, que componen los acantilados hasta que nos da la bienvenida Ponta do Sol.

Resumen: 16,5 Km / 6 horas

Más información en esta etapa: Sendero costero de Cruzinha a Ponta do Sol

 

Acantilados en la ruta de Cruzinha a Ponta do Sol

Aldea de Fontainhas

 

Ribeira de Tarrafal

En la carretera a Tarrafal existe un lugar conocido como Garagem desde donde se puede bajar a pie por un camino empedrado. Nada más apearme del vehículo, me sentía en medio de la nada bajo un sol insistente, en un desolado terreno volcánico que finaliza en el mar. Pero caminando únicamente unos pasos más y echando un vistazo hacia abajo, descubro la vida que se esconde en Tarrafal. El pequeño riachuelo que baña esta ribeira hace posible que crezcan los cultivos. El color verde emerge entre los ocres. La visión es fantástica desde 500 m por encima: el ocre de las montañas, el verde de los huertos y el azul del mar.

Por el camino tradicional desciendo poco a poco hasta Tarrafal. Me pica la curiosidad al ver un sendero que bordea la ladera y se dirige a unas casas que cuelgan en lo alto. Hasta allí decido continuar, disfrutando de sensacionales estampas. Tarrafal se dispone escalonado en el inclinado terreno. Y también los cultivos, en terrazas. El azul del mar se torna turquesa en la bahía…………y  más abajo se destapa la playa de arena negra.

Más información en esta etapa: Los colores de la carretera a Tarrafal

 

Vista de Tarrafal

Tarrafal de arriba

 

Caminata de Tarrafal a Monte Trigo

La pequeña aldea de pescadores de Monte Trigo se recuesta en la falda del volcán Tope de Coroa. Este cono volcánico es la cumbre más alta de Santo Antao.

La caminata de Tarrafal a Monte Trigo es una ruta de senderismo impresionante, que habitualmente se recorre a pie en un sentido para después regresar en barca a Tarrafal. Debido al fuerte oleaje, nosotros tenemos que apechugar con la paliza de caminar ida y vuelta a pleno sol por terreno volcánico. El sol inclemente cae a plomo y recalienta las rocas de lava convirtiendo el recorrido en un horno. Por lo demás, el camino es un vaivén de subidas y bajadas sin fuertes pendientes.

Es un paisaje espectacular, de acantilados volcánicos, de coladas de lava que crean territorios desolados, cuyos colores se potencian bajo el sol en bronces, cobrizos, rojos……….Y especialmente imponente resulta la silueta del volcán Tope de Coroa, con casi 2000 m de altura, cuyas erupciones han engendrado estos parajes tan deshabitados. Cada roca ha solidificado a su manera y su forma es única. Hay que fijarse en los detalles.

De vez en cuando desenmascaramos algunas playas de arena negra entre acantilados volcánicos, completamente vírgenes e inaccesibles. Por momentos, el camino está enlosado con las piedras del entorno, otras veces es de tierra o de arena. Monte Trigo es un respiro. Buscamos un bar y pedimos a la mujer que nos preparase algo de comer. Qué bien cocinan en Cabo Verde. No hay más turistas. Levantamos expectación y las niñas se acercan a preguntar y a pedir fotos. 

Con la cocinera charlamos largo y tendido en portugués. No teníamos prisa. Hacíamos tiempo para que se debilitase el sol y evitar el trayecto de regreso bajo los rayos verticales. Se está a gusto, pero hay que regresar a Tarrafal.

Resumen: 23 Km / 9 horas / 1200 m subida / 1200 m bajada

Más información en esta etapa: Caminata de Tarrafal a Monte Trigo

 

Volcán Tope de Coroa

Camino a Monte Trigo

 

Ribeira das Patas

Caldeira das Patas es un escenario grandioso. Es una caldera volcánica que cobija varias aldeas. Por el fondo discurre la Ribeira das Patas. Esta ruta de senderismo en Santo Antao transcurre entre Alto Mira y Cha do Morto.

La aldea de Alto Mira permanece recóndita entre montañas por las que escalan los bancales de cultivo. Algunas rocas están cinceladas en agujas, otras son paredones, como si imitasen murallas de una antigua fortaleza. Esa es la impresión al subir el camino empedrado que parte de Alto Mira. Es como dirigirse a los murallones de un castillo encaramado en lo alto.

El paisaje es espléndido mientras subimos. Pero, es al final de la subida cuando adquiere el calificativo de sobresaliente al abrirse ante nosotros la Caldeira das Patas. Montañas y más montañas heridas por surcos de lava la rodean. Dibujan picos escarpados y formaciones creadas por la solidificación de la lava, componiendo un paisaje espectacular.

A los huertos descendemos bordeando la aldea de Joao de Bento. Aunque el río está seco en esta época, el aprovechamiento del agua es magistral en la isla. Nos asomamos al cañón que quiebra la tierra. Me encanta el paisaje. Hay montañas amarillas, rojizas, verdes. Se nota que es un entorno volcánico, diferente a todos los que hemos conocido antes en Santo Antao. Ni tan verde como el Valle de Paul ni tan desolado como las coladas de lava de Tarrafal. Es una mezcla de todo. Un lugar fantástico.

Finalmente debemos atravesar el cañón para finalizar la ruta en Cha do Morto.

Resumen: 7,4 Km / 2,5-3 horas / 350 m subida / 700 m bajada

Más información en esta etapa: Ribeira das Patas: Alto Mira – Cha do Morto

 

Caldeira das Patas

 

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Cabo Verde. Senderismo y música

 

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