Caminata de Tarrafal a Monte Trigo CABO VERDE: SANTO ANTAO


Pensaba que Tarrafal era el fin del mundo. Pero descubrí que no es así cuando llegué a Monte Trigo,  pequeña aldea de pescadores que se recuesta en la falda del volcán Tope de Coroa. Este cono volcánico es la cumbre más alta de Santo Antao, la isla de Cabo Verde que guarda sorpresas en cada rincón.

A Monte Trigo sólo se puede llegar caminando 11 Km desde Tarrafal, o en barco cuando el oleaje lo permite, lo cual no suele ocurrir en los meses de invierno. La caminata de Tarrafal a Monte Trigo es una ruta de senderismo impresionante, que habitualmente se recorre a pie en un sentido para después regresar en barca a Tarrafal. Debido al fuerte oleaje, nosotros no podremos hacerlo así. O sea que, apechugaremos con la paliza de caminar ida y vuelta a pleno sol por terreno volcánico. Realmente, ésta es la mayor dificultad, soportar el sol inclemente que cae a plomo, que recalienta las rocas de lava convirtiendo el recorrido en un horno. Por lo demás, el camino es un vaivén de subidas y bajadas sin fuertes pendientes, acumulando un desnivel total de 500 m por trayecto. Pero el esfuerzo merece la pena. Es un paisaje espectacular, de acantilados volcánicos, de coladas de lava que crean territorios desolados, cuyos colores se potencian bajo el sol en bronces, cobrizos, rojos……….Y especialmente imponente resulta la silueta del volcán Tope de Coroa, con casi 2000 m de altura, cuyas erupciones han engendrado estos parajes tan deshabitados……..o……., no tanto, porque las cabras corretean entre la lava. Debe de ser cierto eso de que las cabras comen piedras, porque aquí no hay más que roca pura.

De vez en cuando desenmasacaramos algunas playas de arena negra entre acantilados volcánicos, completamente vírgenes e inaccesibles. Por momentos, el camino está enlosado con las piedras del entorno, otras veces es de tierra o de arena. Y en ocasiones hay que salvar tramos algo más complicados, sorteando las torrenteras que supongo que bajan con agua en otra época del año y ahora encontramos secas. Yo me lo paso pipa. Me encantan los volcanes.

Monte Trigo es un respiro. Buscamos un bar y pedimos a la mujer que nos preparase algo de comer. Pescado frito y espaguetis con salsa y tomate natural. Qué bien cocinan en Cabo Verde, incluso en el sitio más humilde. Deliciosos bocados en un modesto chiringuito encima de la playa negra. No hay más turistas. Levantamos expectación y las niñas se acercan a preguntar y a pedir fotos. 

Con la cocinera charlamos largo y tendido en portugués. No teníamos prisa. Hacíamos tiempo para que se debilitase el sol y evitar el trayecto de regreso bajo los rayos verticales.

La mujer me contaba que nunca ha visto el volcán activo, pero que, de todas formas teme que algún día se despierte. “No podemos escabullirnos a ningún sitio en caso de erupción, sólo hacia el mar”.

Me comentaba también que a veces ven ballenas desde la costa. Cabo Verde es un lugar de reproducción de ballenas jorobadas. Aunque nos quedamos mirando el horizonte, ansiando descubrir alguno de estos gigantes mamíferos acuáticos, no gozamos de esa suerte. Habría sido estupendo escuchar los cantos que emiten durante los cortejos, precisamente aquí, en las islas musicales.

En invierno permanecen incomunicados en Monte Trigo, ya que el oleaje no permite navegar en sus pequeñas barcas. Se quedan también sin su medio de vida, la pesca. Los huertos agrícolas están a dos horas de distancia caminando.

Una pareja de caminantes llega después. Cargan con enormes mochilas. Han bajado toda la ladera volcánica desde Norte y nos cuentan que el día anterior subieron al Tope de Coroa. Un muchacho nos ofrece habitación para pasar la noche, pero preferimos regresar a Tarrafal.

Se está a gusto, pero nos quedan tres horas y media de camino de vuelta a Tarrafal y debemos partir. Como ruta costera, me ha gustado más esta caminata de Tarrafal a Monte Trigo que la popular de Fontainhas. A los acantilados estamos más acostumbrados. En cambio, los paisajes volcánicos nunca dejan de entusiasmarme. Se parecen, y sin embargo, cada volcán es diferente. Los colores se desdoblan en infinitas combinaciones. Cada roca ha solidificado a su manera y su forma es única. Hay que fijarse en los detalles.

Cena en Marina Tarrafal: Una barbaridad. Percebes, un pescado al horno enorme, 2 muslos de pollo en salsa por persona, puré de patatas al horno, salsa de cebolla y tomate, arroz, flan de frutas.

Fotos de la caminata de Tarrafal a Monte Trigo

Niña en las parcelas agrícolas de Tarrafal

Niños en el camino de Tarrafal a Monte Trigo. ¿Qué llevan en las bolsas?. Pues, cerditos para vender en Tarrafal

Un cerdito dentro de la bolsa

Costa volcánica en el camino de Tarrafal a Monte Trigo

Volcán Tope de Coroa

Cordales de lava solidificada

Vista de la aldea de Monte Trigo

Playa de Monte Trigo

Niñas en Monte Trigo

Volcán Tope de Coroa

Paisaje costero en el camino de Monte Trigo a Tarrafal

Camino de Monte Trigo a Tarrafal

Las cabras comen piedras

El volcán Tope de Coroa desliza su cono hacia el mar

Escondida playa de arena negra cerca de Monte Trigo

Colores cobrizos de los volcanes

Costa de Tarrafal (Santo Antao)

Vida tranquila en Tarrafal

Puesta de sol en Tarrafal

 

Track de la ruta

 https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/cabo-verde-santo-antao-tarrafal-monte-trigo-y-vuelta-23572717

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Cabo Verde. Senderismo y música

 

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