Ruta en coche por los Ancares gallegos GALICIA - ANCARES 10


Recorremos en coche los Ancares gallegos, sierra que ejerce de límite natural entre Lugo y León. Se trata de una sierra de media elevación, cuya altura máxima es el Pico Cuiña de 1987 m, en las estribaciones occidentales de la Cordillera Cantábrica.
Cuentan que en esta montañosa zona de Ancares se refugiaron los celtas huyendo de la invasión romana.

Los Ancares gallegos se sitúan al este de la provincia de Lugo. Se trata de un territorio con alto grado de aislamiento y con una intensa rigurosidad climática en invierno, condiciones que definen su estilo de vida. El despoblamiento es un factor común en todas las aldeas situadas en cada uno de los valles que forman los numerosos ríos que nacen en la sierra. El Navia, el Ser, el Rao, el Murias, el Cales, el Vara, y tantos otros, conforman unos valles de gran belleza paisajística, y unos entornos de altísimo valor natural, lo que ha llevado a su declaración como Reserva de la Biosfera.

Robles y acebos son las variedades arbóreas que predominan en los bosques, entre los cuales se pasean osos y urogallos entre otras especies animales.

Por si fueran pocos atractivos, la zona alberga características etnográficas y culturales peculiares, destacando las pallozas, construcciones de única estancia, en las que convivían conjuntamente humanos y ganado hasta la segunda mitad del siglo XX. Los animales eran la calefacción en los fríos inviernos. Su estructura es inconfundible, ya que se construían en geometría circular, con muros de piedra y tejados vegetales de paja de centeno que requieren ser reparados cada año.

Varias son las vías de acceso a los Ancares gallegos. Aunque nosotros habitualmente usamos el acceso desde Becerreá, en esta ocasión entramos desde Pedrafita do Cebreiro, en la A-6, desde donde parte una estrecha carretera de montaña que pronto nos aleja de prisas y ruidos.

La carretera asciende hasta el Puerto do Portelo, para descender a continuación al valle del río Cervantes o Vilarello, por preciosos paisajes y aldeas de tejados de pizarra.

Después de pasar pequeñas aldeas, como Vilarello, la primera parada será para visitar el castillo de Doirás, también conocido como Castelo da Ferraría. Se ubica en la pequeña población de Ponte de Doiras, en la confluencia de los ríos Vilarello y Casas. Desde luego que a nadie que pase por aquí le pasará desapercibido el castillo. Se alza sobre un promontorio visible desde la carretera, sobre el cual destaca la torre del homenaje. No hay mucho espacio para aparcar el coche, pero tampoco es problema dejarlo a un lado ya que no pasa casi nadie por aquí.

Sólo hay que caminar unos minutos por un sendero ascendente para alcanzar el castillo que se encuentra en estado de abandono, aunque está abierto y podemos curiosear libremente. El edificio que observamos fue construido en el siglo XV sobre un antiguo castro y perteneció al señor de Cervantes, Conde de Grajal de Campos. La leyenda cuenta la historia de una joven convertida en cierva al desaparecer en el bosque justo antes de casarse.

Castillo de Doirás, en  los Ancares gallegos

Son bonitas las vistas desde el castillo. Ancares en primavera es una auténtica paleta de pintor. Cada especie arbórea brota en diferente color. Si a esto añadimos la multitud de flores, ya tenemos completa la colección de colores……….¡¡Para oxigenarse!!

Vistas desde el Castillo de Doirás

Nuestro itinerario prosigue en dirección a Piornedo, continuamente alternándose prados de verde refulgente y bosques de especies autóctonas. Se intercalan valles angostos con otros valles más amplios. En esos valles abruptos de los Ancares gallegos, los asentamientos humanos no han sido posibles y permanecen prácticamente vírgenes, repletos de bosques autóctonos entre los que los riachuelos se aceleran. En los valles más amplios, de fondo verde, se emplazan pequeñas aldeas que han tenido, y siguen teniendo, en la economía de subsistencia su medio de vida.

Los puentes y viaductos no han llegado hasta aquí, por lo que recorrer estos lugares supone serpentear por estrechas y sinuosas carreteras de montaña que recorren lentamente las laderas que abrazan cada valle.

Tras pasar Castelo de Frades y Cela ascendemos hacia Degrada, que cuenta con bar. A la derecha parte una desviación que se dirige al Albergue Ancares, punto de partida para la subida al Pico Tres Bispos, una de las excursiones más populares en Ancares gallegos:  Subida al pico Tres Bispos. Ancares

Se habla mucho de los colores de otoño, pero yo, sinceramente, veo más tonalidades en la primavera.

Prosiguiendo la ruta en coche, en Degrada continuamos rectos en dirección a Piornedo. Más deleite paisajístico por el valle que forma el río da Vara, por el cual serpenteamos hasta alcanzar las aldeas de Vilarello, Xantes y Donís.

Después de Donís y 2 Km antes de Piornedo nos desviamos hacia Navia de Suarna por el valle del río Ser, pasando por Moreira, que al igual que Piornedo, cobija varios ejemplos de pallozas. Se puede llegar en coche, o también es posible recorrer varias aldeas típicas mediante alguna ruta de senderismo, como ésta: Ruta por aldeas de Ancares: Piornedo – Suárbol – Moreira.

Corneantes viene a continuación, donde también podemos encontrar algunas pallozas.

El valle del Ser es más ancho al principio. Después se encajona en un angosto cañón, y más abajo se vuelve a abrir, configurando diferentes paisajes salpicados de pequeñas aldeas, como Vilaquinte, o la aldea de Vallo, por donde en alguna ocasión nos dimos un paseo.

El río Ser es afluente del Navia. Desde el Mirador del río Ser contemplamos el valle poblado de árboles autóctonos.

Mirador del Ser, en los Ancares gallegos

A escasa distancia llegaremos a A Pobra de Navia de Suarna, capital municipal, que dispone de suficientes servicios: algunos alojamientos rurales, bares, tiendas y bancos. Su parque fluvial a orillas del río Navia invita al paseo, en el que nos llamará la atención la Ponte Vella, un puente de arco muy apuntado, así como el castillo de los Condes de Altamira, y algún hórreo de planta cuadrada, entre algunas casas tradicionales con tejado de pizarra, mezcladas con otras edificaciones más modernas. Aquí, la rigurosidad climática no es tan extrema, ya que se emplaza en a menor altitud.

Ponte Vella, en Navia de Suarna

Castillo de los Condes de Altamira en Navia de Suarna

Ponte Vella, en Navia de Suarna

Retomando la ruta en coche por los Ancares gallegos, nos dirigimos al Val do Rao. Para ello, seguimos el curso del río Navia hasta que confluye con el Rao. Entonces nos desviamos hacia el nuevo valle, ascendiendo laderas arboladas que en zonas más altas dejan paso a los brezos floridos en rosa y a las xestas en blanco y amarillo. Aunque panorámica, la carretera es estrecha y no hay miradores donde parar. Paisajes que tras cada curva son una nueva postal, casi en el límite con la asturiana comarca de Ibias.

Obviamente, la mejor forma de conocer el valle del río Rao es caminando, y pasar por sus aldeítas, algunas inaccesibles en coche: Ruta por el Val do Rao.

A continuación, nos desviamos hacia el valle de Murias, pasando por otras pequeñas y remotas aldeas como Robledo de Rao y Murias.

Una parada en el Mirador Murias de Rao o del Penedón nos permite apreciar un paisaje que se ha vuelto más abrupto, dominado por las pareces de roca muy verticales. Pero, ni siquiera en un terreno tan escarpado deja de crecer frondosa vegetación.

Mirador Murias de Rao

Un poco más adelante entramos en la provincia de León para ascender al Puerto de Ancares. Por una estrecha garganta discurre el río, y apenas queda espacio para la carreterita. Hay agua por todas partes, cayendo en cascadas hacia el río.

La carretera que sube al puerto de Ancares es preciosa. El puerto se ubica en la provincia de León, a 1669 m de altura. Es un espléndido balcón hacia la sierra y hacia el leonés Valle de Ancares que divisamos tan verde allá abajo, rodeado de montañas. El río Ancares surca el fondo del valle, siendo el responsable del nombre de toda esta zona. Hacia el otro lado se extiende el Valle de Balouta, sobre el cual se asienta la aldea leonesa. Entre las cumbres destaca el Pico Cuiña, el más alto de Ancares con 1990 m. Lo acompañan el Miravalles, Peña Venera, Peñalonga, el Mustallar, y algunas otras cumbres que componen el circo de Ancares.

Valle de Ancares desde el Puerto de Ancares

Valle de Balouta desde el Puerto de Ancares

Subir al Pico Miravalles es fácil desde el Puerto de Ancares, ya que el desnivel es escaso. La ruta es una preciosidad, de esas que crean afición a la montaña, ya que las vistas no se interrumpen desde el primer momento. Aquí dejo la Ruta al Pico Miravalles.
Este puerto de Ancares es un cruce de carreterillas, una desciende al Valle de Ancares (León), otra baja hacia Piornedo (Galicia). Descendiendo esta carretera pasamos por Suárbol, aldea leonesa de casas de piedra y tejados de pizarra sobre el fondo verde del valle.

Antes de abandonar la provincia de León, atravesamos un hermoso bosque de robles y acebos, y nada más entrar en Galicia llegamos a la aldea de Piornedo, ubicada en el valle formado por el riachuelo Vega Cimeira. Estamos de nuevo en los Ancares gallegos.

El aislamiento y la rigurosidad climática, y por tanto, las duras condiciones de vida, se acentúan todavía más si cabe en Piornedo, aldea del municipio de Cervantes a 1100 m de altitud. Ahora atrae a turistas para conocer su arquitectura típica y sus paisajes. También a senderistas y montañeros para ir más allá y adentrarse a pie para explorar los bosques, los ríos, los valles glaciares, o para ascender a las cumbres de las montañas que los enmarcan, en un ambiente de extrema pureza.

O Piornedo posee una buena colección de pallozas originales en buen estado de conservación. El interior de una de sus pallozas es visitable gracias al esfuerzo de sus propietarios, quienes la mantienen idéntica a cuando todavía estaba habitada (hasta finales del siglo XX).

Los hórreos de Piornedo son de planta cuadrada, como es habitual en zonas de montaña. Son los frigoríficos ecológicos que permiten almacenar los alimentos durante meses gracias a su sistema de ventilación y de conservación. Por ello también se usaban para guardar los cuerpos de los difuntos durante el invierno, hasta que las condiciones climatológicas permitiesen enterrarlos.

Bajo el sol, entre la niebla o bajo un cielo estrellado nocturno, las pallozas y los hórreos de Piornedo siempre derrochan autenticidad.

Es también O Piornedo el punto de partida para la subida al Pico Mustallar, una de las montañas más emblemáticas de los Ancares, desde cuya cima se divisan unas vistas impresionantes:
Ruta al Pico Mustallar
Y para conocer el interior de la palloza-museo, en esta etapa.

Pallozas y hórreos también encontramos en Vilarello, otra de las apacibles aldeas de Ancares gallegos, muy cercana a Piornedo. El Pico del Corno Maldito la respalda.

 

Otra carreterilla revirada y panorámica a rabiar es la que pasa por Quindous, sobre todo si después sigues hacia la iglesia de San Fiz de Donís. Hay que prepararse para emociones fuertes y aplicar una buena dosis de paciencia si te toca conducir detrás de algún rebaño de vacas. Apenas queda espacio para el paso del coche al atravesar pequeñas aldeas cuyo reloj quedó detenido siglos atrás. La carretera bordea laderas hasta que desciende al fondo del valle por pendientes y curvas de vértigo, para volver a subir después.

Carretera de Quindous

Nuestra puerta de salida de este pequeño paraíso que con los Ancares será mediante la carretera que conduce a San Román de Cervantes, y después a Becerreá para enlazar con la A-6. Perdiendo altura paulatinamente, la carretera de montaña nos lleva por más valles, más bosques, más pequeñas aldeas. Coloridos paisajes de primavera.

San Román es la capital del municipio de Cervantes. Los aficionados a la arqueología pueden acercarse al castro de Santa María de Cervantes, del siglo I-II. Ubicado en el valle del río Quindós, los habitantes del castro se dedicaban a la explotación de minas de oro.

Castro de Santa María de Cervantes

Antes de finalizar en Becerreá la ruta por Ancares gallegos todavía nos aguarda una nueva sorpresa si en Liber nos desviamos a Pontes de Gatín. Por esta pequeña aldea fluye el río Navia entre praderas de verde contundente y carballos. Unas cuantas casas se han plantado en tal bucólico lugar. Pero, sin duda, su elemento más característico es el puente de arco apuntado sobre el río Navia, conocido como Ponte do Demo.

Ponte do Demo en Pontes de Gatín

En la aldea cuentan que el puente no fue construido por los romanos ni por los hombres del medievo, ni siquiera por los antepasados de los lugareños. Por allí sostienen que fue el diablo quién se encargó de su construcción. Existen diversas versiones de la leyenda, que coinciden en que todo derivó de un reto entre el diablo y los habitantes de la aldea. Él se encargaría de concederles un puente para cruzar el río a cambio de que los lugareños le entregasen el primer ser vivo que naciese a partir de entonces. El diablo contaba con recibir un bebé porque sabía que una mujer estaba embarazada. Pero le salió el tiro por la culata, ya que a los pocos días, una gata parió a varios gatitos. Y así, el diablo se vio obligado a cumplir su promesa y a construir el puente recibiendo a cambio un gatito, un “gatín”.

Pontes de Gatín

Otra alternativa para llegar a Pontes de Gatín es tomar una carretera desde Doiras. Discurre por el bonito desfiladero del río Cancelada, poblado por árboles caducifolios. Partiendo de Doiras, las laderas son tan inclinadas que únicamente son posibles los asentamientos humanos en el fondo de la garganta. Y así pasamos por diversas aldeas pequeñísimas, como As Casas do Río o Vilanova. Pasada Vilanova, el valle se empieza a ensanchar, divisando aldeas pendiendo de las laderas. La carretera serpentea por el fondo del valle, forrado de robles.

O Fabal, Santa Xusta, San Martiño, Mosteiro, Lama de Rei, Villafrial, A Estrada, A Chá, son aldeas que se suceden al borde de la carretera entre campos de cultivo y prados hasta llegar a Pontes de Gatín, que cuenta con un hotel rural.  

Ver más excursiones por Lugo: Aquí


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10 Comentarios en “Ruta en coche por los Ancares gallegos

    • Kami Autor

      Hola,
      Tienes razón. Me falta mencionar algunos sitios interesantes. Cualquier día me pongo a completar el artículo. Siempre abiertos a la mejora.
      Graciñas por el comentario y el consejo.

    • Kami Autor

      Gracias por el comentario, Sera. A mí la verdad es que me encanta la montaña lucense. Aunque no alcance altas cotas, es indiscutible el encanto que aportan sus valles, su aire rural, sus bosques, ríos, aldeas, y su gente.

  • Maribel

    Hola me gustaría saber cuánto tiempo dura está ruta, estaremos alojados en Nogueira de Ramuin y nos gustaría hacerla pero luego vamos a dormir a Sésamo León nos daría tiempo???

    • Kami Autor

      Hola Maribel,
      Te diría que necesitas al menos un par de días para hacer la ruta completa por los Ancares gallegos. Son muchas curvas y el cuerpo pide parar de vez en cuando. Desde Nogueira de Ramuín es demasiado lejos para recorrer en el día los Ancares gallegos y después finalizar en los Ancares leoneses, sobre todo porque tienes de camino otros lugares en los que puedes hacer paradas interesantes sin desviarte tanto, y así aprovechas mejor el tiempo, como por ejemplo algunos miradores de Sober y Doade (Ribeira Sacra), Monforte de Lemos, O Cebreiro, por mencionar algunos lugares.
      Si de todas formas tienes interés en pasar por los Ancares gallegos ese día, te recomiendo ir hasta Piornedo, y después seguir al Puerto Ancares para descender a continuación por el leonés Valle Ancares (Pereda de Ancares, etc.) hasta tu destino en Sésamo (Vega de Espinareda). Otra opción sería que al día siguiente subas al Puerto Ancares desde Sésamo y que continúes hasta donde apetezca.
      Un saludo