Bhaktapur: La adorable ciudad de terracota rojiza NEPAL - Bhaktapur 1


¡Qué bonita es Bhaktapur! Me encanta esta adorable ciudad de terracota rojiza repleta de monumentos históricos y de color y vida cotidiana en cada esquina.

Caía la tarde cuando llegamos al centro de Bhaktapur.

Tras tomar posesión de nuestra habitación, estábamos ansiosos por recorrer aquellas calles que empezaban a entrar en penumbra. Calles con aire ant cualquier obstáculo o persona, bocinazo va, bocinazo viene, sin estar dispuestas a parar. Mejor dejarse llevar y dejar que afinen puntería para esquivarte.

A las 6 de la tarde ya era de noche, y las calles se quedaban en semioscuridad………diríamos que más a oscuras que semi, y repletas de tiendas que venden todo lo imaginable.
Las calles estaban llenas de gente, y sin embargo, había poco movimiento. La mayoría se dedicaban a la vida contemplativa, sentados, como absortos e hipnotizados al ritmo acompasado de sonidos de percusión.

Templos, pagodas, y numerosos recintos religiosos estaban concurridos con los fieles que acuden a cumplir una serie de inexplicables rituales: tocar las campanas, encender velas, manosear objetos, verter aceites…….. Entre los que están enganchados a la meditación, los que están enganchados al móvil, y los que están enganchados a los rituales religiosos se completa la mayor parte de la masa humana. Unos cuantos turistas presenciábamos atónitos esta peculiar forma de vida. Me desbordaba tanta religiosidad.
Buenas noches. Mañana será otro día.

Bhaktapur de noche

Desde bien temprano la vida bullía en Bhaktapur. Todavía no habían llegado los grupos organizados de turistas. Los vendedores exhibían hacia el exterior los productos de sus minúsculas tiendas. Las motos ya se habían adueñado de las calles, los perros vagabundos y las cabras dormitaban en el suelo. Los rituales religiosos y los sonidos de las campanas estaban presentes en cualquier rincón.

Por las callejuelas de irregular terracota rojiza llegábamos a la Plaza Durbar de Bhaktapur, entregada al hinduismo.
Con la luz del día la veíamos mucho más impresionante que anoche en la oscuridad. Tremenda colección de templos, estatuas, palacios……… Antiguo centro de poder, donde residía el palacio real. Hoy en día, toda la ciudad es Patrimonio de la Humanidad.

Edificios construidos durante siglos, ricamente ornamentados con esculturas labradas en piedra, representando dioses con varios brazos, seres humanos en comprometidas posturas, o animales divinizados: leones, serpientes, rinocerontes………..Hermosos balcones de celosías de madera.
Dicen que merece la pena recorrer medio mundo sólo por venir a ver esta plaza.

Plaza Durbar de Bhaktapur

Sobre andamios de bambú continuaban las obras de restauración. Un gran terremoto dañó a principios del siglo XX gran parte de los edificios.

Nos perseguían unos cuantos guías turísticos y vendedoras de collares. La gente se mostraba afable y con ganas de entablar conversación. El fútbol español parecía ser el medio más socorrido para entrarnos a los españoles.
Los niños jugaban y montaban en bici, quiero creer que porque es sábado y no hay cole.
Muy cerca, las tiendas de baratijas ocupaban la planta baja de un templo budista, con trabajadas tallas de madera en los tirantes del tejado.

Me gusta esta adorable ciudad rojiza de terracota.

Cientos de edificios podrían estar protegidos por su arquitectura y decoración artística, rica y homogénea, aunque parece que la mayoría no reciben los cuidados necesarios.

Cercana está la plaza Taumadhi Tole. En ella se alza el templo de Nyatapola, que con sus 5 tejados es el más alto de Nepal. Construido en 1702 y guardado por luchadores, grandes animales y dioses. Desde arriba gozamos de una buena panorámica de la plaza y de las montañas al fondo de Bhaktapur.
La animación estaba ya a tope. Lamentable la mendicidad infantil.

Plaza Taumadhi Tole de Bhaktapur

Tal es la diversidad de actividades que se desarrollan en las calles de Bhaktapur que podría pasarme las horas simplemente observando los quehaceres de los lugareños, y sin conseguir asimilarlo todo.

De pronto, nos encontramos inmersos en los barrios humildes. Todos nos miraban, éramos los únicos extranjeros. Las calles estaban llenas de montones de granos de arroz que las mujeres separaban. Los hombres contemplaban. Prácticamente toda la vida tiene lugar en la calle, aquí no parece existir la intimidad. Lavan la ropa en barreños de agua, lavan a los ancianos, duchan y despiojan a los niños. Pintan los ojos con khol a los bebés, para afearlos y evitar que los dioses o los demonios se los quieran llevar con ellos.

Calles de Bhaktapur

Callejeamos sin prisa, dejándonos empapar por esta atmósfera indescriptible, que nos pide fijarnos en cada detalle, y sin embargo es imposible seguir todas las escenas que se suceden. Con lentos movimientos, cada uno realiza sus faenas.
Como hace poco tiempo que han recolectado el arroz, su preparación absorbe la mayor parte de su tiempo. Amontonado en calles y plazas, ellas se dedican a rastrillarlo y tamizarlo para separar la paja del grano.

En varios estanques diseminados por la ciudad se lavan las ropas o se asean ellos mismos.

Estanque de Bhaktapur

Tachupal Tole es otra de las plazas de esta histórica ciudad, y además, la más antigua. Continúa el desfile de templos; en este caso los de Dattatreya y Bhimsen.

Tachupal Tole  en Bhaktapur

Cual paseantes, los pollos y las cabras son también habitantes de esta ciudad.

En la plaza de los alfareros, los artesanos preparan las vasijas y las secan al sol, aunque en esta época, gran parte de la plaza está ocupada por montones de arroz. La preparación de la arcilla negra, los hornos de cocido al aire libre forman parte del paisaje de esta plaza. Aunque poca artesanía practican ya, la mayoría venden figuritas fabricadas en serie, como recuerdos turísticos.

Plaza de los alfareros  en Bhaktapur

 

Hasta pronto Bhaktapur

Desde Bhaktapur nos acercamos en taxi a Changu Narajan. Y cuando regresamos a Bhaktapur, seguimos siendo partícipes de este gigante museo vivo, de esta realidad tan diferente a la nuestra. Y es que ésta es una ciudad real, que vive, no como muchas otras ciudades históricas que yo llamo “ciudades de mentira”, que no tienen más vida que la que gira alrededor del turismo.

Plaza Durbar de Bhaktapur

La terracota viste de rojo la ciudad y las casas. Casas de similar arquitectura, aunque en diferente estado de conservación.
También nosotros nos queremos unir al comportamiento de sus habitantes……….dedicarnos a la contemplación. Y para ello buscamos una terraza con vistas a los templos-pagoda.

Ah, que me olvidaba de la ventana del pavo real. El pavo real es capaz de convertir lo malo en bueno, es capaz de atrapar a una serpiente para convertir su piel en cuero. Así nos lo explicaron, y por ello es el símbolo de la ciudad.

Ventana del pavo real en Bhaktapur

 

Comer y dormir en Bhaktapur

Para dormir: Peacock guest house, en Dattatreya Square. Algo destartalado, pero gente muy amable. Espléndidos desayunos. ¡Qué dulces tan ricos tienen! ¡Qué amables y hospitalarios son estos de la guest house!. Por la noche nos quedamos charlando con ellos más de una hora, de Nepal y de España, de las distintas costumbres y formas de vida. En España dedicamos más tiempo a trabajar que a vacaciones o fiestas. Para ellos, el sentido de la vida está en dedicar más tiempo al ocio, a la fiesta y a la contemplación, esas cosas por las que merece la pena vivir.

 

Para cenar, probamos 2 restaurantes, cuyos menús son similares. Platos nepalíes, como carne de búfalo o sopa de lentejas, además de platos de pasta. De postre, la especialidad de la ciudad es el yogur de búfalo, algo entre yogur y requesón.

  • Sony Guest house
  • Shiva guest house, en plaza Durbar

 

Mi regreso a Bhaktapur en 2016: Avivando recuerdos en BHAKTAPUR

Bhaktapur en 2017: Resurge de sus cenizas

 

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Nepal 2014: Langtang


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