Nos vamos de viaje a Nepal NEPAL - Llegada del viaje


Viaje a Nepal, en noviembre-2014, 5 meses antes del trágico terremoto.

Anochecía tras sobrevolar Túnez. Llegando a Doha, las miles de lucecitas de las ciudades de Oriente Medio destacaban en la oscuridad de la noche.

Los de Qatar Airways nos han hinchado a comida durante el vuelo. Nuestra escala en Doha, de 8 horas y media en plena noche, resultó muy llevadera, alojándonos en el hotel del aeropuerto (HIA, The Airport Hotel), moderno, tecnológico y con vistas hacia la zona de tránsito del aeropuerto. No requiere pasar control de inmigración ni obtener visado, ya que se localiza dentro de la zona de embarque.

Tras el gusto de poder ducharnos en plena escala y tumbarnos en posición horizontal durante unas horas, estábamos listos para embarcar rumbo a Kathmandu.

Sobrevolando Dubai, distinguíamos los rascacielos, las urba-palmeras y las autopistas en medio del desierto. Es tan feo como me imaginaba. Todo desierto y plano. Y así seguimos durante un buen rato, sobre el desierto arábico.

Viaje a Nepal: Dubai desde el aire


Después, las montañas de Pakistán. Todo era desolador. Ni rastro de vida. Sólo algunos caminos de tierra que uno ni puede imaginarse a dónde se dirigen.

Mi principal entretenimiento era el libro “Una maestra en Katmandú”, que devoraba con ansia. Una novela autobiográfica que narra las vivencias de una maestra española, Victoria Subirana, que a finales de los años 80 sintió la llamada del destino para dar un giro a su vida, empeñándose en montar una escuela en Katmandú. Sin imaginárselo siquiera, terminó casada con un nepalí, de la etnia sherpa, que comenzó siendo un matrimonio de conveniencia para conseguir la residencia en Nepal, y terminó convirtiéndose en una historia de amor.

Y la verdad es que este libro me estaba enseñando mucho más que lo podría conocer como turista en Nepal. Unos días de vacaciones en el país pueden resultar muy jugosos, pero detrás de esa visión superficial, se esconde mucho más. Una sociedad clasificada en castas que marcan de por vida a cada persona. Parece que nadie puede tener su propia personalidad o elegir su destino, sino que todo viene predestinado. Una mayoría religiosa hinduista y una religión de la que algunos han hecho su interpretación interesada para controlar como rebaños al resto.

Creencias, supersticiones extremas que marcan la vida diaria, tradiciones que parecen más de la Edad Media que de este siglo. También la minoría budista practica sus propios rituales.
Nulo sentido de la higiene. Lamentable situación de los niños, explotación, desidia e ignorancia. Marginación y maltrato consentido a las mujeres. Analfabetismo, atraso cultural, corrupción exagerada en todos los estamentos. Todo ello en un país que se define democrático desde el año 90 cuando el último rey fue derrocado. Aún sin haber llegado, yo ya empezaba a ser consciente de la cruda realidad social del país.

Y además de todo su propio revoltijo interno, llegamos los turistas, y parece ser que, lejos de ayudar al desarrollo del país, no hacemos más que entorpecerlo, aún sin ninguna intención. Con un poder adquisitivo mucho más alto que el suyo, generamos subidas de precios no asumibles para ellos, empobreciendo todavía más a la inmensa mayoría de la población. Sólo unos pocos toman ventaja, aquellos que han montado negocios turísticos. Por otra parte, turista es igual a dinero fácil y a limosnas. Así, muchos han decidido vivir de las limosnas, y por tanto, valerse por sí mismos mediante un trabajo digno no forma parte de sus intereses…….el esfuerzo no existe, el progreso no es posible. Y no hace falta referirse a progreso enloquecido, como el occidental, sino en este caso, entendiendo progreso como higiene, educación………. y dignidad.

Cuando empezamos a ver la cordillera del Himalaya desde el aire, se me saltaban las lágrimas de la risa, viendo Ocho apellidos vascos.

Como no había pista disponible para aterrizar, el piloto se dedicó a dar vueltas durante 20 minutos, regalándonos panorámicas de los valles surcados por ríos marrones, y de las cumbres nevadas,……. aunque se veían tan lejanas que me dejaban con la miel en los labios.

Viaje a Nepal: Volando en paralelo al Himalaya

Realizamos los trámites de ingreso a Nepal durante casi una hora. Rellenando el formulario on-line en las máquinas automáticas del aeropuerto ya no hace falta llevar foto…….la máquina la hace digital. Hasta 5 colas llegué a contar para pasar todos los trámites de llegada. Los funcionarios eran pura desidia.

En nuestro viaje a Nepal pasaremos 2 noches en Bhaktapur, 3 noches en Kathmandu, y………el plato fuerte y más esperado………..9 días de trekking por el Parque Nacional de Langtang. En medio, visitaremos Bután.

“Namaste” nos saluda el taxista que ha ido a recogernos al aeropuerto de Katmandú.

Sólo unos minutos en Kathmandu y uno ya se da cuenta de cómo funciona todo. El caos reina por doquier. La gente avasalla a los turistas a la caza de propinas. Por la carretera se avanza a golpe de valentía y de claxon. Polvo, desorden, ruido, casas destartaladas………es mejor cerrar los ojos y dejarse llevar.

Llegando a Bhaktapur, la vida rural estaba presente. Las mujeres trabajaban en las faenas agrícolas, mientras los hombres meditaban o chateaban por el móvil.

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Nepal 2014: Langtang

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