Avivando recuerdos en BHAKTAPUR NEPAL - VALLE DE KATHMANDU 1


Regresar a Bhaktapur era algo así como el deseo de volver a entrar en las páginas de un cuento. Porque Bhaktapur no me parece real. Pasear por sus calles representa el privilegio de pertenecer por unos instantes a un mundo imaginario, y presenciar escenas del pasado, cuyos protagonistas son personajes reales que viven como hace siglos entre edificios monumentales.

Es verdad que por el mundo se esparcen muchas ciudades históricas que parecen transportarte al pasado. Ciudades que hoy en día se han convertido en museos al aire libre para turistas, que nos permiten pasear por callejuelas de otros tiempos, asombrándonos de los monumentos o manifestaciones artísticas que atesoran. Muchas veces, esas ciudades me parecen de mentira, sin vida propia.

En Bhaktapur no se diferencian presente y pasado. Está llena de genuina vida en cada esquina, de escenas cotidianas ajenas a los turistas, de artesanos, de mujeres enfundadas en coloridos saris que se lavan el pelo en la calle, de baños callejeros, de vendedores que ofrecen sus productos frescos, de animales que viven en sus calles.

Bhaktapur está llena de dulzura, está repleta de arte arquitectónico, arte escultórico, arte humano, arte en los movimientos, arte en el vestir o en la disposición de frutas, verduras o telas que exhiben sus mercados, arte en las miradas y en las sonrisas.

Me parece increíble que exista un lugar así.

Muy dañada ha quedado Bhaktapur por el terremoto de hace un año. No es nuevo para ella, ya conoció un gran terremoto a principios del siglo XX. Bastantes construcciones se han venido abajo, otras permanecen apuntaladas con estacas de madera. Varios monumentos de la plaza Durbar están en coma, esperando cirujía para volver a deslumbrar.

Ha cambiado el escenario, pero no las escenas. No está entumecida, vive el presente. Porque Bhaktapur sigue siendo adorable.

Sigue vibrando y haciendo vibrar a cada paso. Sigue atrapando la atención en cada rincón. Porque, por muchas veces que pasees por sus calles, no eres capaz de captarlo todo. A cada momento es diferente, y no paras de descubrir nuevas imágenes que embargan los sentidos. Semejante colorido, semejante movimiento, semejante armonía…………todo supone un despliegue sensorial que encandila.

Algo místico flota en el ambiente de Bhaktapur que deja hechizada tu sensibilidad.

La ciudad de terracota rojiza acumula ahora ladrillos, maderas, escombros, en sus calles y plazas. Ellos son también parte de la historia, y ahí están, visibles, como si sus habitantes no tuvieran necesidad de esconderlos, ni miedo a verlos cada día.

Qué penita da ver la ciudad así!…….iba pensando yo. Pero, los nepalís te dan lecciones de coraje. Y, a mí me decían: “Tenemos que estar felices por lo que tenemos y no lamentarlos por lo que nos falta”.

Y eso es lo que le ocurre a Bhaktapur, que puede seguir orgullosa de lo que todavía tiene……….de esos edificios medievales de terracota con ventanas de celosía y tallas de madera………de sus templos de varios tejados, de fachadas adornadas con esculturas de animales y dioses de extrañas formas………de sus plazas, por las que corren gallinas, se tumban cabras y terneras, rezan los fieles, tejen las mujeres, o contemplan los hombres…..……… por sus calles misteriosas y dinámicas por las que ya apenas pasean turistas.

Su pavo real, símbolo de la ciudad, no se ha caído de aquella escondida ventana. Sigue ahí para convertir lo malo en bueno.

Diferente está la Plaza de los alfareros respecto a cómo la conocimos aquella vez. Más bien, diferente estaba en aquella ocasión otoñal, cuando las mujeres se dedicaban a tamizar el arroz amontonado después de la cosecha.

Fue ahí donde un muchacho, cuyo rostro iluminaba una enorme sonrisa, nos regaló unos elefantitos de cerámica a Valeria y a mí. “Tu hermano nepalí espera que vuelvas”. Claro que volveré.

Sí, definitivamente, Bhaktapur sigue siendo adorable. Es imposible no rendirse ante su hechizo.

 

Plaza Durbar de Bhaktapur en 2014 (antes del terremoto de 2015)

Plaza Durbar de Bhaktapur en 2016 (después del terremoto)

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Nepal Trek ABC 2016: Annapurnas

Mi visita a Bhaktapur en 2014: Bhaktapur: La adorable ciudad de terracota rojiza.

 


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Un comentario en “Avivando recuerdos en BHAKTAPUR