Viaje a Atacama desde el Noroeste Argentino por Paso de Jama CHILE - ATACAMA 5


Visitar el desierto de Atacama era uno de mis deseos viajeros desde hacía años. Aprovechando mi primer viaje por el noroeste argentino, no podía dejar pasar la oportunidad de cruzar a Chile por el Paso de Jama y visitar Atacama.
¡ El lugar más árido del planeta !

Este desierto altiplánico se recuesta sobre la inmensa Cordillera de los Andes, en esa triple frontera Chile/Argentina/Bolivia.

Un lugar con lagunas, salares y volcanes, por donde corretean vicuñas, vuelan flamencos, y los colores se adueñan de la tierra. Paisajes sorprendentes, casi inimaginables, capaces de dejarte con la boca abierta. Parajes de brutales atardeceres, cuando el sol ilumina los volcanes de los Andes y estos adquieren unas tonalidades rojizas que no puedes dejar de mirar.

El Paso de Jama permite una buena comunicación entre el NOA y Atacama.

 Quebrada de Humahuaca. Paisajes de la historia de Jujuy

Una carretera internacional asfaltada une Purmamarca, en la provincia argentina de Jujuy, con San Pedro de Atacama en Chile. Un paso de altura; nada más y nada menos que 4800 m de altitud se llegan a alcanzar en esta carretera.

Otra opción de cruce fronterizo lo ofrece el Paso de Sico, en este caso, entre la provincia argentina de Salta y la región chilena de Atacama. Sin embargo, el firme de ripio dificulta la circulación, que incluso puede requerir un 4×4 en algunos tramos.

De Purmamarca al Paso de Jama

Nuestro itinerario partirá de Purmamarca, para cruzar el Paso de Jama y dirigirnos a San Pedro de Atacama. Todo ello en un pequeño coche alquilado, un VW Gol, equivalente a un Polo. Aunque…..con algunas incidencias.

Quienes prefieran no conducir, pueden utilizar alguno de los autobuses internacionales que cubren la ruta San Pedro- Purmamarca- Salta, en unas 10 horas. Autobuses Salta a San Pedro de Atacama

Curiosamente, tanto Purmamarca como San Pedro de Atacama se emplazan a la misma altitud, a unos 2400 m de altitud. Sólo que, los Andes se interponen en medio, y la carretera sube para atravesarlos por el Paso de Jama. Después, la carretera baja vertiginosamente hasta la planicie de Atacama.

Tras dejar Purmamarca, la carretera asciende por la famosa Cuesta de Lipán, alzándonos rápidamente a los 4100 m. Curvas de vértigo por las que escalan renqueantes los trailers de mercancías que viajan a los puertos del Pacífico.

Atravesando paisajes inimaginables descendemos después hasta los 3500-3700 m. Es turno de deslumbrarnos al cruzar las Salinas Grandes, ese blanquísimo desierto de sal en la provincia de Jujuy.

Tenemos que recorrer 150 km desde Purmamarca para encontrarnos el siguiente pueblo, Susques. Susques es el último pueblo de Argentina por esta ruta, y dista 160 km de la frontera con Chile. En medio……..la nada.

El Paso de Jama

Dura es la vida de los aduaneros que trabajan en el puesto fronterizo del Paso de Jama, donde se realizan los trámites de aduana argentina. Alrededor, en un radio de 160 Km, no hay más que una gasolinera y mucha arena.

Ahí llegamos nosotros, tan contentos e ilusionados por cruzar a un nuevo país, Chile. Peeero……..entonces, surge un imprevisto ………

Nos falta un formulario que autorice el paso a Chile del vehículo alquilado.  Y eso que lo habíamos solicitado en la agencia de rent-a-car con bastante antelación. Nos habían entregado una autorización notarial para sacar el coche del país, y nosotros tan contentos, ignorantes de los requisitos reales. Según nos indican los aduaneros, nos falta otro papel: el Anexo V, el verdaderamente imprescindible, que tiene que estar sellado por la aduana local de la ciudad donde esté registrado el coche (en nuestro caso Tucumán).

Y allí estábamos, en medio de la nada, en el Paso de Jama, a 160 de km de nuestro destino en San Pedro de Atacama, y a 160 km del último pueblo argentino (Susques), sin conexión telefónica ni ningún medio de comunicación.
Para los aduaneros, la solución era fácil: “¡Vayan al pueblo de al lado para llamar por teléfono a la agencia que les alquiló el auto, y que se lo arreglen!”

…………¡¡El pueblo de al lado era Susques, ¡a 160 km!!.

Nunca asimilaremos esas distancias tan enormes

TREMENDO CABREO !!!

Pensamientos antagónicos pasaban por mi cabeza, e intentaba recomponer piezas para tomar una decisión: ¿llegar a Susques para tratar de arreglarlo y reintentar cruzar a Chile, o cambiar de planes y quedarnos en Argentina?

Pero, siempre hay que intentar quemar hasta el último cartucho.

Junto al puesto fronterizo, una gasolinera de YPF es su única compañía en 160 Km a la redonda.  Allí conocimos a Rodrigo, el encargado de la gasolinera, a quien estaremos para siempre agradecidos por su ayuda.
Cuando le contamos nuestra historia, y nuestra preocupación, se ofreció a ayudarnos, sin conocernos, y a cambio de nada. Nos permitió llamar por su teléfono satelital (que no es para clientes, sólo para sus emergencias), nos prestó su ordenador para que pudiésemos imprimir, etc. Sin su ayuda, no hubiésemos podido solucionar nada, allí en medio de la nada.

Aunque era domingo, por teléfono satelital logramos contactar con el individuo de la agencia de alquiler del coche. Aunque la solución que nos propone no convence a los aduaneros. Y así, durante 3 intentos con diversos papeles. Porque, del dichoso Anexo V, ni rastro. El Anexo V debía estar firmado por la aduana de Tucumán, pero el domingo estaba cerrado. Imposible resolverlo ese día.
Por teléfono nos aseguraron que al día siguiente, lunes, a primera hora, nos enviarían la documentación correcta.
Y entonces, ¿qué hacemos?:  ¿  confiar   ?     o    ¿  desistir   ?.

Y…si nos quedamos, ¿dónde dormimos?…Estamos a 4200 m de altitud.

Pues, resulta que la gasolinera dispone de habitaciones, limpias, con baño y calefacción, a modo de motel.
Así que, decidimos probar suerte, alquilando una habitación y confiando en que la incidencia se solucionase al día siguiente.

Con los años he aprendido que cualquier adversidad hay que tomarla como una oportunidad para hacer algo nuevo; para superarte y fortalecerte.
¡¡ Actitud positiva !!

Pasar toda la tarde y toda la noche en una gasolinera fronteriza, en medio de la nada, a 160 km del pueblo más cercano, a 4200 m de altitud, y con una temperatura de -10ºC por la noche, prometía convertirse en una nueva y diferente experiencia.

La cafetería de la gasolinera del Paso de Jama fue nuestro “hogar” durante casi 24 h.
¡Un reality show inesperado!

Descubrimos otra perspectiva del mundo, en un lugar remoto y aislado. Por allí pasaban camioneros y viajeros que descansaban un rato, antes o después de cruzar la frontera, y contaban sus historias.
Como el caso de un motero que se puso malísimo por el soroche. Por suerte, le pudimos ofrecer hojas de coca para preparar una infusión.

Compartimos tertulias con los empleados y los aduaneros en aquél su único lugar de “ocio” durante las semanas de trabajo que pasan aislados en el Paso de Jama.
Éramos la atracción del lugar cuando contábamos nuestro percance. Los que seguían camino nos deseaban suerte.

El “ambientazo” de los alrededores de la gasolinera

En plena puna, dormir a 4200 m de altitud resulta complicado, cuesta respirar. Entre inspiración e inspiración, me asomaba a la ventana de la habitación para contemplar un cielo extremadamente puro en altitud. Las nubes de Magallanes destacaban en el firmamento infinitamente estrellado.

A la mañana siguiente, la sensación de incertidumbre nos daba los buenos días. ……… ¿habrán cumplido su palabra?

La respuesta aguardaba en el ordenador de la gasolinera. Abrir el email y ver el Formulario V, correctamente cumplimentado y sellado por la aduana de Tucumán a primerísima hora, nos hacía brincar de entusiasmo. Cumplieron lo prometido. Todo estaba bien, y por fin nos autorizan a pasar.

Incluso los aduaneros saltaban de alegría. Habíamos hecho buenas migas. Nos invitaron a mate y nos despidieron con abrazos: “Sigan la carretera, que la aduana de Chile está un poco más adelante, en el pueblo de ahí abajo”. Así fue nuestra despedida del Paso de Jama.

¡¡EUREKA!!

En fin, que de los 4 días que inicialmente habíamos planeado pasar en Atacama, se quedaron en 2.
Uno menos por decisión propia, porque en el noroeste argentino encontramos mucho más de lo que nos imaginábamos, y otro porque las circunstancias así lo quisieron.

La puna es extensa, inmensa, con ese cielo azul intenso, con sus animalitos, vicuñas, llamas, y sus colores amarillos, marrones… agradable por la mañana, y ventosa por la tarde.

A pocos km de la aduana argentina entramos en Chile. Así lo anuncian los carteles, pero….. no hay aduana chilena al otro lado.


Avanzábamos kilómetros, preocupados por nuestra posible ilegalidad en el país. Incluso paramos a un coche de carabineros chilenos.  Resulta que la aduana está ¡dentro del pueblo de San Pedro de Atacama, a 160 km de la entrada en el país!.
Ése era el “pueblo de ahí abajo”, el pueblo de “un poco más adelante” al que se referían los aduaneros.

Durante las horas anteriores habíamos oído hablar varias veces del “pueblo de ahí abajo”, pero no nos imaginábamos que se referían a San Pedro, a 160 km, especialmente cuando decían: “salgo un momento a comprar algo al pueblo de ahí abajo”.

Es decir, se puede circular y recorrer territorio chileno sin ningún control, rozando territorio boliviano, e incluso pudiendo tomar otros caminos de tierra hacia Bolivia, sin ninguna aduana.

Pero es que…….. hasta hace unos años, la aduana argentina estaba en Susques, a 160 km de la frontera, y a 320 km de la aduana chilena.
¡320 km de tierra de nadie !

El Salar de Tara, en el Parque Nacional de los flamencos

Al Salar de Tara llegan algunos tours de San Pedro de Atacama. La excursión es larga, ya que se ubica bastante lejos del pueblo, y por eso no está entre los circuitos más populares. Se encuentra a 100 km de San Pedro y  a 4300 m de altitud.

En medio de volcanes se enclava la Laguna de Tara, visitada por flamencos y vicuñas. También se pueden observar formaciones rocosas modeladas por el viento. Las más famosas son los Monjes de Pacana. Parecen personajes que se han quedado petrificados para vigilar el silencio del desierto.

Nosotros únicamente pudimos hacer alguna parada en los lugares cercanos a la carretera. Internarse más adentro por el Salar de Tara requiere transitar en 4×4 por caminos de tierra.

Después del Paso de Jama, la carretera sigue subiendo, alcanzando 4840 m de altitud. Mi récord de altitud hasta aquel momento.

El paisaje es cada vez más bonito. Aparecen lagunas y salares, animales de la puna, y nos vamos acercando a los Andes, a las enormes montañas de unos 6000 m de altitud.

Fantástico entorno de inmensidad y soledad.
Soledad interrumpida en algunos momentos por grandes camiones que transportan productos de Argentina y Brasil hasta el Pacífico, para exportación por vía marítima. Camiones a toda velocidad cuesta abajo, y resoplando cuesta arriba.

Con la compañía de algunas vicuñas

Carretera asfaltada todo el tiempo. ¡Un lujo!…………….Y estos paisajes….¡¡tremendo!!

Y nos acercamos al Licancabur

El volcán Licancabur

Pegado a la frontera boliviana transcurre un tramo de la carretera, junto a la Reserva de Fauna andina Eduardo Avaroa, perteneciente a Bolivia.  Zona de lagunas, de flamencos, de volcanes……., Incluso vislumbramos la boliviana Laguna Verde, al pie del cono del Licancabur. Lugares casi de fantasía.

Y, ¡qué decir del Volcán Licancabur!. Pues, que ver sus 5950 m, y su cono casi perfecto de cerca es una pasada.
Toda esta zona es muy muy bonita.

Después de pasar al lado del Licancabur comienza el descenso.  La bajada es brusquísima, desde los 4800 m hasta los 2400 m a los que se emplaza San Pedro de Atacama. En pocos kilómetros perdemos todo este desnivel, casi sin curvas, con unas pendientes muy pronunciadas. Y, entonces, ya empezamos a divisar la inmensa llanura del desierto de Atacama, dejando atrás los Andes.

Aduana de San Pedro de Atacama

En la aduana de San Pedro realizamos los trámites de inmigración, y el control fitosanitario. No está permitido entrar con alimentos frescos (frutas, carne, lácteos, verduras), tampoco con semillas o con artesanías que contengan restos de animales, etc. Así que nuestras manzanas argentinas sirvieron no sólo para darnos un gran atracón ahí mismo, sino también para repartir entre quienes teníamos alrededor.
Chile es un gran productor de fruta, y tratan de evitar la propagación de plagas.

¡ El calor en San Pedro es tremendo !

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Norte de Argentina y Chile


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