Riomalo de Arriba en el norte de Las Hurdes

Ruta en coche por el norte de Las Hurdes EXTREMADURA: CÁCERES


En esta ruta en coche recorrimos el norte de Las Hurdes en un día de primavera, para conocer sus paisajes montañosos serpenteados por ríos, valles escondidos labrados por el hombre y pueblos tan típicos como El Gasco y Riomalo de Arriba, para terminar la tarde contemplando el meandro El Melero.

Llegada a Las Hurdes

En Vegas de Coria estableceremos nuestra base durante 3 días para conocer Las Hurdes. Hasta allí llegamos dejando la Autovía Vía de la Plata en dirección a Zarza de Granadilla y bordeando después el embalse Gabriel y Galán.

La carretera prosigue entre encinares. Pasamos por Mohedas de Granadilla. Son paisajes agrícolas, de cultivos de olivos y cerezos. Es un paisaje peinado, de pequeños olivos formando hileras sobre las suaves lomas que conforman los valles del río Los Ángeles y del río Alagón. 

El pueblo de La Pesga parece la capital de la aceituna, porque todo el valle está cultivado de olivos que bajan hasta el embalse de Gabriel y Galán formando un precioso paisaje humanizado.

Después de La Pesga se estrecha la carretera y los cultivos dejan paso a plantaciones de pinos y eucaliptos.

Olivares de La Pesga

Olivares de La Pesga

Olivares de La Pesga

Olivares de La Pesga

 

Circuito en coche por el norte de Las Hurdes

Nuestro circuito por el norte de Las Hurdes comienza en Vegas de Coria, desde donde nos dirigimos a El Gasco, pueblo típico hurdano, donde se acaba la carretera. Hay 17 Km de distancia.

La carretera sigue inicialmente el curso del río Hurdano, que compone un valle cuyas laderas están pobladas de pinos. Nos desviamos del río Hurdano después de Nuñomoral para tomar rumbo a Cerezal siguiendo el valle del río Malvellido, un valle muy escarpado que representa la imagen que tenemos de Las Hurdes como lugar apartado. Desde Cerezal se puede acceder al Valle de los Tejos.

Pasamos por La Fragosa, un pueblo enclavado en un lugar precioso, colgado en una abrupta ladera escalonada en terrazas. La carretera es estrecha y sinuosa.

La Fragosa, en el norte de las Hurdes

La Fragosa, en el norte de las Hurdes

Unos metros antes de llegar a El Gasco paramos en el Mirador del Gasco, que muestra una impresionante panorámica del Valle de Malvellido. Apreciamos los pronunciados meandros que compone el río, así como todo el fondo del valle modelado en terrazas de cultivo, ahora abandonadas. Se distinguen muretes, restos de antiguas cabañas, senderos, bancales. El valle sólo era accesible a pie y es una auténtica obra de artesanía agrícola. En las laderas crecen encinas.

Meandro del río Malvellido: Mirador del Gasco en el norte de las Hurdes

Meandro del río Malvellido: Mirador del Gasco en el norte de las Hurdes

En El Gasco chocamos con las montañas y se acaba la carretera. Es un pueblo típico hurdano, apartado y encerrado en el desfiladero. Hay bar.

Desde el pueblo de El Gasco nos disponemos a recorrer la senda del Chorro de la Meancera. Es un paseo lineal de apenas 1,5 Km, muy bonito.

Avanzamos por un camino empedrado que en algunos tramos está acondicionado con pasarelas de madera para facilitar el paseo por tan abrupto paraje. Supongo que las escaleras talladas en la roca que observamos corresponden al trazado del antiguo camino. En este desfiladero de roca de pizarra, los hurdanos han labrado la tierra ancestralmente y todavía las huertas están muy cuidadas y productivas a orillas del río. Es auténtica economía de subsistencia. Vemos huertos de patatas, repollos, cebollas, cerezos, perales, castaños, viñas y mucho más. Es una gozada y un aliciente añadido, o casi principal, a esta senda que finaliza en un mirador frente a la cascada.

Senda del Chorro de la Meancera en El Gasco

Senda del Chorro de la Meancera en El Gasco

Senda del Chorro de la Meancera en El Gasco

La altura del Chorro de la Meancera es considerable, unos 100 m resbalando por la pared rocosa, aunque el caudal es escaso en esta época primaveral. La cascada es sólo un complemento, ya que todo en este solitario lugar resulta encantador y lo disfrutamos más tiempo sentándonos en el banco de pizarra contemplando el chorro, el desfiladero y la ladera labrada en terrazas.

Chorro de la Meancera en El Gasco

Chorro de la Meancera en El Gasco

Senda del Chorro de la Meancera en El Gasco

En El Gasco se localiza el Centro de Interpretación de la casa hurdana. Las casas hurdanas tradicionales se construían íntegramente en pizarra, tanto paredes como tejados, la roca que abunda en la zona. Ahora observamos algunos ejemplos de esta arquitectura típica en El Gasco, aunque prácticamente todas están deshabitadas. Los habitantes han construido casas más modernas y amplias para vivir más cómodamente.

El Gasco en el norte de Las Hurdes

El Gasco en el norte de Las Hurdes

El Gasco en el norte de Las Hurdes

Retomando la ruta en coche, nos detenemos en el mirador frente al valle labrado de La Fragosa, también abrupto e impresionante. Desde lo alto observamos algunas casas típicas hurdanas escalonadas en la ladera y los bancales que ocupan el valle en el meandro.

Mirador de La Fragosa

Mirador de La Fragosa

Mirador de La Fragosa

Tras superar el pueblo de Martilandrán, otro mirador nos invita a detenernos para contemplar otro pronunciado meandro del río Malvellido.

Mirador de Martilandrán

Mirador de Martilandrán

Regresamos a Nuñomoral para coger la carretera a Casares de Las Hurdes siguiendo el valle del río Hurdano y visitar la zona más al norte de la comarca. También por aquí observamos pronunciados meandros. No me extraña; los ríos se ven obligados a abrirse paso en el escarpado relieve.

Circuito en coche por el norte de las Hurdes

Antes de llegar a Casares de las Hurdes nos acercamos a Huetre, otra aldea hurdana enclavada en un abrupto valle. Podemos observar algunas construcciones típicas de pizarra, aunque la mayoría de viviendas son ahora nuevas. Hay un bonito paseo con excelentes vistas hasta el parque biosaludable y otro paseo a orillas del río.

Huetre

Huetre

Huetre

Huetre

Vista del norte de las Hurdes desde Huetre

Vista del norte de las Hurdes desde Huetre

La carretera muere aquí, por lo que tenemos que regresar a Casares de las Hurdes. Hay un merendero en el cruce, que aprovechamos para el picnic.

En Casares de las Hurdes también paramos. Es capital municipal y la califican como Balcón de las Hurdes. Sn embargo, me parecieron más bonitos los enclaves de otros pueblos, como La Fragosa o La Huetre.

Paseamos por las callejuelas del barrio antiguo para llegar a la iglesia, que tiene un campanario separado construido en pizarra. El pueblo está en silencio, sólo oímos los trinos de los pajaritos.

Casares de las Hurdes

Casares de las Hurdes

Casares de las Hurdes

Cerca de Casares está el Mirador de las Estrellas, con intención de facilitar la observación astronómica. Las vistas no son demasiado interesantes desde este mirador, pero sí desde un punto cercano, en la pista que conduce a la presa de Maja-Robledos desde donde contemplamos el valle Hurdano y los pueblos de La Casa Rubla y La Huetre. Por esta pista de tierra se puede seguir hasta el Mirador de La Pregonera, a 6 Km.

Cerca del Mirador de las Estrellas en Casares de las Hurdes

Cerca del Mirador de las Estrellas en Casares de las Hurdes

Pasamos Carabusino y la carretera asciende a un puerto de montaña en dirección a Ciudad Rodrigo. En el límite con la provincia de Salamanca dejamos esta carretera principal para desviarnos por otra más estrecha a la derecha que nos devuelve a Las Hurdes. Nos encontramos en el punto más alto el Mirador de las Carrascas, que nos regala unas magníficas vistas de los valles del río Ladrillar y Hurdano, además de la Sierra de la Corredera. La panorámica es amplísima hacia las montañas de Las Hurdes, a uno y otro lado. Reconocemos la Peña de Francia y el Pico Rongiero que subimos en otra ocasión, en el Parque Natural Sierra de Francia. También distinguimos la Sierra de Béjar y Candelario. En el Valle Hurdano divisamos la carretera que hemos recorrido, que, al igual que los ríos, describe meandros para adaptarse al relieve de la sierra.

Mirador de las Carrascas en el norte de las Hurdes

Mirador de las Carrascas en el norte de las Hurdes

Descendemos al valle del río Ladrillar que pasa por los pueblos de Riomalo de Arriba, Ladrillar, Cabezo, Las Mestas y Riomalo de Abajo, donde desemboca en el río Alagón.

Riomalo de Arriba es una aldea tradicional que se conserva prácticamente en su estado original, con muy pocas casas nuevas. Sólo viven 2 personas, según nos comentaron.

Riomalo de Arriba podría erigirse en símbolo de Las Hurdes o de la España vaciada. Caminar por sus callejuelas es hacerlo por un pueblo fantasma. Incluso resulta estremecedor escuchar cualquier sonido que altere el silencio………… el movimiento de un gato o de un pajarillo te sobresalta, porque personas no hay, pero gatos sí.

Vemos el antiguo consultorio médico, el bar, en cuyo exterior todavía hay un saco con botellas de cerveza vacías. Todo está cerrado y convirtiéndose en ruinas, menos la iglesia, que parece mantenerse íntegra. La antigua zona de baño en el río está invadida de vegetación. Las higueras siguen cargándose de higos.

De repente, escuchamos música en una casa. ¡Hay vida en Riomalo de Arriba!. Un hombre ha salido a buscar tabaco. Nos pide, para evitar subir a Casares, pero no tiene suerte.

Riomalo de Arriba en el norte de las Hurdes

Riomalo de Arriba en el norte de las Hurdes

Riomalo de Arriba en el norte de las Hurdes

Riomalo de Arriba en el norte de las Hurdes

Pasamos por Ladrillar sin detenernos. Es un pueblo más grande, capital municipal, cuyas casas escalonadas en la ladera lucen vistosos colores.

Avanzamos por las curvas del valle del Ladrillar, que está poblado de pinos, encinas, madroños….

Cabezo es el siguiente pueblo. Está mucho más cuidado que otros que hemos visto.

En Las Mestas paramos a dar un paseo por el entorno del río Ladrillar, donde existe un puente de pizarra y zona de baño con piscina natural en el río. Vemos también los restos de un antiguo molino de agua de considerable tamaño, en el lugar donde se unen el río Batuecas y el río Ladrillar.

Puente de las Mestas

Puente de las Mestas

Molino en Las Mestas

Molino en Las Mestas

El Parque Natural de Las Batuecas y Sierra de Francia queda al lado, en Salamanca. Es otro estupendo lugar que ofrece atractivos para disfrutar varios días, como ya habíamos hecho hace tiempo. En esta ocasión, cruzamos el puerto de montaña y nos acercamos a echar un vistazo, parando en un sendero accesible que se interna en la vegetación en dirección al Monasterio de San José de Batuecas.

Sendero accesible al Monasterio de Las Batuecas

Sendero accesible al Monasterio de Las Batuecas

Pronto regresamos a la provincia de Cáceres para seguir nuestro circuito en coche por el norte de Las Hurdes y desembocamos de nuevo en Las Mestas. Las Mestas tiene una doble cara. Las fachadas que dan a la carretera están muy cuidadas y arregladas. Hay alojamientos, algún restaurante y varias tiendas que venden productos típicos, entre los que destaca la miel, ya que la apicultura es su principal recurso económico. Pero si te metes por las callejuelas, el aspecto es otro y bastantes casas están en estado ruinoso. Su iglesia de pizarra es una muestra de arquitectura rural.

Iglesia de Las Mestas en el norte de las Hurdes

Iglesia de Las Mestas en el norte de las Hurdes

El broche perfecto a esta ruta en coche por el norte de Las Hurdes lo pone el Meandro Melero. Para llegar hasta el mirador nos dirigimos a Riomalo de Abajo, punto final del Valle del Ladrillar. Después subimos por una pista pavimentada al Mirador Antigua. El río Alagón forma un bellísimo meandro con nombre propio, el Meandro Melero, que se ha convertido en icono turístico de Las Hurdes. Ya habíamos estado en este lugar hace unos años, pero acompañados de hordas de visitantes. En esta ocasión, con la luz de la tarde y sin gente, luce más hermoso.

Meandro Melero en el río Alagón (Riomalo de Abajo)

Meandro Melero en el río Alagón (Riomalo de Abajo)

 

Alojamiento en Vegas de Coria (Las Hurdes)

Nos alojamos en Vegas de Coria, en Hotel Los Ángeles. Es sencillo, la habitación es amplia y los colchones cómodos. El personal es muy amable y ayuda en todo. Nos hemos sentido muy a gusto. Lo malo es que se oyen mucho las tuberías. Por lo demás, la zona es muy tranquila.

El hotel tiene un buen restaurante. Cenamos muy bien las tres noches. Algunos platos que probamos y destacaría: Ensalada templada de queso de cabra con manzana caramelizada, muy completa. Ensalada de codorniz escabechada. Cabrito cochifrito. Solomillo de cerdo ibérico a la brasa. Revuelto de setas y jamón. Risotto de boletus. Crujientes rellenos de merluza y gambas.

Entre los postres, los buñuelos rellenos de castañas, además del típico flan con nata o tarta de queso. 

Todas las raciones son muy abundantes.

 

Para completar la visita a Las Hurdes: Circuito en coche por el sur de Las Hurdes

 

Ver más excursiones por EXTREMADURA: Aquí

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.