De Ribadeo a Benquerencia por la Transcantábrica costera gallega MARIÑA LUCENSE 4


No hay mejor forma de conocer la costa cantábrica gallega que recorriendo a pie la ruta transcantábrica costera. Transcurre muy pegada al mar, a lo largo de 190 Km, que se suelen dividir en 8 tramos lineales. Esta etapa corresponde al primer tramo, desde Ribadeo hasta Benquerencia, que realizamos en un soleado y agradable día de marzo. Estamos en la Mariña lucense.

Localización

Partimos de Ribadeo para recorrer su costa

Con una longitud de 23 Km, en esta primera etapa recorreremos lugares emblemáticos del municipio de Ribadeo. Isla Pancha, el pueblo pesquero de Rinlo, y la más que famosa playa de Augas Santas, más conocida actualmente como Las Catedrales. Nombre más que apropiado, dadas las formas que el mar ha ido esculpiendo, trabajando durante milenios sobre las rocas.

Todo el trayecto está señalizado y se realiza por caminos ultrafáciles y llanos. En ocasiones, por paseos marítimos empedrados, otras veces por anchos caminos de tierra. Otros tramos discurren por pasarelas de madera, y en algún momento nos veremos obligados a pisar asfalto.

Una costa en la que predominan las rocas de pizarra y esquistos, que el oleaje continúa modelando incansablemente, creando arcos, islotes rocosos fragmentados de la costa, y formaciones pétreas en las que predomina su textura de tarta de milhojas, que desde el principio empiezan a llamar la atención del caminante.

Tras desayunar en Ribadeo, partimos por el Paseo do Faro, bordeando la pequeña ría de Ribadeo, que divide Galicia y Asturias. Enfrente, divisamos la costa asturiana.

La ría que forma la desembocadura del río Eo está protegida como Reserva de la Biosfera del río Eo, Oscos y Terras do Burón. Y también como ZEPA (zona de especial protección de aves), puesto que es refugio invernal de diversas especies de aves.

Pronto alcanzamos el Fuerte San Damián, en el parque de O Cargadoiro. Antiguamente, en este puerto se cargaba el mineral de hierro extraído en A Pontenova. El fuerte consiste en los restos de un antiguo castillo, construido en 1624 para defender la entrada a la ría de los ataques marítimos. Tras su destrucción en el siglo XVIII por las tropas inglesas, fue reconstruido posteriormente.

Junto a Pena Furada, uno de los arcos que adornan esta costa, observamos pequeños grupos de cormoranes sobre las rocas.

Isla Pancha

Tras recorrer un par de kilómetros por el camino costero, comenzamos a divisar la Illa Pancha, a la cual nos vamos acercando mientras ocupa permanentemente nuestro espacio visual.

Cruzar el puente que la une con tierra firme no es posible todavía. Una verja cerrada lo impide, aunque se espera que próximamente, una vez se materialice el proyecto para convertir el antiguo faro en hotel, quede abierta al público.

Los dos faros de Isla Pancha, el nuevo y el viejo, iluminan la entrada oriental en los mares gallegos. El más antiguo comenzó su vida activa en 1859. Fue relevado por su nuevo compañero más potente en 1983, en blanco y negro.

La Punta Pancha es también un magnífico mirador hacia la costa occidental asturiana, el este, así como al inicio de la costa cantábrica gallega, hacia la oeste. Los alrededores están acondicionados con senderos y banquitos para disfrutar de un agradable paseo.
Acercándonos a los acantilados distinguimos la pequeña cala de Rochas Blancas, apenas visible por la pleamar.

Tartas de milhojas en la costa de Ribadeo

Nuestra trayectoria hacia el oeste nos va conduciendo al lado de todas esas formaciones rocosas que configuran infinitas láminas superpuestas. Me recuerdan las tartas de milhojas. Sobre ellas golpea el mar, cuyo profundo color turquesa es sólo interrumpido por el blanco de la espuma al romperse las olas. El verde que forra la costa reluce a raudales en un día tan luminoso.

Puerto de Rinlo

A Rinlo llegamos a la hora de comer. Rinlo es un pequeño y antiguo puerto de pescadores, donde se come un arroz con bogavante de escándalo. Cual lagartos, tomamos posición al sol para comer y descansar. Llevamos ya 3 horas de caminata.

Rinlo tuvo su origen como puerto ballenero, ubicado en la Ensenada de Areosa. Después llegó el auge de sus cetáreas de marisco. Ahora es un pintoresco lugar, en el que todavía se percibe su esencia marinera. Los fines de semana se pone a tope de visitantes que buscan degustar sus mariscos en los restaurantes del pueblo, entre los que destaca La Cofradía, en honor a su cofradía de pescadores, que es la segunda más antigua de España.

Con cierta pereza reanudamos la marcha, sobreponiéndonos a la modorra. A continuación pasamos por las antiguas cetáreas, cuyo origen se remonta a principios del siglo XX. Una tras otra las vamos recorriendo. La primera en el puerto, las siguientes en lugares más apartados, buscando siempre los emplazamientos más idóneos.

En el pasado aprovechaban entrantes del mar entre las rocas para construir piscinas naturales donde criaban distintas variedades de marisco, sobresaliendo las langostas y los bovagantes.

Esculturas rocosas en las playas: Os Xuncos, Os Castros, As Illas, Las Catedrales

Las formaciones rocosas se siguen sucediendo por la costa, intercalándose a partir de entonces con varias playas. La primera playa es la de Os Xuncos. Vienen después Os Castros, As Illas, Seborollo, Esteiro, hasta llegar a la de Augas Santas, mundialmente conocida como Las Catedrales. Tan famosa y visitada que se ha llegado a restringir su acceso en verano, con categoría de Monumento Natural y Lugar de Importancia Comunitaria.

As Catedrais es un museo de artesanía natural en roca, que pillamos con marea alta. Y por tanto, imposible pasear por su arena para penetrar en sus cuevas, pasar bajo sus arcos, y observar toda esa arquitectura natural.
En estos momentos, el espectáculo está en las embestidas del mar contra los acantilados y en la observación del trabajo constante del artesano….. las olas.

Playa de Arealonga

A partir de entonces, la ruta prosigue por una pasarela de madera. Nos conduce a la extensa playa de Arealonga o San Miguel. Aunque antes nos incita a detenernos en varios miradores que nos ofrecen magníficas panorámicas de este espectacular litoral.

Por el paseo marítimo empedrado bordeamos la playa de Arealonga, en el municipio de Barreiros. Su configuración es diferente a la de las anteriores playas. No se encuentra entre acantilados, sino bordeada por un cordón dunar. Sobre la arena vemos un delfín varado. Los temporales se han tragado mucha arena y las piedras afloran. Pero en verano, el mar suele devolver la arena robada.

Después de la playa, los acantilados vuelven a protagonizar el paisaje. Rocas en tonos ocre, coronadas por el verde esmeralda de los prados y batidas por un mar color turquesa componen una combinación espléndida.

Fin de ruta en Benquerencia

Tras recorrer algo más de 23 Km, nuestra ruta finaliza en la parroquia de Benquerencia, tras pasar junto el castro de Benquerencia en la Punta do Castro. Al igual que otros dos castros que se encontraban en nuestro camino (As Grobas y Meirengos), permanece enterrado en espera de que en algún momento alguien consiga recursos para excavarlos. Estamos ya en el municipio de Barreiros.

Esta ruta también se puede recorrer en bicicleta, ya que los caminos son ciclabes. O bien, acercarse en coche a los principales puntos de interés, puesto que la carretera pasa cerca de todos ellos.

 

Track de la ruta

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12561080

 

Para explorar más a fondo la playa de Las Catedrales, visita esta etapa: Playa las Catedrales y costa de Ribadeo

 

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4 Comentarios en “De Ribadeo a Benquerencia por la Transcantábrica costera gallega