Pantón: Eiré – Fervenza Augacaída Marce RIBEIRA SACRA 1


La fervenza de Augacaída de Marce será el punto más interesante de esta ruta por el municipio de Pantón. La cascada se ubica en un entorno precioso, rodeada de bosque autóctono. También resultará curioso pasar por pequeñas aldeas casi deshabitadas, en las que los viñedos y frutales siguen creciendo. Como no puede ser de otra manera en la Ribeira Sacra, el románico estará presente en pequeñas iglesias rurales.

Localización

Estamos en el municipio de Ferreira de Pantón, en la provincia de Lugo. Estamos en el interior de Galicia, en plena Ribeira Sacra.

 

Ferreira de Pantón

Antes de empezar la caminata, visitamos el monasterio cisterciense de Ferreira de Pantón. Se sitúa en las afueras de Ferreira, capital municipal de Pantón y tuvo su origen en el siglo X.

Inicialmente, el monasterio era dúplice, conviviendo monjes y monjas de forma separada, bajo la regla de San Benito.

En el siglo XII se acoge a la reforma cisterciense y deja de ser dúplice, pasando a ser sólo de monjas. Entonces, recibe la denominación de monasterio de Santa María.
En aquellos momentos, la abadesa era la condesa Fronilde de Lemos. La condesa restauró el monasterio cuando quedó viuda, y se instalaron en él varias damas nobles.
El cuerpo incorrupto de la condesa Fronilde se conserva enterrado en el claustro.

Durante la época medieval, las religiosas de origen noble se alojaban en estancias de dos pisos, uno para la religiosa y otro para la criada. Cada estancia tenía su propia cocina, despensa….Digamos que llevaban una vida “acomodada”. Por ello, se le conocía como el convento “das Donas”, por haber vivido en él diversas señoras de la nobleza del reino.

Siglos más tarde, a finales del XVI, el monasterio pasa a formar parte de la Congregación Cisterciense de Castilla. Esto implicó cambios, exigiendo el cumplimiento de las reglas cistercienses (ora et labora), que perduran hasta la actualidad, por lo que las religiosas ya no disponen de los privilegios de las nobles de antaño, sino que reparten su tiempo entre la oración y los trabajos del monasterio.

Éste es el único monasterio de esta orden en Galicia que mantuvo vida religiosa continuada desde su fundación hasta nuestros días, incluso en la desamortización de Mendizábal.

En su fachada podemos ver unas inscripciones, pintadas con letras rojas, con la fecha de su construcción.

 

Ruta de Eiré a Fervenza de Augacaída de Marce

Esta ruta está descrita en el libro de Miguel Alvarez Soaje, “Senderos y caminos: 35 rutas inéditas por Galicia”

La ruta descrita realiza un círculo, pasando por varias aldeas del municipio de Pantón, en la Ribeira Sacra lucense, y alcanza un tramo con vistas al Cañón del Río Miño, justo en la entrada al embalse de Os Peares, donde el Miño se junta con el Sil.

El itinerario es el siguiente: Eiré – Freixedo – Faramontaos – Guítara – Cima de Atán – Augacaída – Marce – Valboa – Casanova – Vilar – Santa Mariña – Rodiz – Pedragude – Eiré.

Sin embargo, como detallaré más adelante, algunos tramos se encontraban impracticables, por lo que necesitamos ajustar el recorrido. Aún así, supuso 23 km de caminata, sensiblemente más larga que la longitud que se indica en el libro.

El interés paisajístico no es el punto fuerte de esta ruta, sobre todo comparando con otros posibles recorridos por la Ribeira Sacra. A mí me resultó interesante descubrir pequeñas aldeas perdidas, que ni sabía que existían. Estas aldeas, lamentablemente, se han ido abandonando. Entiendo, en cierto modo, el abandono en zonas de montaña, por el duro modo de vida y las rigurosas condiciones climáticas, el aislamiento, etc. Pero, comprobar el abandono de esta zona fértil resulta triste………..Así, encontramos grandes casonas de piedra con preciosas balconadas, que se encuentran en ruinas, ………..árboles frutales que siguen produciendo entre los helechos, viñedos invadidos por matorrales……..aldeas donde sólo quedan viejos………

Es aconsejable evitar los días calurosos de verano, siendo ideal en primavera y otoño. Algunos tramos discurren a la sombra de los árboles, pero otros tramos a pleno sol.

Eiré

En el municipio de Pantón, existe una aldea llamada Eiré, situada a 3 km de Ferreira de Pantón. Ése es el punto de inicio de la caminata.

En Eiré destaca la iglesia de San Miguel de Eiré, originaria de un antiguo monasterio benedictino del siglo XII. Del monasterio únicamente se conserva esta iglesia, que constituye uno de los mejores ejemplos del románico rural gallego. Los restos prerrománicos existentes indican que ya anteriormente existió una construcción anterior.

Sobresale una de sus puertas por su originalidad, con 12 claveles diferentes y un cordero con una cruz (como muestra la foto del centro). También destacan las pinturas de su interior, fechadas en el siglo XVI. Fue declarada monumento nacional en el año 1964.

Nuestros pasos se dirigen a la aldea de Barrio. Aquí nos fijamos en una antigua casona señorial, frente a la cual tomamos un sendero, y seguimos por un camino entre árboles.

La siguiente aldea en nuestro camino es Guítara. Hay 2.5 km entre ambos núcleos, y toda la ruta discurre por asfalto, lo cual la hace menos atractiva. Al menos, se trata de una carretera por donde no nos encontramos ningún coche.
Desde esta zona alta divisamos la sierra de Queixa y Manzaneda

Tras salir de Guítara, alternamos caminos de tierra con tramos asfaltados. Incluso llegamos a vislumbrar la ciudad de Monforte de Lemos y su castillo.

Algún tramo tiene mayor encanto, entre árboles. Aunque en mal estado, mantiene el empedrado original, pues se trataba de una antigua vía de comunicación entre pueblos.

 

Cima de Atán

El camino desciende, y nos lleva a la aldea de Cima de Atán, un bonito lugar, sobre la ladera que cae al río Miño.

Un hombre recogía fruta en la aldea. Me comentó que sólo quedan habitadas permanentemente dos casas.

Dejamos Cima de Atán por una pista asfaltada, y en la bifurcación seguimos a la derecha, en dirección a Marce. Nos rodea el bosque autóctono caducifolio.

Antes de llegar a Marce, nos encontramos indicaciones hacia la fervenza de Augacaída. También hay un panel indicativo de una ruta señalizada, que saliendo de Marce, recorre la cascada de Augacaída, el castro de Marce (situado en un montículo con vistas de la caída de la cascada sobre el Miño), acompañado de vistas panorámicas sobre el cañón del Miño, pasando por algunas pequeñas aldeas.

Nosotros nos dirigimos ahora a la cascada, tomando el sendero por medio del bosque. Bosque cadudifolio, con viñedos abandonados que crecen silvestres entre la vegetación.

 

Fervenza de Augacaída de Marce

En aquella ocasión recorrimos los 2 km de camino, con un primer tramo fácil, pero que más adelante se complica. Existían unas cuerdas para agarrarse en los tramos más difíciles (fuertes pendientes, en especial por las rocas). No era muy complicado, aunque con suelo mojado resultaba algo peligroso. Sin embargo, ahora han instalado escaleras en los tramos más pendientes, pudiendo prescindir de las cuerdas. Ya no es dificultoso. Incluso existe una plataforma de madera que hace de mirador sobre la cascada.

Así era antes la bajada

El lugar donde cae la cascada de Augacaída es precioso. En esta época tiene poca agua. En época de lluvias resulta espectacular. El salto de agua tiene una caída de 40 m sobre una poza, en medio del bosque. Un lugar muy poco concurrido, y que merece la pena conocer. Estuvimos solos todo el tiempo, aprovechando para bañarnos y para comer. El río Miño está al lado, y ahí van finalmente estas aguas.
Sin duda, la cascada de Augacaída es el punto más bonito de la ruta. No cabe en la foto la escena completa, ¡hay que ir a verla!

Fervenza de Augacaída de Marce

 

Aldea de Marce

Desde la fervenza, volvemos por la senda, incorporándonos otra vez a la pista asfaltada que lleva a la aldea de Marce.

Marce es una aldea perdida, en la ladera poblada de árboles. Nuestro libro indicaba que debíamos cruzar todo el pueblo, y al lado de la última casa, tomar un sendero a la derecha que conduce a la aldea de Balboa.

Sin embargo, un perro fiero nos impidió el paso. Aunque llamamos al dueño, no contestó. Volvimos hacia el pueblo, para que alguien de la aldea calmase al perro. Pero los lugareños nos indicaron que era imposible transitar por el camino indicado en la guía. El sendero estaba totalmente cerrado por la vegetación, desde hacía, por lo menos, un par de años. Según nos comentaron, este camino lo abrió un médico en su día, para ir a visitar pacientes en aldeas cercanas, y ahora sería necesario ir cortando la vegetación con un machete para poder volver a transitarlo. ¡No íbamos tan preparados!

Así que no nos quedó otro remedio que variar el itinerario. La parte que nos estábamos perdiendo era, paisajísticamente, la más bonita de la ruta, puesto que recorre una ladera con vistas al cañón del Miño y al embalse de Os Peares.

De Marce a Eiré

Adoptamos la única solución posible aconsejados por la gente del pueblo, dirigiéndonos a las aldeas de Balboa, Casanova, Santa Mariña. Tramo hizo feo, largo, pesado por el calor, por el asfalto, por los insistentes mosquitos.

Hartos de andar por asfalto, llegamos a Santa Mariña, donde pudimos rellenar agua en la fuente. ¡hacía mucha falta!

Tras abandonar Santa Mariña, nos desviamos hacia la ermita de la virgen de la Asunción.

Bordeamos la capilla, continuando por un sendero de tierra entre árboles, en paralelo a la carretera. Llegamos a Rodiz, otra pequeña aldea.

Hacia la aldea de Pedragude proseguimos, divisando el valle de Lemos. Distinguimos la ciudad de Monforte y la Torre del Homenaje del castillo en lo alto de la ciudad. También divisamos, al fondo, la sierra de Queixa, ya en la provincia de Ourense.

Cruzamos Pedragude, fijándonos en sus cuidadas casas y huertas. Aquí tampoco fue posible seguir el camino indicado en el libro, pues estaba intransitable. En el pueblo nos indicaron un sendero que baja hacia Eiré, en medio de las huertas. Siguiendo este sendero, llegamos directamente en pocos minutos a Eiré, pasando por la iglesia nueva, y de ahí, a la antigua iglesia del monasterio. Fin de ruta.

Atán

Ya en coche, nos acercamos a la iglesia de Santo Estevo de Atán, sobre la ladera del Miño. Formaba parte de un antiguo monasterio del siglo VIII, uno de los más importantes de la época sueva. La iglesia actual es románica, del siglo XII-XIII.

Iglesia de Santo Estevo de Atán. Una de las muestras de románico en la Ribeira Sacra

 

Para dormir y cenar:

Alojamiento: Casa Dulcinea, una casa rural con un patio precioso y muy bien conservado, en la pequeñísima aldea de Fanfolía. (De hecho, la primera noche éramos los únicos habitantes de la aldea).

 

De noche, el silencio era total, y entre el cielo estrellado distinguimos perfectamente la Vía Láctea, el Campus Stellae hacia Compostela.

Para comer:

  • Rectoral de Castillón: en un lugar apartado en Castillón. Excelente. Comida estupenda, en un bonito comedor de un precioso edificio. Para golosos, recomiendo especialmente la tarta de chocolate blanco con salsa de toffee. Es también alojamiento rural.
  • En Ferreira de Pantón, al lado de la plaza del Ayuntamiento, hay 3 mesones donde se puede cenar de raciones. Probamos el Mosteiro, comida tradicional y sencilla, que está rica.

Track de la ruta

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3232081

La caminata es larga, 23.5 km.

Ver más excursiones por Lugo: Aquí


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