Machu Pichu y Wayna Pichu. Mi visita en noviembre PERU - Machu Pichu


Visitar Machu Pichu y Wayna Pichu…….¡qué gran día me espera!

Desde el hotel en Aguascalientes oía durante toda la noche el sonido del río Urubamba. Parecía que estaba diluviando, pero era el rugido del río.
La vida empieza muy temprano en Aguascalientes. A las 5:30 me despiertan otros turistas que ya se han levantado. A las 6 am ya estoy desayunando y empieza a lloviznar. Las nubes están bajas y la visibilidad es escasa.

Acceso a Machu Pichu

Aún no son las 7 cuando me monto en el bus para subir de Aguascalientes a Machu Pichu. Jadeante autobús, que, en 25 minutos asciende la empinada ladera cubierta de selva, por una pista de tierra en zigzag. A pesar de la niebla, ya empiezo a intuir la magnitud paisajística del entorno.
Me he disfrazado de impermeable de pies a cabeza. No pienso dejar que la lluvia me estropee el día!!

En la consigna dejo la mochila, asegurándome de llevar batería y tarjeta de repuesto para la cámara. ¡No vaya a ser que se me estropee justo aquí! Y unas barritas de cereales en el bolsillo, que serán mi avituallamiento cuando lo pida el cuerpo.
A las 7:45 me espera Beto, el guía que he contratado en el hotel para hacer un tour guiado en grupo. A esta hora, la entrada a Machu Pichu es un caos. La gente se agolpa a la espera de formar los grupos para los tours guiados que comienzan a la misma hora.

Visita a Machu Pichu con guía

Subiendo por unas escaleras, tras unos 5 minutos desde la puerta de acceso alcanzo la terraza-mirador. Ese mirador tan famoso que permite contemplar la imagen más conocida de Machu Pichu y del Wayna Pichu. La imagen que todo el mundo que lo ha visitado enseña a sus amigos, la que todos colocan en su facebook.

Inmerso en la niebla, el guía nos explica la historia de la ciudadela. El abandono por los incas, los miles de kilómetros de caminos incas que surcan las montañas, la conquista española del Perú, el hallazgo de Machu Pichu por parte de Hiran Binghan el 24 de junio de 1911. Este estadounidense nacido en Hawaii, Hiran Binghan, fue su descubridor “oficial” para el mundo. Él se encontró a varias familias viviendo en Machu Pichu, y cultivando en sus terrazas. Un niño, Pablito, fue quién guió a Hiran Binghan………A Pablito se le considera el primer “guía turístico” del Machu Pichu……….ahora hay muchos más!

El tiempo nos está jugando una faena. Machu Pichu entre la niebla

Aunque, sólo se trata de tener un poco de paciencia, y de soplar todos en la misma dirección. Aquí la inestabilidad es continua, y al avanzar la mañana, suele abrirse el cielo.

Pero, Machu Pichu es mucho más que esta foto. Es adentrarse en las entrañas del imperio incaico. Y también es mucho más que las ruinas de la ciudadela. Es un enclave maravilloso entre la selva y las montañas, es un paisaje que deja con la boca abierta……bueno, más bien con los ojos como platos. ¡¡¡Uno no se hace idea con las fotos!!!………..Me sorprende todo el entorno, las montañas que lo rodean y que no caben en las fotos, unas montañas de pendientes vertiginosas cubiertas de la espesura de la selva alta. Sólo visitándolo se puede palpar su magnitud, su misterio. Un lugar que es diferente a cada instante, con esas nubes tan vivas, en continuo movimiento. ¡Un minuto nunca es igual al anterior!

Tras bajar unas escaleras y pasar la Puerta del Pueblo, accedemos a la ciudadela.

La ciudadela se distribuye en varios sectores.

  • La zona agrícola, con sus terrazas y graneros en la parte alta, con mejor ventilación.
  • Sector urbano, que comprende edificaciones destinadas a viviendas y templos para culto.
  • La zona de las canteras era el área de trabajo de la piedra granítica utilizada en las construcciones.

Son muy visibles las características de las construcciones incaicas. Los muros trapezoidales, que favorecen la estabilidad. Las ventanas cerradas contra los terremotos, que interfieren las ondas sísmicas.
Al ver fotos, siempre me ha llamado la atención la falta absoluta de techos en las construcciones. Era una ciudad del siglo XVI, relativamente nueva comparado con Europa, y, sin embargo, recuerda más a las construcciones castreñas que a una ciudad de medieval. Pero, claro, es que los techos eran de madera cubiertos de paja, lo que requería reponerlos cada 3 años.
La ciudad tiene su propio sistema de drenaje, por lo que nunca se inunda, ni en la época de lluvias torrenciales. Y su canal de suministro de agua desde un manantial en la montaña……..¡una obra de ingeniería hidráulica!

Nos detenemos en la Plaza Sagrada, para observar el Templo Principal y el Templo de las 3 ventanas.

La cosmología andina está presente en sus características, fundiéndose símbolos reales con espirituales. El mundo de arriba (mundo espiritual), el mundo del medio (la tierra, lo mundano) y el mundo de abajo (la vida interior).

En la parte más alta de la ciudadela alcanzamos el Intihuatana, el reloj solar y lugar de culto al Sol, el punto de recarga de energía.

Continuamos la visita, parando en edificios civiles y en templos. Apreciamos las diferencias en las construcciones, con acabados más perfeccionados en edificaciones nobles.

En el Templo del Cóndor observamos la figura de un cóndor con las alas abiertas.

Y …………….. ya me he cansado de ir con el grupo, no me ha gustado nada la visita guiada. Varios grupos coinciden en horario, entorpeciéndose unos a otros.

 

Wayna Pichu

Yo me voy al Wayna Pichu, el Pico Joven. He comprado la entrada por internet hace varios días en la web oficial: http://www.machupicchu.gob.pe/, ya que sólo se permite el acceso a 400 visitantes al día. 200 personas a las 7 am y otras 200 a las 10 am. Afortunadamente, el cielo ha ido abriendo. Me temo que los que subieron en el primer turno no han podido ver mucho.

En media hora asciendo la vertiginosa pendiente, escalón tras escalón. Casi todos suben mucho más lentos. Yo ya tengo ganas de llegar arriba para ver las vistas, ahora que ha ido abriendo el cielo.

Desde lo alto del Wayna Pichu, las vistas son, simplemente, ¡Maravillosas!! La ciudadela queda abajo. Veo volar algún cóndor por debajo del Pico Joven. Todas las montañas de alrededor cubiertas por la selva, y entre las nubes…………..¡esto sí que me encanta!

Las terrazas agrícolas, las grandes rocas, cualquier lugar en la cima del Wayna Pichu se convierte en el mejor mirador. Aquí sí que percibo yo mucha más energía que en los apretones de la ciudadela. Mucho más que lo que se puede ver en las fotos.
………La verticalidad y redondez de las montañas.
………La profundidad del vallecito por donde serpentea el río, ¡allá tan abajo!

Subida al Wayna Pichu

Vistas desde Wayna Pichu

Ruinas de Wayna Pichu

Vistas desde Wayna Pichu

La subida no ha sido complicada, pues, aunque pendiente, es corta. La bajada desde el Wayna Pichu es de vértigo, por escaleras muy verticales y estrechas que parecen no terminarse nunca. En ocasiones hay que agarrarse a las paredes, o incluso sentarse para superar la impresión de sentir que cuelgas del vacío. Pero todo el mundo lo consigue.

Bajada de Wayna Pichu

 

Visita a Machu Pichu sin guía

Una vez que regreso a la ciudadela, me dedico a recorrerla a mi aire, que me da muchas más satisfacciones que con el grupo.

El Templo del Sol destaca por su forma circular, frente al resto de construcciones rectangulares. En la gruta natural de su interior observo unas inscripciones grabadas que demuestran que Hiran Binghan no fue, en realidad, el descubridor de Machu Pichu, aunque sí quién lo dio a conocer al mundo.

Tomo asiento en la explanada, en un punto con excelentes vistas, a mirar y a pensar: “¡Qué fantástico!, pero a quién se le habrá ocurrido venirse a vivir aquí!”. Un guarda del parque se me acerca………”Buen lugar, eh!” Pues sí, sí que lo es. Me honra con su conversación durante un buen rato, transmitiéndome el punto de vista de alguien que permanece aquí como parte de su día a día.

Todavía me quedo un buen rato más recorriendo calles, terrazas y edificios de la ciudadela, entre su especial verdor. Una alfombra de un césped perfectamente cuidado.

Desde aquí y a esta hora, la imagen es rotunda. El Wayna Pichu se alza vertical desde el valle por el que discurre el río Urubamba.

 

Intipunku

Me comentaron que ir hasta el Puente Inca no merece la pena, pero sí al Intipunku.

Llegar al Intipunku me lleva otra media hora por el camino inca. El sendero empedrado termina convirtiéndose en escaleras, y me conduce a otro lugar de simbolismo astrológico y culto al sol, pues en cada solsticio, los rayos de sol penetran por las ventanas.

El Intipunku es el punto donde quienes hacen el famoso trekking del camino inca ven por primera vez el Machu Pichu. Están llegando tres caminantes, que se emocionan de verdad.

Queda incluso más alto que el Wayna Pichu y las vistas son espectaculares.

Vistas desde el Intipunku

 

Sendero peatonal de Machu Pichu a Aguascalientes

Me queda regresar del Intipunku a Machu Pichu para unas últimas imágenes de despedida, resistiéndome a marcharme.

Al caer la tarde, sólo se quedan sus habitantes permanentes,…………..las llamas………. ¡¡el mejor cortacésped!!. Las llamas se encargan de mantener la hierba a raya. Mucho más eficaces que las docenas de jardineros que, en otro caso, serían necesarios.

He pasado nueve horas en Machu Pichu, y me da pena marcharme. Me gusta más por la tarde que por la mañana.
Me marcho con la impresión de haber vivido unos momentos irrepetibles, en este lugar donde las nieblas son tan caprichosas que hacen que el paisaje siempre sea diferente y nunca se vuelva a repetir exactamente igual.

Después de tanto caminar, parecía ridículo bajar en autobús a Aguascalientes. Ya que estamos a ello, prefiero tomar el sendero peatonal de Machu Pichu a Aguascalientes. Las escaleritas entre la selva acortan mucha distancia frente al zig-zag que dibujan los autobuses. Es un sendero precioso, que permite un contacto más íntimo con la exuberante vegetación de esta selva alta y húmeda, y en el que, de vez en cuando, se asoman las montañas. Porque se trata de un espacio con una enorme biodiversidad natural: multitud de especies de orquídeas, bromelias, y otras flores, destacan sobre los múltiples tonos de verdes.

El último tramo del sendero discurre al lado del río Urubamba, que desagua sus aguas en el Amazonas y termina su vida en el Atlántico, tan lejano desde aquí. Es el Urubamba un río estruendoso y revuelto, que los incas consideraban el reflejo de la Vía Láctea en la tierra.

Últimas vistas de Machu Pichu

Sendero de Machu Pichu a Aguascalientes

Río Urubamba

Aguascalientes, magnífica ubicación

 

La subida al Mirador del Putucusi me quedó pendiente. A esta montaña frente a Machu Pichu se sube desde Aguascalientes por un sendero más complicado, usando escaleras de gato, por lo que es muy poco frecuentado. Permite una vista mucho menos conocida de la ciudadela. Seguro que me habría gustado.

Tren a Ollantaytambo, donde pasaré la noche. Me sirven una merienda durante el trayecto en el tren Vistadome.

 

 Comer y dormir en Aguascalientes

Hotel en Aguascalientes: La Posada del Inca
Restaurante en Aguascalientes: Indio Feliz

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Perú inca

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *