Excursión a Volcán Sierra Negra y Chico en Isabela ECUADOR - GALÁPAGOS


Toque de campana temprano porque a las 7 am pasan a recogernos para la excusión al Volcán Sierra Negra y Volcán Chico (35 $). Obligatorio ir con guía ya que accedemos al Parque Nacional Galápagos. Nos espera un día de caminata por los jóvenes paisajes volcánicos del interior de Isabela.

Excursión al Volcán Sierra Negra y Volcán Chico en el Parque Nacional Galápagos

El punto de inicio de la ruta se ubica a 800 m de altura en el interior de Isabela, traslado que realizamos en un camión reconvertido en “autobús” con aire acondicionado natural. Sin puertas y sin cinturones de seguridad, el conductor aceleraba a tope durante los 45 minutos de ascenso por la pista de ceniza volcánica.

Desolados campos de lava se extienden a las afueras de Puerto Villamil, entre los cuales apenas crecen cactus. Todo cambia en cuanto ganamos altitud. La frondosidad impera en las zonas altas, componiendo casi una jungla tropical en la que se camuflan algunos ranchos. Crecen guayabos, plataneras, y un sinfín de especies vegetales entre las que se pasean algunos caballos y vacas.  Poco a poco, el camión asciende hasta ingresar en territorio del Parque Nacional Galápagos.

Somos un grupo de 10 y tenemos por delante 16 km de caminata ida y vuelta por un sendero muy fácil que apenas presenta desnivel. La única dificultad consiste en que cuando llueve puedes terminar con lodo hasta las orejas, ya que se embarra el sendero.

A la ida realizamos varias paradas en diferentes miradores, en los cuales el guía demostraba sus conocimientos sobre los volcanes de Isabela. En apenas media hora alcanzamos el primer mirador. La panorámica es excelente hacia la caldera del Volcán Sierra Negra. Según nuestro guía Carlos, esta caldera de 10 Km de diámetro es la segunda más grande del mundo, por detrás de Yellowstone. Aunque, no nos lo creemos. Recordamos cuando atravesamos los 30 Km de la caldera del Volcán Galán que tanto nos impresionó en el noroeste de Argentina.

El Volcán Sierra Negra nos recuerda enormemente al Piton de la Fournaise y al Kialuea, contrastando el suelo de lava negra con el verde de la vegetación que recubre las paredes. También el Sierra Negra es de tipo hawaiano, no explosivo. Observamos perfectamente el surco formado por el flujo de lava de la última erupción mientras Carlos nos cuenta sus aventuras durante la erupción de 2008, cuando subió a caballo para ver la lava incandescente con sus propios ojos. “Ve y mira” es la mejor forma de aprender.

Caldera del Volcán Sierra Negra

El sendero continúa recorriendo el contorno de la caldera y en cada mirador apreciamos su magnitud. Algunas fumarolas siguen humeando. El volcán permanece activo y nosotros vamos observando los efectos de diferentes erupciones de los siglos XIX y XX…………la de 2005, la de 2008………. Tiene que ser todo un espectáculo verlo en vivo escupiendo lava incandescente.

Tardamos unas dos horas y media en alcanzar el último mirador, que nos ofrece una gran panorámica. Siempre me ha gustado pasear entre volcanes, observar sus brillantes piedrecitas, sus colores nacidos de las entrañas de la tierra, detenerme pensando en los misterios que encierran, en que nos hacen partícipes del palpitar de nuestro planeta.

A nuestro alrededor se extienden campos de lava, negros, rojizos, marrones, del Volcán Sierra Negra, el Volcán Chico y el resto de conos volcánicos que divisamos. Coladas que han buscado su espacio, que han compuesto sus propias formas, que no existían hace unos años. Estamos ante un paisaje joven, que seguirá transformándose y lo verán diferente quienes lo visiten dentro de varios años.

Se hace raro mirar el GPS y ver que estamos en el paralelo cero. También se echa de menos la compañía de tu propia sombra; el sol cae vertical.

Hacia el oeste de Isabela se extiende Bahía Ellizabeth, y sobre el horizonte vislumbramos muy tenuemente la isla Fernandina entre las nubes. Hemos recorrido un sendero entre vegetación endémica, como el arbusto de Darwin. La fauna, tan abundante en las islas más antiguas de Galápagos, en las que la evolución de las especies ha prosperado, es aquí casi inexistente. Únicamente algunos solitarios pinzones y algunas despistadas mariposas vuelan sobre este territorio desértico.

A las 13:30 estamos de regreso en Puerto Villamil para comer algo y descansar.

Tarde de bici y lluvia en Isabela

Por la tarde podríamos haber hecho el tour a Tintoreras, pequeños islotes cercanos a la costa, donde se pueden ver tintoreras mediante snorkelling. Pero dicen que si has ido a los Túneles no esperes mucho de Tintoreras. O podríamos haber ido a pasar un rato de snorkel en Concha de Perla, pero………..¡¡¡es que tanta agua!!!……….Yo necesitaba secar las escamas que empezaban a formarse en mi piel.

La tarde parecía agradable para pasear y preferimos alquilar unas bicis. Pedaleando, pretendíamos irnos a buscar piqueros de patas azules al Estero, en el camino al Muro de las lágrimas. Intento fallido porque la marea estaba llena y no conseguimos acercarnos a las rocas donde habita este colonia. Lo mejor era presenciar las acrobacias de las fragatas machos en el aire esforzándose por atraer a las hembras. Y lo peor era la lluvia que pronto nos dejó empapados y rebozados de arena.

Puerto Villamil es arena. La playa y el pueblo se fusionan. Las calles son de arena. Cuando llueve, llueve arena.

Iguanas marinas de Isabela en el camino al Muro de las Lágrimas

Y después, unos tragos en Casa Rosada. Esto sí que es un bar de playa. Lugar perfecto para enamorarse de la playa de Puerto Villamil y sus atardeceres, aunque el sol de Isabela, una vez más, no se quería asomar. El camarero de Casa Rosada tenía ganas de charla y nos contó más anécdotas de Isabela que cualquier guía turístico. Historias que darían para escribir un libro. Desde aquellos tiempos de la pesca de aleta de tiburón y pepinos de mar, hasta las bodas amañadas para conseguir la residencia galapaqueña, pasando por las crueldades de la época del penal. La antigua Isabela y la actual.

Esa noche cenamos estupendamente en el restaurante Isleño de nuestro hotel: medallón de pollo, atún rojo envuelto en ajonjolí con yucas fritas, brownie con salsa de maracuyá………….. El cocinero practica la cocina creativa, que aprendió en una escuela alemana de Quito.

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Galápagos y Ecuador

 

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