El festival de los brillos en el Piton de la Fournaise ISLA REUNION - Senderismo


Sin duda, la excursión más popular en la Isla Reunión es la visita al Piton de la Fournaise. Este volcán activo de 2631 m de altura erupciona de vez en cuando, generando imágenes realmente espectaculares, cual fuegos artificiales. Al ser uno de los volcanes activos más accesibles del planeta, se ha convertido en una atracción que congrega a numerosos visitantes, tanto si está en erupción como si no.

Cuando la actividad volcánica decae, el sendero que permite alcanzar su cráter más reciente (el cráter Dolomieu) se convierte en una hilera multicolor de excursionistas. En caso de erupción, el espectáculo está garantizado en forma de bocanadas de fuego si se sobrevuela en helicóptero.

Carretera al Volcán desde Bourg-Mourat

Tan accesible es el Piton de la Fournaise, que existe una carretera hasta un mirador hacia la caldera volcánica. Se conoce como Pas de Bellecombe. Aunque, la exhibición ya ha comenzado antes. Desde que tomamos la carretera al Volcán, en Bourg-Mourat, son sucesivos los cambios paisajísticos. De las suaves y verdes colinas de las planicies altas a los desiertos de cenizas volcánicas,  pasando por húmedos bosques de cliptomerias, una conífera muy apreciada en la isla.

También el clima puede cambiar radicalmente. Tan pronto estábamos inmersos en una densa niebla como poco después bajo un sol radiante. Son sólo 30 km, y en cambio, parece que nos hayamos desplazado cientos de kilómetros.

En algunos de los miradores ubicados en la carretera nos vamos deteniendo. Es el caso del Mirador Nez de Boeuf. Fantástica panorámica a la Rivière des Remparts, esa profunda depresión que se abre al mar en Saint Joseph. Un par de días antes pudimos observar otra perspectiva de este barranco, desde Grand Coude.

En la siguiente parada, a escasa distancia, tomamos un senderito para llegar a un mirador sobre el Cráter Commerson. Tremendo agujero de color rojo, enmarcado por el Piton des Neiges como telón de fondo. Fue impresionante verlo desde el helicóptero.

Ya comenzamos a apreciar el paisaje volcánico, pero éste se vuelve absolutamente extraterrestre en la Plaine des Sables. En esta llanura de cenizas volcánicas no hay lugar para la vida. La carretera pasa a ser de tierra para atravesar este desierto negruzco que nos hace imaginar más en la luna que en la tierra.

Toda esta zona permanece cortada cuando el volcán entra en erupción. En esta web se puede consultar la actividad volcánica y ver vídeos de erupciones: http://www.fournaise.info/

Mirador Pas de Bellecombe

La niebla nos recibe cuando llegamos a Pas de Bellecombe. El amplio aparcamiento estaba a tope, aunque en el mirador no había mucha gente. Y es que, pocos se conforman con quedarse únicamente con esta vista. La mayoría preferimos degustar la experiencia de caminar por estas coladas volcánicas tan jóvenes. Desde el mirador distinguimos cual hilera de hormiguitas de colores a los excursionistas que atravesaban el fondo oscuro de la caldera.

Cráter Formica Leo

Caminata al cráter Dolomieu: Piton de la Fournaise

No sé qué tienen los volcanes que nos atraen tanto a los humanos. Será que sintonizamos con esos lugares en los que la tierra palpita como si fueran seres humanos.

En 2007 se produjo una gigante erupción que generó un colapso en la cima del cono volcánico. Se conoce como cráter Dolomieu, y hasta allí se puede llegar a pie. Aunque la ruta está señalizada para 3 horas, apurando el paso completamos la ida en 2 horas. Entre la niebla, la visibilidad era escasa y no invitaba a detenerse demasiado. Confiábamos plenamente en que, en algún momento, el sol nos regalaría sus rayos para iluminar los colores del paisaje volcánico. Y esto ocurrió cuando alcanzamos Le Balcon du Dolomieu.

Caldera del Piton de la Fournaise

Junto al Cráter Dolomieu, este pedazo de tierra viva nos recibe vestido de gala, adornado de brillantes lentejuelas.

Al sol, podemos descubrir el festival de brillos de las rocas volcánicas. La verdad es que da un poco de repelús pisar sobre estos inestables suelos, pensando que un mes antes escupía lava.

Según los vulcanólogos, este cráter generado en 2007 por el Piton de la Fournaise ya se ha ido rellenando parcialmente con lava, y en 100 ó 200 años más, se habrá rellenado por completo.

Cráter Dolomieu en el Piton de la Fournaise

Si a la ida habíamos puesto el turbo, a la vuelta nos recreamos en el paisaje, recordando las clases de geología, y fijándonos en los infinitos matices cromáticos de la lava, y en sus formas de cristalización. Todo un mundo mineral de surcos, tubos, caracoles, cordales. “Fíjate, por aquí la cristalización fue más rápida, por allí más lenta”.

Atravesar la caldera, aparte de vivir el momento, suponía rememorar la caminata por el Kilauea, en Hawaii. Aunque allí se percibía más la actividad volcánica, en forma de fumarolas, líquidos burbujeantes, olor azufrado, o simplemente tocando la tierra y notando su temperatura. Nada de eso percibimos aquí, no encontramos ningún indicio de “vida volcánica”.

Rocas esponjosas, lava porosa o vidriosa. Rocas brillantes, rojizas, negras, grises, marrones. La tierra también gime, escupe, ronca, duerme, late.

Llegamos quemaditos al aparcamiento. Sol, altura, y campos de lava…..….reunir estos tres factores es clave para quemarse.

Nos queda volver a recorrer la carretera del Volcán hasta Bourg-Mourat, inmersa en espesísima niebla, para regresar a nuestro alojamiento en Le Tampon. Aunque este día tuvimos que acercarnos a Saint Pierre para buscar una tienda de fotografía. Se me había estropeado el cargador de la batería de la cámara, y menos mal que encontramos el mismo modelo.

Esa noche cenamos pescado en Saint Pierre, en un restaurante a pie de playa, sin pena ni gloria.

Track de la ruta

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15596030

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Isla Reunión: trekking, coche y helicóptero

 

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