Campo Lameiro y río Meneses. Arte rupestre y naturaleza GALICIA - PONTEVEDRA


En esta ruta recorremos los senderos del río Meneses para después visitar el Parque Arqueolóxico da Arte Rupestre de Campo Lameiro. Este recinto arqueológico pretende proteger una zona de alta concentración de petroglifos de la Edad del Bronce, así como difundir la importancia del arte rupestre gallego. Galicia es una de las zonas de Europa con mayor relevancia en el arte rupestre.

Localización de la ruta

Campo Lameiro se sitúa en el interior de la provincia de Pontevedra. Para llegar hasta allí debemos dirigirnos a Caldas de Reis, donde ya encontramos las indicaciones hacia el Parque Arqueológico de arte rupestre. Primero en dirección a Cuntis y después hacia Moraña, por una carretera que se va estrechando cada vez más. Tardamos unos 20 minutos desde Caldas.

Descripción de la ruta

Como es mejor visitar los petroglifos por la tarde, lo dejaremos para el final, y antes haremos una ruta de senderismo por el entorno natural del río Meneses, ruta que iniciamos en el aparcamiento del parque arqueológico.

Por un camino entre pinares descendemos hasta la aldea de Praderrei, donde enlazamos con el Roteiro Matabois-Chan da Lagoa. En realidad, fuera del recinto del parque arqueológico también se pueden observar petroglifos, como en Chan da Lagoa, pero es difícil verlos si no sabes exactamente dónde están.

Por asfalto, entre viñedos y bosque transcurre el siguiente kilómetro, hasta que nos desviamos por un camino de tierra que desciende hasta el río Lérez. Por un estrecho senderito bordeamos sus orillas, pasando por el molino de Cristo, y algún coto de pesca.

Pronto llegamos al área recreativa de Lodeiro. Es éste un agradable lugar, al cobijo de los árboles, donde aprovechamos para comer nuestra empanada de xoubas escuchando el susurro del río. En este punto, el río Maneses desemboca en el río Lérez.

área recreativa de Lodeiro

Entonces, es momento de continuar nuestra caminata, ahora por la ruta del río Meneses. Éste es un tramo de gran belleza. Si el Lérez, de oscuras aguas, se mostraba tranquilo y ancho, el Maneses se presenta vibrante, saltarín y transparente, rodeado de intenso verdor.

Sendero del río Meneses

El molino de Constantino, bajo el puente, hace de guardián de mágicos rincones. Los musgos cubren los troncos de los árboles de ribera, y también las paredes de los molinos de agua que nos vamos encontrando, como el Muiño do Soutiño. Los helechos explosionan en el húmedo entorno.

El río canta y canta sin cesar, tal vez para intentar retener a los trasnos, y que la magia no abandone nunca este lugar.

Fresnos, alisos, sauces…..forman un encantador bosque, cuyo suelo las hiedras tapizan por doquier.

Junto a los Muiños do Xustiño, el río describe un meandro y el bosque de ribera se aligera. El río sigue saltando, y los molinos se continúan sucediendo.

Un prado encharcado nos obliga a hacer algunas cabriolas, pero continuamos siempre siguiendo el curso del riachuelo Meneses.

Cuando llegamos a una pista asfaltada que cruza el río por un puente, la ruta bajaba de nuevo al río, según las indicaciones. Ahora es imposible, porque este acceso está completamente cerrado de vegetación……..pinchante. Así que, seguimos unos metros por la pista asfaltada de la izquierda, hasta que vemos que la vegetación se aclara y podemos bajar hasta el río y retomar el sendero.

Un cruce del río algo complicado, por piedras resbaladizas, nos lleva a la otra orilla. El siguiente cruce estaba más difícil, y la vegetación muy cerrada por donde se suponía que iba el sendero. Esto nos hizo desistir y desviarnos hacia la carretera, abandonando el río.

Retomamos el sendero por el bosque en el punto en el que los carteles indican que confluyen la ruta del río Meneses y la ruta del centro de interpretación. Otro vado de río resbaladizo y un poco de monte a través nos llevan a un camino más ancho que recorre una carballeira.

Estamos en septiembre y tropezamos con montones de setas.

Parecía que ya todo iba a ser fácil, pero no. Nuestro periplo continúa por caminos intransitados y no mantenidos, cerrados de vegetación, con zonas encharcadas…….y con una humedad que hace sudar de lo lindo. Por caminos tradicionales, entre muros revestidos de musgo, finalizamos nuestra andadura por esta ruta fluvial.

Nuestros pasos no se detienen cuando llegamos al Parque Arqueológico de Campo Lameiro, sino que ahora vamos a conocerlo.

Visita al Parque Arqueolóxico da Arte Rupestre de Campo Lameiro

El centro de interpretación de Campo Lameiro es del mismo corte y confección que el del Parque da cultura castrexa de San Cibrao de Lás. En este caso, un vídeo permite viajar por los más representativos petroglifos de distintos lugares de Galicia.

El centro cuenta con métodos audiovisuales y paneles que explican la vida de nuestros antepasados, su comunicación a través de símbolos, su forma de vida, y también el lenguaje que entienden los arqueólogos……..Las rocas hablan…… Su comunicación no necesita palabras.

El edificio, inaugurado en 2011, imita la forma de un alargado pez prehistórico.

La zona del parque al aire libre está habilitada con senderos, que a través de un circuito de 4 Km, permite recorrer los petroglifos, además de otros elementos que recrean cómo era esta zona en la Edad del Bronce. Se puede visitar por libre o en visita guiada. Nosotros elegimos esta última. Siempre es mejor que te lo expliquen, te ayudan a abrir los ojos. También organizan visitas nocturnas en determinadas fechas del año.

El mejor momento para visitar los petroglifos es después de media tarde, cuando la incidencia de la luz solar hace destacar mejor los surcos grabados sobre las rocas de granito. En este día tan nublado no podremos apreciar el arte rupestre en toda su magnitud.

Los petroglifos datan de 2000-2500 años antes de Cristo. Por tanto, su antigüedad es de 4000-4500 años, o sea, corresponden a la Edad del Bronce, bastante anteriores a la cultura castreña.

Todos están grabados en losas de granito, en diferente estado de conservación, y reciben nombres como Laxe da Forneiriña, Laxe dos Carballos, Outeiro dos Cogoludos, etc. Las figuras de ciervos se repiten constantemente en los grabados. Según la interpretación de los arqueólogos, los ciervos eran animales sagrados para los pobladores prehistóricos. Aunque los cazaban para proveerse de pieles para vestirse, y de astas y huesos para fabricar herramientas, no los comían, sólo utilizaban su sangre para rituales.

Un petroglifo de un ciervo de gran cornamenta se conserva realmente bien, gracias a haber permanecido enterrado durante siglos. Recientemente, los arqueólogos lo han limpiado. Es impresionante.

La mayor incógnita la encierran las representaciones de equitación, ya que en aquella época el hombre todavía no había aprendido a montar a caballo en ningún lugar del mundo. Como todo es inorgánico, la prueba del carbono 14 no es posible, por lo que persisten numerosos interrogantes acerca de la verdadera edad de cada petroglifo.

Estas cosas, si no te las explican, no te enteras de nada. Por eso me parece conveniente optar por visita guiada.

Petroglifos de Campo Lameiro

Finalizamos la visita acercándonos a una recreación de un poblado de la Edad del Bronce, también dentro del Parque Arqueológico. Las viviendas de adobe eran redondas, geometría que aporta el máximo espacio con mínimo material. Sus techos vegetales duraban año y medio. Estas tribus todavía eran nómadas, y cada cierto tiempo migraban a nuevas tierras en busca de sustento, construyendo nuevas casas.

No faltaba en el poblado un edificio con funciones de centro social, en el que la comunidad se reunía en torno al fuego. Se ve que los humanos siempre hemos sido seres sociales. Su configuración, aunque no completamente cuadrada, pero sí con esquinas, apoya la teoría de que las viviendas cuadradas ya existían antes de la romanización.

Recreación de poblado de la Edad de Bronce, en Campo Lameiro

Lo mejor de todo es que, aunque los arqueólogos hacen determinadas interpretaciones de los petroglifos, la realidad es que su significado no se conoce a ciencia cierta. Por ello, cada uno puede imaginarse sus propias hipótesis.

Si incluso resulta difícil creerse todo lo que está escrito hoy en día, más difícil es conocer lo que ocurría cuando todavía no existía la escritura. Sus grabados eran un medio de comunicación que nunca lograremos descifrar con absoluta certeza.

Para cenar en Caldas de Reis

“Más que bocados”, tapería en Caldas de Reis. Un local animado con propuestas imaginativas para picar. Destacaría los langostinos crujientes con espuma de queso San Simón, que ofrecían entre las sugerencias del día….. Ah!, y el brownie, claro.

Track de la ruta

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10812274

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