Vuelta en coche a isla de El Hierro. El Julán, Sabinar y Orchilla EL HIERRO (CANARIAS) 2


Nos espera una vuelta completa en coche a la isla de El Hierro. Saliendo de Erese, seguiremos a Valverde, subiremos a las cumbres de Malpaso, recorreremos las laderas de El Julán, y descenderemos a la costa para llegar a Punta Orchilla. Regresaremos por El Golfo. O sea que, ¡allá vamos!

Itinerario del día

Antes de nada, no nos podíamos marchar de El Hierro sin comprar quesadillas, el dulce típico de la isla. Según nos recomendaron, el mejor sitio para comprarlas es la fábrica de quesadillas de Adrián Gutiérrez e hijas, en Valverde.

Nuestro itinerario comienza en dirección al pueblo de San Andrés. Para llegar a dicho pueblo, el más alto de la isla, atravesamos bosques de pinos y la Meseta de Nisdafe, una planicie en las cumbres que sirve de pasto al ganado.

 Mirador de Jinama

Cuando llegamos al Mirador de Jinama, a 1200 m de altitud, no sólo lo envolvía una espesa niebla, sino que también notamos los azotes del viento. No es casualidad. El viento sopla fuerte habitualmente en las cumbres, y así lo sufren las sabinas que flanquean la Capilla de la Caridad. Sus troncos se tumban hacia el suelo.

Un panel informativo reproduce las vistas que se aprecian desde este mirador…………Eso sí, cuando hace buen tiempo. Nosotros sólo conseguimos ver nubes. Viento, niebla y frío,………absolutamente desapacible………..apenas 10 ºC.

Supuestas vistas desde el Mirador de Jinama

Peeeeero…….así estaba el panorama en el Mirador de Jinama

El panel describe también la tradición isleña de “Las Mudadas”. Esta costumbre perduró hasta la segunda mitad del siglo XX. Consistía en migraciones temporales de los herreños, trashumando el ganado de zonas altas a bajas, y viceversa, buscando los mejores pastos y terrenos de cultivo en función de la época del año.

Malpaso, la cumbre de El Hierro

La intensa niebla no abatió nuestro empeño en llegar hasta el Pico de Malpaso, el más alto de la isla, a 1501 m de altitud. Primero una estrecha carretera de montaña, donde casi agradecemos la niebla para no ver los precipicios que bordeamos. Después una pista de tierra, y finalmente un tramo de mínima visibilidad. Pinos, brezos y otros arbustos crecen en este ambiente de mayor humedad.

Niebla, viento y frío (8 ºC) se aliaron para hacernos escapar pronto de Malpaso. Una lástima, porque se supone que desde la cima de El Hierro se divisa toda la isla. ¡Otra vez será!

El Julán

De Malpaso debemos descender para tomar la carretera hacia Hoya del Morcillo. Recorremos pinares de pino canario, ya recuperados de un incendio acaecido años atrás. Y la niebla se va disipando.

Más adelante, cuando pasamos por Casita El Llano, el paisaje de abre al mar. Conviven pinos, higueras y chumberas. No olvidemos que los productos elaborados con higos son típicos de El Hierro.

Y así accedemos a El Julán, un lugar que desprende magnetismo.

La costa del Julán es inaccesible. Esta ladera que se abalanza hacia el océano sólo se puede ver desde el mar o circundar por esta carretera que discurre por su parte superior. Solitaria carretera que nos deleita, incitándonos a parar a cada momento.

Un desplome de la isla generó deslizamientos hacia el mar, causando la formación de El Julán. Posteriores erupciones fueron recubriendo la depresión, dando forma a una ladera de brutal inclinación.

A lo lejos divisamos la Punta de Tacorón. Aquellos conos volcánicos que ayer subimos a pie, se ven diminutos desde aquí.

Laderas de El Julán

Un poco más adelante, una desviación a la izquierda indica el acceso al Lugar arqueológico de El Julán. Yo tenía muchas ganas de visitar este lugar enigmático. Pero, una barrera cerraba el acceso. Kilómetro y medio separaba del centro de visitantes, lo cual no era motivo para hacernos desistir y cruzar la barrera a pie.

Pero, el chasco continuaba al llegar al centro de visitantes. El lugar arqueológico y los interesantes Letreros de El Julán todavía quedaban a 4.3 Km de distancia, estando prohibido el acceso sin guía.

El yacimiento arqueológico consiste en un conjunto prehispánico, constituido por casas de piedra, cuevas sepulcrales, lugares de culto, tagorores (construcciones destinadas a la celebración de asambleas), taros (refugios de pastores), y sobre todo, interesantes paneles grabados en coladas de lava, denominados “Los Números” y “Los Letreros”, realizados por los bimbaches (los aborígenes de El Hierro). Se consideraba un lugar de rituales sagrados.

La visita ha quedado pospuesta para mejor ocasión, habiéndonos percatado que esta excursión requiere un día completo. Nos queda el consuelo de las bonitas vistas sobre las laderas de El Julán.

La carretera continúa estrecha y muy sinuosa. Desde el Mirador de El Julán contemplamos unas vistas muy parecidas a las que apreciamos desde el centro de interpretación, aunque al estar en una posición más elevada, la costa queda más lejana.

Ermita de la Virgen de los Reyes

Siguiendo la serpenteante carretera, descubrimos algunas construcciones de piedra en ruinas. No sabemos si corresponden a la época de los bimbaches o a épocas más recientes.

Los pinos nos acompañan durante un tramo. En cuanto desaparecen, dejan espacio a una amplia variedad de matorrales, abriéndose la Punta de Orchilla ante nuestra vista. Este cabo es el punto más occidental de España y lo era también del mundo conocido hasta la Edad Media.

A la Punta de Orchilla iremos más adelante, porque antes nos detenemos en la Ermita de la Virgen de los Reyes.

Tan poca gente nos habíamos encontrado hasta el momento en los lugares que hemos visitado de la isla, que coincidir con media docena de coches nos parecía multitud.

La historia de la Virgen de los Reyes es curiosa. Su imagen fue encontrada el día de Reyes de 1546 en la costa de Orchilla. Cuenta la tradición que unos marinos, en su travesía a América, la trocaron a cambio de víveres. Durante los primeros años, la figura de la Virgen se conservó en una cueva hasta que se construyó la ermita.

En la isla celebran con devoción la Bajada de la Virgen de los Reyes, la fiesta más importante de El Hierro. Los festejos tienen lugar cada 4 años en el mes de julio, y dura un mes, con bailes, música y trajes típicos. Durante 44 kilómetros de procesión, los herreños acompañan la imagen de la virgen en peregrinación desde la ermita hasta Valverde, pasando por todos los pueblos de la isla.

El Sabinar y Mirador de Bascos

A sólo 4 Km se emplaza El Sabinar, otro de los iconos de la isla. ¿Quién no ha visto esas fotos de sabinas acostadas por el viento tan características del El Hierro?. En efecto, comprobamos in situ el efecto del viento en las milenarias sabinas, creando sus retorcidas formas.

Desde el Sabinar parte un sencillo sendero de kilómetro y medio hacia el Mirador de Bascos. Aunque al mirador se puede llegar en coche por una pista de tierra, preferimos caminar, para tener un contacto más profundo con este paraje dominado por el viento. Un paisaje donde contrasta el verde de los matorrales con el ocre de la tierra salpicada de florecillas.

Caminar nos permite comprobar que no sólo las sabinas se han adaptado al viento. También lo han hecho los pinos, aunque sus troncos no resulten tan llamativos. Los pinos se han desarrollado con porte bajo, creciendo en horizontal para adaptarse a este entorno ventoso.

El Mirador de Bascos se encuentra en uno de los extremos de El Golfo. Aunque medio nublado, nos ofrece vistas de El Golfo, del pueblo de Sabinosa rodeado por terrenos agrícolas en terrazas, y de Arenas Blancas, todos ellos lugares que hemos recorrido con anterioridad. La costa de Arenas Blancas fue ganada al mar en la última erupción volcánica; es el terreno más joven de la isla.

El Golfo desde el Mirador de Bascos

Sabinosa desde el Mirador de Bascos

Altura de vértigo desde el Mirador de Bascos

El camino de regreso al Sabinal nos sugiere otra parada en el Mirador de Puesta de Sol, donde un murete protege del viento. Desde aquí contemplamos la infinidad del océano.

Punta de Orchilla

Conduciendo por una pista al borde de respetables precipicios descendemos hasta la Punta de Orchilla. El faro emerge entre volcanes.

Al parecer, el interior de un cráter alberga ruinas de un antiguo poblado indígena. Subir por el cono y bajar por el cráter queda anotado para otra ocasión.

Ya nos podemos desabrigar porque la temperatura es muy agradable a nivel del mar.

Conversando con herreños hemos conocido historias tan emotivas como la que ocurrió durante la construcción del faro de Orchilla. Historia que no está escrita en libros y poca gente conoce.

Cuando comenzó a construirse el faro, no existía carretera para llegar a la punta Orchilla. Los burros eran el medio de transporte, y el ingeniero encargado de la obra realizó el viaje a lomos de burro desde el pueblo de El Pinar hasta la punta Orchilla, atravesando el abrupto relieve de la isla. Cuentan que llegó tan agotado por la travesía que decidió abandonar el proyecto. Regresó al pueblo, debiendo quedarse varios días aguardando transporte para salir de la isla. Peeeeero………..se terminó enamorando de la dueña de la pensión donde se alojaba en El Pinar, y………………ya se quedó para siempre. Finalmente emprendió la construcción del faro en duras condiciones y sin apenas máquinas. Era necesario trasladar los grandes bloques de piedra en burros, recorriendo toda la isla hasta este alejado lugar.

Faro de Orchilla

Estamos en el lugar más occidental de España, en el fin del mundo conocido hasta la Edad Media. Pero, además de este valor simbólico, el lugar sobrecoge por su belleza volcánica.

Durante unos instantes exploramos la costa de lava, cuyas aristas son aquí mucho más vitrificadas que en otras zonas de la isla.

En el pequeño embarcadero, la extrema soledad casi daba miedo. El paisaje volcánico resultaba soberbio, con las laderas de El Julán precipitándose al mar hasta suavizarse en la Punta de La Restinga.

Laderas de El Julán desde Punta Orchilla

Lugar donde sentí, más que en ningún otro, que se hacía realidad una de las frases que define a El Hierro:  “La isla donde el silencio se escucha”.  Por un momento pensé que realmente allí se acaba el mundo.

Mirador de Lomo Negro

Retomando la ruta en coche, seguimos bordeando la isla rodeados de conos volcánicos. Lástima no disponer de más tiempo, porque tentaba subir a alguno de ellos. Un paisaje precioso, especialmente al atardecer, como el que apreciamos junto el Volcán de Lomo Negro. Este fue el último volcán que erupcionó en El Hierro.

Al Mirador de Lomo Negro se llega por un sendero de 260 m. Precioso

Bajando la carretera encaracolada, alucinamos con el paisaje. ¡Increíble naturaleza!

Atardecer en El Golfo

Después enlazamos con la carretera que recorre El Golfo, desviándonos al Charco Azul para contemplar nuestro último atardecer en la isla. Nos relajamos y lo disfrutamos. Mirando hacia arriba, por fin podíamos ver las cumbres completamente despejadas, mientras anochece sobre El Golfo. Nos habría gustado recorrer la costa de El Golfo con más calma, haciendo caminatas, pero el tiempo no daba para más.

Para cenar en Las Puntas

Esa noche cenamos en el restaurante La Mareta, ubicado en las Puntas al lado del mar. Nos dejamos aconsejar, y nos decidimos por las cabrillas recién pescadas, con papas arrugadas. Y un postre con nombre tan sugerente como “Morir soñando”, ¡delicioso!

Tamaduste

Al día siguiente era día de despedida de la isla. Sólo teníamos oportunidad de visitar el pueblo de Tamaduste, cerca del aeropuerto.

Tamaduste se enclava bajo la Montaña Roja. Resulta encantador recorrer su paseo por la costa de lava, tan cuidado como el resto de la isla. Además dispone de una piscina natural de aguas transparentes que se forma en un entrante de mar.

Hasta la próxima, El Hierro

Mientras esperábamos el avión a Tenerife, charlaba con la mujer del puesto de información turística del aeropuerto. Una mujer enamorada de El Hierro, que me transmitía con pasión historias de la isla que no están escritas y me enseñaba fotos de lugares recónditos. Qué pena no haber hablado con ella al llegar. Me habría ayudado a descubrir rincones recónditos.

Nos acompañaron de vuelta un queso herreño y quesadillas. Y muchas fotos, y muchos recuerdos

Sólo 4 días en El Hierro  me supieron a muy poco, pero me han servido para descubrir un paraíso al que me han quedado muchas ganas de volver. ¡Por Dios, que no la estropeen, ojalá que cuando vuelva siga conservando sus paisajes tal como son, y que siga manteniendo su paz y su identidad!

Estando allí, he podido comprobar la veracidad de algunas frases que se han escrito sobre El Hierro:

“Un lugar donde se escucha el silencio”

“Una isla donde más que en ningún otro sitio es evidente que se trata de un continente en miniatura”

Y mientras volaba, pensaba que a estas alturas de mi vida ya he decidido que en los viajes no busco llegar a esos sitios “imprescindibles”, a donde te dicen que tienes que ir alguna vez en la vida. Lo que quiero es viajar a lugares donde me sienta feliz, y disfrutar esos sitios de la forma en que me siento feliz.

En el Hierro he encontrado paisajes preciosos, gente amable, respeto a la naturaleza, y una inmensa paz. Nada de atascos, colas, ruidos, estrés. A pesar de tratarse de la isla menos conocida de Canarias, la menos explotada turísticamente…….. ¡Allí me sentí feliz!

Poca población, poco espacio. Muchos paisajes, muchas ganas de volver.  MUCHO EN POCO.

Quesadillas herreñas

Queso herreño

Ver más excursiones por El Hierro: Aquí

 


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2 Comentarios en “Vuelta en coche a isla de El Hierro. El Julán, Sabinar y Orchilla

  • Javier Vieitez

    hola, me has ayudado muchísimo para enamorarme de esa isla que voy a visitar el próximo 9/2/18
    agradezco que compartas tu experiencia con los demás
    te prometo que los cuatro días que yo estaré allí no dejare ninguna huella de mi paso

    • Kami Autor

      Hola Javier,
      Muchas gracias por tus comentarios. Siempre me alegro cuando me entero que hay alguien al otro lado de la pantalla y especialmente sabiendo que te va a servir de ayuda. Espero que tu viaje resulte fenomenal y que lo disfrutes a tope. Saludos