Vuelo sobre el Aconcagua y despedida en Santiago de Chile ARGENTINA - NOA


Atravesar la Cordillera de los Andes volando resulta impresionante.  Rozamos el Aconcagua, que sobresale de forma colosal entre el paisaje montañoso. Y con el cielo completamente despejado…………. Un regalo de última hora!. Aquel paseo por Santiago de Chile suponía la despedida de un increíble viaje por el sur de Bolivia y norte de Argentina.

¡Qué pena!, es el último día

Vuelo de Mendoza a Santiago de Chile. Sobrevolando el Aconcagua……espectacular!!

El vuelo de Mendoza a Santiago de Chile es muy corto. Cada ciudad se sitúa a un lado de la Cordillera de los Andes, que el avión cruza en sólo 35 minutos. Nosotros volamos con LAN a primera hora de la mañana y dispondríamos de una escala de día completo en Santiago de Chile antes de embarcar por la noche rumbo a España.

Desde el aire podíamos observar el urbanismo en cuadrícula de Mendoza y su ubicación respaldada por la Cordillera de los Andes.

Ciudad de Mendoza

Pronto comenzamos a sobrevolar la Cordillera de los Andes

Y ahí está el Aconcagua, casi más alto que el avión. Colosal. Es que este vuelo es toda una atracción en sí mismo.

Yo había buscado las condiciones óptimas para que esto ocurriese. Había comprado el vuelo para primera hora de la mañana y había reservado asientos en la parte derecha del avión mirando hacia delante. Y todo coincidió a la perfección, y ocurrió lo que había deseado.

Sobre la Cordillera de los Andes

De paseo por Santiago de Chile

Día de paseo en Santiago de Chile, un día de noviembre, primavera austral, con sol y calor de 30 ºC.

El centro histórico alberga los edificios coloniales. Entre ellos destaca el Palacio de la Moneda. Mucha gente recuerda cuando fue bombardeado durante el golpe de estado contra Salvador Allende en 1973, y donde el presidente fue asesinado por los militares golpistas que impusieron la dictadura de Pinochet.

Salvador Allende sigue siendo recordado y homenajeado en su estatua

El corazón del centro colonial se emplaza en torno a la Plaza de Armas. Este espacio reúne una mezcla de edificios coloniales, como la Catedral de Santiago y varios edificios de gobierno de aquella época, junto con otros edificios de arquitectura moderna.

La Plaza de Armas es un punto vital de la ciudad. Los oradores buscan un rincón para instalarse y pronunciar sus discursos a viva voz. Consiguen juntar grupos de oyentes, al estilo Speaker`s Corner de Hyde Park.

El Mercado Central es muy visitado por los turistas. Es curioso recorrerlo para ver los pescados y mariscos de las aguas del Pacífico Sur. Los mariscos son gigantescos: almejas, mejillones, zamburiñas, etc, aunque en Sudamérica reciben otros nombres. Pero, después de haber visto los pescados y mariscos del Pacífico norte, tampoco llaman mucho la atención.

No sólo consta de puestos de venta de pescado. También existen varios restaurantes dentro del Mercado Central. Recomiendan comer en alguno de ellos, pero la verdad es que el que elegimos no me gustó nada, ¡qué pescado tan insípido!

Callejeando, llegamos al barrio Lastarria. Me pareció muy agradable, con terrazas y un aire más bohemio.

Pasamos por el barrio de la Universidad, donde se juntaban los estudiantes manifestantes que tanto vimos en la tele en los meses anteriores.

Y terminamos en el barrio de Buenavista, también muy agradable. Mucho bullicio, lleno de bares y de gente. ¡Y que batidos de frutas tan ricos!

Santiago de Chile es una ciudad aséptica, sin grandes monumentos, pero con una mezcla curiosa de arquitectura de diferentes estilos y distintas épocas. Y sobre todo, es una ciudad animada, con mucha vida y ubicada en un entorno magnífico cuando están las montañas nevadas al fondo.

Aprovechamos para comprar algunos libros de viaje para poder preparar el próximo viaje por el sur de país.

Despedida de un viaje increíble por Bolivia y Argentina

Queda lo peor, las 13 horas en avión hasta Madrid, más la escala, el enlace…..

Sólo soportable pensando en el homenaje de pulpo y tortilla de patatas a la vuelta, como siempre.

Y así se acaba este viaje, un mes después de haberlo empezado en La Paz, y tras recorrer más de 6000 km, desde el paralelo 17 de La Paz, hasta el paralelo 33 de Mendoza/Santiago.

Aunque sólo termina de cuerpo, pero no de alma, pues aquellos lugares continúan dando vueltas en mi cabeza.

Unos 4000 km por territorio argentino, en 16 días, que se suman a otros 4000 km recorridos en el año anterior.

Días llenos de paisajes absolutamente distintos, de historias humanas, de vivencias, de anécdotas y de emociones.

Un viaje diferente y poco convencional, un viaje de esos que no organizan las agencias.

Más que un viaje, una aventura, por lugares muy desconocidos y poco accesibles, que se resume en una palabra:

¡ I N C R E I B L E !

Como decía el ciclista colombiano del Acay,

una de esas experiencias en la vida que te ayuda a ser mejor persona…

¡Volveré, sin duda!

Hasta la próxima………

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Bolivia y Noroeste argentino

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