Viajar a Cabo Verde: mis impresiones CABO VERDE 2


Urbanos o rurales, los caboverdianos viven la música. Cantan y bailan en calles o huertos. La música está tan arraigada en sus vidas que se presenta en cualquier rincón. Las islas son una enorme partitura en clave de sol que extiende sus acordes bajo el sol tropical. Es uno de los motivos para viajar a Cabo Verde.

La música en Cabo Verde

Las radios suenan en playas, calles, casas y vehículos. En los restaurantes son frecuentes las actuaciones musicales en vivo. No cabe duda de que la vida en Cabo Verde es  musical. Morna, furaná, coladeira……………  son nombres de estilos musicales caboverdianos, frutos del mestizaje de los pobladores que llegaron a las islas procedentes de diversos continentes. 

Cesaria Évora fue su mejor embajadora, la que logró que muchos países del mundo lograran situar a Cabo Verde en el globo terráqueo. Ahora, muchos de sus compatriotas siguen su estela, habiendo convertido la música en su profesión.

Discos caboverdianos

 

Gastronomía de Cabo Verde

Distinción especial merece su gastronomía. Qué rico cocinan. Productos del mar y del campo son la base de su dieta, los cuales elaboran en diferentes preparaciones, frecuentemente al grill o al horno.

Entre los pescados es frecuente encontrar garoupa, esmoregal, atún, morena. La pesca artesanal ayuda a que los platos del mar resulten sabrosos. No he visto puertos con grandes buques pesqueros, sino que practican la pesca en pequeñas barquitas, o con caña desde la costa. Los mariscos que pegan fuerte son el pulpo, las langostas, percebes, lapas. Comer percebes no es artículo de lujo, ya que su precio es muy comedido, aunque desde luego no pueden rivalizar en sabor con los percebes del Roncudo. El gusto por las lapas debe de ser herencia portuguesa………a mi no me agradan nada.

Las carnes suelen ser de gallina, cerdo o cabrito, habitualmente guisados en recetas deliciosas.

En los fértiles valles se cosechan frutas tropicales, maíz, legumbres, verduras y tubérculos como mandioca y ñame. Si pides carne o pescado, ten por seguro que tu mesa se va a llenar de diferentes fuentes que sirven como acompañamiento: arroz, tubérculos (mandioca o patatas), verduras hervidas o rehogadas, ensalada…. Y todo en raciones más que abundantes……….Imposible comerlo todo. Vamos, que nos pusimos las botas.

La cachupa es el plato nacional, un guiso de feijoes y maíz que se acompaña de lo que sea. Yo diría que hay tantas variedades de cachupa como la imaginación permita. La cachupa simple está compuesta por alubias de varios tipos y maíz (y en ocasiones por garbanzos), y se suele acompañar por pescado, tortilla o carne que se preparan aparte. La cachupa rica es realmente rica. En este caso, es un potaje al que se añade carne y chorizo, algo así como una fabada.

Lo que no han heredado de los portugueses es su gusto por el buen café. Parece mentira que abundando el café y escaseando el agua, lo que sirven es un café aguado.

A partir de caña de azúcar elaboran el grogue, un aguardiente que se ha convertido en la bebida nacional. Y también la causa de uno de sus grandes males, el alcoholismo, incluso infantil. 

Cachupa con pescado

Limpiando el pescado en la playa de Tarrafal (Isla Santiago)

Costumbres

No todo es música y alegría en Cabo Verde. Además de las borracheras, también el desempleo asola a su población. De hecho, más de la mitad de caboverdianos han tenido que emigrar al extranjero. Proliferan las familias hipernumerosas, por lo que predominan niños y jóvenes.

Son 9 islas habitadas y 1 deshabitada, primas de las Canarias. Su ubicación en el paralelo 16, frente a las costas de Mauritania y Senegal posibilita un clima tropical, constante a lo largo del año. Y es que los rayos caen verticales de verdad. No hay duda que eso condiciona el modo de vida de los caboverdianos. Morabeza y honestidad se ligan intrínsecamente a su carácter.

La actividad comienza temprano y se interrumpe a medio día, cuando el sol pega más fuerte. Las tardes son relajadas, dedicadas a sus aficiones favoritas: jugar al futbolín al aire libre, enfrascarse en partidas de cartas en la calle, o simplemente sentarse a la sombra en modo terraza parisina, o sea, sin otro objetivo que ver la vida pasar.

Partida de cartas en Ponta do Sol

Un poco de historia

Verde era hace siglos, cuando llegaron los primeros colonizadores. Los bosques de dragos poblaban extensos bosques. La acción humana para conseguir terrenos agrícolas y de pastoreo ha deforestado y desertizado el paisaje de las islas, por lo que ahora el verde queda reducido a determinados valles.

Todavía no se había descubierto América cuando los portugueses arribaron al archipiélago. Las islas estaban deshabitadas en aquellos tiempos, así que, decidieron apoderarse del territorio. En 1460 los portugueses fundaron la primera población en Cidade Velha, a 12 Km de la capital actual, Praia. Como cabe imaginar, las intenciones no eran del todo honorables, y convirtieron las islas en un centro comercial de la esclavitud, dada su posición estratégica en la navegación de buques entre Europa y América.

Poco a poco, las islas se fueron poblando con colonos portugueses y con africanos capturados para comerciarlos como esclavos.  Los esclavos eran apresados en los países africanos, transportados a Cabo Verde y vendidos al mejor postor para trabajos forzados en las haciendas de Centroamérica y Sudamérica. Su floreciente economía de aquellos tiempos se completaba con la producción de algodón y el suministro de carbón a los buques de vapor que transitaban por el Atlántico.

Tras la abolición de la esclavitud a finales del siglo XIX, el revoltijo de razas estaba servido, originando una cultura criolla que perdura hasta nuestros días.

Cabo Verde se independizó de Portugal en 1975, pero sigue conservando los escudos como moneda, y el portugués como lengua oficial. Sin embargo, entre ellos suelen hablar criollo, y su dialecto es diferente en cada isla. Entender el portugués y poder sentir su morabeza garantiza una experiencia memorable.

Laderas cultivadas en Ribeira da Torre (Santo Antao)

Viajar a Cabo Verde hoy en día 

Existen varios aeropuertos internacionales en las islas que posibilitan viajar a Cabo Verde desde ciudades europeas. Son los de Santiago, Sao Vicente y Sal. Hay vuelos internos entre las islas habitadas, excepto a Santo Antao, a la cual sólo se puede llegar en barco desde Sao Vicente.

Praia es la capital oficial, en la Isla de Santiago, la más próxima a África culturalmente. Es también la isla más poblada, albergando a casi la mitad de los habitantes del archipiélago.

La alegre Mindelo, la capital cultural del país, se emplaza en una recogida bahía de la isla de Sao Vicente, la isla que mira a Europa.

El volcán de Fogo es el capitán de las alturas. Con casi 3000 m de altitud, alza su silueta negruzca en la isla del mismo nombre.

Santo Antao es la capital de la ruralidad, de los bellos paisajes y de la hospitalidad…………morabeza dicen ellos. Menudo festín de vida rural. Es la isla más occidental, la que recibe los aires húmedos del Atlántico que descargan sobre montañas y profundos barrancos, otorgándole un verdor que resulta inusual en el resto del archipiélago. Santo Antao está lejos de todo. A pesar de su reducido tamaño, incluso dentro de la isla todo está más lejos de lo que parece, ya que las “carreteras” no son tales, sino caminos adoquinados……..o simplemente pistas de tierra y piedras. Las remotas aldeas están comunicadas por caminos peatonales empedrados, construidos admirablemente a mano por sus habitantes.

Los secos aires africanos convierten al resto de islas en desiertos flotantes. La isla de Sal es la capital playera, en la que se despliegan complejos hoteleros a lo largo de kilómetros de playas de arena blanca.

En todas las islas, las cabras hurgan entre las rocas para buscar hasta la última hierba seca. En vez de gaviotas hay grullas marinas, que sobrevuelan los acantilados o se posan en las playas………..y a veces se dedican a comer las semillas plantadas.

Niñas en Monte Trigo (Santo Antao)

 

Itinerario de mi viaje a Cabo Verde (10 días)

Visitamos 3 islas: Santiago, Sao Vicente y Santo Antao.

1 noche en Praia (Santiago).Llegada en vuelo internacional con TAP desde Lisboa.

1 noche en Mindelo (Sao Vicente). Llegada en vuelo interno de Binter.

3 noches en Valle de Paul (Santo Antao). Llegada en ferry desde Mindelo.

1 noche en Ponta do Sol (Santo Antao)

2 noches en Tarrafal (Santo Antao)

2 noches en Mindelo (Sao Vicente)

Al día que pasamos en Santiago le sacamos cierto provecho recorriendo la isla en coche y parando en determinados puntos. A pesar de que no me pareció una isla deslumbrante, tiene zonas vistosas y podría haber estado bien profundizar un poco más por el interior de la isla.

Una semana en Santo Antao me ha resultado escasísima. Hubiera necesitado dos, aunque tan a gusto me hubiera quedado dos meses. Es una isla ideal para senderistas y amantes de la vida rural.

En cambio, de día y medio en Sao Vicente, me ha sobrado uno. Después de conocer Santo Antao, confieso que Sao Vicente me ha resultado insulsa. Los principales atractivos son las vistas desde Monte Verde y la salvaje playa de Baía das Gatas, además de su capital, Mindelo, animada ciudad de arquitectura criolla.

Quedó pendiente visitar la isla de Fogo. Toda la isla es un enorme volcán. Tiene que ser una pasada.

Desde luego, hay muchos motivos para viajar a Cabo Verde.

Por los caminos del interior de Santo Antao

Acantilados en Vila das Pombas (Santo Antao)

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Cabo Verde. Senderismo y música

 


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2 Comentarios en “Viajar a Cabo Verde: mis impresiones

    • Kami Autor

      Hola María,
      La isla de Santo Antao es preciosa y sus gentes maravillosas. Estuve a principios de marzo. La época adecuada para senderismo va desde noviembre hasta marzo/abril aproximadamente. Según comentan, en torno a noviembre es mejor porque está todo más verde después de las lluvias de verano y además está el mar más tranquilo.
      Saludos