Valle del Rao (Navia de Suarna) GALICIA - ANCARES 2


Por el municipio de Navia de Suarna transcurre la ruta por el Valle del Rao, poblado de bosques caducifolios. El río Rao conforma uno de los valles de la Sierra de los Ancares gallegos, en cuyas laderas se asientan pequeñas aldeas, algunas de las cuales han quedado abandonadas.

Localización

Estamos en Navia de Suarna, un pueblo situado en uno de los valles del entorno de la sierra de Os Ancares lucenses. Su escasa altitud lo convierten en un lugar ideal para visitar la zona de Ancares en invierno, cuando el clima es más benigno en este valle, mientras que los pueblos de montaña padecen un clima más riguroso.

Es accesible desde la A-6, distante unos 40 km por carreteras de montaña.

A Pobra de Navia de Suarna

Por ahí pasa el río Navia, que da nombre al pueblo, y después desemboca también en otra población denominada Navia, en ese caso en la costa asturiana.

Navia de Suarna dispone de alojamiento, algún restaurante, varios bares, banco, gasolinera y alguna tienda.

En el pueblo hay un agradable paseo fluvial. Sobre el río se conserva un bonito puente medieval (aunque de su origen romano), que se caracteriza por su pronunciado arco, para salvar las eventuales crecidas del río.

Otra construcción destacada en Navia de Suarna es el Castillo del Conde de Altamira. No se conoce exactamente su fecha de construcción, estimándose alrededor del siglo X. Fue destruido durante las revueltas de los Irmandiños, siendo reconstruido posteriormente por los condes de Altamira (siglo XV).
También observamos en el pueblo la arquitectura característica de la zona, con casas de piedra y tejados de pizarra, y hórreos de planta cuadrada.
Además, en el municipio se conservan restos arqueológicos: castros, mámoas, dólmenes, que evidencian la presencia humana desde tiempos antiguos.

Ruta de senderismo por el Valle del Rao (Val do Rao)

A 6 Km de la población de A Proba de Navia de Suarna se inicia la ruta de senderismo por el valle del río Rao, la ruta Val do Rao, en el lugar denominado como Río de Pé.
Se trata de una ruta de senderismo “señalizada” como PR-G-56. Sin embargo, está dudosamente señalizada, pues, aunque se conservan algunas marcas, en algunas zonas las señalizaciones brillan por su ausencia, por lo que hay que adivinar la ruta siguiendo la propia intuición.

La ruta del Valle del Rao es bastante cansada, de 24 Km de recorrido, y con fuertes pendientes. Si a esto se une además un día de lluvia y con suelo embarrado, se convierte en realmente dura.

Aparcamos el coche en la zona que supusimos que era el Río de Pé. Vemos un puente peatonal que cruza el río Navia, por lo que intuimos que la ruta podía empezar ahí.

Un pescador pasaba el día tranquilamente lanzando su caña desde la orilla del río Navia. Nos acercamos a preguntar por la ruta, pero no tenía ni idea. Tras caminar unos 300 m por la senda a orillas del río, comprobamos que no se trataba del sendero correcto.

En realidad, el punto de partida se sitúa en la confluencia de los ríos Navia y Rao, punto que finalmente logramos encontrar, junto a esta indicación de la foto. Al lado de la carretera encontramos el estrecho sendero que asciende por el bosque.

Partimos de la cota 260 m. El camino comienza con una pronunciada pendiente en zigzag por el bosque, dejándonos imágenes invernales, mientras que el río va quedando abajo.

Nos pilla el primer chaparrón, del que nos resguardamos dentro del tronco hueco de un castaño centenario


En unos 30 minutos llegamos a la primera aldea, que suponíamos era Envernallúas, según el plano de la ruta. Nos extrañó que, a pesar de que estaba catalogada como aldea abandonada, observamos viviendas que parecían estar habitadas. Pronto salimos de nuestro error, al encontrarnos a un hombre a quién preguntamos por la ubicación y por la ruta, y así fue como descubrimos que habíamos iniciado la ruta al revés, y no estábamos en Envernallúas sino en Tabillón.

Estamos en cota 467 m. En media hora hemos subido un fuerte desnivel.
Desde aquí apreciamos el paisaje de la sierra, e incluso divisamos Navia de Suarna a lo lejos, asentada en el valle.

Después del chaparrón, sale el sol, y el arco iris se dibuja sobre la montaña. Qué bonito verlo.

De Tabillón salimos por un camimo cementado, siguiendo una marca que nos indica el camino. La subida es mucho más suave. Caminamos por zona más alta, por lo que empezamos a tener vistas del valle.

La siguiente aldea es A Cernada, aún más pequeña, desde donde veíamos las cumbres nevadas entre las nubes

Con vistas hacia el Valle del Rao proseguimos, por un camino de tierra y hierba, divisando algún pequeño pueblecito a lo lejos.

Una fuente en el camino

Cuando llegamos a Trabadelo, se ha cerrado a llover, justo a punto para poder refugiarnos bajo el tejadillo de la puerta de una casa. Llevamos hora y media de caminata y estamos a 700 m de altitud.

La niebla empieza a disiparse tras el chaparrón, y nosotros abandonamos la aldea de Trabadelo por una pista asfaltada. La ruta de senderismo sigue por un sendero de hierba que baja a la izquierda, señalizado con la marca de la ruta.
Las cumbres nevadas de los Ancares emergen al fondo, mientras que en las laderas crecen los brezos

Bordeamos la montaña, hasta que Trabadelo queda enfrente. Después atravesamos bosques de castaños, por cuyos suelos se asomaba alguna prímula.

Llegamos a Traserra, aldea diminuta, una media docena de casas. La senda sube.

La ruta sigue entre brezos durante un buen tramo, sin árboles, por lo que vamos caminando con vistas al valle y a las montañas. El silencio es total, sólo oímos el murmullo lejano del río, y algún mugido de vaca de vez en cuando.

Por el camino encontramos alguna ouriceira, esas pequeñas construcciones de muro semicircular, donde se guardaban los erizos de las castañas para que pudiesen secar a salvo del ataque de los jabalíes.
El camino por bosques de castaños nos conduce a orillas de un riachuelo que forma algunos pequeños saltos de agua.


La siguiente aldea por la que cruzamos es Aigas, que parece abandonada. Aquí nos equivocamos de camino, pues no había señalización. Nosotros seguimos por el sendero de la derecha.
En realidad, hay que continuar por la pista asfaltada, subiendo, hasta encontrar un camino a la izquierda marcado.

Durante el siguiente tramo volvemos a tener vistas a las montañas y al valle, hasta que nos internamos en un bosque de robles.
Poco después llegamos a Becerral (30 minutos desde Aigas), otra pequeña aldea donde encontramos algunas casas que parecen abandonadas. Tras dejar Becerral por un un tramo asfaltado, tomamos un camino por el monte a la izquierda.

Descendemos, primero entre castaños, después pasamos al lado de unas torretas eléctricas, en una bajada muy pronunciada, y con estas vistas.

Valle del Rao

Nuestro camino continúa hasta llegar a Laxo, otra pequeña aldea donde se conservan hórreos de planta cuadrada.

A estas alturas de día, la situación nos empezaba a preocupar. Habíamos recorrido algo menos de la mitad de la ruta, tras varias horas caminando. Demasiadas horas para los kilómetros recorridos. La falta de señalización nos había hecho dudar varias veces, y equivocarnos en ocasiones.
El mal tiempo había dificultado la marcha, obligándonos a protegernos de la lluvia durante los chaparrones. Además el suelo estaba embarrado en algunas zonas, resbaladizo en otras.
En fin, que parecía evidente que no nos iba a dar tiempo de completar la ruta en las horas de luz que quedaban. Y no parecía existir posibilidad de coger ningún atajo.

Llegando a Laxo, pensábamos en buscar rastros de vida en el pueblo, para preguntar cómo podíamos atajar, o bien llegar a alguna carretera transitada donde pudiésemos conseguir transporte, o bien llamar por teléfono a alguien de Navia de Suarna para que nos fuese a buscar.

Empezamos a fijarnos casa por casa si veíamos alguna luz encendida o humo en las chimeneas. Pero fue mucho más fácil cuando encontramos un coche aparcado al lado de una casa.
Al mismo tiempo, empezó a caer otro chaparrón. Un hombre joven se asomó a una ventana, y al vernos salió a saludarnos y preguntarnos si necesitábamos algo.
SIIIIIIIII!

Nos aclaró lo que ya nos temíamos. No había posibilidad de atajar. Tampoco de llegar a una carretera más o menos transitada. Todavía faltaba mucho camino cruzando montes, y las señalizaciones eran dudosas.
Peeeeeeero, se ofreció a llevarnos en su coche hasta donde habíamos aparcado, a un razonable precio. Incluso nos comentó que no nos hubiera cobrado si le hubiese pillado de camino, pero tenía que ir a propósito a llevarnos y el precio de la gasolina no estaba para hacer regalos.

El hombre resultó llamarse Manuel, y vive en una casa de Laxo. Durante el trayecto en coche conversamos sin pausa. Manuel nos habló de la ruta, de sus estudios, de su trabajo, de la vida en el pueblo. Se notaba que le apetecía hablar. Cuando le pregunté cuántas personas viven en el pueblo y me dijo que 4, resultó fácil entender por qué tenía tantas ganas de hablar.
También nos contó que pensaba que en las aldeas de Becerral y Aigas, por las cuales habíamos pasado antes, ya no vive nadie. La despoblación en estas zonas de montaña de la Galicia interior es más que evidente.

La carretera da un gran rodeo, por lo que se recorren muchos más kilómetros en coche que los que habíamos caminado. Todas las aldeítas que habíamos pasado, están conectadas con la carretera de montaña que va de Navia de Suarna a Murias, mediante una estrecha pista que desciende a cada una de las aldeas.

Mientras nevaba, Manuel nos contó que la ruta de senderismo del Valle del Rao la abrieron hace unos años, y que en los primeros momentos pasaban senderistas de vez en cuando, pero que últimamente ya no se ve a nadie.

Fue una suerte encontrar a Manuel. De lo contrario, creo que nos habría pillado la noche en el monte. Y no llevábamos linterna.

Nos quedó cruzar el río y recorrer el otro lado del valle del Rao, pasando por aldeas abandonadas como Envernallúas, donde se conservan restos de pallozas, hórreos, balconadas. En ese caso, ni siquiera hay pista para llegar en coche, sólo sendero.

En definitiva, la ruta del Valle del Rao es larga y dura (especialmente dependiendo de las condiciones climatológicas). Cada uno debe valorar su capacidad para hacerla. Además, no hay cobertura de móvil en gran parte del recorrido, por lo que no es nada recomendable hacerla en solitario. En cualquier caso, no es aconsejable intentar recorrerla completa en invierno, debido a las pocas horas de luz.

Me encantó descubrir esas pequeñísimas aldeas, que ni siquiera sabía que existían, aunque cuando estás allí sientes la nostalgia de encontrarlas abandonadas, o casi.

Tras recoger el coche, y un cafecito en Navia de Suarna, todavía nos quedó tiempo para acercarnos a visitar el castro de Santa María do Castro. En la carretera en dirección a Becerreá, cuando llegamos al lugar de San Martín, nos desviamos a la izquierda unos kilómetros para visitar este castro, al lado de una pequeña iglesia.

El castro demuestra que la zona estuvo habitada ya en tiempos remotos.

Y nos despedimos de los Ancares hasta otra ocasión

 

Track de la ruta por el Valle del Rao

Descargable en Wikiloc: es.wikiloc.com/wikiloc… id=2616862

 

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2 Comentarios en “Valle del Rao (Navia de Suarna)

  • Javi

    Yo hice esa ruta pero al revés.de río de PE hasta rao esta bien señalizada y el camino es muy bueno tarde algo mas de 3 horas en llegar.de rao a río de PE por tabillon tarde casi 7 horas.el camino no esta debidamente marcado y no estaba desbrozado como para caminar con seguridad

    • Kami Autor

      Hola Javi,
      Muchas gracias por compartir la situación actualizada. Me alegra saber que la ruta está en buen estado por el otro lado del valle. Precisamente este fin de semana voy a Ancares y será una opción a considerar en caso de que haya demasiada nieve en zonas altas.
      Graciñas y saludos