El valle de Phobjikha: las grullas cuellinegras son las dueñas BUTAN


Dejamos el valle de Bumthang para dirigirnos al valle de Phobjikha, pasando por Trongsa. Una maravilla de paisajes durante todo el recorrido, superando pasos de  montañas y descendiendo a los valles. Recorreremos el Gangtey Nature Trail al atardecer, caminando por el valle habitado por grullas cuellinegras.

Carretera de Bumthang a Phobjikha

Las miles de curvas que teníamos por delante desde Bumthang hasta Phobjikha se iban sucediendo una a una entre bosques, valles y montañas……….. Claro que, no nos podemos quejar si nos acompañan estos paisajes.

Al menos nosotros disponíamos de un cómodo 4×4, no como otros turistas que viajaban en renqueantes minibuses o pequeños coches que a duras penas conseguían subir los prolongados puertos de montaña.

Por las pequeñas aldeas que encontrábamos a nuestro paso caminaban los niños-monjes, vestidos con sus túnicas rojas, para instruirse en los monasterios. Una triste realidad, ya que muchos padres se ven forzados a convertir a sus niños en monjes, por falta de recursos para mantenerlos. Parece ser que en tiempos pasados cada familia tenía la obligación de ceder a uno de sus hijos a algún monasterio, y aunque ahora ya no existe esta imposición, a muchas familias humildes no les queda otro remedio. Casi el 10% de la población de Bután son monjes, que se dedican a rezar por el 90% restante.

Fea se ponía la cosa cuando nos vimos atrapados en un accidente causado por un autobús que dejó bloqueada la carretera al quedarse sin frenos. Menos mal que no se fue hacia el precipicio. Los medios de rescate eran inexistentes y la circulación quedó cortada. Un camión tiraba del autobús con un cable para intentar moverlo y desbloquear la carretera, y como aquello no tenía trazas de resolverse de inmediato, no íbamos a desaprovechar la ocasión de recorrer aquellos parajes que desde el coche desfilaban demasiado rápido ante nuestros ojos.

Para mí, fue una buena oportunidad de poder palpar la autenticidad de un Bután, que normalmente sólo se observa desde la ventanilla de los vehículos.

Caminando carretera abajo, sí que percibíamos más intensamente la belleza de aquellos lugares, devolviendo los saludos a niños y mayores que vivían en recónditos lugares, ¡qué paisajes! ¡qué bonito!.

Sabíamos que las bolsas de plástico están prohibidas en el país por motivos ecológicos. Y, sin embargo, en los bordes de la carretera podíamos ver botellas de plástico y envoltorios plásticos tirados en el suelo. O sea, no usan bolsas de plástico pero importan infinidad de productos envasados en plásticos. Todavía se están acostumbrando a la modernidad. Hasta hace poco tiempo, todos sus residuos eran orgánicos, y todos iban al suelo……………los hábitos siguen siendo los mismos. Parece ser que el gobierno está empezando a organizar campañas de concienciación sobre comportamientos ambientales.

Iba pensando yo en algunas curiosidades de Bután, como por ejemplo, que los mismos nombres se usan para hombres y para mujeres. Algunos kilómetros más abajo nos recogieron en el coche, una vez que lograron abrir el tráfico, apartando el autobús a un lado de la carretera. Habían pasado casi 2 horas.

Almuerzo en Trongsa, en el Yangkhil Resort, con unas vistas alucinantes. Trongsa es preciosa, y el cañón profundo que forma el río repleto de vegetación es impresionante.

 

Nuestro destino sería Gangtey. La carretera descendía siguiendo el curso del río Mangdechhu, encajonado entre verticales laderas tapizadas de bosque salvaje. De momento estamos repitiendo el recorrido de 2 días antes en sentido contrario, y tocaba subir el puerto de montaña Pele La.

Interminables horas de carretera, porque los trayectos en coche siempre duraban más horas que las previstas.

Me daba mucha rabia ir viendo paisajes tan espectaculares desde el coche, sin tener tiempo para hacer ni una breve parada, y ni siquiera ser capaz de asimilarlos.

 

Valle de Phobjikha y el Gangtey Nature Trail

Pasado el puerto de montaña, nos desviábamos hacia el valle de Phobjikha, por un camino repleto de rododendros. No faltaba mucho para poder apreciar las dimensiones del valle.

Valle de Phobjikha

Lo mejor del día venía a continuación: el Gangtey Nature Trail, que transcurre a casi 3000 m de altura por un imponente valle glaciar. Durante los casi 5 km de recorrido, el paisaje es espectacular, sobre el valle de Phobjikha teñido de color canela.

Comenzábamos junto al monasterio de Gangtey, después de un té caliente. Un sendero entre prados nos llevaba entre granjas, cultivos y vacas.

Gangtey Nature Trail

Por un pinar de altísimos pinos autóctonos nos sentíamos enanitos.

Desde un mirador observábamos a las grullas cuellinegras, especie rarísima en peligro de extinción. Durante el verano, estas aves habitan en el Tibet, a 5000 m de altitud, y cada otoño migran a este valle para pasar el invierno en un clima más cálido, después de sobrevolar las altas cumbres del Himalaya. Tan escasa es esta especie de grullas que la población ha respetado su hábitat natural, dejado todo el valle libre para ellas. El pueblo no se ha construido sobre el valle, sino en torno a él.

Las grullas no eran más que puntitos blancos en la grandeza del Valle de Phobjikha . Las teníamos que observar a lo lejos porque no está permitido acercarse, para no molestarlas.

Atardecer en el Valle de Phobjikha

Desde el momento en el que descendíamos al valle de Phobjikha para recorrer su parte final, el sol se iba ocultando, y ya sólo la parte superior de las montañas quedaba iluminada por una luz muy dulce, que acentuaba todavía más las tonalidades anaranjadas que las hojas de los árboles habían adquirido.

Por mucho que tirábamos del sol hacia arriba para que no se escondiese y nos dejase disfrutar algunos instantes más del lugar, no conseguimos el premio. Seguramente otros estaban empujando en sentido contrario desde el otro lado del mundo para empezar a recibir los primeros rayos del amanecer sobre el Aconcagua.

En un pequeño monasterio, los jóvenes monjes montaban un partidillo de fútbol. Realmente este valle glaciar es una auténtica maravilla.

Tras instalarnos en el alojamiento rural, y despedirnos de guía y conductor, aprovechábamos la media hora restante de penumbra para pasear por los alrededores entre modestas granjas del Valle de Phobjikha.

Hemos tenido un día duro de coche. Me matan estos trayectos tan largos. No los disfruto. Demasiadas imágenes circulando en continuo. Prefiero explorar más a fondo cada lugar.

Ella era una máquina sobre la bici, subiendo empinados puertos de montaña, él intentaba seguirla. Su guía no podía ser otro que el mejor ciclista de Bután. Alemana y venezolano residentes en Singapur, recorrían Bután a su manera. Nuestros dicharacheros compañeros de alojamiento estaban tan contentos de practicar español como nosotros por escuchar sus aventuras.

De nuevo, los chiles con queso quedaban intactos. Nosotros nos dedicamos al pollo, al cerdo, fideos, arroz, patatas, verduras.

También va a ser una noche dura. Nos han metido en una granja con baño compartido, cuya limpieza no es precisamente radiante. La ventana no cierra y el agua caliente escasea. La idea era compartir experiencias con los granjeros y conocer su forma de vida. Pero no parecen tener demasiado interés en departir con extraños. Entre el peso de las mantas, la altitud y la sequedad del ambiente, me oprimía la respiración.

Mañana nos daremos un paseo por la aldea a primera hora.

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Bután: reino del Himalaya

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