Trou de Fer y Foret de Belouve ISLA REUNION - Senderismo


El Bosque de Bélouve recubre de un verde compacto una amplia superficie de la Isla Reunión, entre el Circo de Salazie y las planicies del sur. Es casi una reliquia botánica, un bosque primitivo e impenetrable, de una espesura tal que crees haberte trasladado al comienzo de los tiempos. Allí se esconde la altísima cascada conocida como Trou de Fer.

El Bosque de Belouve

Entre sus escarpadas laderas se abalanzan cascadas hacia los ríos que fluyen por las inalcanzables profundidades. Una de esas cascadas, y una de las más renombradas de la Isla Reunión, es el Trou de Fer. Y allí nos dirigimos tomando la carretera nacional N3 que cruza la isla de Saint Pierre a Saint Benoit.

Jamás me había imaginado que circular por las carreteras de La Reunión iba a resultar tan lento. Las distancias son cortas, pero el intenso tráfico y la configuración de las carreteras que serpentean por la accidentada geografía, suponen continuos obstáculos para una circulación más fluida.

Alejándonos de la costa, ganamos altura paulatinamente, adentrándonos en las planicies altas de la isla. Plaine des Cafres y Plaine des Palmisters son las principales poblaciones que se asientan en estas planicies elevadas, visitadas habitualmente por las nieblas. Sus praderas en las suaves ondulaciones y su clima fresco propician la cría de ganado.

Cerca de Plaine des Palmisters arranca la Route Forestiere del Forêt de Bélouve, que nos adentra en esta maravilla botánica. En el Gite de Bélouve finaliza esta Ruta Forestal, transitable en cualquier tipo de coche. Entonces, hay que calzarse las botas, porque es el inicio de la ruta senderista al Trou de Fer, la más popular de este bosque. Antes, en la carretera hemos visto pequeñas zonas de estacionamiento desde las cuales parten otros senderos.

Sendero al Trou de Fer

Un buen número de coches en el aparcamiento de Bélouve e incluso algún autobús ya nos hacían suponer que estos senderos iban a estar más transitados que los de Mafate. Y es que no sólo es más accesible, sino que también el sendero es mucho más fácil. Apenas tres horas y media es la duración de la ruta al Trou de Fer.

Helechos arbóreos y tamarindos son las figuras estelares de una maraña vegetal, infranqueable fuera de los caminos abiertos. Pero, además, en esta ruta no sólo nos embargamos de los efluvios de esta maravilla botánica, sino que además, gozamos de dos puntos panorámicos espectaculares.

El primero se emplaza justo al inicio, junto al Gite de Bélouve. No hay que caminar más que unos minutos desde el aparcamiento para maravillarnos de una panorámica que abarca todo el Circo de Salazie. Divisamos sus pueblos asentados en el escaso espacio llano: Hell-Bourg y Salazie. El Piton des Neiges preside la escena. De frente, contemplamos el marco creado por la Roche Écrite, donde estuvimos hace unos días. Impresionante balcón colgado de Salazie, aunque para alcanzarlo hay que sudar un poco más (me refiero a la Roche Écrite).

Mirador del Gite de Bélouve

El segundo punto panorámico es el mirador al Trou de Fer, al cual llegamos tras caminar más de hora y media entre tamarindos y helechos gigantes. La verdad es que esperaba llegar más cerca de la cascada. No es así, sino que la posición es lejana, pero la panorámica completa resulta arrebatadora. Me recordaba a las selváticas montañas de Chachapoyas, aunque, en esta estampa, si además miras a lo alto, tu vista se encuentra con el Piton des Neiges. Es otra de las imágenes para no olvidar de Reunión.

Existen 3 caminos para llegar al Mirador del Trou de Fer. Se puede optar por un estrecho sendero que permite un contacto más íntimo con el entorno, o por pista forestal ancha si se desea caminar más fácilmente y más rápidamente.

Mirador a Takamaka desde Bosque de Belouve

Otro de los senderos que parte de la Ruta Forestal del Forêt de Bélouve conduce a un mirador sobre el Desfiladero de Takamaka. Hay limitado espacio de aparcamiento al borde de la carretera. En realidad, se puede llegar al mirador de Takamaka por sendero o por pista. Y esta última opción elegimos nosotros. Aunque no sea la más bonita, sí es la más rápida, y a última hora de la tarde teníamos que exprimir los minutos.

Acelerando el paso llegamos en tan sólo 30 minutos a un solitario mirador con fantásticas vistas a un lugar tan recóndito como bello. En Takamaka, las montañas se abalanzan tanto hacia el río que le obligan a abrirse paso saltando continuamente para salvar los desniveles del terreno. Parece un lugar habitado por duendes. Es el reino de las cascadas.

A otro mirador de Takamaka se puede llegar por carretera desde Saint Benoit, al otro lado del valle. Tras haber ido allí unos días después, no sabría decir qué vistas son mejores.

El día no podía tener un broche más brillante que un atardecer sobre el mar desde las tierras altas.

Para comer y dormir en Le Tampon

Nos alojamos 3 noches cerca de Le Tampon. Hotel Le Phoenix. Me habría gustado quedarme en zona más alta para acortar desplazamientos, cerca de Bourg Mourat o de Plaine des Cafres, pero los alojamientos estaban llenos. Este hotel es muy ruidoso por el continuo tráfico, aunque correcto en lo demás. La terraza es amplia, aunque tal vez hubiera sido mejor coger habitaciones de categoría inferior sin terraza, que no dan a la carretera, para tener más silencio.

Esa noche compramos comida preparada y cenamos en la terraza de la habitación.

En Plaine des Cafres está la panadería Chez Groundien, que despacha buen pan y ricos pasteles, con una excelente atención.

Track de las rutas

Caminata al Trou de Fer: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15596019

Mirador de Takamaka: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15595998

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Isla Reunión: trekking, coche y helicóptero

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