Sendero da Peneda – Trilho da Peneda PORTUGAL - Parque Nacional Peneda-Gerés


Si el valle del Gerés destaca por sus bosques caducifolios, sus ríos y sus cascadas, un entorno de exuberante belleza, en la Serra da Peneda llama la atención la agreste belleza de sus numerosos penedos graníticos de las más diversas formas, que configuran unos parajes sorprendentes.
Un lugar donde los paisajes portugueses se despojan de su discreción y eclosionan en singularidad y expresiva belleza.

En coche hacia Castro Laboreiro en la Serra da Peneda

Llevaba meses soñando con el cabrito al horno y con el bacalao con broa de Castro Laboreiro. Pero también con los paisajes de esta sierra granítica de llamativa hermosura, en territorios del norte de Portugal, en el Parque Nacional Peneda-Gerés. Una sierra habitada por caballos menudos y salvajes y por vacas cachenas de cuernos largos.

Por varios sitios podemos llegar a Castro Laboreiro. En esta ocasión decidimos hacerlo por la frontera de Ponte Barxas. Tras pasar Ribadavia nos acompaña un bonito paisaje de laderas cubiertas por viñedos o por bosques frondosos que bajan hasta las orillas del Miño. Después de cruzar la frontera de Ponte Barxas, la carretera parece de otros tiempos.

Le dedicamos su tiempo a recorrer los 15 km que unen la frontera con Castro Laboreiro, por una estrechísima carretera de lo más pintoresca, que sube hacia la montaña, desde 100 m de altitud hasta 1000 m, con algunos tramos adoquinados. Yo creo que paramos unas 20 veces, porque es una delicia el sabor rural que desprende este rincón de Portugal, tan escondido como desconocido, porque tras cada curva aparece una nueva perspectiva.
Pequeñas aldeas colgadas de las laderas, la vegetación que nos envuelve…………..no tiene desperdicio.
Aldeas como Cristoval, a 400 m de altura, en las fértiles tierras del valle del Barxas. Los viñedos empiezan a adquirir tonalidades rojizas otoñales.

Carretera a Castro Laborero por Ponte Barxas

La carreterita sigue ascendiendo entre la envolvente vegetación. Por Portelinha, las formaciones graníticas ya se apoderan del paisaje. Y en Castro Laboreiro, rozando los 1000 m de altitud, vamos a establecer nuestra base para este fin de semana. Lugar con mucho encanto.

Cena en el Miracastro. Sopa y bacalhau con broa………..el mejor del mundo……….probablemente!
Y a dormir pronto, que está cayendo el diluvio. Nos ha pillado desprevenidos el frío de la sierra en septiembre.

 

Santuario de Nosa Senhora da Peneda

Tardamos una media hora en recorrer los 18 Km que separan Castro Laboreiro de A Peneda, por una carretera muy estrecha, que discurre a 900-1000 m de altura por bonitos paisajes. Los bosques caducifolios y las crestas de formaciones graníticas nos maravillan.

La pequeña aldea de A Peneda queda resguardada por las montañas. Su santuario, de Nosa Senhora da Peneda, es lugar de peregrinación. A su lado se ubica el hotel da Peneda. Llegamos cuando están empezando a montar los puestecillos en los alrededores del santuario en espera de visitantes.
El lugar es fabuloso. El santuario está insertado bajo una gran mole granítica, conocido como Penedo da Meadinha. Una cascada se desploma por una pared rocosa.

Santuario de Nosa Señora da Peneda

Tenemos que subir las escaleras del santuario para iniciar nuestra ruta. Existe también un ascensor para facilitar la subida a personas de movilidad reducida.

Ruta de senderismo. Trilho da Peneda

La ruta, “Trilho da Peneda”, comienza por un ascendente camino empedrado. Caminamos sobre las losas de piedra colocadas a mano una a una por los antepasados del lugar. Se trata de la antigua ruta de los romeros que peregrinaban a ofrecer su devoción a la virgen da Peneda.

Robles, algunos pinos, algunos acebos, y otras especies de árboles, conforman un bosque de húmedo suelo forrado de musgo, que conformane la Fraga da Meadinha.

Aldea de A Peneda

Fraga da Meadinha

Y así, llegamos a la base del Penedo da Meadinha, pared rocosa donde existen varias vías de escalada.

La aldea de A Peneda ha quedado abajo. Hemos dejado atrás el umbrío ambiente de la Fraga da Meadinña  y nos adentramos en el misterioso entorno granítico que conforma la Serra da Peneda.

Aldea da Peneda desde la base del Penedo da Meadinha

Junto al puente sobre el regato Meadinha, el paraje es diferente, llamativo y de una belleza sorprendente. La cabeza empieza a imaginarse mil y una formas en estas rocas. Uno no sabe muy bien si está sobre la Tierra o en un mundo de almas petrificadas.

Llegamos al pantano, un lago artificial o pequeña presa en el lugar de Chao do Monte, a 1000 m de altitud, de donde desagua el regato cuyo sonido nos ha venido acompañando, y que antiguamente suministraba energía a la aldea de A Peneda.

Pantano de Cha do Monte en la Serra da Peneda

La ruta continúa cruzando la presa. Sin embargo, nosotros queríamos saciar un poco más nuestro apetito y empaparnos de estos paisajes. Así que nos entretuvimos recorriendo los alrededores del pequeño pantano, y subiendo a un pequeño montículo.

Soledad absoluta, aunque nos sentimos observados por todas partes. Estas rocas, casi animadas, parecen gigantes petrificados.

Chao do Monte

Tras regresar a la presa y cruzarla, seguimos bordeándola. Emprendemos una nueva subida tras cruzar 2 veces el riachuelo. El sendero parece perderse y nos guiamos por marcas de piedras, hasta que nos reencontramos de nuevo con el camino empedrado, muy bien conservado.

Penedos graníticos da Serra da Peneda

Así alcanzamos un collado a 1100 m de altura, desde donde divisamos el pantano a lo lejos.

Pantano da Peneda

En algunos tramos está perfectamente conservado el camino empedrado de los romeros al Santuario da Peneda.

Trilho da Peneda

Cruzando el collado, comenzamos un descenso, y las vistas cambian de perspectiva hacia el otro lado de la sierra. Los bolos graníticos hacen equilibrios, y empezamos a divisar la aldea de Bouça dos Homens. Sus tejados rojos destacan en el verdor del valle.

Mirando hacia Bouça dos Homens nos sentamos a comer la empanada. ¡Impresionante entorno! Estamos todavía entre los peñascos. El tiempo ha ido mejorando, la temperatura es muy agradable y el sol ha comenzado a asomar.

Retomamos nuestra marcha descendiendo hasta una carretera. Tras cruzarla junto a un riachuelo, continuamos por un camino de tierra, por el que, entre árboles y prados, nos dirigimos a Bouça dos Homens. Nos hemos desviado del Trilho da Peneda oficial, para acercarnos a esta pequeña aldea. El sol empieza a apretar.

Buenas vistas tienen desde la aldea de Bouça dos Homens hacia la Serra da Peneda. Las casas más antiguas están construidas directamente sobre las rocas. Esto es una característica habitual en las sierras del Xurés-Peneda-Gerés.

Aldea de Bouça dos Homens

La vaca cachena nos mira con atención…………..

Regresamos a la carretera, desde la cual parte otro camino empedrado (hay un cartel de madera que indica la continuación de la ruta), antiguo camino de carros de unión entre las aldeas de A Peneda y Bouça dos Homens.
Y de nuevo hacia arriba, para volver a adentrarnos en el corazón granítico de la sierra.

Trilho da Peneda

Tenemos que alcanzar otro collado a 1100 m de altura, desde donde iniciamos el descenso. Por el camino nos topamos con un joven can laboreiro de 7 meses. El can laboreiro es la raza autóctona y exclusiva de esta sierra, que se encuentra en peligro de extinción. Acompañaba a unos vaqueiros, y se prestó a posar para nosotros.

Can Laboreiro

Bajan numerosas corrientes de agua por todas partes, incluso el camino está encharcado en algunas zonas. Parece que por aquí ha llovido de lo lindo los pasados días.

Cualquier piedra es buena para sentarnos a descansar y a contemplar nuestro alrededor. Observamos que esta zona es más frondosa que que la recorrimos en el camino de ida por la mañana. Hay mucha agua, y por tanto, más vegetación.

A menor altitud predominan los bosques, aunque el granito nunca desaparece. Descendiendo todo el camino empedrado, enlazamos con la carretera, por donde debemos continuar kilómetro y medio hasta llegar al santuario da Peneda, en paralelo al curso del río Peneda.

Río da Peneda

En A Peneda nos compramos una broa de millo y otra de centeno para llevar para casa, ¡qué ricas!

Recogiendo verduras en la aldea da Peneda

 

San Bento do Cando

Tras recoger el coche, nos dirigimos a San Bento do Cando. Esta aldea se ubica en un entorno de extraña e impactante belleza, frente a las moles graníticas de la Serra da Peneda y Serra do Soajo por un lado, y la Serra do Gerés hacia el otro.
Curioseamos por sus callejuelas, entre sus rurales casas de piedra. Tomar algo en su taberna es toda una experiencia, participando de las conversaciones de los lugareños.

Vistas desde San Bento do Cando

 

El castillo de Castro Laboreiro al atardecer

Regresamos a Castro Laboreiro cerrando un círculo, por una carretera de montaña a 1000 m de altitud. Los caballos salvajes pastan en los prados. Al fondo, los penedos graníticos configuran este imponente paisaje.

En Castro Laboreiro, no sólo se come genial, sino que también hay una pastelería que tiene unos dulces de vicio……….buena merendola.

Al atardecer, subimos al castillo de Castro Laboreiro. Es un sendero de 1 Km de subida desde el pueblo, hasta alcanzar el promontorio sobre el que se alza el castillo. El origen del castillo es incierto, aunque se sabe que fue reconstruido por D. Dinis después de ser destruido por un rayo. Hoy es Monumento Nacional.

Del castillo, poco queda, sólo algunos muros en ruinas. Pero sería imperdonable no subir hasta aquí, porque las vistas son, simplemente, maravillosas
Momentazo, contemplando la iluminación de la puesta de sol sobre las montañas.

Castillo de Castro Laboreiro

Vistas del Valle Laboreiro desde el Castillo de Castro Laboreiro

Castillo de Castro Laboreiro

Vista de Castro Laboreiro desde el castillo

Desde lo alto divisamos muy bien la ruta de senderismo que recorrimos el año pasado por los alrededores de Castro Laboreiro, el Trilho Castrejo……¡ruta soberbia!

Atardecer desde el castillo de Castro Laboreiro

 

Comer y dormir en Castro Laboreiro

Hotel: Castrum Villae. Hotel estándar, desayuno típico de hotel, o sea, buffet de productos industriales……….¡vaya, con lo que nos gustan las casas rurales!

Cena: Miracastro. El cabrito asado no forno………riquísimo!! Y el bacalhau con broa, excelente.

 

Track de la ruta de Senderismo. Trilho da Peneda

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7868708

 

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