Sendeiro das levadas e fragas del Calvo y Deva: PRG-165 GALICIA - PARADANTA 2


Esta ruta de senderismo nos internará en las espesas Fragas del Calvo y del Deva. Bosques de alto valor natural que también apreciaremos en el Sobreiral de Parada, extenso conjunto de alcornoques centenarios. Espacio para la historia en el Camiño da Raíña, mientras que aldeas rurales y antiguos molinos rocían el entorno de rastros humanos.  

 Localización

Estamos en A Cañiza, municipio del sur de Pontevedra, en la comarca de Paradanta.

Esta ruta de senderismo se puede comenzar en diversos puntos, ya que toca asfalto varias veces al atravesar aldeas. Nosotros la empezamos en la carretera de A Cañiza a Arbo. Coordenadas: N 42º 11’ 14.10” / O 8º 17’ 51.61”

La ruta es circular y está impecablemente señalizada. Un 10 para la señalización. En cada tramo de la ruta, el camino recibe un nombre diferente, en función de su historia pasada, y así encontraremos: Camiño da Raíña, Camino da Fenteira, Camiño Real, etc.

Camiño da Raíña

El Muiño do Arendo nos recibe en el inicio de nuestra ruta. El primer tramo transcurre por el Camiño da Raíña. Así se denomina porque es el mismo camino que utilizó la reina Doña Urraca para viajar desde tierras castellanas hasta el Monasterio de Franqueira por tierras de su propiedad. Seguro que en aquellos tiempos los bosques presentaban un aspecto radicalmente diferente. Ahora estas laderas están reforestadas con pinos.

Doña Urraca no fue la única que pasó por aquí. Este sendero histórico era transitado en la Edad Media por carros y arrieros y era una vía comercial desde los puertos marítimos al interior. También el pulpo se transportaba por este camino hacia el interior,…los inicios del famoso pulpo de O Carballiño.

Incluso a principios del siglo XX se usaba para bajar ataúdes desde las aldeas altas para trasladarlos al cementerio. Por eso también se conoce como Camiño dos Defuntos.

Siglos de historia que son visibles en los surcos de las rodadas de carros sobre el deteriorado empedrado.

El ascenso nos hace sudar en este todavía cálido día de inicios de otoño, porque los árboles desaparecen en las zonas altas y las laderas se presentan pobladas de matorrales, ofreciéndonos amplias vistas al sur de Galicia y norte de Portugal.

El agua siempre hace milagros. Y después de este tramo de escasa vegetación, nos internamos de repente en un bosquecillo que crece a orillas del regato de Porto de Bois. Un mundo natural que exhala frescor.

Después de 3.5 Km se puede tomar la desviación lineal a Coto da Vella, que pasa por la aldea de Formigueiros y alcanza 950 m de altura en el Monte de Paradanta. Dicen que desde allí arriba se llegan a vislumbrar las Islas Cíes. Nosotros no subimos a comprobarlo, ya que esa ruta completa supera los 30 Km. Haremos sólo el sector circular.

Fragas del Calvo

Por tanto, a partir de ahora (500 m de altura) descendemos y nos internamos en un bosque caducifolio que desciende hasta el río Calvo, al tiempo que el sendero se estrecha. Este encuentro con el bosque mágico está dominado por un color, el verde, que impregna cualquier superficie. El verde únicamente deja espacio para el plateado de la serpiente fluvial y para el bronceado de las hojas caídas. Helechos y musgos proliferan a sus anchas en este húmedo ambiente de las fragas del Calvo.

El río Calvo baja vertiginosamente, excavando un valle angosto y umbrío. Por eso su energía hidráulica se usaba en el pasado para la molienda, mediante molinos construidos en sus orillas.

A partir de ahora (km 4), la ruta transcurre por la Levada Vella, después por el Camiño da Fenteira, y a continuación por la Levada Nova. Por estos caminos recorremos las Fragas del Calvo, que se despliega a orillas del río Calvo. Durante siglos, este bosque frondoso fue aprovechado por el Monasterio de Santa María de Melón. Esa explotación sostenible ha permitido mantener un bosque casi en su estado natural, de forma que hoy podemos disfrutar de su naturaleza.

Aldeas de A Cañiza

Abandonamos las Fragas del Calvo, y a continuación viene un tramo de transición antes de penetrar en la fraga del Deva. Casas con huertos, viñedos, pinares, incluso asfalto cuando atravesamos la aldea de A Iglexa.

Asfalto que dejamos al pasar por el Pazo Conde de Cervellón, un buen ejemplar de la antigua nobleza gallega. La corredoira desemboca de nuevo en asfalto tras recorrer un pequeño bosque. El siguiente tramo se denomina Camiño Real, al pasar por la aldea de Tesoureiras.

Se siguen alternando bosques y aldeas hasta que finalmente accedemos a la Fraga del Deva.

Fraga del Deva

El río Deva compone estampas de sosegada belleza, como las que en otra ocasión recorrimos por la Ruta da Moura, en Arbo, próximo a su desembocadura en el río Miño.

El Deva fluye en estas tierras de A Cañiza más pausado que el Calvo. No hay laderas que lo aprieten.

Aunque, a veces se le escapa algún gemido, como en la Cascada del Deva. Y realmente, río arriba, el terreno se escarpa y el río se acelera.

Varios molinos, como el Muiño de Sampaio o el Muiño de Entre as Viñas nos vuelven a recordar los tiempos pasados. La Levada de Sampaio los une. Y es que las levadas son otros de los elementos que dan nombre a esta ruta. Por estos canales circulaba el agua para conducirla a los molinos.

Por el puente de Vilavide cruzamos a la otra orilla del río. La fraga del Deva ha quedado atrás cuando alcanzamos al pequeña aldea de Poldras, que mira a las Sierras del Xurés y Gerés.

Toca el turno de aldeas, porque las siguientes son Caldas y A Ibia. Superada esta última, de nuevo bajamos al río, donde se sitúa el Molino da Ibia. Aquí tenemos que cruzarlo por rocas, lo cual no es posible en temporada de lluvias. En ese caso, habría que seguir por carretera hasta enlazar con la senda.

Sobreiral de Parada

Abandonando el bosque de ribera llegamos al Sobreiral. Bonito entorno conforman estas sobreiras de Parada, algunas centenarias. Las sobreiras se estiran desde el fondo de la ladera buscando luz. Igual que nosotros tenemos que estirar nuestras fuerzas para subir la fuerte pendiente. Es realmente una rareza en Galicia encontrar un bosque de alcornoques tan extenso y con ejemplares tan antiguos.

El río Oulo es el último que cruzamos en esta ruta, y entonces emprendemos una dura subida zigzagueante que nos retorna al coche.

Para dormir

Casa Grande da Almuiña, en Arbo. Pazo del siglo XVII, com exquisita decoración señorial, y rodeado de una gran finca plantada de viñedos

Track de la ruta

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14908187

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