Salar de Surire: Cruce del altiplano de Putre a Colchane CHILE: NORTE


Ha llegado el día más incierto de esta aventura por el altiplano chileno. Queremos llegar a Colchane desde Putre pasando por el Salar de Surire y por el Parque Nacional del Volcán Isluga. No sabemos si lo conseguiremos, si nos perderemos por el camino, si el coche nos dejará tirados en territorios despoblados o si nos asaltarán los contrabandistas bolivianos.

Cruce del altiplano de Putre a Colchane

Recorreremos lugares muy solitarios, y especialmente nos preocupa el tramo de Surire a Colchane, sin señalizar y con trampas de arena. Obviamente, no hay lugares donde repostar combustible, por lo que partimos después de haber rellenado el depósito con un par de bidones de diésel que adquirimos en una tienda de comestibles de Putre, y otro bidón adicional de repuesto.

Con cierta nostalgia abandonamos Putre. Hemos estado 4 noches, y ya había empezado a palparlo y a entender el modo de vida de sus gentes. Madrugamos para salir a las 7:30 recién amanecido el día y así llegar antes de las 8 a la desviación a Surire para evitar la caravana de camiones que van a cargar mineral al salar. (La desviación a Surire parte de la carretera internacional después de pasar las Termas Las Cuevas).

Parque Nacional Lauca

La pista de ripio es ancha y está en buen estado. A esas horas de la mañana el altiplano adquiere un toque mágico. Las montañas flotan sobre la niebla que se levanta al derretirse la escarcha de la fría noche altiplánica. La soledad y la inmensidad envuelven todo en un aire todavía más místico. Las vicuñas levantan la cabeza al oir el ruido del motor. ¡¡Mira que he estado otras veces en el altiplano y no termino de asimilarlo!!.

Nos vamos despidiendo de los volcanes Payachatas y enfilamos la vista al Guallatire para fijarnos en su cráter humeante, que hace compañía al Acotango. Son los otros dos seismiles del Parque Nacional Lauca, junto con el Parinacota y el Pomerape conocidos como los Payachatas.

Parque Nacional Lauca, camino a Surire

Volcanes Parinacota y Pomerape

Volcán Acotango

Nevados de Quimsa Chata y Guallatire

Volcán Parinacota

Reserva Nacional Las Vicuñas

Tras cruzar el puente sobre el río Lauca entramos en la Reserva Nacional Las Vicuñas, enorme área creada para proteger a las vicuñas. ¡¡Y vaya si hay vicuñas!!. Estos camélidos estuvieron al borde de la extinción y ahora vemos cientos y cientos. Al pie del volcán Guallatire se emplaza la pequeña aldea de Guallatire, que alberga una de las iglesias coloniales del altiplano. Hay puesto de carabineros.

Volcán Guallatiri en actividad

Cruce del altiplano: Reserva Nacional Las Vicuñas

Iglesia de Guallatire

Aldea de Guallatire

Después del pueblo de Guallatire empezamos a cruzarnos camiones de frente. Menudo incordio. Levantan nubes de polvo que por momentos nos tapan la visión. Atravesamos quebradas, pampas, ríos, ………..la belleza desolada del altiplano, por donde pululan rebaños de llamas.

Reserva Nacional Las Vicuñas

Salar de Surire

Llegamos sin problema al Salar de Surire, uno de los puntos culminantes de un viaje por el altiplano chileno. La pista desde Putre a Surire está en muy buen estado y es transitada por camiones y algunos (poquísimos) vehículos de agencias turísticas, por lo que es fácil llegar por libre. Desde lejos ya nos maravilla la vista del salar rodeado de montañas. Y cuando nos acercamos al lago, siento la emoción de conocer un lugar así.

Salar de Surire

Hay que tener en cuenta que en Surire, la pista se bifurca en dos ramales. La de la derecha va al refugio Conaf y a la planta de extracción de bórax, que es la que siguen los camiones. Nosotros tomamos la pista de la izquierda con intención de bordear el Salar de Surire y acercarnos a los flamencos. Son 3 las especies de flamencos que habitan en esta laguna salada: flamenco andino, James y Chileno.

En el retén de carabineros de Chilcaya comenzó uno de los episodios más emotivos de este viaje, no sólo por visitar el ansiado salar de Surire, sino porque ahí conocimos a Louise, una aventurera alemana que está recorriendo Chile en bici en solitario. El resto de aventuras no le llegan a la altura de los talones a la suya.  Louise había llegado el día anterior desde Putre y había pasado la noche en el puesto de carabineros. Ellos le desaconsejaron seguir en bici, tanto por las dificultades del camino como por su propia seguridad, ya que por el camino de Surire a Colchane pululan bandas de traficantes bolivianos, y si te pilla la noche por ahí nada bueno te puede pasar. Conocer a personas tan especiales es lo mejor de los viajes, incluso mejor que conocer los lugares en sí.

No nos tranquilizó nada la respuesta del carabinero cuando le preguntamos por el estado del camino. “Pésimo” fue su respuesta……….una espesa capa de polvo arenoso se había acumulado en la pista de tierra, ocultando grandes piedras y agujeros. Imprescindible 4×4. Ganas teníamos de dar la vuelta, aunque al ver mi cara de susto se esforzó en tranquilizarnos, aclarando que con nuestra camioneta Volkswagen Nuevo Amarok no tendríamos problema si manejábamos con cuidado. Nos advierte también el carabinero que sigamos siempre el camino principal, que otros caminos secundarios conducen a Bolivia, en los cuales han colocado clavos que destrozan los neumáticos, para evitar el paso por fronteras ilegales.

Pero antes de preocuparnos por las dificultades que nos esperan en el camino tenemos que dedicarnos a disfrutar del Salar de Surire a 4200 m de altura, de su paisaje de volcanes, y de la fauna que se alimenta en las aguas de la laguna. Los más llamativos son los flamencos blancos o rosados, los cuales se mezclan con gansos andinos, vicuñas………

Flamencos en el Salar de Surire

Vicuñas en el Salar de Surire

Mientras bordeamos el salar, paramos repetidamente para observar la fauna y las diferentes estampas que nos ofrece a cada instante.

Paisajes del Salar de Surire

Las Termas de Polloquere son un lugar muy especial. Te deja sin palabras y sin respiración el momento en el que tienes ante ti ese laguito azulado de aguas burbujeantes, rodeado de la blanquecina costra salina enmarcada por montañas volcánicas. Es posible bañarse en las termas, aunque recomiendan no permanecer más de 15 minutos, ya que su temperatura media de 66 ºC te puede dejar escaldado. Yo aseguraría que en algunas zonas la temperatura es todavía más elevada……….se ve cómo hierve.

Termas de Polloquere en el Salar de Surire

Flamenco blanco en el Salar de Surire

A partir de entonces empieza la verdadera aventura en el camino del Salar de Surire a Colchane, solitario y desastroso, muy arriesgado por la noche. Esperemos que la camioneta no nos juegue una mala pasada. Durante kilómetros no pronunciamos palabra, atentos a las trampas del camino al bordear el Cerro Capitán, subiendo y bajando el puerto Mucomucone. Hemos dejado la provincia de Arica-Parinacota y entramos ya en la de Tarapacá. El vadeo de un par de riachuelos no supone problema, llevan poca agua y el fondo está empedrado.

 

Parque Nacional Volcán Isluga

Nos relajamos después de bajar el puerto de Mocomucone y divisar la amplia pampa enmarcada por el volcán Isluga. El camino es ya más fácil. Hemos entrado en el Parque Nacional Volcán Isluga, caracterizado por el humeante volcán de 5218 m de altura en colores violáceos y añiles. El Parque se creó en el año 1967 y ocupa una amplia extensión del altiplano de la región de Tarapacá, cuya capital es la ciudad de Iquique.

Varios pueblos del altiplano se suceden a nuestro paso: Caraguano, Vilacoyo, Taipicollo, Arabilla. Algunos parecen abandonados, en otros apenas viven un par de pastores. Pensamos que tal vez alguno es ocupado nocturnamente por traficantes bolivianos, ya que vemos muchas botellas alcohólicas tiradas. Sus iglesias han sido restauradas y lucen espléndidos encalados en plena soledad.

Iglesia de Vilacoyo

Aldea de Vilacoyo

Iglesia de Llocuoma

Aldea de Llocuoma

Los pueblos o las cabañas de pastores aymaras se asientan cercanos a los bofedales, en los que se alimentan los animales. Los rebaños de llamas y alpacas son a veces inmensos, en especial en los humedales de Arabilla, surcados por un río serpenteante.

Humedales de Arabilla

El Volcán Isluga nos muestra diferentes caras conforme avanzamos. Un lugar idóneo para contemplarlo es el Mirador Volcán Isluga, aunque cualquier rincón que conocemos nos tiene desperdicio. Miremos a donde miremos todo es impresionante.

Son lugares superdotados. Lugares emocionales. Son inabarcables e indescriptibles. Tal vez permanecen igual que hace siglos y siglos. Son lugares que no han sido manipulados al servicio de los humanos, sino que son los humanos quiénes se han moldeado a ellos.

Volcán Isluga

Parque Nacional Volcán Isluga (Mirador del Volcán Isluga)

Con Louise no paramos de hablar, intercambiando peripecias, experiencias viajeras. Seguimos pasmados por su espíritu aventurero y por su entereza para improvisar o para resolver conflictos sobre la marcha.

Enquelga e Isluga son los principales poblados de este sector del altiplano. Ambos cuentan con iglesias coloniales. La Iglesia de Isluga, declarada Monumento Nacional, se distingue por su tejado de tejas, en vez de la cobertura vegetal que caracteriza al resto de iglesias del altiplano.

Paseamos por las polvorientas calles de Isluga. Nos fijamos en los trabajadores que colocan ladrillos de adobe para construir nuevas viviendas.

Iglesia de Isluga

Aldea de Isluga

Isluga está ya cerca de Colchane, pueblo fronterizo con Bolivia en la carretera internacional Iquique-Oruro. Algunos turistas se quedan a dormir en Colchane. Sin embargo, cada vez gana más puntos alojarse en Cariquima, aldea altiplánica apartada de la ruta de camioneros. Y eso es lo que hemos decidido hacer, provocando un cambio de planes de la alemana, que inicialmente pensaba alojarse en Colchane y prefiere acompañarnos.

Cariquima y Huaytane

Cariquima es un pueblo del altiplano de la región de Tarapacá. Me gusta más que Putre, y la verdad es que todos conectamos muy bien con la gente del pueblo y con los demás visitantes. Ha sido una pena no quedarnos otra noche, ya que hay muchos lugares interesantes en los alrededores. Envidia me daba la alemana, que finalmente se quedó 3 días, a pesar de que inicialmente tenía pensado pedalear hacia Iquique al día siguiente.

El día todavía nos deparaba nuevas sorpresas y experiencias. Una de ellas surgió al coincidir con un grupo de delegados del gobierno chileno acompañados de unos periodistas. Estaban visitando la zona dentro de un programa gubernamental de apoyo a las comunidades aymaras. Pretenden desarrollar el turismo comunitario con el fin de evitar el abandono de las aldeas. Durante un par de días habían organizado un plan de actividades con las comunidades aymaras.

Para esa tarde habían programado una visita a la aldea de Huaytane para aprender sobre la construcción de casas de adobe. Ya que nos invitaron a unirnos, allá nos fuimos, mientras Louise se quedaba limpiando su bicicleta del polvo acumulado en el camino. Resultó ser una grandísima y emotiva experiencia. Alivio es un hombre aymara que ha vivido siempre en Huaytane. Derrochaba simpatía durante mientras  nos demostraba cómo elaboraban artesanalmente los ladrillos de adobe. Nos explicó cómo construyó su casa sin apenas herramientas, cómo las vigas de madera de cardón del techo se atan con pelo de llamo y después se cubre el tejado con paja brava. Puertas y ventanas siempre se instalan hacia la salida del sol.

Son experiencias que convierten tu viaje en algo único e irrepetible.

La estructura social y familiar de las comunidades aymaras está muy jerarquizada, visión que pudimos obtener charlando con los delegados del gobierno. No quieren que esta zona se convierta en otro San Pedro de Atacama. Ni tampoco en un circo folclórico. Dicen querer hacerlo bien y que las comunidades indígenas lleven las riendas en los recursos turísticos. Ojalá.

Aldea de Huaytane: ladrillos de adobe

 

Casa aymara en la aldea de Huaytane

Aldea de Huaytane: construyendo ladrillos de adobe

Aldea de Huaytane: horno para cocer el pan

Mujer aymara hilando

En el programa de visitas habían organizado otras actividades para el día siguiente, a las que también nos invitaron, pero ya no teníamos tiempo. Louise sí que puede improvisar más, y se termina apuntando.

Hubiera estado bien quedarnos unos días más para participar en las fiestas del pueblo que comienzan hoy. Nos insisten, pero no puede ser. De madrugada, a las 4 am, comenzarán la subida al Cerro Cariquima para honrar a la pachamama.

Dormir y comer en Cariquima

En Cariquima nos hospedamos en Hostal Tanta Inti. La dueña pronto se convierte instantáneamente en la mamá de todos y se encarga de que te encuentres a gusto.

Cenamos en el hostal con nuestra nueva amiga alemana. Sopa de quinoa, carne de llama (o llamo cómo dicen en aymara) con tomate y quinoa. Todo rico. La quinoa la cultivan ellos mismos.

El comedor está muy animado durante la cena con una mezcolanza de nacionalidades: rumanos, alemanes, franceses, italianos, españoles. Resulta gracioso ver a la mujer del hostal hablando amistosamente con todos en español como si le estuviesen entendiendo. A los italianos les llamaba la atención la colorida vestimenta de la hostelera. Su guía les explicaba que vestía la indumentaria tradicional aymara aliñada con su peinado de larguísimas trenzas.

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE:  CHILE. UN VIAJE ENTRE VOLCANES: NORTE, ARAUCANÍA Y CHILOÉ

 

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