Primer día en Reunión. Costa oeste y Saint Denis ISLA REUNION


Ha sido mi primer día en la Isla Reunión, y ya he empezado a notar que la isla es un encuentro de diferencias. Diversos climas, diversas razas, diversos paisajes. Un mundo en miniatura. Llegamos a Saint Denis, la capital de La Reunión.

16 grados en las alturas, en medio de las nubes que componían vaivenes entre las montañas, yendo y viniendo. 30 grados en la costa, luciendo un pegajoso sol  que anima a los reunioneses a acudir a las playas en un domingo primaveral.

Saint Denis, la capital de La Reunión

Para nosotros era día de ubicarnos, de recados, y de ultimar detalles. En Saint Denis nos alojamos la primera noche. A mí me resulta una ciudad de lo más anodino. No es que me parezca desagradable, pero no la calificaría de animada, ni acogedora, ni bella desde el punto urbanístico o paisajístico. Sí, creo que anodina es la definición que mejor refleja mis sensaciones. Simplemente la elegí porque desde Saint Denis comenzaremos mañana el trekking por el interior de la isla, una parte de la Gran Travesía de La Reunión.

El día comenzó bien temprano, aterrizando nada más amanecer. Tremendamente adormilados recogemos un coche de alquiler en el aeropuerto para el primer día, en el que empezaremos a explorar la isla.

Saint Denis sería nuestra primera parada. La Rue París colecciona las mejores muestras de casonas criollas. En suaves tonos pastel: vainilla, celeste, eran las antiguas haciendas de los colonos franceses. Los frisos de madera son su elemento más característico, a modo de una cenefa de encaje en la fachada, que llaman lambrequines. Parece ser que ésta es la calle que dio origen a la ciudad. A mí me llama la atención que, siendo una isla, las casas miren a las montañas, dando la espalda al mar. Será que querían vigilar más de cerca sus plantaciones. Eran tiempos salvajes. Leer las crueldades que cometían estos individuos con los esclavos me pone los pelos de punta. Por eso, pensando en el pasado, no consigo recrearme con las imágenes de las  bonitas mansiones ajardinadas, como la villa Deramond-Barre y muchas otras.

El frente marítimo acoge el paseo de Le Barachois, centro lúdico de la ciudad. Durante el día, los ciclistas y los corredores ponen sus cuerpos a punto, para lucir tipo por la noche en los ambientados bares y restaurantes.

En Saint Denis comenzamos a percibir la mezcolanza de culturas de la isla, herencia de europeos, africanos e indios.

Templo tamil en Saint Denis

Ruta de los Tamarindos, la costa oeste de Isla Reunión

Después, tras instalarnos en el hotel, nos dedicamos a conducir por la Route des Tamarins hacia el sudoeste. Esta autovía une las principales poblaciones de la Isla Reunión: Saint Denis, Saint Paul y Saint Pierre, por el litoral oeste. Esta costa nos recuerda mucho a otras islas volcánicas de vegetación seca y laderas deslizándose hacia el mar. Los resorts vacacionales proliferan al borde del mar, alcanzando su máxima expresión en Saint Guilles, la localidad playera por excelencia.

Nosotros nos decantamos por hacer una parada en l’Étang-Salé les Bains, otro centro vacacional que presuponíamos más tranquilo que Saint Guilles, donde comimos algo, antes de acercarnos a pisar la arena negra de su pequeña playa, sombreada por algunas palmeras. Nada que merezca la pena especialmente.

La Fenêtre des Makes

Las ilusiones para este día estaban puestas en La Fenêtre des Makes. Para llegar a este mirador desde Saint Louis nos tenemos que adentrar en el interior de la isla. Esto supone que las carreteras no son tan cómodas, sino que serpentean pendiente arriba entre barrancos que, en ocasiones, aunque a menor escala me recuerdan a la boliviana carretera de la muerte.

La carretera asciende hasta Les Makes, pueblo que sienta sobre la ladera sus típicas casas criollas. A partir de entonces, penetramos en la Reserva Forestal Les Makes. A este bosque han venido bastantes locales a pasar el domingo de picnic en los merenderos que continuamente encontramos junto a la carretera, la cual, precisamente muere en La Fenêtre.

Haciendo honor a su nombre, La Fenêtre es un auténtico ventanal con vistas, colgado sobre el borde de un acantilado. Enfrente, el espectáculo está servido. Consiste en un baile de nubes que, de vez en cuando, nos permiten apreciar el magnífico panorama. Es un mirador hacia el Circo de Cilaos. Divisamos cómo los pueblos se han asentado en el escaso espacio plano. El resto, es un relieve de abrupta belleza. Grietas, barrancos, surcos, montañas, componen un majestuoso paisaje que asciende hasta el Pitón des Neiges. Con más de 3000 m de altura, es la cima del Océano Indico.

Mientras nos empezábamos a impresionar con los paisajes de la isla, entablamos conversación con un muchacho del Parque Nacional de Reunión. Charla que nos servía de introducción para conocer un poco más de la isla. La verdad es que nos quedamos bastante rato, apostando cuánto tiempo tardarían las nubes en despejarse sobre el Circo de Cilaos cada vez que volvían a ocultarlo.

Boucan Canot, el glamour playero de Isla Reunión

Llovía cuando decidimos bajar a Saint Louis ( 45 min) para después continuar a Saint Pierre. A esta ciudad del sur de la isla sólo queríamos acercarnos en esta ocasión para dejar las maletas en el hotel que habíamos reservado para el final del trekking. Así que, pronto regresamos hacia Saint Denis, desviándonos antes a Boucan Canot.

La playa de Boucan Canot concentra el glamour de Reunión. Terrazas caras, gente pija, casas de lujo. La viva imagen de una vida acomodada.

El atasco de fin de semana nos pilló conduciendo hacia Saint Denis. Los locales volvían de pasar el finde de playa o de picnic. Fue nuestra primera dosis de atasco a la reunionesa. Después viviríamos algunos más. Nosotros seguíamos hasta el aeropuerto para devolver el coche alquilado, y taxi al hotel.

Para comer y dormir en Saint Denis

Alojamiento: Central hotel. Insulso alojamiento, céntrico, con parking y WiFi. Las habitaciones confort están mucho mejor que las estándar.

Restaurante: Roland Garros. Tan amplio es el restaurante como su carta. Situado en Le Barachois, es uno de los pocos restaurantes de Saint-Denis que abre en domingo.

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Isla Reunión: trekking, coche y helicóptero

 

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