Ribes de Freser – Ermita San Antoni – Campelles PIRINEOS


Campelles y la ermita de San Antoni serán los lugares por los que pasaremos en esta ruta desde Ribes de Freser. Las montañas de los Prepirineos recubiertas de árboles lucirán el verde más intenso en un día lluvioso de primavera. Estamos en la provincia de Girona.

Ribes de Freser se encuentra a 900 m de altitud, en el valle del Freser, provincia de Girona, en zona prepirenaica. Con 2300 habitantes, se ubica en la confluencia de 3 ríos: Rigard, Segadell y Freser.

El pueblo se desarrolló en torno a la actividad minera y agrícola, hasta que en el siglo XIX se instalaron fábricas papeleras y empresas textiles.
En su arquitectura, destacan el castillo de Sant Pere y la iglesia de Santa María.

Ribes de Freser

En el hotel Els Cazadors nos habían recomendado subir al pico Tana desde Ribes. Requiere ascender un desnivel de 1000 m, desde los casi 1000 m de Ribes hasta los 2000 m del pico. Se trataba de una ruta relativamente larga que requería buenas condiciones climatológicas para poder contemplar las vistas desde arriba. Nos habían dicho que se llega a ver el faro de Rosas en días despejados.

La otra opción, también recomendada en el hotel, era subir hasta la ermita de San Antoni, ruta más corta, y con más posibilidades de resguardarse de la lluvia.

El día amaneció con cielos muy cubiertos y el suelo mojado. Las predicciones eran horribles, la situación iría empeorando durante el día. Por eso nos levantamos con calma, desayunamos sin prisa, y de forma contundente.
Sin embargo, no llovía, e incluso se veían algunos claros en el cielo, lo cual nos animó.
Pero en cuanto empezamos a andar por Ribes, empezó a llover. Estamos acostumbrados a la lluvia, pero no a aquella manera de llover, no a aquellos gotones gordos y a aquella intensidad.

Sin saber muy bien qué hacer, nos dirigimos a la oficina de turismo para pedir consejo. Nos explicaron que en esta zona, el tiempo es impredecible, y nos recomendaron esperar un poco para ver si paraba de llover.

Como alternativa, nos plantearon acercarnos a Ripoll. En tren llegaríamos en sólo 12 minutos, y contábamos con el atractivo de que ese día se celebraba la fiesta de la boda payesa. Esta ceremonia sólo acontece una vez al año, al estilo tradicional, con festejos, esquilado de ovejas, etc. Después podríamos visitar el museo de Ripoll, lo cual era una buena opción para un día de lluvia.

Tras esperar un rato, paró de llover. Mirando al cielo vimos que, aunque nublado, no estaba muy oscuro. Así que, decidimos caminar hasta la ermita de San Antoni.

Ruta a la ermita de San Antoni y Campelles

Iniciamos la ruta al lado del bar Freser, por una empinada subida. Existen indicaciones y cogemos hacia Campelles (señalizado 1.5 h).

La senda es estrecha y asciende entre vegetación.

 

Unos pocos metros antes de llegar a la ermita, un cartel indica al mirador de Ribes. Alcanzamos este mirador en un par de minutos, sobre una roca. Hemos llegado en una hora escasa desde Ribes.

Los 300 m de desnivel desde Ribes permiten buenas vistas. Con ese cielo se intuía lo peor.
Divisamos Ribes de Freser al pie del pico Taga (2040 m).

Mirador de Ribes

Vemos los picos de los alrededores: Serra de Sant Amend, Pic de Montroig (1991 m), Puig Cornedor (1783 m), la pared rocosa de la Garganta de Nuria.

Tapados por las nubes quedan los picos más altos, como la Cim de la Dou, el Puigmal, a donde subimos un día antes. El pueblo de Planoles se ve al fondo.

Desde el mirador, en unos 5 minutos, llegamos a la ermita de San Antoni, en un entorno muy verde.

Desde aquí, divisamos Planoles, pueblo rodeado de verdes montañas.

Después de la ermita, continuamos por un camino cementado rodeado de árboles, hacia el pueblo de Campelles, en un descenso ligero, muy cómodo.
Afortunadamente, se trata de un tramo arbolado, por lo que nos podemos resguardar de los chaparrones de lluvia y granizo, a la vez que los truenos trataban de intimidarnos.

Llegando a Campelles

Vista de las laderas desde Campelles

En la entrada a Campelles hay unas casas que quitan el hipo, de piedra con ventanas de madera, con jardín, y muy arregladas. Por lo que se veía, de gente de un buen nivel adquisitivo.
En el centro del pueblo percibimos un ambiente más rural.

Los truenos se oyen cada vez más cerca, por lo que preguntamos en el pueblo las opciones para volver a Ribes, y elegimos la más corta.
Bajamos al lado del restaurante Can Marxenet, una senda estrecha cubierta de hierba, y con árboles que nos protegen de la ya incesante lluvia.

Aunque al poco tiempo, de nada sirven, porque ya no llueve, sino que diluvia: agua y granizo.
En algo más de media hora alcanzamos la carretera y 2 Km más hasta Ribes.

El mejicano que conocimos el día anterior, en la cima del Puigmal, nos adelanta corriendo. Seguía entrenándose.

 

Magníficos los embutidos y los quesos de Ribes: oveja, cabra y vaca. Un fuet y un par de quesos (uno de oveja y otro de cabra) terminaron en mi maleta.

Y ya poco más, tren al aeropuerto de Barcelona, y vuelta a casa. ¡Hasta la próxima!

Track de la ruta

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2873014

 

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