Ruta da Cubela en Ribeira Sacra (Ribas de Sil) RIBEIRA SACRA


El Cañón del Sil, un jardín botánico natural de alto valor ecológico, el meandro de A Cubela, pequeñas aldeas, antiguos caminos, muestras de románico, soutos de castaños centenarios y una aldea abandonada son los grandes atractivos de este recorrido. Sin duda, la Ruta da Cubela es una de las más bonitas de la Ribeira Sacra.

Localización

Se trata de una ruta circular de 18 km, perfectamente señalizada, que transcurre por el municipio de Ribas de Sil, en la provincia de Lugo. Dispone de varios paneles informativos sobre la flora y la fauna del área en distintos puntos del recorrido. Estamos en el interior de Galicia, en la Ribeira Sacra.

Iniciamos la ruta da Cubela junto el puente de Augasmestas, que cruza el río Sil en la carretera Ourense-Ponferrada.

 

Ruta da Cubela

Desde el inicio tomamos la pista asfaltada que conduce a la aldea de Castro de Abaixo.

Yo me había olvidado de traer fruta, pero no hay problema………..este camino está flanqueado por cerezos silvestres que nos sirven de aprovisionamiento.
Castaños, helechos…………completan la frondosa vegetación.

Su pequeña capilla, sus casas de piedra medio abandonadas que se pierden entre frutales y viñas, su entorno boscoso al lado del Sil, hacen de Castro de Abaixo una de esas aldeas que uno lamenta ver cómo está desapareciendo. Según parece, en el entorno del pueblo se han encontrado restos de un castro y de una explotación de oro romana.

Tras la aldea, seguimos por una estrecha senda entre castaños, que nos va ofreciendo vistas del Sil y de la desembocadura del río Lor, uno de sus afluentes.

Poco después, encinas y alcornoques pueblan las laderas del río, mezclados con castaños, madroños, fresnos, cerquiños, sauces, robles, arces, alisos……….en una fusión de flora atlántica con mediterránea. Árboles que abrazan el río, en un lugar calificado por algunos como “jardín botánico natural”. Variada flora que también permite la vida de una extensa variedad de fauna, suministrándoles alimento y cobijo.

Durante nuestro agradable y sombrío paseo por la ladera orientada al norte, entre laureles, castaños, y encinas, vamos contemplando enfrente la ladera de vertiente sur, del concello de Pobra de Brollón, donde los viñedos se cultivan en terrazas adaptadas a las escarpadas pendientes.

Tras caminar casi 2 horas entre el bosque, pegados a la orilla del Sil, la senda asciende. La vegetación cambia radicalmente. El lugar es más seco y más cálido, el terreno es más pedregoso, los árboles desaparecen, y arbustos bajos pueblan la parte superior de la ladera. La panorámica hacia el Sil es espléndida. En la otra orilla también han desaparecido los viñedos. En esta zona más abrupta y aislada no hay cultivos posibles.

No se predecía lluvia para hoy, y, sin embargo, nos han caído varios chubascos. Buena falta hacía, que ya se está empezando a ver la vegetación algo seca.

Tras una llevadera subida, llegamos a la aldea de A Cubela, situada sobre una antigua explotación aurífera romana………. Algunas casas abandonadas y otras restauradas, viñedos colgantes, higueras…..y un tranquilote mastín que quiere hacerse nuestro amigo y decide acompañarnos en la caminata. A Cubela es un encantador balcón sobre el Sil, que da nombre a la Ruta da Cubela.

Nuestro camino prosigue un tramo por asfalto, hasta tomar el sendero que conduce a Pena Tallada. Las vistas sobre el meandro del Sil son maravillosas. Las laderas cubiertas de bosques y el río formando este meandro tan bonito en el cañón del Sil, que dibuja una curva de casi 360 º. Un cañón que no ha sido formado por el río, sino por hundimiento del terreno debido a fuerzas orogénicas. El Sil se buscó hueco para fluir, encajonándose entre las laderas. Algunas paredes alcanzan los 600 m de altura.

Un lugar encantador. Y, si además acompañamos este momento del sabor de una empanada de bacalao con pasas, entonces se convierte en una delicia.

Seguimos por el sendero a Pena Tallada, antigua vía de comunicación entre las aldeas de la zona. Y también, antiguo camino de invierno a Santiago, o Camino Sur, que tomaban los peregrinos cuando la climatología dificultaba avanzar por el Camino Francés tradicional, que discurre por zonas más altas.

Es fácil darse cuenta de las dificultades que suponía recorrer estos caminos antiguamente, salvando el abrupto relieve. Como ocurre en el paso de Pena Tallada, donde el camino fue tallado a mano en la roca para permitir el paso de los carros.

Subiendo tranquilamente hemos llegado a 600 m de altura. A Cubela es ahora visible desde lo alto, así como una amplia panorámica de las riberas del Sil y de los montes.

Tras desembocar en una pista asfaltada, por la que caminamos algunos cientos de metros más, llegamos a la aldea de Torbeo. En cada rincón de la Ribeira Sacra nunca faltan muestras de románico. Y aquí lo encontramos en la iglesia románica de Santa María de Torbeo, del siglo XII-XIII.

Aquí, el mastín se encaprichó de una perrita y decidió abandonarnos. Tan entusiasmado estaba, que ni se despidió de nosotros.

En Torbeo hay 2 opciones: seguir por la ruta nueva, señalizada, o seguir el trazado de la ruta tradicional, algo más larga. Elegimos esta última, que implica continuar por carretera hasta la pequeñísima aldea de San Lourenzo, con vistas a los viñedos de la otra orilla del Sil, y pasando al lado de castaños centenarios.

En San Lourenzo hay que desviarse de la carretera, tomando un camino a la izquierda, cruzando un extenso y precioso souto de castaños. Se trata del Souto de Moreiras, en medio del cual, algunas construcciones abandonadas dejan la huella humana de la historia, en medio de un entorno de naturaleza tan privilegiada.
Aluciné cuando un gamo pasó corriendo a sólo 3 metros de mí.

Pasada la diminuta aldea de Moreira de Abaixo, el camino desciende por otro souto de castaños centenarios. Esculturas vivas que nunca me dejan de asombrar. Bosques que tienen embrujo.

Así llegamos a la aldea abandonada de Souto, absolutamente perdida en el bosque. La vegetación invade las casas, y los pajarillos nos deleitan con una sinfonía de sonidos. Las carreteras nunca llegaron a descubrir este lugar.

Por un camino encharcado y resbaladizo continúa nuestro descenso, cuando nos sorprende otro chaparrón con el que ya no contábamos. Un paisano que recogía sus ovejas parece que sí se lo esperaba e iba preparado. Nuestro paraguas fue un enorme nogal, justo antes de llegar a Castro de Abaixo. Ya sólo nos queda regresar al coche, cerrando la circular ruta da Cubela.

Nos vamos a Trives por el Alto de A Moá. Buenas vistas y duradero arco-iris.

Track de la ruta da Cubela

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7098700

 

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