Ribadavia. Paseo por su casco medieval y Sendero de Santa Marta O RIBEIRO - Ourense


Conocer Ribadavia es conocer un conjunto histórico cuya tradición vitivinícola proviene de muy antiguo, la capital del Ribeiro. Los viñedos son un icono de la comarca y desde el siglo IX han marcado su personalidad. Sus bodegas han sido durante siglos motores de su economía, ligadas a monasterios, pazos, y suministradoras de vino a media Europa.

Localización

Ribadavia es la capital de la comarca de O Ribeiro, en la provincia de Ourense.

Casco histórico de Ribadavia

Comenzamos el recorrido por el centro histórico junto al castillo que pertenecía a los condes de Sarmiento.

Se pueden hacer visitas guiadas, reservándolas en la oficina municipal de turismo. En la necrópolis medieval de su interior se conservan enterramientos antropomorfos.

Muy cerca del castillo está la Plaza Mayor, en la que nos tropezamos con edificios de piedra porticados. Entre ellos, se encuentra el Pazo Condal que actualmente alberga la Oficina de información turística. A este pazo se trasladaron los Condes de Sarmiento tras dejar el castillo en el siglo XVII. En este mismo edificio también se localiza el centro de información judía de Galicia.

También el Ayuntamiento, ubicado en un edificio histórico del siglo XVI se sitúa en la Plaza Mayor. En este espacio se dan cita tanto locales como visitantes, ya sea como lugar de paseo o de parada en alguno de los bares o restaurantes protegidos bajo los soportales. Llama la atención la estrechísima Torre del campanario, renacentista, anexa al Ayuntamiento.

Plaza Mayor de Ribadavia

Estos días está todo decorado para celebrar la Festa da Historia. Las fotos que guardo de otras ocasiones presentan imágenes más habituales de Ribadavia, sin esta decoración medieval. Aunque, casualmente, también con ese resplandor especial que desprende la piedra mojada.

Bajando por la calle Merelles Caula entramos en la judería. La Plaza da Madalena o la plaza de Buján, junto con las estrechas calles aledañas eran los escenarios de la vida de los judíos durante la Edad Media, quienes, atraídos por el poder económico derivado del vino, se asentaron en este barrio a partir del siglo XI.

Judería de Ribadavia

Por eso no faltaba una Casa de la Inquisición, sede de aquellos que se consideraban protectores contra la “amenaza” judía. Esos quienes, desde su sesgado punto de vista, velaban por el correcto desarrollo de las actividades de la comunidad hebrea. Encontramos este edificio en la Plaza García Boente.

La Porta Falsa, por detrás de la iglesia da Madalena, es la que cruzamos para salir extramuros y dirigirnos al paseo fluvial a orillas del río Avia, río que riega las tierras de Ribadavia. Caminando por el paseo al borde del río, y bajo la lluvia, llegamos a la Foz do Avia, punto en el que el río Avia desemboca en el Miño. Todas las laderas estás repletas de frondosa vegetación, y componen un bonito lugar.

Paseo fluvial de Ribadavia

De nuevo en intramuros, por la rúa de Santiago nos topamos con la iglesia de Santiago. Se trata de la iglesia más antigua de Ribadavia, del siglo XII, adornada con arcos románicos.

Iglesia románica de Santiago en Ribadavia

A su lado, en el edificio que correspondía al pazo del marqués de Bahamonde, se halla el Museo etnológico, que presenta exposiciones de la cultura y tradiciones de la comarca.

Por el laberinto de estrechas callejuelas, como la Rúa dos Fornos o la Calle Jerusalén, vamos recorriendo siglos de historia. Ni judíos, ni condes, ni monjes, ni inquisidores rondan ya por estos lares. Aunque sus andanzas se rememoran cada año durante la celebración de la “Festa da Historia”. Se celebra a finales de agosto, fiesta durante la cual se escenifica la vida medieval en sus calles y plazas.

La iglesia de San Juan, románica del siglo XII, se yergue en la plaza del mismo nombre. Pertenecía a un hospital que atendía a los peregrinos que se dirigían a Santiago.

El pasado poder eclesiástico está patente en cada esquina. Otra muestra es el Convento franciscano de San Antonio, del siglo XVII, situado al otro lado del puente de San Francisco. Aunque esta zona quedaba fuera de las murallas de la ciudad medieval, fue en realidad la localización del primer asentamiento, en época romana.

Frente al castillo, ya extramuros, podemos observar dos de las iglesias de la ciudad. La iglesia gótica de Santo Domingo, pertenece al Convento del mismo nombre, con sus relieves de ángeles gaiteiros. La otra es de la Virgen del Portal, patrona de Ribadavia.

Convento de Santo Domingo

Sus aledaños son un buen mirador hacia el castillo.

Castillo de Ribadavia

Todo este patrimonio de Ribadavia la hizo merecedora de la distinción de Monumento Histórico Artístico en 1947.

Sendero de Santa Marta

Para airearnos un poco de tanta piedra y de tanta historia, optamos por recorrer la ruta PRG-80, denominada Sendero de Santa Marta, que parte en las afueras de Ribadavia, en la carretera que va a San Paio. Su tramo inicial transcurre por un camino tradicional flanqueado por robles, en amenaza de ser invadidos por mimosas.

Tras kilómetro y medio llegamos a la aldea de San Paio, y el paisaje se abre hacia el embalse de Castrelo de Miño. Los viñedos se aferran a las laderas que caen hacia las aguas embalsadas del río Miño.

Castrelo de Miño

Al igual que en el resto de aldeas de la comarca del Ribeiro, algunas casas están rehabilitadas y habitadas, mientras que otras se han quedado abandonadas y en ruinas. Es una pena ver esas casas de aldea tan bonitas, de piedra y con balconadas de madera, en una situación de abandono.

Aldea de San Paio

La iglesia de San Paio mira hacia el embalse del Miño rodeada de viñedos. También la casa prioral anexa a la iglesia, adusta construcción de piedra, parece entregarse irremediablemente a la ruina.

Iglesia de San Paio en Castrelo de Miño

Retrocediendo sobre nuestros pasos, continuamos hacia Santa Cristina, donde tomamos un camino en subida por un pinar.

La pista forestal nos conduce hasta lo alto del monte de Santa Marta. El mirador de Santa Marta en la zona alta del monte, construido hace años, cuando los pinos estaban más bajos, permitía contemplar buena panorámica de Ribadavia, y de su comarca, caracterizada por la disposición de viñedos en terrazas sobre las laderas. Hoy no vemos casi nada, entre las nubes, la llovizna, y sobre todo, los pinos crecidos.

Del camino de regreso a Ribadavia, no hay mucho que reseñar. Una pista forestal, cómoda de caminar, pasando por las ruinas de unas antiguas minas de wolframio abandonadas, que tuvieron una intensa actividad durante el siglo XX.

Ruinas de las minas de wolframio de Ribadavia

 

Track del Sendero de Santa Marta

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10812212

 

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