Oeste de El Hierro. De Reserva Mencáfate a playa Verodal CANARIAS - EL HIERRO


Planeamos para este día recorrer el oeste de la isla de El Hierro, explorando la zona de El Golfo, la costa de lava de Arenas Blancas, culminando con la puesta de sol desde la playa roja de Verodal. Además, nos animamos a hacer una ruta de senderismo por los bosques de laurisilva de la Reserva Mencáfate.

Con un contundente desayuno, en el porche de la casa rural Tía Lucila, mirando al mar, comenzamos el día llenos de energía y positivismo.

Tras leer una receta que un huésped anterior escribió en el libro de visitas del alojamiento, resultaba tentadora la idea de quedarnos tumbados en las hamacas. Receta que me he tomado la libertad de reproducir:

“ Media piña, un poco de hielo, ron al gusto,

todo a la batidora,

a las hamacas, y…………

¡El Paraíso! “

Pero hacer turismo requiere esfuerzo, y toca machacar el cuerpo.

Itinerario del día

Así que, tomamos rumbo hacia Sabinosa, pasando por Frontera, recorriendo El Golfo. Un túnel construido hace pocos años permite atravesar el acantilado y realizar este trayecto en pocos minutos. Bien diferente era antes, cuando llegar a Frontera desde Valverde-El Mocanal requería dar un gran rodeo subiendo desde el norte a las cumbres de la isla, recorrer el interior de la isla, para después bajar por la zona sur hasta la costa, todo ello por sinuosas carreteras…………¡cansadísimo!.

El Golfo y Las Puntas

El túnel perfora el precipicio sobre el que se ubica el Mirador de la Peña. Nada más salir del túnel ya nos encontramos en la costa de El Golfo, a nivel del mar.

En primer lugar nos acercamos al lugar de Las Puntas. Sobre la costa de lava batida por el mar se enclava el pintoresco hotel Las Puntas, calificado hace unos años como el hotel más pequeño del mundo (récord Guinnes que ya no ostenta actualmente).

Las valoraciones de este hotel en internet no eran especialmente buenas en cuanto a su cuidado y decoración. Pero, quizá, si por la mañana te despiertas en este entorno……, se te olvide todo lo demás. Eso sí, si el estruendoso furor del mar no te impide dormir.

Tras dejarnos salpicar por la espuma del Atlántico, seguimos carretera hacia el pueblo de Sabinosa. Nos acompañan las permanentes vistas al océano a nuestra derecha, mientras que el lado izquierdo se nos muestra decorado por los acantilados volcánicos, donde ha crecido vegetación cactácea adaptada al entorno. En esta zona de El Golfo, el acantilado no cae directamente sobre el mar, sino que una pequeña lengua de tierra plana se interpone entre el precipicio y el mar, constituyendo  la región agrícola de la isla.  En los invernaderos se cultivan frutas tropicales y otros productos.

Sabinosa

En el pueblo de Sabinosa lucen sus casitas blancas, a 400 m de altitud sobre el nivel del mar. Sabinosa debe su nombre a los bosques de sabinas que se extienden por la zona. El pueblo se distingue por su folckore tradicional y por su cestería, así como por la elaboración de sus vinos artesanales. Nos encontramos en un pueblo de calles empinadas  con arquitectura típica y patios floridos. Lleno de árboles frutales que crecen entre las casas, especialmente nísperos que enseñaban su fruta.

Al parecer, Sabinosa se constituyó en el siglo XVIII a partir de plantaciones de viñedos, repartiendo las tierras entre 3 familias. Más adelante también se asentaron pastores que subían el ganado a los pastos de La Dehesa. Se consolidó como el pueblo más occidental de la isla y de España.

Ruta de senderismo de Sabinosa a La Dehesa por la Reserva Mencáfate

Nos proponemos hacer la ruta de senderismo PR-EH-9.2, de Sabinosa a La Dehesa, que se interna en la zona protegida de la Reserva Mencáfate. La ruta comienza en la parte alta del pueblo de Sabinosa, donde encontramos señalizaciones.

El sendero es empinado y pronto ascendemos, ganando vistas del pueblo y de El Golfo.

Vista de La Palma desde la isla de El Hierro

En esta ruta me encanta apreciar la transformación de la cubierta vegetal a diferentes altitudes. Las escasas plantas de las zonas bajas, principalmente verodes, tabaibas y otras cactáceas, van cediendo el paso a una  vegetación cada vez más densa. A mayor altitud aumenta la humedad, estamos más cerca de las nubes. Helechos, brezos, zarzas, algunas higueras, y una enorme diversidad vegetal se despliegan a media altura.

El lugar “El descansadero” nos parece muy apropiado para permanecer unos instantes contemplando las vistas de El Golfo y ver el importante desnivel que ya hemos acumulado.

El siguiente punto señalizado en el camino, Piedra Blanca, no nos ofrece mayor interés, pero sí es adecuado hacer otra parada que nos permite recuperar aliento y gozar de las vistas.

Todavía tenemos que seguir subiendo en zig-zag, entre las flores silvestres que añade la primavera.

Un cartel nos anuncia la entrada a la Reserva de Mencáfate. En este espacio natural protegido crecen espesos bosques de laurisilva, en los que nos adentramos, dejando de ver El Golfo. Sabinas, otros árboles y arbustos componen el entorno húmedo de la Reserva Mencáfate, en el cual también crece una gran diversidad de herbáceas. ¡Cuidado con las enormes ortigas!

Laurisilva en la Reserva Mencáfate

Estamos dentro de las nubes y seguimos caminando por el bosque, con una humedad extrema que mantiene mojadas las hojas de las plantas. En esta zona se desarrolla el sabinar húmedo de la isla.

A 900 m de altitud alcanzamos la zona más alta de la ruta, denominada Las Casillas.

En este lugar se ubica el Mirador de Sabinosa. Ni rastro de las vistas hacia El Golfo, ocultado por las nubes.

Aunque envuelta en la niebla, sí que divisamos La Dehesa. A los pastos de esta llanura de altura acuden los pastores para alimentar al ganado, aunque ahora no estamos en temporada de pastoreo.

Aquí nos pilló el primer chaparrón, del que nos resguardamos bajo el tejadillo del cartel explicativo de las rutas de senderismo.

Bajo una ligera llovizna nos atrevemos a seguir caminando, cambiando de vertiente tras sobrepasar el alto de Las Casillas. Descendemos ligeramente por una zona despoblada de árboles o arbustos. El ancho camino es incluso apto para circular en vehículo. Estamos en primavera y nos encontramos unos campos alfombrados de flores.

Pero……..el siguiente chaparrón es lo bastante fuerte para hacernos cambiar de idea y emprender el regreso.

De nuevo en el Mirador de Sabinosa, el cielo se ha abierto y podemos apreciar las vistas.

Ahora queda bajar todo lo que hemos subido, de 900 m de altura a menos de 400 m en 2.5 Km, volviendo a cruzar el bosque húmedo de la Reserva Mencáfate, y bajando por un camino con zonas resbaladizas. El tiempo cambia después de descender por debajo de las nubes, contemplando las vistas al Valle de El Golfo y a la isla de La Palma.

Arenas Blancas

Tras haber conocido los bosques de laurisilva de la Reserva Mencáfate recogemos el coche en Sabinosa. Nos dedicaremos a conocer el oeste de la isla. Desde Sabinosa, la carretera desciende serpenteante hasta llegar a orillas del mar. Recorremos una costa agreste, despacio y con las ventanillas abiertas, para escuchar el rugido del mar. En esta zona, el mar se presenta más bravo que en el resto de la isla.

Nos detenemos en el lugar de Arenas Blancas, en la Punta de La Dehesa. Aquí se siente el viento.  Caminando por la costa de lava negra, observamos las cuevas y puentes naturales que el mar y el viento han modelado.

Un sendero  de 1800 m  recorre este tramo de costa, el cual transcurre por antiguos pasos de pescadores y permite varios puntos panorámicos. El sendero une Arenas Blancas con el lugar de Verodal. Sin duda, imagino que se trata de un camino precioso, pero nosotros no disponemos de tiempo para completarlo.

Más adelante, nos adentramos a Punta Gutiérrez, otro punto por el que pasa el sendero costero que partía de Arenas Blancas. Aquí nos encontramos un campo de lava color marrón, y un paisaje, simplemente, alucinante. Pura naturaleza y soledad. No hemos coincidido con nadie en todo el día.

Arco de las Toscas, una de las formaciones de esta costa de lava

Playa de Verodal

Continuamos carretera hacia el oeste, con el fin de llegar a la playa de Verodal. Aquí la tierra se vuelve roja, exhibiendo unos colores espectaculares. Nos asombra la playa de arena roja bajo una montaña de colores anaranjados, ¡qué bonito lugar!

Aunque pensábamos llegar hasta el Faro de Orchilla para la puesta de sol, esta playa roja nos parecía tan bonita que no tuvimos duda. Merecía la pena disfrutar el atardecer en este lugar. Estamos en al oeste de la isla de El Hierro, en el extremo más occidental de España, por donde pasó el meridiano cero durante 2000 años.

Y con todo el paisaje sólo para nosotros. ¡Un momento mágico en un lugar mágico!

Tras ver cómo desaparecía el sol en el mar, regresamos hacia Frontera. Atravesar las coladas de lava, al lado del mar, resultó de nuevo espectacular mientras anochecía en El Golfo.

Para cenar en Frontera

Pensábamos cenar en el restaurante La Maceta, al borde del mar, pero lo encontramos cerrado. Buscar una alternativa nos llevó hasta “Sol de España”, un restaurante familiar en Frontera. Destacable la espetada de cerdo.

Chocos a la plancha

Espetada de cerdo

Track de la ruta por la Reserva Mencáfate. De Sabinosa a La Dehesa

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2765200

 

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