Barrio francés de Puducherry

Puducherry, herencia francesa en la India INDIA: TAMIL NADU


En este día nos dirigimos de Mamallapuram a Puducherry parando a visitar el centro de meditación de Auroville. El aire francés de Puducherry se desprende en el barrio arbolado ocupado por mansiones coloniales mientras que el mercado nocturno es un auténtico chapuzón en la India embarullada.

De Mamallapuram a Puducherry

Se tarda 2 horas en llegar de Mamallapuram a Puducherry en coche, aunque nosotros haremos un alto en el camino para visitar Auroville. Habíamos quedado con Prabhu a las 8 am y puntualmente nos estaba esperando con el coche limpio y perfumado.

Algunos chaparrones nos acompañan durante el trayecto en este fin de época de monzón de invierno. Hay poco tráfico y poca gente y la conducción es razonablemente tranquila. Bajo las palmeras se esconden humildes cobertizos de madera que no sobresalen, por lo que el paisaje es predominantemente vegetal, incluso a veces formando túneles verdes. Cruzamos varias veces lagunas o canales que inundan el terreno, donde los pescadores preparan sus barcas y sus redes para salir a faenar. En las salinas encharcadas trabajan sobre todo mujeres, siempre luciendo coloridas vestimentas, mientras que otras acarrean frutas o verduras.

A veces pasa alguna moto con tres pasajeros, algún rickshaw cargado hasta los topes o algún autobús que parece tener más de medio siglo de vida. Pero son situaciones anecdóticas. Predominan los coches de gama media y motos, muchas motos, incluso algunos motoristas llevan casco, pero nunca ellas. No vemos mujeres conductoras.

El arroz empieza a brotar en los campos inundados sin que nunca desaparezcan las palmeras. Nosotros nos quejamos de pagar peajes en las autopistas, pero aquí se paga también por circular por carreteras de único carril y estrecho arcén.

Carretera de Mamallapuram a Puducherry

Carretera de Mamallapuram a Puducherry

Auroville

La bifurcación que tomamos por una carretera secundaria alejándonos de la costa supone una inmersión en la India más rural, donde los lugareños realizan sus faenas cotidianas en un ambiente relajado de sintonía con la naturaleza.

El centro espiritual de Auroville se encuentra a unos 12 Km de Pondicherry y es nuestra primera visita del día. La desviación por la estrecha carretera nos introduce desde el primer momento en el ambiente de relajación que pretende Auroville. Es la India verde y tropical, de cabras en la carretera, de campesinos cultivando sus campos.

Esta ciudad universal fue inaugurada en 1968 y pretende ser una comunidad libre y centro espiritual de meditación.  La verdad es que no me esperaba encontrar tanta gente en este lugar. Por lo que se ve, su filosofía atrae a numerosos visitantes, muchos de los cuales acuden a retiros de meditación. Auroville fue fundada como ciudad sin clases sociales, ni castas, ni nacionalidades. Promueve la igualdad, la armonía, la generosidad y otras virtudes.

Todo comenzó con Aurobindo, un poeta y filósofo indio que luchaba contra los ingleses por la independencia de la India a principios del siglo XX. Puducherry era territorio francés en aquellos tiempos y hasta ahí llegó Aurobindo huyendo de los ingleses, donde se dedicó al yoga.

Fue una seguidora suya, Mirra Alfassa, la fundadora de Auroville. Esta mujer francesa quedó atrapada por la filosofía de Aurobindo durante un viaje a Pondicherry. Se la conoce como La Madre.

La zona estaba poblada por espesos bosques tropicales hace un par de siglos, bosques que desaparecieron cuando llegaron los franceses y los ingleses, quienes deforestaron la zona para obtener madera. Esta “comunidad” ha vuelto a reforestar para crear esa atmósfera de recogimiento que aportan los bosques.

Los senderos entre árboles nos van sumergiendo en el ambiente relajado, donde varios paneles narran la historia del lugar y mencionan constantemente a La Madre. Caminando desde el Centro de Visitantes me fijo en el pequeño cañón que forma el río rojizo poco antes de llegar al mirador del Matrimandir. El exterior de esta gran bola dorada refleja los rayos del sol. Su interior concentra la luz para facilitar la meditación y a ello acuden gentes llegadas de diversos lugares en retiro espiritual.

Web de Auroville: https://www.auroville.org/

Entorno natural de Auroville

Entorno natural de Auroville

Entorno natural de Auroville

Entorno natural de Auroville

El Matrimandir de Auroville

El Matrimandir de Auroville

 

Puducherry

Barrio francés y Boulevard Marítimo

También llamada Pondicherry, a Puducherry llegamos a la hora de comer y de apretar el calor, por lo que a mediodía nos refugiamos en el hotel para comida, siesta y piscina. Compramos tarjeta SIM en una tienda Vodafone, donde la activan al momento. En cambio, en las pequeñas tiendas de Mamallapuram tardaban 3 días en activarla.

Superadas las horas de más calor nos enfrentamos al caos y ruido de las calles de Puducherry para callejear y descubrir coloridos templitos. Esta ciudad fue fundada por los franceses y la gente mayor todavía habla francés. Las calles son “rues” y su estilo europeo se conserva en la arquitectura de los edificios del Barrio Blanco, sombreados por árboles y adornados por buganvillas. El barrio francés llega hasta el mar con su diseño en cuadrícula. Las elegantes mansiones no encajan en el caos de la India. El Consulado de Francia ocupa uno de los edificios destacados con fachada amarilla en el Rue de la Marine.

Sorteando motos o dejando que ellas nos sorteen a nosotros llegamos hasta el Boulevard Marítimo. Es un agradable paseo que se cierra al tráfico al atardecer, algo de mucho valor en India. En la playa no falta el glamour. Nada de bañadores. Ellas ondeas sus elegantes saris de vivos colores. Los selfies son su gran afición y los jóvenes se aposentan en el malecón para autofotografiarse con el mar de fondo.

Otro lugar curioso en la ciudad es el Aurobindo Ashram, comunidad que sigue la filosofía espiritual de Aurobindo. El edificio se ubica en el barrio francés, aunque no visitamos su interior por recomendación de Prabhu, ya que nos comentó que no le veía interés.

Playa de Pondicherry

Playa de Pondicherry

Playa de Pondicherry

Barrio francés de Puducherry

Barrio francés de Puducherry

Barrio francés de Puducherry

A las 4 pm habíamos quedado con nuestro conductor para ir en coche a varios sitios de la ciudad.

Manakula Vinayakar Temple

En este colorido templo tamil dedicado a Ganesha llama la atención el elefante aposentado en la puerta. Con su trompa recoge dinero de las ofrendas para entregarlo a un tipo con camisa de cuadros. En el interior del templo, varios brahmanes reciben donaciones. Por la tarde es el momento del apogeo, cuando los fieles acuden a realizar sus ofrendas tras comprar flores en alguno de los numerosos puestos instalados en las calles.

Como es habitual en la arquitectura tamil, el Templo Manakula Vinayakar rebosa de coloridas figuras, especialmente muchos elefantes. No permiten hacer fotos en su interior.

El elefante cobrador del Templo Manakula Vinayakar

El elefante cobrador del Templo Manakula Vinayakar

Puestos de flores alrededor del Templo Manakula Vinayakar

Puestos de flores alrededor del Templo Manakula Vinayakar

Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles

El pasado francés de Puducherry ha dejado varias iglesias católicas y un porcentaje de católicos superior al resto del país. La fachada de la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en colores pastel (rosa y beis) se alza en medio de los árboles del barrio francés.

Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en Puducherry

Catedral de Puducherry

La Catedral es la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, y no puedo evitar acordarme de las iglesias sudamericanas. Será por ese sincretismo de la religión cristiana con las tradiciones autóctonas o por ese colorido que las caracteriza.

No me suele gustar visitar el interior de iglesias. Sin embargo, esto es diferente. No puede negarse que resulta de lo más curioso presenciar a un grupo de indias sentadas en el suelo rezando el rosario a la virgen.

Fachada de la Catedral de Puducherry

Fachada de la Catedral de Puducherry

Interior de la Catedral de Puducherry

Interior de la Catedral de Puducherry

Mujeres indias rezando el rosario en la Catedral de Puducherry

Mujeres indias rezando el rosario en la Catedral de Puducherry

Mercado de Puducherry

La última actividad prevista era la visita al mercado local. Nos despedimos de Prabhu hasta el día siguiente porque preferimos regresar caminando al hotel sin estar pendientes de los horarios. Cómo mola el mercado. Para mí es lo más divertido del día. Los puestecillos de vendedores locales se apiñan en un mercado cubierto que hierve de bullicio al atardecer. ¡Cómo puede haber tantos vendedores! y ¡Cómo puede montarse un puestecillo para vender únicamente cuatro hojas!

Hay calles de frutas, de flores, de telas, de ollas, de vestidos, de especias, de legumbres, también de hojas de platanera……….o de cualquier cosa…….de todo. Es un lugar cochambroso donde unos mean al lado de los puestos de verduras colocadas en el suelo, sin importarles el paso de la gente. Las pescaderas espantan con abanicos inútilmente las moscas que se posan en los pescados….. Es entretenidísimo y no te llegan los ojos para mirar a todas partes.

De los plátanos se aprovecha todo. Venden la fruta, la flor, las hojas. Los tallos se tiran al suelo y son alimento para las vacas. Las hojas son sus platos ecológicos, sobre los cuales sirven la comida.

También en las calles contiguas se forma un enorme mercado callejero exterior, aunque aquí hay que tener cuidado con las motos que circulan a lo loco. Nos alucina la cantidad de joyerías, todas llenas y con colas.

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Coloridos puestos en el mercado de Puducherry

Hotel en Puducherry:

Hotel Shenbaga: una de las mejores opciones en la ciudad. Habitación amplia, confortable y perfectamente pulcra, con sillones, mesita, caja fuerte. Amplio y cómodo también el baño. Además, hay piscina y spa en la terraza de la planta superior.

Buen desayuno, con bastantes platos indios pero también internacionales. Además preparan huevos al momento o cualquier cosa que necesites.

Cenamos en el hotel y conseguimos evitar picantes una vez más. Pollo al grill con verduras, patatas y arroz. Espaguetis napolitana con pollo. También pastel de chocolate.

Vistas de Puducherry desde la azotea del hotel Shenbaga

Vistas de Puducherry desde la azotea del hotel Shenbaja

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE:  INDIA SUR- TAMIL NADU Y KERALA

 

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