Ponte Navea y Sequeiros de Penafolenche en Trives GALICIA - TRIVES


De Ponte Navea parte una bonita ruta de senderismo por el municipio de A Pobra de Trives. Pasaremos por restos romanos, por un mirador sobre la comarca, por soutos de castaños centenarios, por la espesa fraga que envuelve al río Navea, y por los Sequeiros de Penafolenche, ahora abandonados y que constituyen un interesante conjunto etnográfico.

 Localización de la ruta

Por el municipio de A Pobra de Trives transcurre esta ruta de senderismo. Estamos en el Macizo Central ourensano. El punto de inicio se encuentra en Ponte Navea.

A Pobra de Trives

A Pobra de Trives es otro de los innumerables ejemplos del incesante despoblamiento del interior de Galicia. Enclavado en la montaña ourensana, en el Macizo Central, ha pasado de 6000 habitantes hace unos años a sólo 2000 en la actualidad.


Por aquí se pasearon los romanos. Recuerdo de aquellos tiempos lo tenemos en un miliario de la Vía Nova, en una plaza de Trives.


En la Edad Media, Pobra de Trives gozaba de notable relevancia. Muestra de ello son las grandes casas señoriales y pazos que se conservan en pleno centro o en los alrededores, como el pazo de los Casanova, o la Casa Grande de Trives, que ha visto crecer generaciones de nobleza. En las últimas décadas del siglo XX, la Casa Grande se convirtió en pionera del turismo rural en Galicia, y donde hemos tenido el placer de alojarnos en varias ocasiones.

La plaza del Pilón, y las calles empedradas, casas de granito con escudos blasonados, fachadas de galerías, son la herencia de un pasado de condes y marqueses, y ahora son el marco para un paseo por Pobra de Trives.

Descripción de la ruta de Ponte Navea y los sequeiros de Penafolenche

Tras comprar una rica bica, el dulce típico de Trives, y que tiene fiesta propia, nos dirigimos a Ponte Navea, donde vamos a iniciar una ruta de senderismo por una espesa fraga. Pasaremos por restos romanos, por un conjunto de sequeiros abandonados, por un mirador sobre la comarca, y por soutos de castaños centenarios.
Desde el mirador de Ponte Navea, lugar donde aparcamos el coche, tenemos unas buenas vistas hacia la fraga por la que nos vamos a internar, entre cuya frondosidad destaca el puente sobre el río Navea, afluente del Sil.

En Ponte Navea, también llamado Trives Vello, se han encontrado numerosos vestigios romanos. Uno de ellos es el Ara de Vilanova, un bloque granítico hallado en la capilla de la Encarnación, con la inscripción “Severo, hijo de Flavio, cumple con devoción el ofrecimiento de Júpiter, Optimo Maximo”. Por ello, se considera que la actual iglesia está construida sobre un antiguo templo romano. La cruz de malta inscrita en su fachada es una señal del paso de peregrinos hacia Santiago.

Capilla de la Encarnación de Ponte Navea

El actual puente es también de origen romano. En el medievo fue reconstruido, quedando más estrecho que el original, tal como lo vemos ahora. Y es el puente el que da nombre al lugar, en el que la antigua aldea de Trives Vello está ahora abandonada. Un lugar precioso, oculto en la frondosidad de la fraga.

Ponte Navea

Y es que por aquí pasaba la Vía Nova romana, que unía Bracara (Braga) con Asturica (Astorga), importante vía de comunicación en aquellos tiempos. Todavía se conservan miliarios de señalización del camino romano.

Por el empedrado camino de la Vía Nova ascendemos entre la fraga. El souto de castaños es fantástico. ¡Y es que no hay 2 castaños iguales!

Los castaños pronto dejan paso a una magnífica carballeira. La gran variedad de pájaros la percibimos en la multitud de diferentes trinos que oímos.

Fraga del Navea

Alcanzamos el Alto de As Tapadas, a 850 m de altura, una fea planicie con una subestación eléctrica.
Se nos ha acabado la Vía Nova, y continuamos por una pista de tierra. Esta pista nos conduce hasta Pena Folenche, una aldea situada a casi 900 m de altura, con muchas casas rehabilitadas. Recibe su nombre de una peña granítica situada justo en el centro del pueblo.

Aldea de Pena Folenche

La cima de la peña constituye una excelente atalaya, por lo que resulta obligado subir. Desde el mirador de Pena Folenche contemplamos el valle del Navea y el valle del Bibei, cubiertos de magníficas fragas, entre las cuales se salpican pequeños pueblos, como San Xoán de Río. También divisamos Cabeza de Manzaneda, y más lejos las montañas de Trevinca, mientras nos leemos las leyendas de la roca:
“Cuenta la leyenda que la roca guarda en su interior secretos de moros.
Otra leyenda dice que Santiago saltó desde una roca en la fraga dejando la huella de su caballo.
Dicen que hay varias cuevas en su interior, algunas dedicadas a bodegas.”

Vistas desde el mirador de Penafolenche

Tras entretenernos un rato con las vistas, dejamos el pueblo para volvernos a internar en un souto de castaños…….un bosque magnífico. Como figura en un cartel: “Estos árboles parecen personajes de un teatro imaginario”.
Un bosque de trasnos………………..de seres imaginarios que nos protegen.

Inmersos en el bosque están los Sequeiros de Penafolenche, antiguas construcciones para secar castañas, ahora abandonadas, e invadidas por la maleza. Fueron construidos por los propietarios de los bosques. Como residían habitualmente en otros municipios, se trasladaban a estas cabañas para habitarlas durante la época de recolección y secado de las castañas.


Se trata del conjunto de sequeiros mejor conservados de Galicia. Cada construcción dispone de 2 sectores, una zona para secado de las castañas y otra que utilizaban como dormitorio.
Al igual que en los molinos, la vida social de la época discurría al anochecer, cuando tras una jornada de trabajo se reunían para comer, cantar y bailar.
Me resulta alucinante poder perderme explorando lugares así, curioseando entre cabaña y cabaña. Lugares ocultos, desconocidos y abandonados………..un patrimonio tradicional que algún día muchos lamentarán no haber cuidado y conservado.

Sequeiros de Penafolenche

Castaños centenarios, enormes!!……bosques de robles,……….más castaños………así continúa nuestro camino hasta llegar de vuelta a Ponte Navea.

Vía Nova romana

Paseo por Castro Caldelas

Tras finalizar nuestra caminata, nos trasladamos a Castro Caldelas. Merienda y paseo por el casco medieval, para seguidamente tomar la carretera escénica de Castro-Caldelas a Monforte, que cruza el Sil por el puente de A Teixeira. Las vistas sobre las terrazas de viñedos que se encaraman sobre las pendientes laderas de la Ribeira Sacra del Sil son espléndidas.

Castillo de Castro Caldelas

Castro Caldelas

Viñedos de Doade

 

Para comer y dormir en Pobra de Trives

Alojamiento: Casa Grande de Trives. Una preciosa casa señorial, tipo pazo, con un bonito patio. Ya la conocíamos, y en esta ocasión nos dimos el capricho de pedir una suite.

Restaurantes:

A Cantina do Catro, para raciones.

La Viuda, como restaurante.

Track de la ruta

Descargable para GPS: es.wikiloc.com/wikiloc… id=7098771

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