Parque Nacional Los Alerces ARGENTINA - PATAGONIA 1


Nuestras expectativas de explorar el Parque Nacional Los Alerces se vieron truncadas al encontrárnoslo cerrado por Hanta virus. El lago Menéndez, el glaciar Torrecillas, y compañía, tendrán que quedar pendientes para otra ocasión. Así que nos dedicamos a recorrer algunos senderos cortos y a acercarnos en coche a orillas de los lagos.

De Futaulefú al Parque Nacional Los Alerces

Lloviznaba cuando nos dirigíamos a Argentina. Ya no se veían las cumbres.

Ver etapa previa en Chile

Tras 10 Km por asfalto, llegamos al fronterizo Paso Futaulefú……..Control de aduanas………..Nervios…………todo en orden……….Ingresamos en Argentina, en la provincia de Chubut, sin problemas con el coche de alquiler. No me lo puedo creer, a la tercera va la vencida. No hay control fitosanitario en el ingreso a Argentina por esta frontera, aunque sí para ingresar a Chile. Una nueva frontera para la colección. Mi quinto viaje por Argentina.

Argentina nos recibe con una ligerísima llovizna, entre algún rayo de sol. El lado soleado de los Andes se nos presenta lluvioso.

El bosque chileno, exuberante, embrujador, ha desaparecido. La vegetación es más escasa. Paredes de roca predominan en el paisaje.

Ripiando kilómetros por las extensas llanuras de la Patagonia………alternándose alguna que otra estancia, vacas, ovejas.

En Trevelin rellenamos gasolina y ya empezamos a notar la diferencia de precios. En Argentina, todo está mucho más barato.

Dicen que Trevelin es un bonito pueblo, fundado por galeses, y que sigue manteniendo un cierto aire galés, en especial la tradición del té, que perdura en varias teterías que se han establecido en el pueblo. Nosotros, con 10 minutos tuvimos suficiente, no se nos estaba perdiendo nada allí.

Parque Nacional Los Alerces

Desde Trevelin, unos pocos kilómetros más y llegamos al Parque Nacional Los Alerces, que era nuestro objetivo real. Creado en 1937 para proteger principalmente los bosques de alerce.

En la oficina del guardaparques nos informan sobre las opciones. Resulta que casi todos los senderos están cerrados. ¡Y nosotros qué íbamos a hacer senderismo! ¡Qué desastre! Ha florecido masivamente la caña colihue, que explosiona en toneladas de semillas. Parece ser que a los ratones de monte les encantan estas semillas, ya que se alimentan de ellas y se reproducen brutalmente. Estos roedores pueden ser portadores de virus Hanta, en especial una especie, el ratón colilargo.

El virus se puede transmitir a los humanos por inhalación o por contacto, y esto es lo que hay que evitar, a pesar del mínimo riesgo de contagio, ya que el virus se muere en unos minutos al contacto con la luz. Con tan mala suerte que hace unas pocas semanas se infectó un campista en el parque, dicen, que por imprudencia propia.

Debido al Hanta virus, la mayor parte del parque está cerrada, los senderos, la navegación por el lago Menéndez, las playas, la pesca, los campings……..

La floración de la Caña Colihue se produce cada 70 años, y su floración masiva h coincidido ahora, que, precisamente estamos nosotros aquí.

Sólo podemos acceder a 4 cortísimos senderos en la zona sur, más bien tontos, pero es lo que vamos a aprovechar. Y para colmo, la carretera que recorre el interior del parque también está cerrada a la altura de Punta Mattos, debido a un derrumbe, por lo que no podremos continuar nuestro camino previsto hacia el norte por la ruta 71. Nos dicen que tendremos que tomar la ruta 40 por Esquel.

Pero bueno………..es lo que hay……..así que nos vamos a recorrer los mini-senderos abiertos.

Sendero de las pinturas rupestres

El primero, a las pinturas rupestres. Se trata de pinturas iniciadas en el siglo VII d.C. y hasta el siglo XVII, como elemento comunicativo entre los habitantes de la región. Figuras como triángulos opuestos, círculos unidos por líneas, cuyo significado pertenece a otras gentes y a otros tiempos.

Y es que hay muestras de que esta zona estuvo habitada desde muy antiguo, hace unos 3000 años, cuando sus pobladores se dedicaban a cazar y a recolectar.

Puerto Limonao

Después del arte rupestre, y de subir a un mirador cercano al ritmo de mi pata lesionada, hacíamos una parada en Puerto Limonao, a orillas del lago Futalaufquen. Comparado con los lagos chilenos que hemos visto, nos resultaba totalmente descafeinado.
Nubladísimo, aunque con temperatura perfecta.

Laguna Larga

Llegábamos a la Laguna Larga, un poco en coche y otro poco caminando, tomando una desviación desde la carretera que bordea el lago Futalaufquen. Una laguna que no nos dice nada especial, a pesar de ser un lugar tranquilo.

Este lugar está fuera del Parque Nacional Los Alerces y no goza de protección. Y eso se nota en el entorno. Algunas especies nativas sobreviven entre plantaciones de pinos, torres eléctricas, antenas de comunicación…….¡en fin!

Muy cerca descubrimos las cascadas Usina.

Cascada Yrigoyen

Queríamos recorrer los senderos del parque, en especial, el del glaciar Torrecillas, pero no iba a ser posible.

Aunque el dueño de nuestra hostería (Quime Quipan) nos comentó que si queríamos andar, no tendríamos problema, que por los montes de su propiedad podríamos andar hasta que nos cansásemos…….¡16 km a lo largo son suyos!.

Dentro de sus terrenos está la cascada Yrigoyen, incluida en los senderos del Parque Nacional. Aunque nosotros seguimos hasta una cascada superior dentro de la propiedad de la hostería. Por una subida monte a través, empinadísima y complicada, entre un bosque de árboles caducifolios (lengas, ñires) y perennes (coigües y algunos cipreses). Este tipo de bosque patagónico es más abierto que el chileno, menos denso en vegetación. Yo sigo cojeando.

Rematamos la tarde dando una vuelta en coche a orillas del lago Futalaufquen.

Noche estrellada, la Vía Láctea vuelve a brillar. Los días se nos nublan, las noches se nos despejan.

Recorriendo el norte del Parque Nacional Los Alerces

Al día siguiente desayunábamos con mermelada de saúco y de rosa mosqueta mientras la lluvia no daba tregua sobre el Parque Nacional Los Alerces.

Contábamos con lluvia en Chile, pero no en Argentina.
Lluvia, derrumbes en la carretera, senderos cerrados, el Hanta virus pululando por ahí………..todo indica que no es nuestro sitio en estos momentos………..todos los elementos confabulados en contra.
Pues, no nos quedaremos más tiempo, nos marchamos de Los Alerces antes de lo previsto.

El lago Menéndez, el glaciar Torrecillas, y compañía, tendrán que quedar pendientes para otra ocasión. Hay que pensar en la parte buena……….al coche le ha sentado muy bien la limpieza…..se había convertido en un artefacto rodante cubierto de tierra.

Nos han informado extraoficialmente que se puede pasar por el tramo del derrumbe en la carretera que recorre el interior del parque. En realidad, está oficialmente cerrado, pero no hay nadie trabajando y se puede transitar. Parece que no hay riesgo.

Recorríamos esta carretera bajo el diluvio. El bosque valdiviano está presente durante el trayecto. Se supone que a nuestra izquierda vamos bordeando lagos…………. se supone, porque no vemos prácticamente nada.

Río Arrayanes

Paramos en la pasarela que cruza el río Arrayanes. Aquí nos enfundamos de goretex y nos atrevemos a bajar, aunque sólo podemos cruzar la pasarela sobre el río. El sendero a Puerto Chucao está cerrado por riesgo de Hanta virus.

Los arrayanes en flor pueblan las orillas del río  Arrayanes.

Parece que se abre algún claro.

En coche continuamos nuestro periplo por el Parque Nacional Los Alerces, entre bosques y lagos.

Lago Verde

Continuando hacia el norte, nos acercamos hasta la orilla del bellísimo Lago Verde, bajando por una pista sinuosa que lleva hasta el camping y hostería. Este camping, al igual que todos los del parque, está clausurado por el dichoso virus. Y es que se ha desatado el pánico. Aunque el riesgo de contagio es mínimo, han adoptado las máximas medidas preventivas. No hay ningún alma en ningún sitio.

Lago Rivadavia

El lago Rivadavia también presentaba un aspecto desolador. Un día gris, las playas cerradas, navegaciones por el lago cerradas, lluvia sobre el lago………Aunque los peces parecían contentos, brincando de lo lindo.
Solo un argentino seguía nuestros pasos. Se venía de recorrer la costa atlántica, y seguía camino sin rumbo fijo, buscando un rincón donde poder pescar.

 

Para comer y dormir en el Parque Nacional Los Alerces

Para dormir: Hostería Quime Quipan.

Cena en el restaurante de la hostería: nada especial

Estupenda ubicación a orillas del lago Futalaufquen. Construida en los años 60, sigue tal cual, austeridad absoluta. La ausencia de cualquier accesorio decorativo queda suplida por la afabilidad de Andrés, su dueño.
Ya no tenemos casitas de madera, como en Chile. En esta zona de Argentina pasamos al cemento.

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Patagonia norte: Chile y Argentina


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Un comentario en “Parque Nacional Los Alerces