Pailón del Diablo, estruendo en la Ruta de las cascadas de Baños a Puyo ECUADOR - ORIENTE


El Pailón del Diablo es la más espectacular y estruendosa de las cascadas en la Ruta de Baños a Puyo. Vegetación brutal y agua a raudales se conjugan para conformar una escenografía de lo más seductora en el desfiladero del río Pastaza. Otras de ellas son la Cascada de Agoyán, el Manto de la Novia o la cascada de Machay.

Ruta de las cascadas

Habiendo recargado energías emprendíamos la Ruta de las cascadas en coche por la carretera de Baños a Puyo. A lo largo del curso del río Pastaza se traza la carretera y un paisaje que, partiendo del encajonado relieve de Baños se va a ir suavizando conforme perdemos altitud.

Es una excursión muy popular y las numerosas agencias turísticas de Baños alquilan bicicletas para recorrerla, dado que en su mayor parte transcurre en suave descenso. Después hay transporte para regresar. Otra opción son las chivas, unos camiones abiertos que hacen paradas en las cascadas más conocidas; una especie de hop-on / hop- off. En este último caso, quizá el mayor inconveniente sea soportar la música chabacana que suena sin cesar en las chivas. Nosotros hemos realizado la ruta en coche alquilado.

El primer tramo de la carretera entre Baños y Puyo es tan encajado y las paredes tan verticales que los ríos deben salvar fuertes desniveles formando cascadas, algunas realmente espectaculares.

Desfiladero del río Pastaza

Cascada de Agoyán

La primera cascada que merece una parada es la de Agoyán. Cae sobre el avivado río en la orilla de enfrente y la observamos desde el espacio que existe para aparcar al borde de la carretera. El paisaje es precioso, un desfiladero terriblemente verde.

Cascada de Agoyán

Manto de la Novia

Pocos kilómetros después, y tras pasar algún tosco túnel excavado en la montaña llegamos a la cascada Manto de la Novia, también situada en la otra orilla. Lo bueno es que hay tarabitas que por 1$ te permiten aproximarte y casi rozar la cascada, suspendiéndote sobre la garganta. Tengo que repetir que el paisaje es precioso. El muchacho me pregunta si quiero ir y volver inmediatamente, o bajarme en la otra orilla para caminar hasta la cascada. Como no me acompañan, prefiero volver, y entonces me detiene la tarabita en medio del desfiladero para que pueda hacer fotos.

Cascada Manto de la Novia

Y cuando el Manto de la novia queda atrás, surgen nuevas cascadas regando el desfiladero.

Pailón del Diablo

La siguiente cascada es la más renombrada y espectacular……………. El Pailón del Diablo. Se sitúa en la población de Río Verde. Desde que aparcas el coche desfilas por diversos tenderetes donde te ofrecen de todo: comida, bebida, frutas, tentempiés, artesanías……………

Nuestra misión es buscar el sendero que desciende a la parte inferior de la cascada, la que visitamos en primer lugar. Es una experiencia sensorial caminar por el bosque tropical. Humedad y calor favorecen el crecimiento de todo tipo de plantas que se entremezclan creando una auténtica jungla.

Mariposa en el sendero inferior al Pailón del Diablo

La entrada a la zona inferior cuesta 1.5 $ y permite acceder a un sistema de senderos y escaleras donde te empapas con la fuerza del agua. A veces hay que caminar en cuclillas o casi reptando por una red de túneles. El estruendo, el caudal y la fuerza del agua son impresionantes. Hay que llevar chubasquero.

Zona inferior del Pailón del Diablo

Por un puente colgante inferior cruzamos el río para tener una vista frontal de la cascada y del cerrado cañón que completa la escenografía. Desde abajo nos fijamos en otro puente suspendido en la parte superior, que nos resultaba atrayente. Resulta que lo llaman La Isla del Pailón y se accede por otra entrada. Así que allá nos vamos.

Vista frontal del Pailón del Diablo

Otra empresa explota la Isla del Pailón, en la parte superior de la cascada, y la entrada cuesta 2$. El sendero transita al borde del río Pastaza, donde la cascada de San Miguel hace de preámbulo. A medida que nos acercamos al Pailón percibimos con mayor intensidad el atronador sonido del agua. Y, vaya, cuando llegas al mirador, no puedes evitar gritar: ¡Guau! ¡Qué pasada!. Y es que te ves colgando de un balcón sobre un alto precipicio con una escenografía increíble. No sólo el agua y la vegetación son los protagonistas, sino que la puesta en escena resulta impactante. Imposible mostrarlo en fotos. Todo es vertical en este paisaje: las cascadas, las paredes de las montañas, las escaleras.

Otras escaleras nos permiten acercarnos hasta rozar el agua. Desde luego, me han impresionado más los miradores superiores que los inferiores.

Zona superior del Pailón del Diablo: Ia Isla del Pailón

Cascada de Machay

Sabíamos que ya nada iba a superar al Pailón del Diablo, pero teníamos que darle una oportunidad a la cascada de Machay (1$). Existen dos accesos. Yo usé el primero, al lado de un bar.

La parte inicial, más alta está sembrada de frutales: guayabos, limoneros………….. Al perder altura y aumentar el calor, la vegetación es cada vez más tropical. Cuelgan bromelias de los troncos de los árboles, las plantas agrandan sus hojas, los helechos se hacen gigantes, todo se llena de flores. Así es el sendero de 400 escaleras que baja a la cascada Machay.

Un sonido metálico procedía de las copas de los árboles. Le respondía un redoble de tambores, después un repiqueteo, y un canto agudo. Cada pájaro emite sus diferentes sonidos camuflados entre el follaje. Siendo un lugar tan conocido, pensaba que estaría a tope de gente, y, sin embargo, aquí no hay nadie. La cascada es muy bonita, cayendo sobre el río. Pero más bonito aún es el entorno salvaje.

Cascada de Machay. Mirador superior

Sendero a la Cascada de Machay

Cascada de Machay. Mirador inferior

Carretera de Machay a Puyo

En el resto de la carretera desde Machay hasta Puyo impera el ambiente tropical. Papayos, mangos, palmeras, plataneras, helechos arbóreos, decoran las márgenes de la carretera. De vez en cuando nos cruzamos con puestos de venta de frutas tropicales o con restaurantes. Pasamos por pequeños pueblos en los que percibimos tranquilidad. En ocasiones paramos a comprar frutas o a tomar un helado. Me recuerda al norte de Perú, a Moyabamba, aunque en Ecuador todo lo veo más ordenado y próspero.

Carretera de Machay a Puyo

Troncal amazónica de Puyo a Tena

Sobrepasada la ciudad de Puyo tomamos la Troncal amazónica en dirección a Tena, donde esta mañana he reservado hotel para esta noche. Este trayecto sigue siendo verde, pero más plano, más cálido, más tropical, más solitario. Las palmeras se elevan sobre el resto de la vegetación rompiendo la uniformidad en altura. Es mucho más agradable conducir por esta solitaria carretera que atraviesa la selva que por la colapsada Panamericana.

Troncal amazónica de Puyo a Tena

Se nota el calor en Tena, donde pasamos la noche. Se emplaza a sólo 500 m de altitud.

Para dormir y cenar en Tena

En Tena nos alojamos en un hostal barato aunque aceptable, el hostal Asturias. La ciudad rebosa vitalidad. No me la imaginaba tan grande y activa. Llena de tiendas y bares. Sin embargo, lo más llamativo es un mirador futurista al lado del río. La gente pasea, terracea, hace compras o se acicala en las peluquerías.

Cenamos muy bien en El Vagabundo: mi lomo de cerdo en salsa de hongos estaba muy bueno. Su dueño es alemán y aunque lleva 15 años en Ecuador todavía no entiende bien el español.

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Galápagos y Ecuador

 

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