El lujoso camino a la eternidad del señor de Sipán. Museo de Tumbas Reales Chiclayo PERU - CHICLAYO


3 horas y media de autobús desde Trujillo, y, estábamos en Chiclayo, región de Lambayeque. Taxi al hotel, check-in, y otro taxi a la población de Lambayeque para visitar el Museo de Tumbas Reales. Con tan mala suerte que se celebraba su aniversario y la entrada era gratuita. Ello significaba que muchos chiclayanos hacían cola……..y nos tocaba esperar sudando a pleno sol. Aunque Lambayeque no roza el mar, sus pintorescas casitas bajas pintadas en vivos colores me recordaban a las de un pueblecito de pescadores.

Museo de Tumbas Reales de Chiclayo

Profundizar en la cultura mochica es una de las finalidades del museo de Tumbas Reales. Una sociedad jerarquizada que practicaba la agricultura en el desierto gracias a una red de canales, tanto para alimentarse como para proveerse de tejidos. También pescaban, pero sobre todo, eran expertos orfebres y ceramistas. Y son, precisamente, los dibujos que dejaron en sus cerámicas, los que nos cuentan sus costumbres y ritos. Pampagrande era su principal ciudad, constituida por 2 pirámides rodeadas de viviendas.

El museo muestra fotos del Santuario de Sipán actual, piramidal, enterrado en la arena, y una maqueta de cómo era hace 1700 años, que acogía las tumbas reales de las personalidades del pasado. Fue descubierto en 1987.

Consultar horarios de apertura del Museo de Tumbas Reales: web del museo

16 tumbas se han encontrado en el lugar arqueológico, de distintos periodos, en 10 pisos. La más renombrada es la del tumba del señor de Sipán, un gobernante de la época.

Exterior del museo de Tumbas Reales de Chiclayo

El museo de Tumbas Reales lograba atrapar nuestra atención a pesar de la muchedumbre. Es muy interesante y ameno, porque va contando los hallazgos en forma de historia. Es como leer el diario de los arqueólogos y sentirse partícipe de sus investigaciones y avances, a través de paneles con explicaciones y fotos, y la exposición de los objetos que iban encontrando en cada paso.

Me imagino lo que debieron de flipar los investigadores al ir levantando capas, y encontrarse joyas y adornos, y más adornos, de oro y plata, turquesas y conchas marinas. Hay que tener mucha paciencia para ser arqueólogo y realizar todas estas reconstrucciones.

El divinizado señor de Sipán no estaba sólo en su tumba. Otros 8 acompañantes lo escoltaban en su travesía a la eternidad. Mujeres, niños, animales, y un guardián con pies amputados fueron los agraciados sacrificados a modo de comitiva. También lo acompañaban docenas de figuras de guerreros de terracota, y vasijas de cerámica con alimentos y bebida, para que no le faltase de nada en su “camino”.
Por la cantidad de ornamentos que se exhiben, yo creo que no quedaba ni un centímetro de su cuerpo sin adornar.

Aunque la tumba del Señor de Sipán es la más destacada, no es la única excavada. El museo también expone los ajuares funerarios de un sacerdote, de dos adolescentes, del viejo señor de Sipán, del señor de Úcume, y otros personajes ilustres. Conocimos sus esqueletos, sus joyas, y el resto de sus enseres para su paso a la otra vida.
Alguna tumba fue saqueada a finales del siglo XX y los tesoros vendidos en el mercado negro a coleccionistas. La policía logró incautar parte de ellos gracias a colaboraciones internacionales.

Más de 2 horas nos pasamos en el museo, que no consiguió cerrar a su hora dado lo especial del día y la afluencia de visitantes.

Como no permiten hacer fotos, pongo unas de la exhibición temporal que vi en Madrid, en la que se exponían ejemplares que habitualmente residen en el museo Larco de Lima.

Cerámica mochica

Orfebrería mochica
          
Cerámica mochica

En la explanada exterior representaban bailes regionales. Los niños actuaban verdaderamente simpáticos. Algunos no tendrían más de 4 años, y verlos ataviados con aquellos vestidos típicos y realizando aquellos ensayados movimientos al compás de la música, arrancaba las sonrisas de los espectadores.

Taxi al hotel por 15 soles, al tiempo que descubríamos que la función de la raya en medio de la carretera no era separar 2 carriles como nosotros interpretábamos. Cabían 3 coches en paralelo y unas cuantas motos. Pero legal el taxista sí que era. Se me cayó una pieza de la cámara en el coche, y el taxista se acercó al hotel para devolverla.

De Chiclayo me esperaba una ciudad mucho más fea. Las amplias aceras con árboles florecidos en naranja la humanizaban en cierto modo. Es una ciudad grande, de 800.000 habitantes, en constante movimiento, gente y vehículos a todas horas.

Todavía no había anochecido cuando llegamos al hotel. Lo que nos apetecía era terminar la tarde mimosamente, tomando un pisco sour, un baño en la piscina y una buena cena. Simplemente, relajarnos después de tanto trote.

Para comer y dormir en Chiclayo

Hotel en Chiclayo: Ramada Costa del Sol.

Cena en Restaurante Papikra, en Hotel Costa del Sol. Excelente. ¡Qué delicias!

Risotto de langostinos, pescado (congrio rojo) en costra de papa con una salsita de reducción de vino……¡¡no sé cómo puede cocinarse algo tan rico!!. Tarta de chocolate con muchísimo chocolate en diferentes texturas.

Arroz de pato chiclayano (especialidad regional) con crema de zapallo. Rissotto de langostinos. Bizcocho de lúcuma con tres leches.

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Perú norte. De los glaciares a la selva

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