Valle de Furnas: fumarolas sulfurosas de Sao Miguel SAO MIGUEL - AZORES


El Valle de Furnas acoge la pequeña población de Furnas, envuelta entre humeantes fumarolas que proceden de las tierras calientes que rodean la Lagoa de Furnas. Por allí nos pasaremos después de visitar la Lagoa do Congro y antes de proseguir nuestro itinerario por la costa norte de la isla de Sao Miguel.

Nos hemos pasado media mañana holgazaneando en nuestro alojamiento de la finca del Pico do Refugio, leyendo libros sobre la historia de Azores, y conversando con Manuel.

20 ºC y sol en la costa, pero, sin embargo, el cielo se muestra amenazante hacia el interior de la isla. Y allí, precisamente nos desplazamos, para explorar el Valle de Furnas y sus alrededores.

La Lagoa do Congro es pequeña y de aguas tan verdes como la vegetación que la rodea. Hasta allí llegamos por un sendero de apenas 1 Km que recorre un auténtico jardín botánico, donde la naturaleza se palpa en cada metro. Se deja sentir en su frondosa vegetación de enorme diversidad, coloreada por las azaleas en flor. Se deja oir en su fauna, en los variados y sonoros trinos que nos hacen imaginar la diversidad de aves que encuentran refugio en la espesura vegetal.

Sendero a la Lagoa do Congro

Azaleas en la Lagoa do Congro. En Sao Miguel están por todas partes

En el borde del agua coincidimos con unos azorianos de la isla de Terceira, enamorados de sus islas como parece que lo están todos sus habitantes.

Lagoa do Congro

Nuestra siguiente parada, en el Mirador do Pico do Ferro, para apreciar unas vistas de vértigo hacia el Valle de Furnas. Incluso desde este punto elevado percibimos el olor sulfuroso de las fumarolas que humean a orillas de la Lagoa das Furnas. En la tierra caliente entierran las ollas para cocinar el famoso cocido de Furnas. Dicen que el azufre añade un sabor peculiar al cocido. No lo dudo, aunque, prefiero dejar que lo prueben otros.

Lagoa das Furnas en el Valle de Furnas

Esa humeante tierra que bordea la laguna de Furnas se conoce con el nombre de Caldeiras. Hasta ahí nos acercamos, para observar los agujeros en los que entierran las ollas, tapándolas con tierra caliente para cocinarse aprovechando el calor de la caldera volcánica.

Caldeiras de Furnas

Resulta alucinante ver las fumarolas al lado de las casas y percibir el olor sulfuroso en pleno centro del pueblo de Furnas.

Fumarolas de Furnas

Tras un ligero paseíllo por las fumarolas del Valle de Furnas, seguimos hacia el Miradouro do Salto do Cavalo. Lo pillamos inmerso en espesa niebla y lloviznando. Visibilidad nula, así que, no pintábamos nada allí.

A medida que descendemos hacia la costa norte, se va disipando la niebla. En la costa sigue luciendo el sol, aunque………poco va a durar.

Nuestra investigación por carreteras secundarias nos transporta por pequeños pueblos que lucen cuidadas iglesias, y por paisajes que se suceden entre desfiladeros boscosos y campos de cultivo, a la vez que nos sorprende algún arco iris.

Porto Formoso es un pequeño pueblo de pescadores del litoral norte, de donde parte el Percurso do Chá, PRC-26. Esta ruta de senderismo recorre campos de té y otros cultivos. En esos momentos se encontraba cerrada debido a destrozos causados por la lluvia, y por eso no pudimos recorrerlo.

Campos de té de Formoso

Saliendo de Porto Formoso por una carreterita estrecha, seguimos explorando los lugares más rurales. Nos sorprende un rincón encantador, en el que las casitas blancas y azules se esconden entre la vegetación. Lástima no parar a hacer una foto.

Desde el Mirador de Santa Iria, el paisaje no deja de encantarnos.

O desde la Ponta do Cintrão, en Ribeirinha.

O desde cualquier punto de la costa norte.

A escasa distancia se encuentra Caldeiras de Ribeira Grande, a donde accedemos por un camino adoquinado, en el que la vegetación se va volviendo más frondosa conforme nos acercamos a este lugar. Caldeiras es un balneario termal. En sus pozas exteriores burbujea el agua. Es posible tomar baños termales en interior, aunque hay que tener en cuenta que el horario es restringido.

Desde Caldeiras, subiendo a pie por un caminito ascendente llegamos a un lugar con vistas despejadas hacia esos campos verdes que tapizan la isla.

De vuelta al coche, intentamos continuar hasta el Mirador de Lombadas. Este punto panorámico suele ofrecer otra perspectiva del Volcán do Fogo, distinta a las que ya hemos conocido. Pero, desde luego no es el momento. La niebla nos impide divisar nada.

Terminamos la tarde paseando por el pueblo de Ribeira Grande, que, hasta ahora, sólo habíamos conocido de noche. Ya era hora de verla de día……. aunque lloviznando. Ribeira Grande es la principal población de la costa norte de Sao Miguel. Cuenta con un paseo marítimo, piscinas municipales al borde del mar, playa, restaurantes……… aparte de sus iglesias y su arquitectura típica portuguesa.

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE:  Sao Miguel. Islas Azores

 

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