La Great Ocean Road australiana AUSTRALIA


En el sudeste de Australia existe una carretera de costa, panorámica a más no poder. Es la Great Ocean Road australiana, considerada una de las carreteras costeras más escénicas del mundo. Durante dos días la recorrimos en coche entre Melbourne y Portland. Y, como es práctica en Australia, conduciendo por la izquierda.

No sólo vistas al mar encontramos durante el trayecto por la Great Ocean Road australiana. También bosques de eucaliptos en los que habitan koalas, canguros correteando por las praderas, cascadas que se precipitan entre exuberante vegetación tropical. Y por supuesto, mar y costa, playas entre acantilados, y esas formaciones de roca caliza que se fragmentan en múltiples pedazos, como los conocidos Doce Apóstoles…….todo ello en el Mar de Tasmania.

Melbourne es la capital del estado australiano de Victoria. Es una moderna y animada ciudad que vibra en una bahía, donde la calidad de vida se nota a cada paso. Y es también el punto de inicio de esta espectacular excursión por la Great Ocean Road australiana. Aunque, oficialmente la renombrada carretera consta de 250 Km, comenzando en Torquay, (distante unos 100 Km de Melbourne) y finalizando en Allansford. La carretera costera continúa después de Allansford, pero a partir de entonces adquiere el nombre de Princes Higyway.

Melbourne

La construcción de la Great Ocean Road australiana comenzó en 1919 y se extendió hasta 1932. Salvar el abrupto relieve de los acantilados no fue nada fácil, especialmente haciendo uso de herramientas rudimentarias. Fueron los soldados que regresaron de la primera guerra mundial quienes se armaron de pico y pala para construir cada metro, y por ello el esfuerzo resultó titánico y los avances muy lentos.

Es escaso el atractivo de los primeros kilómetros hasta Geelong, recorriendo el litoral de la Bahía Port Phillip, la cual acoge un área ampliamente urbanizada en la que se asientan Melbourne y Geelong. Es el motivo que  impulsa a apurar la conducción para llegar a Torquay. A partir de entonces, la excursión será una continua cadena de paradas para disfrutar de miradores, playas, acantilados y parques naturales.

En las afueras de Torquay se emplaza Bells Beach, playa icónica para los amantes del surf. Los equilibrios en la cresta de las olas de estos maestros surferos nos entretienen durante un buen rato. Se nota que el surf es una arraigada cultura. No sólo es practicado por gente joven. Vemos a jubilados y abuelos que exhiben acreditación de expertos sobre la tabla.

Bells Beach

Varios kilómetros después, otro mirador nos incita a detenernos nuevamente. Es el Split Point Lookout, en la localidad de Aireys. Ya nos estamos dando cuenta de lo bonita que es esta costa. Desde este mirador contemplamos el faro de Split Point y el principio de los acantilados y los pilares fragmentados.

Split Point Lookout

También en Split Point, junto al faro, hay varios miradores.

Miradores de Split Point

A 45 Km de Torquay, la población costera de Lorne es lugar de recreo. Playas, paseo marítimo, restaurantes, o sea, todo tipo de servicios para unos momentos de ocio.

Es el momento de desviarnos de la GOR apenas 10 Km, para visitar las Erskine Falls. La costa sudeste australiana es rica en bosques húmedos que albergan numerosas cascadas, y la cascada que más nos recomendaron fue Erskine Falls. La humedad del ambiente se nota al recorrer el corto sendero que conduce hasta la base de la cascada entre exuberante vegetación, entre la que sobresalen los helechos arbóreos.

 Erskine Falls

En Lorne se ubica también el Teddy´s Lookout, mirador hacia las curvas que zigzaguean por la retorcida costa que en esta zona adquiere altura.

Teddy’s Lookout

No recuerdo exactamente dónde, pero por las praderas correteaban manadas de canguros. En otros lugares, los canguros se acercaban a las viviendas para rebuscar en los desperdicios, manteniendo una relación de proximidad con los humanos.  He leído que alguna gente acude al campo de golf de Anglesea para ver los canguros que se acercan por ahí, pero nosotros no fuimos hasta allí, sino que la oportunidad surgió espontáneamente.

En Australia existe un problema real de atropellos de animales salvajes en las carreteras. Las señales lo advierten y nos recuerdan que debemos mantener la precaución al volante.

El Parque Nacional de Cabo Otway es una parada imprescindible. Son varias las emociones que brinda. Pero sin duda la más palpitante es la oportunidad de conocer koalas en libertad. Por los bosques de eucaliptos del Great Otway National Park nos enfrascamos, tras pasar Apollo Bay. Penetramos en el bosque por solitarias pistas de tierra y buscamos senderos en silencio para fijar la atención en las ramas de los olorosos árboles. No en la carretera que conduce al faro, sino que seguimos caminos más alejados de la costa. No es difícil ver koalas alimentándose de las hojas de eucalipto, o durmiendo sobre las ramas.

Great Ocean Road australiana

Koalas en los bosques de eucaliptos de la Great Ocean Road australiana

Otro atractivo de Cabo Otway es su faro, el Cape Otway Lightstation. Construido a mediados del siglo XIX, es el faro más antiguo de Australia en activo. Los numerosos naufragios que se producían en esta costa forzaron a edificarlo. Aproximarnos hasta el faro, nos exige desviarnos de la Great Ocean Road por una carretera secundaria durante 14 Km. Es bonito recorrer los senderos para contemplar los paisajes marinos. La visita al faro es de pago.

Nuestro primer día finalizaba haciendo noche en Princetown, muy cerca de los icónicos Twelve Apostles que visitaríamos al día siguiente.

Tal vez los Doce Apóstoles son el paraje más renombrado de esta costa, y suficiente motivo de visita para muchos. Sus siluetas, cual pináculos flotantes, componen un paisaje “vivo”, geológicamente hablando. Esta roca caliza se deja lamer por los agentes erosivos, y lo que antiguamente formaba parte de los acantilados es ahora un conjunto de gajos que dentro de unos cientos de años verán diferentes quienes pasen por aquí. De hecho, ya no son 12, sino que ahora permanecen 8 de estos pilares naturales. Se ubican en el Parque Nacional Port Campbell, a 275 Km, de Melbourne.

La acción erosiva del oleaje empieza formando cuevas, que después evolucionan a arcos, hasta que finalmente colapsan desgajándose de la costa en estalagmitas aisladas que parecen flotar en el océano.

El mirador de los Doce Apóstoles dispone de aparcamiento, pasarelas, plataformas y senderos por el borde de los acantilados para obtener distintas perspectivas. Me sorprendió que apenas coincidimos con nadie, a pesar de la fama del lugar. Tal vez noviembre no es un mes que congregue multitudes.

Parque Nacional Doce Apóstoles

El espectáculo costero prosigue a medida que avanzamos por la carretera. Y es que el tramo de 30 Km entre los Doce Apóstoles y Bay of Islands discurre muy pegado al mar. Lord Arch Gorge es el siguiente atractivo, lugar de un trágico naufragio acontecido en 1878. También pertenece al Port Campbell National Park y consta de varios senderitos que te acercan a diversos puntos panorámicos, como The Razorback, Mutton Bird Lookout, The Blowhole, etc . Las playas son preciosas y la temperatura primaveral resulta ideal para disfrutar del paisaje.

Blowhole en Lord Arch Gorge. Great Ocean Road

Lord Arch Gorge

The Blowhole

La siguiente foto es ya un recuerdo para la historia. Este arco de Lord Arch Gorge ya no existe. Colapsó en 2009, poco después de nuestra visita, y ahora son dos pilares que emergen del mar.

Island Arch en Lord Arch Gorge

Mirador en Lord Arch Gorge

Tras atravesar la población de Port Cambell, nos esperan nuevas perspectivas y varios lugares de interés, muy cercanos unos a otros. Lo primero es hacer una breve parada en el Mirador de Port Cambell.

Port Cambell Lookout

Poco más adelante existen nuevos miradores, y también pequeños senderos para poder apreciar la singularidad de esta costa australiana. Se trata de The Arch, London Bridge y The Grotto. Sus nombres permiten intuir lo que nos vamos a encontrar en cada uno.

The Arch: arco rocoso visible desde una plataforma, a 6 Km de Port Cambell.

London Bridge o London Arch: figura rocosa que antes formaba un puente de dos arcos unido a tierra. Sin embargo, la erosión causó el derribo de uno de los arcos y ahora está separado de la costa. Como informa un panel, el colapso ocurrió el 15 de enero de 1990 y un par de personas se quedaron atrapadas en el nuevo islote hasta que fueron rescatadas horas más tarde en helicóptero.

The Grotto: curiosa gruta a la que nos acercamos descendiendo unas escaleras desde el sendero.

Varios kilómetros más adelante nos vuelve a sorprender la belleza de esta costa en Bay of Islands. Preciosa bahía en la que emergen pináculos rocosos. Al igual que en toda la costa que hemos recorrido, su composición caliza hace resaltar los tonos dorados al atardecer. Todo, todo, lo disfrutamos prácticamente en soledad.

Playas salvajes y solitarias. Allá donde veíamos una playa solitaria, nos bajábamos a la arena para experimentar esa sensación de libertad que concede el viento marino sobre la cara.

Playas en la Great Ocean Road australiana

La carretera se aleja de la costa después de Bay of Island hasta llegar a Warrnambool. Existe en esta localidad un punto de observación de ballenas, conocido como Logan´s Beach Whale Watching Platform. No viajamos en época de avistamiento de ballenas. Para tener la oportunidad de verlas hay que ir entre mayo y septiembre.

Bay of Islands en la Great Ocean Road

 

Las siguientes webs resultan útiles para situar en el mapa los puntos de interés y conocer más detalles de cada uno, porque hay mucho que ver en la Great Ocean Road australiana y alrededores:

https://www.visitgreatoceanroad.org.au/

http://parkweb.vic.gov.au/explore/parks/great-otway-national-park/things-to-do/great-ocean-walk

 Finalmente regresamos a Melbourne por una carretera más rápida por el interior, todavía con ganas de detenernos en algún mirador. Parece un paisaje volcánico.

Vista de Melbourne en la Bahía Port Phillip 

Atardecer en la Bahía Port Phillip 

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