Kirtipur desprende un pasado glorioso NEPAL


Kirtipur es una pequeña ciudad a las afueras de Kathmandu. A pesar de su reducido tamaño, que le impide competir con las cercanas Patan y Bhaktapur o con la misma Kathmandu, sus calles de arquitectura newar desprenden un pasado glorioso.

Pocos turistas visitan Kirtipur, especialmente en los primeros viajes a Nepal. Sin embargo, siendo ya nuestra tercera visita al país de las montañas, queríamos acercarnos a Kirtipur. En una calle de Thamel cogimos un taxi en la calle, que nos llevó, nos esperó y nos regresó a Khatmandu. Además, el taxista intentaba hacer un poco de guía, supongo que en espera de una propina, explicándonos el templo principal.

Llegamos a Kirtipur en unos 20 minutos desde Thamel tras padecer los nauseabundos olores del pestilento río Bagmati, al cual los nepalís arrojan sus desechos sólidos o líquidos.

Unas casitas de colores se apiñan colgadas de la ladera. El taxi asciende por unas empinadas callejuelas hasta que aparca en la plaza principal del pueblo. Alrededor del estanque central que protagoniza la Plaza Principal se asentaban las viviendas de la familia real de la dinastía de Kirtipur.

Plaza Principal de Kirtipur

Entonces, empezamos a percibir lo que sucede en Kirtipur. El terremoto ocurrido en 2015 ha causado estragos y nadie se acuerda de ellos. Si bien veíamos que las obras de reconstrucción han progresado en Kathmandu y en Bhaktapur, nada se mueve en Kirtipur. Siendo menos conocida turísticamente, no parece importarle a nadie que sus habitantes vivan en edificios ruinosos. Tal vez por ello hacen su vida en la calle y pasan las horas sentados a la puerta de sus casas semidemolidas. Quizás también por eso les alegra tanto la llegada de extraños. Yo notaba cómo escrutaban cada uno de mis pasos, aunque sin hacerme sentir incomodidad. Me repetían constantes “Namastes” acompañados de risueños ademanes.  Apenas nos encontramos con 3 turistas más en Kirtipur.

Ambiente callejero

Kirtipur fue fundada por los Newars en el año 1099. Tan tranquilamente vivían los newaris hasta que en 1767 la ciudad fue ocupada por el reino Gorkhali, a quienes les interesaba la ubicación estratégica como punto de vigilancia para controlar los territorios de los alrededores. La batalla fue feroz y la conquista se logró al tercer intento. La valiente resistencia del pueblo de Kirtipur se saldó con una cruel consecuencia por parte de los conquistadores, quienes cortaron la nariz a los habitantes adultos.

Calles de Kirtipur

El templo Bagh Bhairab fue construido en el siglo XVI. Es el núcleo de la ciudad. El recinto se conserva bien a pesar del terremoto. En torno a una plaza se sitúan tres edificios de la típica arquitectura newar del Valle de Kathmandu, con sus característicos tejados superpuestos y tallas de madera que relatan historias de dioses hinduístas.

Templo Bagh Bhairab

Otro templo se erige en la parte alta de Kirtipur. Se trata de Uma Maheshwar, del siglo XVII, que vigila solitariamente los quehaceres de los lugareños y ofrece vistas a la gran y apiñada metrópoli de Kathmandu. Se conservan tres de los cuatro tejados superpuestos originales, ya que el cuarto quedó derruido en un terremoto ocurrido en 1964.

Templo Uma Maheshwar

Al ser época de cosecha de arroz, algunas mujeres se encargan de tamizar el grano. Es día festivo, uno de los días de Tihar, por lo que vemos varios puestos callejeros en los que preparan unas hojas verdes rellenas de una masa color mostaza.

Tamizando el grano de arroz

Puestos callejeros del Tihar en Kirtipur

Kirtipur echa un aire a Bhaktapur, aunque a muchísima menos escala. Me parece increíble presenciar su presente, y pensar cómo debió de ser en el pasado. Su remoto esplendor se hace notar en la arquitectura newar de trabajadas fachadas y ladrillos de terracota roja. En las ventanas y galerías de madera apreciamos celosías, grabados y adornos newar, destacando las tallas del pavo real, símbolo de esta cultura.

Fachadas de arquitectura newar en Kirtipur

Yo pretendía acercarme también a conocer Chobbar, pero el taxista insistió en que no hay nada interesante por allí. No sé si es así o si el muchacho tenía ganas de volver a Kathmandu para sumarse a la festividad del Tihar. Así que, sin comprobarlo por nuestros propios ojos, regresamos a Kathmandu en una excursión de menos de dos horas.

Vistas de Kathmandu desde Kirtipur

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Nepal Trek EBC 2017: Everest y Bardia

 

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