Visita Iguazú Lado argentino ARGENTINA - Iguazú


En un lugar de Sudamérica, el río Iguazú se quiebra y el agua juega un papel estelar. Aunque sin tanto caudal como Niágara, Iguazú exhibe sus cortinas de agua entre el verdor de la selva tropical. En esta etapa visitaremos las cataratas de Iguazú lado argentino.

Si las antiguas civilizaciones adoradoras del agua viesen esto, alucinarían. Ellos, que realizaban ofrendas a sus dioses para implorar por el imprescindible líquido, creerían cumplidas todas sus súplicas.

Eran los guaranís quienes habitaban estas tierras cuando el navegante español Cabeza de Vaca las descubrió. Y ya desde entonces, ni las tierras ni su cultura volvió a pertenecer por completo a sus indígenas.

Ubicadas en la frontera entre Argentina y Brasil, ambos países comparten las cataratas, y un pedazo de escénica composición.

Más cercanía en el lado argentino, en el Parque Nacional Iguazú. Más panorámica en el lado brasileño, en el Parque Nacional do Iguaçu. Conviene dedicar un día para recorrer en profundidad el lado argentino y medio día para el lado brasileño. Dicen que las cataratas se ven desde el lado brasileño y se viven desde el lado argentino, porque estás más en contacto con el agua. No sé, yo me empapé en ambos lados.

Los parques de ambos países son fácilmente accesibles y disponen de comodidades para pasar el día, con restaurantes, senderos, miradores, y atracciones turísticas para conocer la selva o remojarse bajo los saltos. Cerca de los respectivos parques nacionales se localiza el pueblo de Puerto Iguazú en Argentina y la ciudad de Foz do Iguaçu en Brasil.

Aquel día de octubre llegamos en avión hasta Puerto Iguazú, el pueblo argentino más cercano a las cataratas. Sin duda, una población que gira en torno el turismo, repleta de restaurantes, hoteles, tiendas, mercados artesanos, taxis, autobuses.

Para palpar el cálido ambiente tropical, paseamos por la Costanera de Puerto Iguazú, al borde del río, entre orillas repletas de árboles y vegetación.

En el Hito de las tres fronteras confluyen los ríos Iguazú y Paraná, marcando una triple frontera. Estamos en Argentina, en frente a la derecha está Brasil y a la izquierda Paraguay.

Cada tarde terminaba zambulléndonos en la piscina del hotel “Jardín de Iguazú” tras una caipiriña. Después era el turno para cenar en alguno de los acogedores restaurantes de Puerto Iguazú.

La gastronomía típica se basa en los pescados de río: surubí, dorado y pacú…….realmente insípidos.

 

La visita al Parque Nacional Iguazú lado argentino:

Desde Puerto Iguazú es sencillísimo llegar al Parque Nacional Iguazú. No hay más que dirigirse a la estación de autobuses y agarrar uno que nos lleve a la entrada al parque. Una vez en Iguazú lado argentino, y tras pagar la entrada, unos trenecitos son el medio de transporte para moverse entre los puntos más lejanos. Aunque, la cola para montarse en aquellos abarrotados trenes turísticos era demasiado larga para mi paciencia, y echamos a andar por el sendero. Claro, no había ni un alma por el camino………sólo los pirados que habían decidido irse andando…….bueno, y también algunos “lagartos grandes” o cocodrilos pequeños, según se mire.

La fauna voladora también nos acompañaba: montones de mariposas y aves de colores. Además, el parque está poblado por muchísimos coatís, unos feos roedores que se están volviendo agresivos porque los visitantes los alimentan, a pesar de las constantes advertencias para no hacerlo.

Con semejantes colas en la estación del trenecito, estaba claro que todo iba a estar abarrotado. ¡¡Más de 2000 visitantes diarios, un millón al año!!. Así que, en fila india accedíamos a la Garganta del Diablo………¡La guerra!!!……..Codazos, empujones, todo vale para conseguir un sitio en el mirador al mayor salto de agua del parque, en forma de media luna. Pero……….¡lo conseguimos!!

Tras admirar la potente caída de agua, nos esperaban los circuitos entre las cascadas, el superior y el inferior, que recorrimos con calma, parando a admirar las diferentes perspectivas desde cada mirador.

Vistas desde las pasarelas del circuito superior de Iguazú lado argentino.

Y un poquito más abajo

Y al remojón desde el bote, metiéndonos dentro de las cataratas

Tan apreciados son los saltos que muchos de ellos tienen nombre propio, como el de las 2 hermanas.

Más vistas y arcoíris en Iguazú lado argentino

Sí, es un tremendo espectáculo natural. Sin embargo, a mí me producía una sensación agridulce. Quizás porque en los días anteriores veníamos de recorrer lugares indígenas y remotos de Argentina, por aquellos lugares de la puna que tanto me impactaron, tan inmensos e increíbles. Tal vez por tropezarnos con un espectáculo natural convertido en campo de batalla, haciendo cola para todo, o disputando un hueco en los miradores a costa de recibir unos cuantos codazos. Quizás por el alboroto que, en semejante maravilla natural, montan las turísticas  lanchas motorizadas que se adentran bajo los saltos a modo de Aquapark………..Aunque, confieso que yo tampoco renuncié a montarme en una y a dejarme empapar por el rociado que exhalan esos potentes chorros.

Sí, no cabe duda de que es un lugar bonito, fotogénico y energético que hay que ver y sentir. Pero a mí me gustaría que fuese de otra forma.

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Norte de Argentina y Chile

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