Fragas del Eume: A Capela-Ventureira-Teixido GALICIA - FRAGAS DEL EUME


En un otoño lluvioso, las Fragas del Eume reúnen bosques dorados y copiosas cascadas, convirtiéndose en un escenario encantador para una caminata otoñal. En esta ruta circular enlazamos varios senderos del Parque Natural: Camiño Vello, Camiño de Ventureira, Altos de Fontardión, para regresar por una carretera rural al punto de partida.

Iniciamos esta ruta de senderismo por el Parque Natural de las Fragas del Eume en A Capela, junto al museo etnográfico. Desde aquí arranca el Camiño Vello de Caaveiro, que es el que tomamos para acceder al Monasterio de Caaveiro, al igual que hacían los monjes en la Edad Media.

El Camiño Vello desciende continuamente, adentrándonos en el bosque caducifolio. Si bien la primera parte estaba muy encharcada, casi convertida en regato, más adelante el suelo está seco. Desde algún punto del camino llegamos a divisar el Monasterio de Caaveiro. Se halla sobre un promontorio inmerso en el bosque, erguido sobre la confluencia de los ríos Eume y Sesín.

Una vez que hemos descendido hasta las orillas del río Sesín, nos acercamos al Puente de Caaveiro, un lugar emblemático en las Fragas do Eume. Hoy, el río Sesín baja impetuoso, cargado de agua, y este rincón adquiere intensa energía entre saltos de agua y árboles tostados. Energía que, en el pasado aprovechaban los monjes del monasterio de Caaverio para moler en el molino que ahora está en ruinas.

Camiño Vello de Caaveiro

Río Sesín

Ponte de Caaveiro

Ruinas del antiguo molino del Monasterio de Caaveiro

Monasterio de Caaveiro

 

Tras cruzar el puente sobre el Eume, seguimos por el Camiño de Ventureira, que hemos recorrido tantas veces. El sendero se va estrechando cada vez más. Discurre en paralelo al río Eume, que en esta zona fluye muy sosegado por el fondo del cañón en el que nos encontramos. Un cañón configurado por altas paredes boscosas.

Estamos en plenas Fragas del Eume, y la vegetación es densa y variada. Un ejemplo de cómo eran los bosques atlánticos hace siglos. Helechos y musgos ocupan el sotobosque, mientras que hacia lo alto se elevan robles, castaños, alisos, acebos, laureles.

De vez en cuando nos detenemos en alguna cascada, que en verano se secan, pero ahora lucen pletóricas.

Camiño de Ventureira en otoño

Bosques otoñales en las Fragas del Eume

Por este tramo bastante llano del Camiño de Ventureira llegamos a la central hidroeléctrica del Parrote, localizada en la frondosidad del bosque. Junto a ella cruzamos el Eume, y emprendemos una fuerte subida por la ladera opuesta.

El bosque caducifolio nos rodea, en colores cobrizos y dorados, que combinan con los verdes de laureles, acebos y helechos. También por esta ladera el agua se precipita desde gran altura.

En la central Ventureira desembocamos en asfalto. Es ésta una central hidroeléctrica en activo, y de tamaño considerablemente mayor que las antiguas minicentrales. Aprovecha la energía hidráulica del río Eume.

La carretera llega hasta ella, pero nosotros nos desviamos después de pasar el puente, junto a la vieja central Ventureira, ahora en ruinas. Bordeándola, continuamos la subida por un sendero estrecho que asciende al lado de la cascada, que, por cierto, está tremenda. Tremendo caudal de agua y estruendo en esta cascada de varios saltos encadenados.

Este tramo corresponde al sendero de los Altos de Fontardión. Los zigzags nos hacen ganar altura, pudiendo observar las laderas ocupadas por la fraga, entre brillantes hojas doradas de castaños. 

Al pasar por una antigua minicentral abandonada recordamos aquella ocasión en la que seguimos un camino más complicado por la zona más abrupta del Cañón del Eume.

Finalmente accedemos a la carretera que conduce a Teixido. La seguimos a la derecha para llegar hasta el mirador sobre el Cañón del Eume. En realidad, el mirador oficial queda un poco más alto, pero el punto que alcanzamos también tiene buenas vistas. Sólo que, por la tarde, el sol está de frente si miras al cañón, y te ciega la vista. Hacia el este divisamos el Embalse del Eume.

Desde este punto regresamos al coche, que habíamos dejado junto al museo etnográfico, caminando mayoritariamente por carreteras rurales.

El verdor de las praderas ganaderas reluce intensamente con el último sol de la tarde, al igual que las hojas otoñales de los árboles. De vez en cuando atravesamos alguna pequeña aldea de casas con tejados de pizarra, como es el caso de Teixido. Y también pasamos por el puente sobre el río Sesín, situado al final de una corta ruta de interés etnográfico y natural en la que han acondicionado senderos y restaurado varios molinos de agua, conocida como Parque Etnográfico do río Sesín.

Puente en el Parque Etnográfico do río Sesín

 

Track de la ruta otoñal por las Fragas del Eume

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15642438

 

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