GR-2 La Reunión (Etapa 3). De Dos d’Ane a Ilet a Bourse ISLA REUNION - GRAN TRAVESIA


El circo de Mafate será el escenario de nuestras fatigas durante 4 días, en los que exploraremos sus sorprendentes paisajes y sus pequeños poblados sin acceso por carretera. Nuestra tercera etapa de trekking por la Isla Reunión transcurre desde Dos d’Ane hasta Ilet a Bourse, siguiendo el GR-2, más conocido como la Gran Travesía de La Reunión.

En Dos D’Ane desayunamos con vistas al mar. Y es que estamos entre el mar y la montaña. Así es la Isla Reunión, un puñado de montañas sobre el océano.

Más tarde de lo que yo pretendía emprendemos la marcha, ya casi a las 8 de la mañana. Tenemos por delante una larguísima y dura etapa. La mayoría de caminantes finalizan en Aurère, pero nosotros seguiremos hasta Ilet à Bourse, un par de horas más allá.

Desde la parte baja de Dos D’Ane parte el sendero que desciende fuertemente por el bosque hasta el río (Riviere des Galets). Este tramo es complicadísimo. Exige trepar y destrepar por terreno difícil, y, aunque en algunas zonas han instalado cables de sujeción, no existen en todos los puntos peligrosos, por lo que debemos agarrarnos a ramas, raíces o rocas. En vez de las 2 h marcadas hemos necesitado casi 2 h y media, extremando precauciones. Ya durante este descenso empezamos a percibir la generosa naturaleza de Mafate.

La Rivière des Galets es la salida al mar del circo de Mafate, y tal vez el más fácil punto de acceso, ya que se puede llegar en 4×4 desde la costa siguiendo el curso del río. A orillas del curso de agua se asientan algunas casas, formando un pequeño poblado denominado Deux Bras.

La Rivière des Galets recorre este hondo valle, entre altos paredones forrados de vegetación. Forma marcados meandros,  exigiéndonos cruzarlo hasta 4 veces. Como en esta época no lleva mucha agua, no tenemos problema en vadearlo saltando piedras. Y ya nos internamos en el Circo de Mafate, el lugar más aislado de la isla.

En Mafate se enclavan pequeños poblados, y no existe ninguna carretera que permita llegar a ellos. Es un territorio ideal para explorar a pie. Es además un mundo de leyendas.

Sin embargo, sus habitantes son tan franceses como un residente en los Campos Elíseos. Esto les aporta ciertas ventajas, como abastecerse de productos por helicóptero, disponer de escuelas, o recibir visitas periódicas del médico. Quizás por ello, las voces independentistas de la isla no claman con demasiada insistencia.

Algunos aprovechan para bañarse en los recodos de la Rivière des Galets

Tras caminar casi una hora cómodamente por una pista llana, arranca el sendero de subida a Aurère, internándonos en un nuevo bosque que crece en las abruptas paredes rocosas. El ascenso es empinado, pero el camino está en buenas condiciones, no como el de bajada desde Dos d’Ane. Una gran variedad de flora comparte espacio, aunque sin llegar a la exuberancia de la Reserva Nacional de la Roche Écrite.

Este día compartimos camino, no sólo con otros excursionistas (pocos son los que nos encontramos cada día), sino también con lugareños. Y es que éstas son las vías de comunicación que usan los habitantes de las aldeas para desplazarse de un lugar a otro. No hay carreteras.

Aunque fatigados por el caluroso ascenso, cada paso resulta más gratificante que el anterior al ganarnos la belleza de los paisajes. Las formas de las montañas de Mafate son absolutamente dramáticas y singulares. ¡Qué impresionante es la verticalidad de los precipicios!

El ascenso no se detiene hasta alcanzar los 950 m de altura. El calor encarece la subida, y arriba llegamos sin gota de los cuatro litros de agua con los que habíamos partido. Ambientados por la sintonía de los pajaritos, cerca de Aurère nos tomamos los bocatas que nos habían preparado en el bed and breakfast. ¡Qué encantadoras unas francesas de Chamonix! Nos dieron sus botellas de agua para que pudiésemos seguir nuestro camino, ya que ellas se quedaban en Aurère.

Habría sido más descansado quedarnos a dormir en Aurère, como hacen la mayoría de excursionistas. Pero no me imaginaba que esto fuese tan duro, y todavía nos quedan 2 horas más por delante. Eso sí, las vistas son escandalosas.

15 minutos antes de llegar a Aurère, en el punto más alto de la etapa, arranca un atajo a Ilet à Bourse. Es el que tomamos nosotros.  Descendiendo por un bosque de cryptomerias, en sólo 15 minutos llegamos a un río, ¡y hay puente!. Este río fluye encajonado en un estrechísimo cañón rocoso. Y toca volver a subir para alcanzar Ilet à Malheur, otra pequeña aldea.

Maíces, papayos, plataneras, nísperos, caña de azúcar, ………………….Sus huertos lucen primorosos. No sólo cultivan productos de supervivencia, sino que han engalanado el entorno con multitud de flores. Resulta muy agradable encontrarse un pueblo perdido, tan delicadamente cuidado. No le falta su escuela, en color vainilla.

Vistas hacia Aurére desde Ilet à Malheur

Anclados a un modo de vida tradicional, los lugareños faenan en el campo mientras nosotros emprendemos la subida que nos aleja del pueblo y  nos regala unos paisajes de ensueño. A pesar de formar parte políticamente de territorio europeo, las prácticas seculares no han prescrito en el interior de la isla. Un niño volvía de la escuela a casa subiendo aquellas escaleras a toda carrera mientras que nosotros resoplábamos.

Son realmente preciosas las vistas desde el sendero, aunque, con el resplandor de frente no quedan muy bien las fotos.

Aldea de Ilet à Malheur

El siguiente tramo no es demasiado atractivo, entre bosques de cryptomerias. Así, pasamos por el siguiente pueblo, La Plaque. Entonces, nos espera una nueva bajada hasta el río, que cruzaremos por el puente colgante.

Y el colmo viene a continuación. Las escaleras de subida nos terminan de matar. Menos mal que las vistas son espectaculares. ¡Qué barbaridad! ¡Qué bonito! Divisamos Aurère sentado sobre la ladera. El pico montañoso que tenemos de frente se despeña hacia una garganta, y todo el conjunto resulta impresionante.

Unos banquitos nos invitan a descansar después de la matadora subida. Ya queda poquísimo para Ilet a Bourse, fin de etapa. Ya empezaba a distinguir el refugio de tejados rojos entre el verde de la vegetación.

Tremendo grosor de los bambús

A Ilet á Bourse llegamos casi arrastrados, tras 20 kilómetros fatigosos y calurosos. ¡Qué sudada!

Me habían encantado las fotos que había visto de las cabañas, y al llegar me di cuenta de que la realidad era mejor. Parece un lugar de cuento. Qué bonitas cabañas de madera con jardines repletos de flores, y un entorno rodeado de montañas verdes. No hay tráfico, ni carreteras, ni TV, ni wifi, pero los pajaritos se encargan de que no te aburras. Ellos ponen la música, se hablan unos con otros. Te puedes pasar el tiempo contemplando sus movimientos. Es absolutamente encantador.

Gite de Ilet a Bourse: Espaciosa cabaña con habitación doble y baño privado. Todo resplandeciente de limpieza. La ducha sienta de lujo después de una matada así.  Y con extintor contraincendios!!……Es que donde se meta la CEE………….Hay papel higiénico y ropa de cama, pero no jabón ni toalla.

Supongo que las camas, el lavabo, el water, y todo lo demás, lo han traído en helicóptero.

La cena criolla se repite en todos los alojamientos. El primer plato se alterna entre sopa o ensalada, según el día. De segundo, ofrecen el típico plato criollo de arroz blanco, legumbres y carne, que puede variar entre pollo o cerdo. En este caso, además se acompaña de patatas y zanahorias. El postre suele ser un bizcocho aromatizado con frutas. Y nunca falta el ron, habitualmente mezclado con frutas.

Vistas desde el Gite de Ilet à Bourse

Resumen de etapa

De Dos d’Ane a Rivière des Galets: marca 2 h, tardamos 2h 20’. Brutal bajada de 1000 m a 250, con tramos peligrosos.

Cruzar el río 4 veces y emprender subida a Aurère. De 250 m a 950 m, a pleno sol. Bosque y vistas de vez en cuando al increíble Mafate.

De Aurere a Ilet a Bourse: cómodo trayecto, aunque con subidas y bajadas

Dormir en Gite Ilet a Bourse

Caminata 17,5 Km

Dificultades

  • La complicada bajada a Dos d’Ane a la Rivière des Galets, incluso peligrosa, y que finalmente sería el tramo más peliagudo del trekking.
  • La continua subida a Aurère. También la subida final a Ilet a Bourse después de una etapa tan larga.
  • La longitud de la etapa y el calor.

Lo mejor

  • Diversos puntos de vista de Mafate: en la bajada de Dos d’Ane, en la subida a Aurère, en la subida a Ilet à Bourse. 
  • El encantador Gite de Ilet a Bourse

Track de la ruta de Dos d’Ane a Ilet a Bourse

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=15595698

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Isla Reunión: trekking, coche y helicóptero

 

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