Desfiladero del Bustelín ASTURIAS: FUENTES DEL NARCEA, DEGAÑA E IBIAS 2


El Desfiladero del Bustelín es uno de esos lugares que permite captar el placer de lo recóndito, y la nostalgia de recorrer aldeas abandonadas ocultas en un inaccesible cañón. Nuestra ruta partirá de Riodeporcos. Estamos en Asturias, en el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

Localización de la ruta

Hoy, el panorama está precioso desde A Fonsagrada. Las verdes colinas rodean unos valles acolchados por blancos mantos de niebla. El perfil dentado de la Sierra de Ancares enmarca el paisaje por el sur.

Para iniciar nuestra caminata de hoy por el Desfiladero del Bustelín tenemos que continuar 22 Km desde A Fonsagrada hacia Vilar de Cuiña. Descendemos por una estrecha carretera que, en continuas curvas, nos va sumergiendo en la niebla del valle. El paisaje es muy bonito, por el oriente de la provincia de Lugo. Las laderas pobladas por árboles caducifolios caen en “V” hacia los valles. Laderas que también esconden pequeñas aldeas con uniformes tejados de pizarra.

Después de Vilar de Cuiña divisamos el canón del río Navia.  Un mirador nos invita a detenernos y a contemplar el paisaje en el que se asienta la aldea de Riodeporcos, todavía medio perdida entre la niebla.
Un grupo de cazadores partía de caza. Nos los volveríamos a encontrar por la tarde con unos cuantos jabalíes.

Al lado del río Navia aparcamos el coche. Y, cruzando un puente colgante, cambiamos de provincia y de comunidad, entrando en Asturias. Al otro lado del puente se ubica Riodeporcos, perteneciente al concejo de Ibias. Todavía quedan barquitas en la orilla del río, que usaban antes los pobladores para cruzar a la otra orilla antes de la construcción del puente. Este puente es el único acceso a la aldea, lo cual da idea de su aislamiento histórico. Es curioso que los habitantes de este pueblo asturiano tienen que aparcar sus coches en Galicia, al otro lado del puente, y no tienen comunicación directa con Asturias.

Ruta del Desfiladero del Bustelín

La ruta está señalizada como PR-AS-27, y pertenece al Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.

A la sombra de las parras cruzamos la aldea de Riodeporcos, que se considera una de las más bellas de Asturias. Honor que merece gracias a sus hórreos cuadrados, a su arquitectura tradicional de casas con paredes de piedra color ocre y tejados de pizarra, y a su entorno natural. Desde luego, permite captar el placer de lo recóndito.

Es día de vendimia, y la algarabía inunda el pueblo, en el que habitualmente sólo residen 4 personas.
La casa de turismo rural situada en lo alto del pueblo, en el lugar de Chao do Castro, está acompañada por un bonito hórreo y un palomar.

Desde la aldea emprendemos una subida por el bosque otoñal, que nos presenta bayas rojas, erizos de castañas, y las primeras hojas caídas en el suelo.

Tras escaso tiempo de caminata se abre ante nosotros una panorámica del cañón del río Navia. A partir de entonces, nos adentramos en el Desfiladero del Bustelín. Desde una perspectiva alta iremos siguiendo el curso del Bustelín, que es un riachuelo que desemboca en el Navia en este punto. Oímos el rumor del río que discurre por el fondo del estrecho valle.

El terreno es pedregoso, por lo que retiene calor, y la vegetación no es espesa, abundando la de tipo mediterráneo, especialmente madroños y alcornoques. Incluso observamos brezos en flor, a estas alturas del año, recién comenzado octubre. Aunque tampoco faltan tramos en los que los pajarillos entonan sus trinos entre castaños centenarios.

Paisaje rosado entre Galicia y Asturias.

Colgadas del desfiladero, nos vamos encontrando las casas abandonadas de la aldea de Bustelín. Hasta aquí nunca llegó ninguna carretera, ni la electricidad, ni el agua corriente. Jamás conocieron la palabra “progreso”.

Bajando entre castaños llegamos a orillas del río Bustelín, que compone un entorno más húmedo y frondoso. Por un rústico puente de madera cruzamos el río.

Se conserva alguna corripa junto el sendero que discurre a orillas del río. Las corripas son construcciones de murete de piedra en castañares, que se usaban antiguamente para secar las castañas, al mismo tiempo que quedaban protegidas de los animales salvajes. En otras zonas se denominan sequeiros.

Pero, no son las únicas huellas de la actividad humana de otros tiempos. También observamos muros de piedra recubiertos de musgos que debieron de pertenecer a antiguas construcciones.

Tras un tramo a orillas del río acompañados por el bosque de ribera, nos sorprende de repente un paredón rocoso tallado por la erosión.

Ascendemos de nuevo, y el paisaje vuelve a ser pedregoso, coloreado de rosa y verde. El desfiladero es estrecho e inaccesible. Abundan los madroños, que en otoño exhiben la coloración de sus frutos rojos o anaranjados, que por aquí llaman borrachinos.
La subida continúa, y las vistas nos deleitan. Redondeadas montañas que caen abruptamente, abrazando al río, que se abre paso para fluir entre la angosta garganta.

Próxima a las Penas de Cualmartín curioseamos en la Cueva del Oso, horadada en la roca en los tiempos en que se extraía hierro para las ferrerías de la zona, como la de Vilar de Cuiña. Por suerte, no hay ninguna osa ni ningún oso por aquí.

Avanzamos a media altura por la ladera del desfiladero, subiendo y bajando, admirando el paisaje. Menudas caídas de paredones verticales nos encontramos a veces.
El cielo se ha ido cubriendo de nubes altas, cuando divisamos a lo lejos la aldea de Penedela.

Al llegar a Penedela, el silencio es absoluto. Una placa colocada en el pueblo indica que en el año 2000 vivían 10 habitantes en la aldea. Sin embargo, me han explicado que este dato no es cierto. Alguien debe de haber colocado la placa con ganas de broma, ya que Penedela permanece deshabitada desde hace cerca de 50 años. Aunque alguna casa se ha rehabilitado, y vemos cortinas, y flores creciendo en macetas, únicamente se utiliza en fines de semana y vacaciones. Me parece un privilegio poder curiosear por lugares así, que próximas generaciones ya no conocerán. La nostalgia es inevitable.

En su minúscula capilla todavía queda la imagen de San Antonio y unas cuantas velas esparcidas por el suelo.

Notamos cambios sustanciales a partir de entonces, saliendo de la garganta. Caminamos por una pista, en vez del estrecho sendero de antes propicio para tropezones. El entorno intacto del desfiladero deja paso a un medio transformado por las actividades humanas, cerca de aldeas, rodeadas de prados ganaderos y tierras de cultivo. Incluso tocamos asfalto durante 500 m para atravesar la aldea de Peneda.

La ermita de Santa Eufemia y un hórreo de teito destacan entre las construcciones rurales. 8 habitantes quedaban en el año 2000. Quizá ahora son menos, aunque vemos 2 perros, un burro, un par de cabras y algunas vacas. Todavía siguen creciendo manzanos, calabazas, berzas, kiwis y viñedos.

Por un camino tradicional dejamos Peneda, a 700 m de altura, rodeada de verdes montes.
Continuamos subiendo, y la panorámica se amplía. Divisamos las sierras del entorno, como la de Busto.
800 m es la máxima altitud que alcanzamos en esta ruta, por un paso excavado en la roca.

Algún cortín que protege las colmenas nos recuerda que los osos pululaban por aquí. Dicen que les encanta el dulce. El entorno suministra lo necesario, y así, las colmenas se fabricaban con corteza de los alcornoques.

Las setas nos recuerdan el comienzo del otoño.

A partir de entonces, comenzamos un continuado descenso. Entre prados ganaderos que ya no se explotan llegamos a Busto, otra pequeña aldea deshabitada (8 habitantes en el 2000). Las tres imágenes de su diminuta ermita dedicada a San Ildefonso siguen adornadas con flores de plástico.

Girando de una ladera a otra proseguimos nuestro camino. Desde esta perspectiva, contemplamos la zona que recorrimos antes, que queda enfrente, cuando nos adentramos de nuevo en el desfiladero.
El sendero ya no es tan fácil. Impresiona ver desde la distancia las aldeas abandonadas que recorrimos antes, en aislados lugares, y que te hace pensar en la increíble adaptación del ser humano.

El descenso es castigador para las rodillas. Dos cruces de riachuelo nos llevan a la ladera opuesta, por la que continuamos avanzando. Primero en subida, después en bajada, hasta cruzar el río por el puente de madera que ya cruzamos hace unas horas en sentido inverso. El sendero nos conduce a Riodeporcos.

En su letargo se queda Bustelín, aldea abandonada.

Tras sobrepasar Riodeporcos, el puente colgante sobre el río Navia nos devuelve al mundo de las carreteras

Comer y dormir en A Fonsagrada

Para cenar: Restaurante Cantábrico, en Fonsagrada. Croquetas de boletus, secreto de porco celta con setas y espárragos, presa de porco celta con boletus, queso de cabra, salsa de manzana y reducción de Mencía, tarda da Fonsagrada. Se come muy bien en este restaurante.
¡Qué rasca hace en A Fonsagrada por la noche! Está a 1000 m de altura.

Para dormir: Hostal Cantábrico. Austero y barato, aunque con todo lo necesario. Su principal ventaja es su céntrica ubicación para ir a cenar a los restaurantes de A Fonsagrada. Porque, la verdad es que nunca he encontrado una casa rural de mi gusto en esta zona.

Track de la ruta Desfiladero del Bustelín

Descargable para GPS: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=11074587

 

Ver más excursiones por Asturias occidental: Aquí


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2 Comentarios en “Desfiladero del Bustelín

  • José Armas Díaz

    Alguna precisión:
    No es Cueva de la osa es Cueva del oso.
    Lo de los 10 habitantes en el año 2000 es una broma de mal gusto de algún turista ocioso, Penedela está deshabitada desde hace cerca de 50 años.
    La casa con cortinas es una rehabilitación para utilizarla los fines de semana y en vacaciones.
    El yeso de la Cuba no está entre Penedela y Pereda sino que se encuentra en las proximidades dela Cueva del oso.
    No existe ninguna leyenda que diga que un jeque árabe fue muerto por un oso.

    • Kami Autor

      Hola José,
      Muy amable por tomarte un tiempo para aportar tus comentarios que me sirven para corregir imprecisiones. Retoco la redacción de acuerdo a tus indicaciones. Si tienes algún otro comentario que aportar, te lo agradezco.
      Muchas gracias y saludos