Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

De Luxor a Asuán EGIPTO


Realizamos el trayecto de Luxor a Asuán por carretera a lo largo del río Nilo, parando para visitar tres antiguos templos de la época ptolemaica que se localizan en este trayecto: Templo de Esna, Templo de Edfú y  Templo de Kom Ombo.

Contratamos el traslado de Luxor a Asuán con Asuan Individual, una agencia de Asuán que organiza excursiones privadas a medida. Aunque los precios son más altos que si contratas directamente un taxi, esta agencia tiene prestigio y buenas referencias, y te aseguras un coche cómodo y saber que todo funcionará bien. El traslado incluía paradas en los templos de Esna, Edfú y Kon Ombo. Se puede pagar en euros ó dólares en efectivo. En ningún momento nos pusieron limitaciones de tiempo, por lo que tuvimos total flexibilidad.

Es bastante habitual realizar este trayecto en barco, en alguno de los numerosísimos cruceros que surcan el Nilo entre Luxor y Asuán. De esa forma, todos llegan a la vez y realizan las visitas en multitud. En cambio, si vas por carretera, puedes marcar los tiempos a tu aire.

A las 6:45 pasó a recogernos el conductor en el hotel, donde nos tenían preparadas las cajas de desayuno. En el impecable, limpio y cómodo coche pusimos rumbo a Asuán por buena carretera paralela al Nilo, un oasis verde en el desierto gracias al río. Imágenes cotidianas de la vida rural se apelotonan a ambos lados de la carretera. Es volver al presente después de los días que pasamos en Luxor, inmersos en milenios de antigüedad de la época de los faraones. Aquí se nota que estamos en el tercer mundo.

Templo de Esna

A Esna tardamos una hora en llegar desde Luxor. Hay que cruzar el Nilo para entrar en la ciudad, donde a las 8 de la mañana ya se percibía actividad y tráfico de pickups con remolques hasta los topes, motos, motocarros, carros de burros. La ciudad se asienta a orillas del Nilo, que le da la vida regando los campos de cultivo. Crecen extensiones de plataneras. Las garcetas blancas se dejan ver en las inmediaciones del gran río.

Llegamos al templo por una calle en la que nos saludan vendedores y niños, uno se atreve a pedirnos 1 $ y yo le digo que se vaya a la escuela.

El templo de Esna es pequeño comparado con los demás grandes templos del Nilo, aunque nos sigue asombrando la altura, y sobre todo el grosor de las columnas. Estaba dedicado al dios Jnum, que los egipcios visualizaban con cabeza de carnero.

El templo fue iniciado por el rey Ptolomeo en el siglo II a.C., se continuó en época romana por mandato de Claudio, y más adelante otros emperadores romanos aportaron nuevas decoraciones. Actualmente sólo se conserva una parte del templo, constituida por una sala columnada. Como es habitual, relieves y pinturas recubren columnas, paredes y techo, interior y exteriormente. Un detalle que sobresale en el templo es el techo con representaciones de astronomía.

La fachada se soporta sobre columnas. El interior se compone de gruesas columnas con coloridos capiteles. Relieves de animales con varias cabezas (serpientes, cocodrilos), de emperadores romanos, dioses egipcios. Y es que, dada la época de construcción, se mezclan motivos romanos y egipcios.

Estaban todavía trabajando en la restauración de pinturas interiores, aunque ya se han hecho grandes avances para recuperar los colores de las inscripciones.

Parece que aquí no suelen parar los cruceros y éramos los únicos visitantes. En unos 20-30 minutos finalizamos la visita.

Templo de Esna en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Esna en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Esna en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Esna en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Esna en el trayecto de Luxor a Asuán

 

Templo de Edfú: De Luxor a Asuán

Tardamos hora y media en llegar en coche al siguiente templo, Templo de Edfú, el segundo que visitamos en este trayecto de Luxor a Asuán. Plataneras y palmeras predominaban en la vegetación. Pasamos por polvorientos pueblos de casas de barro, sobre las que sobresalen los altos minaretes de las mezquitas.

El Templo de Edfú también se emplaza en la orilla occidental del Nilo, por lo que tenemos que cruzar el río. Al ver un par de grandes cruceros atracados, ya sospechamos que el templo iba a estar abarrotado. O sea que, nos armamos de paciencia e hicimos tiempo hasta que la muchedumbre se fue marchando. En la explanada del templo había montones de calesas esperando para llevar a los cruceristas al embarcadero. Los vendedores de las tiendas nos asaltaron nada más llegar, es inevitable pasar por el pasillo de tiendas. Hay bar y baños.

Se trata de un templo de la época romana, dedicado al dios Horus, el dios egipcio con cabeza de halcón, que aparece representado en innumerables escenas de los relieves que recubren las paredes del templo. Entramos entre los grandes pilonos y accedemos al peristilo que está rodeado de pórticos sustentados por columnas y ocupa la parte central. Alrededor hay un pasillo por el que vamos accediendo a las dos salas hipóstilas. Desde la segunda se accede al corredor que da acceso a salas pequeñas. Todo está forrado de grabados de figuras humanas y dioses, así como de símbolos jeroglíficos, pero apenas se conserva el color.

Este templo de grandes dimensiones fue construido en la época ptolemaica, entre los años 237-57 a.C. La dinastía ptolemaica gobernó Egipto durante los tres siglos anteriores a Cristo, cuando estaba bajo dominio romano, y siempre trataron de mantener la cultura egipcia.

Es muy llamativo apreciar la diferencia de nivel de los templos respecto al terreno actual. Con el paso del tiempo se fueron acumulando sedimentos, por lo que el nivel actual del suelo es considerablemente más elevado. Los templos quedan más abajo y durante siglos permanecieron enterrados bajo la arena hasta que fueron descubiertos, por eso se han conservado tan bien. En este caso, el Templo de Edfú fue  excavado en el siglo XIX por un arqueólogo francés.

Estuvimos hora y media visitando el Templo de Edfú.

La actividad era frenética en el pueblo de Edfú. Todo tipo de puestos callejeros se alineaban en la calle, los motocarros atascaban todo. El polvo volaba y se acumulaba por todas partes. La carne colgada o los pollos se saltaban cualquier medida higiénica. Los niños volvían con sus mochilas escolares a la espalda, siempre separados niños y niñas.

Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

Templo de Edfú en el trayecto de Luxor a Asuán

 

Templo de Kom Ombo

De pronto dejamos el oasis y la vegetación, y la carretera atraviesa el desolado y plano paisaje desértico. Tras varios kilómetros de parajes arenosos, entramos en un palmeral. De nuevo vamos pasando por pueblos.

A Kom Ombo tardamos casi dos horas desde Edfú. Este templo se emplaza sobre el río en una estupenda posición panorámica. El taquillero estaba durmiendo la siesta y tuvimos que despertarlo para comprar las entradas.

Vimos una terraza muy agradable a la sombra. A mediodía apretaba el sol, por lo que antes de visitar el templo hicimos una parada para comer y beber. Se estaba muy bien a la sombra. La terraza es muy agradable, pero en cuanto vi el tugurio de la cocina, se me acabó el hambre.

Como siempre, los vendedores nos persiguen por el exterior del recinto, y aquí había muchos niños. Uno se hizo mi amigo e incluso intercambiamos regalos. Es una lástima ver que dedican su tiempo a perseguir turistas en vez de estudiar.

El templo de Kom Ombo es de época ptolomeica, construido entre los siglos II y I a.C., y está bastante destrozado. Se puede ver los altos pilonos, las columnas de la sala hipóstila. Numerosos relieves se observan en paredes y columnas, representando escenas de dioses y reyes (por ejemplo, Ptolomeo y sus mujeres Cleopatra), instrumentos quirúrgicos, un calendario de festivales y cosechas. Un relieve curioso es el de una mujer pariendo. Todo ello da idea de la forma de vida en aquella época y el conocimiento de esta cultura, que incluso realizaban operaciones quirúrgicas.

En el exterior se puede ver una cisterna subterránea de agua.

Se trata de un templo doble dividido en dos partes, una se dedica al dios Sobek y otra al dios Horus. El dios Sobek se representa con cabeza de cocodrilo y por ese motivo, al lado del templo está el Museo del cocodrilo. En el interior del museo se exponen cocodrilos momificados, puesto que los cocodrilos tenían carácter sagrado y los momificaban. Pensaban que los dioses se encarnaban en animales en la tierra, y por eso los consideraban sagrados.

El recinto es pequeño y visitándolo muy tranquilamente estuvimos en torno a una hora en este templo.

Cuando nos marchábamos, acababan de atracar varios cruceros y empezaban a llegar grandes grupos. Me resulta horrible coincidir con estos grupos grandes y visitar los lugares arqueológicos con tanta muchedumbre, especialmente cuando son grupos guiados y escuchas las voces de varios guías a la vez.

A Asuán tardamos una hora desde Kom Ombo.

Templo de Kom Ombo

Templo de Kom Ombo

Templo de Kom Ombo

Templo de Kom Ombo

Templo de Kom Ombo

Museo del Cocodrilo en Kom Ombo

Museo del Cocodrilo en Kom Ombo


 

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