Ksar de Ait Ben Haddou

Telouet y Ait BenHaddou: cruzando el Alto Atlas de Marrakech a Ouarzazate MARRUECOS


Comenzamos el itinerario en coche por el sur de Marruecos partiendo de Marrakech para cruzar el Atlas por el puerto Tizi N’Tichka. Después nos dirigimos a Telouet para visitar la kasbah de El-Glaoui y continuamos por el valle del Ounila parando en la Kasbah de Temdakhte y en el ksar Ait Ben Haddou antes de finalizar la jornada en Ourzazate.

Alquilar coche en Marrakech

Mucha gente prefiere moverse por Marruecos mediante excursiones organizadas, ya sean de un día, de pocos días o un circuito más largo. Otros viajan con su propio coche cruzando el Estrecho de Gibraltar en ferry. Nosotros volamos a Marrakech y alquilamos coche allí.

Alquilamos el coche con Trocadero, una agencia de alquiler de coches de Marrakech que está muy recomendada. Incluye seguro a todo riesgo, por lo que te despreocupas de todo. El contacto previo con Hicham, el dueño, fue directo y eficiente. Habla español y tratamos directamente con él las condiciones del alquiler mediante whatsapp. Suele ofrecer un precio fijo por día en función del tipo de vehículo. Otra ventaja es que ofrece entrega del coche en el alojamiento, y así, un chófer nos llevó nuestro Kia Sportage al riad a la hora acordada. Firmamos el papel y listo, a conducir por Marrakech sorteando motos y peatones.

En cualquier caso, no resultó tan complicado salir de Marrakech por las calles del sur (bastante ordenadas) atravesando varias veces la muralla rosa. Hay que tener cuidado al cruzar las estrechas puertas de la muralla, pues sólo pasa un coche y son de doble sentido, por lo que cruza el que primero se atreve.

Cruzando el Alto Atlas por el Tizi N’Tichka

En la llanura de las afueras de la ciudad crecen palmeras y eucaliptos. El firme de la carretera está bastante machacado y parcheado. Las urbanizaciones de los alrededores de Marrakech dejan paso a pequeños pueblos y algunos terrenos cultivados. Hay gasolineras continuamente en la carretera de Ourzazate, por lo que no tuvimos problema para repostar. La velocidad de la carretera está limitada a 60 Km/h en pueblos o a 80 Km/h fuera de ellos. No se puede ir rápido, así que vamos observando lo que aparece al paso: algunas mezquitas elevando sus minaretes, tenderetes, talleres de reparación, bicis, motos, escolares uniformados, viandantes, algunos carros tirados por mulas, y muchas, muchas gasolineras.

La tierra reverdece cuando empieza la suave ascensión al Alto Atlas. Es también cuando nos topamos retenciones por obras en la calzada. Siete minutos de parada en los que se nos acercaron varios vendedores de fósiles, geodas, amatistas. Pero fue la única retención.

El paisaje de subida al Atlas es de los colores de la bandera de Marruecos, rojo de la tierra y verde de la vegetación. Existen varios bares con terrazas panorámicas que permiten elevarse más sobre los arbustos que bordean la carretera y obtener vistas más despejadas. En cualquier caso, también es posible obtener buenas vistas desde varios apartaderos. Aprovechamos cualquier oportunidad para parar repetidas veces.

Carretera de Marrakech al puerto Tizi N’Tichka

Carretera de Marrakech al puerto Tizi N'Tichka

Observamos que la carretera nueva ha suavizado varias curvas del trazado antiguo. El firme está en perfecto estado. Continuamente pasamos por puestos de venta de geodas y fósiles. Vienen muy bien los tramos de doble carril de subida en las rampas más pronunciadas.

Carretera de Marrakech al puerto Tizi N'Tichka

A 2260 msnm es obligado detenerse en el Tizi N’Tichka, el puerto de montaña que nos cambiará de vertiente. Había leído sobre el intenso y pesado tráfico, además de la nefasta conducción de los marroquíes. Pero nada de eso nos hemos encontrado. El trayecto ha sido muy relajado. Será que la circulación ha mejorado con la carretera nueva, o que estamos acostumbrados a peores conducciones.

Carretera de Marrakech al puerto Tizi N'Tichka

Después de la correspondiente sesión de fotos en el paso de montaña, que disfrutamos a 22 ºC en noviembre (nada de viento, frío, lluvia o niebla), emprendemos el descenso por una carretera que está en peores condiciones y sigue en obras.

Puerto Tizi N’Tichka

Puerto Tizi N'Tichka

Puerto Tizi N'Tichka

 

Carretera R9 a Telouet

Pocos kilómetros después del puerto de Tichka encontramos la desviación a Teoulet por una carretera de curvas con menos tráfico, que circula entre montañas rojizas pobladas de pequeños pinos de redondeadas copas. La cordillera del Atlas es protagonista principal en el clima de Marruecos, ya que retiene las nubes que llegan del Atlántico, impidiendo su paso y creando un ambiente muy árido en la vertiente oriental, sequedad que se vuelve radical en el desierto del Sahara.

Carretera R9 a Telouet

Descendemos por el árido y rojizo paisaje de montañas, siguiendo el cauce de un río seco. Los rebaños de cabras se alimentan de los escasos hierbajos que crecen cerca del agua. Es muy bonito y solitario.

Carretera R9 a Telouet

 

Kasbah de Telouet

Hay 20 Km a Telouet desde la desviación de la carretera principal del Atlas. Hay tiendas y restaurantes en el pequeño pueblo de Telouet.

La Kasbah de Telouet pertenecía a los Glaoui, una poderosa familia que se enriqueció al controlar el paso de las caravanas comerciales por el Atlas. Eran amantes del arte y de la suntuosidad. Construyeron varios palacios en el valle de Ounila, y el de Telouet era el más fastuoso. Para llegar hasta la kasbah cogemos la desviación desde el pueblo siguiendo los letreros. Por toda la pista de acceso hay varios parkings con vigilante, suponemos que son de pago. Nosotros seguimos hasta el final y aparcamos gratis al lado de la puerta de acceso.

Kasbah de Telouet

La entrada a la kasbah de Telouet, también conocida como kasbah de Glaoui cuesta 20 MAD. La visitamos por libre, aunque se ofrecen guías en la entrada.

El palacio está en estado ruinoso y exteriormente muestra un aspecto bastante lamentable. Se desmorona, aunque parece que quieren mejorar su mantenimiento.

Kasbah de Telouet

A pesar de su estropeado aspecto exterior, la sorpresa llega cuando subes a la torre y descubres las estancias suntuosamente decoradas. Las columnas, los arcos, los azulejos, los estucos, toda la decoración llama la atención y da idea de su esplendoroso pasado. Sin embargo, es la ventana con vistas al pueblo de adobe su estampa más característica que sale en todas las fotos.

Kasbah de Telouet

Kasbah de Telouet

Kasbah de Telouet

Kasbah de Telouet

 

 

Valle del Ounila de Telouet a Ourzazate

La carretera está bien hasta Telouet, después (en dirección a Ourzazate) es mucho más estrecha y sinuosa, pero sin duda merece mucho la pena. Si el paisaje hasta Telouet ya era bonito, después es impresionante. Recorremos el valle del río Ounila, una zona montañosa de tanto colorido que no podíamos evitar parar muchas veces a contemplar las redondeadas montañas pintadas de rojo, ocre, gris, amarillo….en un montón de gamas.

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

Por momentos, el río se encañona y forma una pequeña garganta que acumula vegetación cerca del agua. Y todavía mejor es ir descubriendo pequeños pueblos de adobe que se escalan en la ladera o se refugian en el interior de la garganta.

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

La desviación de la R9 que hemos tomado a Ourzazate presenta varios puntos de interés. Para mí, todo el trayecto ha sido más que interesante.

Valle de Ounila: carretera de Telouet a Ourazate

 

Kasbah de Temdakhte

La próxima parada es la Kasbah de Tamdakhte, también conocida como kasbah de la cigüeña por el gran nido que corona la torre principal. Se emplaza en el pueblo del mismo nombre, donde existen tres hoteles; uno es un gran castillo de adobe.

Nada más aparcar se nos acerca un muchacho que nos acompaña a la entrada. Pagamos los 15 MAD por persona y vemos que el muchacho está dispuesto a guiarnos. Nos ha caído simpático y aceptamos su compañía, por lo que vamos siguiendo y escuchando sus explicaciones chapurreando inglés mezclado con francés.

Este castillo pertenecía también a la familia de El Glaoui y ha sido escenario de rodaje de varias películas ambientadas en el desierto. Al entrar en algunas estancias descubrimos su antigua decoración, mientras que las torres y murallas de barro parecen condenadas a desmoronarse. El chico se esmera en mostrarnos distintas perspectivas para observar la estructura y hacer fotos.

No se contentó con enseñarnos el castillo, sino que después nos guió por los antiguos huertos del castillo y la muralla exterior. Los terrenos están cultivados de almendros y se dedicó a buscar almendras para que las pudiésemos probar. Nos propuso acompañarnos hasta el río, pero no teníamos mucho tiempo, por lo que regresamos bordeando el castillo y recorriendo las callejuelas del pueblo. Muy majo este muchacho. Nos ha tratado muy bien e incluso nos invitó a comer en su casa si volvíamos con más tiempo. Le dimos gustosamente una merecida propina.

La verdad es que todos estos pueblos de adobe son encantadores, así como su gente.

Kasbah de Tamdakhte o de la cigüeña

Kasbah de Tamdakhte o de la cigüeña

Kasbah de Tamdakhte o de la cigüeña

Kasbah de Tamdakhte o de la cigüeña

Kasbah de Tamdakhte o de la cigüeña

 

Ait Ben Haddou

A escasa distancia se emplaza una de las visitas estrella del sur de Marruecos, el ksar Ait El Benhaddou, Patrimonio de la Humanidad. Aparcamos y cruzamos el cauce seco del río Ounila para acceder al pueblo de adobe fortificado. Ha sido reconstruido para servir de escenario de películas y por eso es el ksar mejor conservado.

Ksar de Ait Ben Haddou

Ksar de Ait Ben Haddou entre Teoulet y Ourzazate

Su estampa con las torres de varias kasbahs y las casitas de barro apiñadas sobre la colina es una maravilla. Por eso es muy turístico y ahora muchas casas se han convertido en tiendas de souvenirs. Parece que el turismo es el único modo de conservación de estos pueblos. La vida resulta difícil en estos lugares, por lo que los habitantes de la mayoría de pueblos han tenido que emigrar a ciudades o pueblos más grandes y las casas de barro se van desmoronando al ser abandonadas.

Ksar de Ait Ben Haddou entre Teoulet y Ourzazate

La entrada cuesta 15 dinhares y vino acompañada por una invitación de un platito de dátiles.

Ksar de Ait Ben Haddou entre Teoulet y Ourzazate

Ksar de Ait Ben Haddou entre Teoulet y Ourzazate

Dentro del ksar (pueblo fortificado) hay varias kasbahs (castillos o casas grandes con torreones). Subir a la azotea de una kasbah nos proporcionó un punto de vista del pueblo. Deambulamos por el pueblo de barro, como muchos otros turistas, para subir a la parte más alta desde donde contemplamos a un lado el río y al otro el pueblo nuevo, junto a la carretera. Nos comentaron que ahora sólo viven 8 familias en el ksar, cuando antes vivían 80. Pero al menos cobra vida durante el día como recurso turístico. Realmente, el pueblo es una preciosidad.

Ksar de Ait Ben Haddou entre Teoulet y Ourzazate

Ksar de Ait Ben Haddou entre Teoulet y Ourzazate

De nuevo en el coche, paramos más adelante para contemplar la imagen que presenta el pueblo reconstruido.

Ksar de Ait Ben Haddou entre Teoulet y Ourzazate

 

Después, por buena carretera y mucho más recta ya nos dirigimos directamente a Ourzazate, donde pasaremos la noche.

 


 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: SUR DE MARRUECOS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.