El Círculo de Diamantes es una ruta turística en coche por una parte del norte de Islandia, que incluye la visita al Parque Nacional de Jökulsárgljúfur. Se necesita al menos día y medio, pues supone una distancia de 250 Km y cuenta con muchos puntos de interés, entre ellos: avistamiento de ballenas y frailecillos, cañones, cascadas, volcanes.
Círculo de Diamantes, ruta turística en el norte de Islandia
Husavik o el Lago Myvatn son los lugares de referencia para hacer base si se quiere recorrer el Círculo de Diamantes.
El norte de Islandia es menos visitado que el sur, debido principalmente a la mayor distancia con la capital, Reikiavik. Por eso, ofrece la cara más salvaje y menos transitada de la isla. Hace unos años diseñaron la Artic Coast Way, ruta turística para recorrer en coche toda la costa del norte de Islandia. En esta etapa recorreremos una parte de dicha Artic Coast Way, al igual que ya recorrimos otra parte por la península de Trollaskagi.
Realizamos la ruta del Círculo de Diamantes en sentido horario. Hicimos base en Laugar durante 3 noches y éste fue nuestro itinerario:
- En medio día visitamos la cascada Godafoss (muy cerca de Laugar), y Husavik, donde realizamos una excursión en barco para avistar ballenas.
- Otro día recorrimos en coche el bucle circular desde Laugar: Costa de Husavik, cañón de Asbyrgi, cañón de Jökulsárgljúfur, Dettifoss y otras cascadas, miradores del Lago Myvtan.
- Aparte, a los alrededores del Lago Myvtan dedicamos otro día y medio.
Cascada Godafoss
Muy cerca de Laugar tenemos cita con la cascada Godafoss. Hay aparcamiento a cada lado del río, además de hotel, bar y tienda.
Recorrimos los senderos de las dos orillas, los cuales van pasando por sucesivos miradores. Un puente peatonal permite cruzar de una orilla a otra. En un punto incluso se puede bajar a orillas del río frente a la gran cascada que cae con enorme caudal y estruendo. Un momento de sol nos brindó con un arco iris.
La cascada tiene su leyenda. Se conoce como la cascada de los dioses porque en ella se arrojaron los dioses paganos cuando la isla se convirtió al cristianismo.
A pesar de que su altura es modesta, impresiona el caudal que cae en forma de anfiteatro por el cañón del río.
Husavik – avistamiento de ballenas
La excursión en barco para avistamiento de ballenas desde Husavik la reservé el día anterior con Friends of Moby Dick, una de las compañías que opera, la cual nos recomendaron en el hotel. Programan varias salidas al día, elegimos a las 17:00, dura 3 horas. Piden llegar media hora antes.
Puesto que llegamos con antelación a Husavik, exploramos un poco los alrededores. Nos dirigimos al faro para contemplar las vistas costeras. Al lado hay unas piscinas termales encima del mar, tiene que ser una maravilla estar ahí en remojo.
Antes de subir al barco nos dieron un pequeño briefing y nos entregaron unos trajes para cubrirnos la ropa y protegernos del frío, del viento y del agua. Aunque en tierra no se note frío, sí que se nota al navegar, y eso que ese día no hacía viento.
La navegación fue muy tranquila por las calmadas aguas del fiordo. La primera ballena jorobada no se hizo esperar y nos la encontramos al poco tiempo de empezar a navegar, nos entretuvimos un buen rato viendo los saltos.
Nos tropezamos con la segunda ballena jorobada después de navegar unos 15 minutos y se quedó cerca mucho tiempo, e incluso el barco paró los motores para no molestar al animal. Nos deleitó con continuos saltos y chorros de agua, sacando la cola varias veces. La ballena no huía y llegó a acercarse muchísimo al barco. Al mismo tiempo pasaban frailecillos nadando y charranes árticos volando, mientras el guía daba explicaciones.
En el trayecto de regreso, nos acompañó un grupo de delfines que no se acercaron mucho. En total estuvimos algo menos de 3 horas en el agua. Precio unos 80 €.
En Husavik cenamos en el Restaurante Gamli Baukur, que está en el puerto. Pedimos bacalao (que aquí siempre lo sirven fresco, no salado, y es menos sabroso) y trucha ártica (que es parecida al salmón). Prácticamente, no hay más pescados para elegir en Islandia.
Frailecillos en la costa de Husavik: Círculo de Diamantes
En cuanto giramos la punta de la península y alcanzamos la costa del otro fiordo, paramos en el punto panorámico Exarfjordur – point of view. Los acantilados estaban llenos de frailecillos anidando, son bastante inquietos, se mueven y baten las alas. Nos entretuvimos un buen rato fijándonos en sus movimientos. Estas llamativas aves están en plena época de cría, ya que llegan a la costa en abril-mayo y se marchan en agosto.
Además vimos un par de ballenas a lo lejos, una más cercana, saltando y soltando el chorro de agua pulverizada.
Esta costa es acantilada y un poco más adelante cae un río en cascada al mar.
La siguiente parada es Cliff View Point. Hay mirador con plataforma y paneles informativos del Parque Nacional Jokulsárgljúfur. Caminando por los senderos llegamos a los acantilados de anidamiento de frailecillos. Aquí vemos menos cantidad de aves que en el punto anterior, pero están mucho más cerca, es que los tenemos al lado y podemos mirarles a los ojos, eso sí, siempre con discreción para no incomodarlos.
Cañón de Asbyrgi. Centro de visitantes
Siguiendo la ruta del Círculo de Diamantes, desde la costa hay 26 Km al Cañón de Asbyrgi, que es la entrada por el norte del cañón del río Jokulsá, integrado en el Parque Nacional de Jökulsárgljúfur.
Primero nos acercamos al Centro de visitantes a recabar información y mapas. Es especialmente interesante informarse del estado de las carreteras, pues la carretera 862 que va por el lado este del cañón de Jökulsárgljúfur no suele abrir hasta principios de verano (es de grava). Aunque está disponible la web roads.is para informarse del estado de las carreteras, nos comentaron que la información en la web no era del todo precisa. En nuestro caso, en la web figuraba recién abierta la carretera 862 (ayer estaba cerrada), pero en el Centro de visitantes nos informaron que sólo estaba abierta hasta Dettifoss por el norte, pero no completa hasta la N1, por lo que había que ir y volver por el mismo sito, algo más de hora y media ida y vuelta. Como la mayoría de sitios son más accesibles por la carretera oeste 864, que además está asfaltada, es la que tomamos.
Cañón de Asbyrgi. Boltnstjörn
Tal como nos aconsejaron, primero fuimos a Botnstjörn, por una desviación desde el Centro de visitantes. Hay aparcamiento, paneles informativos, mesas de picnic, y salen senderos muy bien marcados y acondicionados que conducen a tres miradores que se recorren por sendas muy cortas. Dichos miradores ofrecen vistas hacia del cañón que se eleva sobre el pequeño laguito de agua verde, denominado Botnstjörn. El lago se alimenta por una cascada que resbala por la pared del cañón. En el entorno crece un pequeño bosquecillo de árboles de bajo porte. El lugar, aunque no resulta altamente sorprendente, es escénico, especialmente el mirador superior, desde el que observamos la pared rocosa del cañón alzándose sobre el lago y la vegetación.
Cañón Jokulsárgljúfur: Ravdholar
Regresamos al Centro de visitantes de Asbyrgi para coger la carretera 862, en la cual iremos tomando las desviaciones que se presentan y que acercan al cañón del río Jokulsá.
La primera desviación a la izquierda se bifurca más adelante. El ramal de la izquierda finaliza en un aparcamiento, del que parte un sendero de 300 m que conduce a un mirador. Cogemos el ramal de la derecha a Hljodaklettar, que lleva a un aparcamiento del que parten senderos que se dirigen a derecha e izquierda.
Desde Hljodaklettar nosotros recorrimos el sendero V4 a Ravdholar, de algo más de 5 Km, circular. Primero pasamos por una zona de formaciones rocosas de basalto, conocida como Hljodakettar. La roca volcánica ha cristalizado en prismas, cubos, hexaedros, componiendo las más inimaginables formas. También se han formado varias cuevas con esta roca de colores negro, gris, marrón.
Después, el sendero sube por escaleras entre arbustos y alcanzamos un mirador natural con vistas al cañón Jokulsárgljúfur, que es poco profundo. Sobre la pared rocosa se extiende una meseta. Lo mejor es que si miramos al otro lado nos encontramos los volcanes con colores rojo y negro que caen sobre el río.
Creo que nunca había visto un paisaje similar de volcanes y río. Es una estampa espectacular.
Nos queda subir a la cima del primer volcán por terreno rojizo de cenizas volcánicas. Desde la cima del volcán, el panorama es alucinante, los colores del terreno volcánico, los conos y el río.
Seguimos subiendo al siguiente cono volcánico, el Raudholar. Mirando hacia el otro lado, vemos en lo alto el mirador al que se llega desde el otro parking, que debe de ofrecer una panorámica muy completa, aunque no creo que sea tan impresionante como este punto en el que estamos.
La ruta es circular y regresamos por un sendero más fácil que va más directo al aparcamiento entre arbustos. Desde otra situación, volvemos a apreciar las grandes figuras de basalto.
La caminata ha sido de 5,6 Km, que recorrimos tranquilamente en 2 horas.
Cañón Jokulsárgljúfur: Hólmatungur
En coche regresamos a la carretera 862 y la seguimos hacia el sur. La siguiente desviación es Hólmatungur, por pista asfaltada hasta el aparcamiento. Aquí no había nadie.
Caminamos unos 300 metros hasta el mirador de la cascada Réttarfoss. El mirador se sitúa en la parte superior del cañón, por lo que la cascada se ve lejana, pero se aprecia una buena panorámica del río. El paseo es corto, por lo que lleva poco tiempo y compensa.
Vemos un sendero que recorre el filo del cañón y lo seguimos un rato. Caminando apenas 100-200 m se obtiene una vista más frontal de la cascada que desde el mirador.
Cañón Jokulsárgljúfur: Dettifoss y Selfoss
Seguimos en coche y la próxima desviación conduce a Dettifoss, una de las cascadas más famosas de Islandia, y tal vez la más poderosa. Aquí hay un aparcamiento grande, WC y muchos coches, que hasta ahora no habíamos encontrado. Al menos no hay autobuses.
Una senda de 1 Km conduce a la cascada Dettifoss atravesando campos de lava. Todo está perfectamente indicado. A la izquierda se llega a un mirador-plataforma con estupenda vista al entorno del cañón, el río y la cascada allá abajo. Enfrente vemos la ubicación de los que han accedido por el lado este del cañón (carretera de grava) y distinguimos los senderos que se dibujan a ese lado.
Cascada Dettifoss en el Parque Nacional de Jökulsárgljúfur. Círculo de Diamantes
Después nos dirigimos al mirador más cercano a la cascada, pero no podemos acceder al mirador inferior porque hace unos días se produjo un deslizamiento de tierras y han cortado las escaleras que bajan. Nos limitamos a contemplarla desde los miradores superiores, más lejanos.
Selfoss es otra cascada cercana. Se llega caminando por un sendero de 600 m. Este salto de agua se forma en el cañón del mismo río. El sendero recorre el borde del cañón, y al mismo tiempo observamos los prismas de basalto. Pero no estaba permitido llegar al final del sendero porque estaba cerrado por preservación de flora. Por eso, la vista de Selfoss es bastante lejana, aunque tenemos buena perspectiva del cañón y el río. Igualmente, vemos el sendero de la otra orilla, por el que sí parece que se puede llegar más cerca.
Cascada Selfoss
Cañón Jokulsárgljúfur: cascada Hagugilfoss
Volvemos al coche y dejamos el aparcamiento para dirigirnos a la cascada Hagugilfoss. Muy pronto cogemos la pista de tierra a la derecha (antes de llegar a la carretera 862). Hay que circular unos 2 Km por esta pista de tierra con agujeros que exige ir despacio. Llegamos a un pequeño aparcamiento en el que no hay nadie. Estamos rodeados de paisaje volcánico de conos y lava. Ha salido el sol y acentúa la intensidad de colores.
Este sendero es muy corto y circular, conduciéndonos a miradores espectaculares sobre el cañón Jokulsárgljúfur y la cascada Hagugilfoss. Estamos en una posición elevada y distinguimos el sendero que llega hasta aquí desde Dettifoss, el cual va por la orilla del río y permite acercarse al río y situarse muy cerca de la cascada, como vemos a una persona allá abajo. Este sitio está muy solitario y me encanta.
El cañón es aquí espectacular, más profundo, y con prados verdes cerca del río, además de los conos volcánicos sobre el cañón. Incluso se ha formado arco iris en la cascada.
Regreso a Laugar. Completando el Círculo de Diamantes
Agotadas las visitas del día, volvemos a Laugar. Cenamos en el Fish and Chips de Myvatn, que cierra tarde. El bacalao fresco rebozado estaba bueno y jugoso.
Los días de junio son eternos y dan mucho de sí. Todavía nos queda luz para parar en un par de miradores del Lago Myvatn viendo los volcanes iluminados por el sol.
Mirador del Lago Myvatn
Finalizamos el Círculo de Diamantes regresando a Laugar. Cuando llegamos al hotel, Narfastadir Guesthouse, todavía nos quedaban ánimos para meternos en el hot tub. A las 11 de la “noche” aún iluminaba el sol. Este hotel ofrece hot tub gratis, lo cual es bastante habitual en la zona, ya que hay corrientes de agua caliente y geotérmica. Vimos un atardecer espectacular a las 12 de la noche, que no terminaba, se perpetuaba.
Quedamos satisfechos con este hotel, sus servicios y desayuno.
































