En esta ruta en coche bordeamos la península de Trollaskagi, desde Blonduos hasta Akuyreyri, recorriendo paisajes de montañas nevadas cerca del mar y pequeños pueblos pesqueros, siendo el más bonito Siglufjördur. Esta península se sitúa en el norte de Islandia y se compone de varios fiordos.
Es una zona poco transitada, ya que la mayoría de viajeros se la saltan, y por supuesto, no vienen grupos organizados. Un rinconcito menos turístico en Islandia.
Realizamos esta ruta costera en un día. Todo el trayecto está asfaltado. Existen carreteras sin asfaltar que se adentran en zonas montañosas del interior de la península, pero tiene que hacerse más avanzado el verano.
Antes de coger la desviación a la península de Trollaskagi paramos a ver una iglesia tradicional que está muy cerca de la Ring Road (carretera N1). La iglesia se llama Vidimyrarkirkja y está construida de madera negra, cuyo tejado están recubiero de turba, al estilo tradicional. La iglesia fue construida inicialmente en el siglo XII, mientras que la actual es de 1834. Se trata de una de las seis iglesias de este estilo tradicional que quedan en Islandia. La entrada al patio costaba 1000 IS (7 €), bastante exagerado, nos limitamos a fotografiarla desde fuera.
Iglesia Vidimyrarkirkja en el norte de Islandia
En Varnahlid repostamos gasolina para llevar el depósito lleno. Un poco más adelante nos desviamos por la carretera 76 para recorrer la península de Trollaskagi en sentido horario. A mediados de junio estamos a 13 ºC. Esta península se emplaza entre los fiordos de Skagarfjördur y Eyjafjördur.
Al poco tiempo de coger la carretera 76, nos llamaron la atención unas casas al estilo tradicional junto a la carretera principal, de esas que tienen el tejado cubierto de hierba. No sé si son originales o hechas para turistas.
Casas con tejados de turba en el norte de Islandia
Hofsós es un pueblo costero emplazado en el fiordo de Skagarfjördur; por tanto, en la costa oeste de la península de Trollaskagi. Antes de llegar a Hosfos nos acercamos a otra iglesia tradicional de madera y turba, muy pequeñita, en medio de un enorme paisaje de prados y montañas nevadas con vistas al fiordo. Se trata de la iglesia Grafarkirkja, del siglo XVIII. El interior contiene tallas de madera barrocas. Estaba cerrada y vimos el interior desde las ventanas. Existe un patio circular alrededor de la iglesia.
Iglesia Grafarkirkja en Hofsós
En el pequeño pueblo de Hofsos hicimos una parada más larga. Es un pueblo de casas de madera e iglesia de campanario azul, emplazado en un lugar espléndido, con el fiordo a un lado y las montañas nevadas al otro. Dimos un paseo para apreciar las vistas.
Como es habitual en los pueblos islandeses, hay piscina de agua termal, lugar de socialización.
Lo mejor es bajar al lado del mar para observar las columnas basálticas de la costa, cuya forma alcanza un grado de perfección increíble. Las columnas grises, el verde de la hierba, las flores blancas, amarillas y lilas, el plateado del mar y las montañas nevadas tan cerca de la costa, componen unas estampas preciosas y peculiares.
Hofsos en la península de Trollaskagi
Visitado Hofsós, continuamos la ruta en coche por la península de Trollaskagi. Circulamos por la carretera asfaltada con vistas al fiordo y a sus islas. Es inevitable parar varias veces a hacer fotos. Conforme avanzamos hacia el norte, el paisaje es todavía más impresionante, con el frente de montañas nevadas.
Ruta en coche por la península de Trollaskagi
En el mirador Bilastaedi Scenic Hraun hay una mesa de picnic y aprovechamos para comer con vistas soberbias al lago marino Miklavatn y las montañas nevadas. Es espectacular.
Después, la carretera bordea la punta norte por paisajes también espectaculares, con más acantilados. Paramos en el faro de Saudanesviti, que, al igual que otros que vimos en Islandia, está pintado de un llamativo color naranja.
A continuación está el mirador Útsýnispallur, desde el que observamos los barcos pesqueros regresando al puerto de Siflufjordur, que se resguarda en el interior de un pequeño fiordo.
Siguiendo la carretera, pasamos el primero de los tres túneles de único carril, que cuenta con algunos apartaderos. Tenemos preferencia los vehículos que circulamos en este sentido, es decir, horario.
Siglufjördur es un pueblo pesquero en un enclave bellísimo, entre mar y montaña. Como es habitual en los pueblos costeros islandeses, las casas están construidas de madera con tejados de chapa. Nos entretuvimos buen rato en el pueblo viendo los museos del arenque, las casas de colores, el puerto…
Coincidimos con la descarga del bacalao de barcos que acababan de llegar a puerto, ante la atenta presencia de las gaviotas intentando pillar bocado.
En Siglufjördur hay varias cafeterías, hoteles, farmacia, tienda, gasolinera. En la segunda quincena de junio, todavía quedaba mucha nieve en las montañas de enfrente.
Siglufjördur
Museo del arenque en Siglufjördur
Descarga del bacalao en Siglufjördur
Tras salir de Siglufjordur pasamos dos túneles de doble sentido que atraviesan dos pequeñas penínsulas entre fiordos. Se hace la luz en Olafsfjördur, otro pueblo pesquero en soberbio emplazamiento, en un estrecho fiordo entre montañas nevadas.
Después hay otro túnel de único carril y salimos al fiordo principal, Eyjafjördur, también impresionante paisaje, con la hilera de montañas nevadas y los campos verdes.
El primer pueblo por este lado (costa este de la península) es Dalvik, después de pasar la alta cascada Migandifoss, que cae al mar desde 70 m de altura. Dalvik, como todos los pueblos de la península de Trollaskagi, se sitúa en un enclave espectacular, entre montañas y mar.
Pasamos de largo por Hauganes, un pueblo del que zarpan excursiones por el fiordo para avistar ballenas. A continuación, a medida que nos adentramos en el fondo del fiordo Eyjafjördur, el relieve se aplana y el paisaje pierde espectacularidad.
Akureyri es la segunda ciudad más grande de Islandia, y la capital del norte de la isla. Más que ciudad, es más bien un pueblo con todos los servicios.
Aparcamos en una explanada del puerto, junto al centro cultural Hof. Ahí encontramos paneles informativos de los edificios históricos de madera y chapa que se sitúan en las calles cercanas. Las casas se construyeron originalmente con madera, pero se originaban muchos incendios que las destruían, por lo que posteriormente las recubrieron de chapa.
Tras recorrer las calles que albergan estos edificios históricos, nos dirigimos a la calle principal y peatonal Hafnarstraeti, que está llena de tiendas y bares con bastante ambiente para ser Islandia. Me apetecía encontrar cierta vida. Tomamos café y tarta de chocolate en el Café París, que ocupa un edificio histórico pintado de azul. Enfrente hay un café-librería.
De Akuyreyri parten excursiones de avistamiento de ballenas, pero la navegación es más larga que desde Hauganes, porque está en el fondo del fiordo.
Casa histórica en Akuyreyri
Tras visitar la ciudad de Akureyri, pusimos rumbo a Laugar, población en la que nos quedamos 3 noches para visitar los alrededores del Lago Myvatn, y que se localiza a 50 minutos de Akureyri. Hay un túnel de pago que ahorra unos 10 minutos, pero se paga online mediante una web y nos parecía un rollo, por lo que fuimos por la carretera exterior que bordea el fiordo. Sólo se tarda 10 minutos más y se disfruta de vistas al fiordo.

























