Recorrer las montañas de color caramelo en Landmannalaugar es un espectáculo de la naturaleza. Lo más fácil es acceder en 4×4 desde el sur de Islandia y después se trata de caminar por un paisaje volcánico de colores, constituido por las montañas de riolita, mediante rutas de distinta dificultad.
Landmannalaugar se localiza en el interior de Islandia. Este peculiar lugar pertenece a la Reserva Natural Fjallabak, la primera constituida en Islandia, localizada en el área de influencia del volcán Torfajökull. Aquí se emplaza un glaciar en gran retroceso, Torfajökull, cuya desaparición se prevé en las próximas décadas. En el área existen montañas de riolita, cráteres, campos de lava, áreas geotermales. Lo más llamativo es el colorido de las montañas de riolita.
Carretera de acceso a Landmannalaugar
Lo primero que hay que hacer para visitar Landmannalaugar en coche es reservar el aparcamiento, porque es obligatorio llevarlo reservado. Se reserva mediante la web parka.is. Nosotros lo hicimos el día anterior.
A la hora de alquilar un coche, hay que tener en cuenta que está prohibido circular por el último tramo con un coche que no sea 4×4. Nosotros fuimos con un Mitsubishi Eclipse Cross. Otra opción es coger el autobús que parte de Reikiavik y realiza diversas paradas en el recorrido.
Existen varias formas de llegar a Landmannalaugar. Algunas de ellas exigen vadear ríos y para ello se necesitan grandes 4×4. Al igual que la mayoría de visitantes, nosotros accedemos desde Hella distante algo más de 100 Km de Landmannalaugar, siguiendo la ruta que no vadea ríos.
Desde Hella cogemos la carretera 26, asfaltada. El paisaje por la 26 carece de gran atractivo, no es más que una llanura de prados con colinas redondeadas a lo lejos.
Cuando encontramos la desviación a la carretera F228 (a la derecha), hay que seguir de frente por la 26, ya que, aunque la F228 es más corta, exige vadear ríos, y sólo está permitido para grandes 4×4 que estén preparados para los vadeos. La carretera 26 pasa a ser de grava con algunos agujeros, discurre entre campos de cenizas volcánicas con escasa vegetación. Circulamos varios kilómetros por grava hasta que más adelante, tras confluir con la carretera procedente de Sellfoss, pasa a estar asfaltada y pintada. Los lupinos ponen color a las márgenes de la carretera.
Poco más adelante torcemos a la derecha por la 208, un cartel indica que quedan 35 Km a Landmannalaugar. Sigue estando asfaltada y recorremos un paisaje negro de cenizas volcánicas sin apenas vegetación, más que unas pequeñas manchas de líquenes. La naturaleza queda afeada por las grandes torretas eléctricas. Se acaba el asfalto y los últimos 27 Km son de grava. De estos, los primeros 6 Km de grava están en peor estado con firme irregular que exige 4×4, hay que ir despacio. Atravesamos coladas de lava. Después, el firme se alisa y podemos circular a 40-50 Km/h rodeados del paisaje volcánico negro. Junto a un lago y río, a unos 17 Km del final, un ranger del Parque Nacional nos paró y nos explicó las normas de circulación, incidiendo en la prohibición de conducir off-road.
Carretera de acceso a Landmannalaugar
La carretera finaliza en el camping-refugio, emplazado junto a un río, donde existen varios aparcamientos. Aparcamos en el P1, situado antes del río, y de esta forma no hay que vadearlo. Hemos tardado 2 horas y media, con varias paradas cortas para fotos.
Para llegar al camping tenemos que cruzar 2 brazos de río a pie. En el primero había puente, en el segundo se veía una pasarela de madera destrozada. La gente se descalzaba, así que nos pusimos los escarpines de neopreno.
Ruta a pie por Landmannalaugar: Picos Brennisteinsalda y Blákhrúkur
Distancia: 10 Km con 550 m de desnivel
Junto al refugio hay un mapa de la zona indicando las rutas a pie. Una de las habituales es una circular subiendo a dos picos: el Brennisteinsalda y el Blákhrúkur. La mayoría de visitantes sólo suben al primero, más fácil, o bien hacen un paseo por el valle.
Comenzamos la caminata en dirección al Pico Brennisteinsalda por sendero llano y ancho que atraviesa coladas de lava. Vemos bloques de basalto negro que brillan al sol. Los colores pintan las montañas de riolita, un mineral volcánico: naranjas, marrones, rojizos. Ya desde el inicio es espectacular, pero nada comparado a lo que nos espera más adelante.
Después de recorrer kilómetro y medio, giramos a la izquierda cuando tropezamos de frente con otra parte del valle. Ya vemos el pico enfrente con sus brillantes tonalidades anaranjadas. Aunque hay sendero para subir por un lado y bajar por el otro, uno de ellos estaba cerrado, por lo que tenemos que seguir a la izquierda para subir y bajar por la misma cara.
Llegamos a una zona de solfataras, emanan gases malolientes y la tierra está caliente en colores blanco, amarillo, rojo, que junto con las montañas de color caramelo componen paisajes increíbles. Hay bastante gente y grupos guiados. Sobre todo, cuando te tropiezas con algún grupo, da la sensación de estar masificado.
La subida al Brennisteinsalda continúa tras girar a la derecha, la pendiente se acentúa y las montañas de riolita anaranjadas nos rodean. La cima se ubica a 881 msnm, frente a los 590 m del refugio en el valle. La última parte de subida es empinada, pero no hay problema cuando el terreno volcánico está seco. Las vistas desde la cima son indescriptibles, esos colores en las montañas me recuerdan a los Andes. Coladas de lava negra, manchas verdes de escasa vegetación, y las tonalidades anaranjadas de las montañas de riolita que se mezclan con manchas blancas de nieve. Más al fondo asoman montañas con nevadas más abundantes.
Tras empaparnos de tanta belleza descendemos por el mismo sendero hasta la bifurcación de las solfataras. Aquí seguimos de frente, para, un poco más adelante, encontrar las estacas de madera con punta roja que indican la desviación a la derecha al Pico Bláhnúkur. Las señales conduce por sendero estrecho entre bloques de lava a un valle naranja, desde el que vemos el pico enfrente. Por este valle cruza el río Bennisteinsöldukvisl, que lleva agua suficiente para superar el nivel de las botas, por lo que me descalzo para cruzar, menos mal que llevaba las zapatillas de agua.
Del otro lado del valle se inicia la subida a la montaña. Lo peor es la parte inicial, empinadísima, con un barrillo que debe de fastidiar a los que bajan por aquí, pobres. Superadas estas dificultades, el sendero es más fácil. Aunque sube continuamente, el ascenso es llevadero, y el terreno seco de cenizas volcánicas no presenta dificultad. El viento sopla, pero no es fuerte y no incomoda. El paisaje es tremendo durante esta subida. Con los generosos rayos de sol se acentúan los colores.
La montaña Bláhnúkur es negra o gris oscuro, y al ganar altura, se amplía el panorama, increíble lo que se ve por todas partes. La cima se alcanza a 950 msnm. No hay nadie y las vistas son increíbles, aunque son mejores desde un collado un poco más abajo.
Comienzo la bajada por el otro lado, es fácil, en zigzags, y el terreno no resbala. De frente, el valle del refugio, coladas de lava. A la derecha, montañas nevadas. A la izquierda, el otro valle y montañas naranjas. Ya cerca de la base, el terreno se vuelve de polvo verde con acantilados de roca verde. Al llegar al valle hay que volver a cruzar el río para llegar al refugio, pero hay pasarela de madera.
Hay diversas instalaciones: refugio/camping, termas.
Ruta a los Picos Brennisteinsalda y Blákhrúkur en Landmannalaugar
Track de la ruta: https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/islandia-landmannalaugar-ruta-a-brennisteinsalda-y-blakhrukur-240790690
Cañón Sigöldugljúfur
Se conoce también como Valle de las lágrimas, y es un lugar de enorme belleza en la carretera a Landmannalaugar. Lo visitamos a la vuelta. Existe un pequeño aparcamiento en la pista de tierra.
Para acercarnos al cañón Siglufjufur tenemos que caminar 1 Km por un sendero marcado con estacas (llano y muy fácil), y llegamos al mirador situado sobre el filo del cañón. Es otro lugar precioso. Un cañón horadado por un río glaciar de color turquesa sobre el que caen cascaditas, y la pared del cañón se reviste de verde musgo, que contrasta con el desolado paisaje volcánico que se extiende alrededor.
En Hella nos alojamos 2 noches en Ulga Guesthouse. Son 3 cabañitas juntas que están muy bien, aunque son muy pequeñas y compactas, pero nos apañamos. Si tuviera 1 m más de largo para colocar la maleta con más comodidad, sería perfecto.





















