Circuito Quilotoa en coche. Aldeas andinas en verdes montañas ECUADOR - SIERRA CENTRAL 6


En los próximos dos días recorreremos el Circuito Quilotoa en coche. El primer día nos centramos en la mitad sur del Circuito: Latacunga – Zumbahua – Quilotoa – Chugchilán. El segundo día cubrimos el trayecto norte  Chugchilán-Sigchos-Toacazo-Saquisilí. Pueblos indígenas, la renombrada Laguna Quilotoa y hermosos paisajes de intenso verde colmarán nuestra sed de reencontrarnos con la vida andina de las montañas.

El despejado amanecer nos permite ver el Cotopaxi desde el hostal Cuello de Luna, aunque imposible fotografiarlo a contraluz. Nuestra primera misión del día es reparar la rueda pinchada. El muchacho de la Vulcanizadora que encontramos en la Panamericana es muy eficiente y lo resuelve rápidamente.

Empezamos el Circuito Quilotoa: De Latacunga a Zumbahua

El clima en la sierra central es tan inestable que las nubes pronto se apoderan del cielo, mientras nosotros conducimos rumbo a Latacunga. Esta ciudad andina es la puerta de entrada al Circuito Quilotoa por el sur. La carretera serpentea por montañas forradas de verde al dejar atrás la ciudad de Latacunga. Rumbo a Zumbahua pasamos por pequeñas aldeas de humildes casas.

El páramo andino domina cuando alcanzamos un puerto de montaña a 4000 m de altitud. Aquí sólo sobrevive vegetación escasa. Hasta entonces, los eucaliptos poblaban las laderas. A partir del puerto de montaña, el panorama gana atractivo. Un paisaje montañoso domesticado por el hombre. Artesanía de montaña es lo que practican los agricultores. Es impresionante ver cómo cultivan en el terreno inclinado hasta lo alto de los cerros. No queda ni un centímetro sin sembrar en su entramado de parcelas que configuran un puzzle vegetal.

Tras varios viajes a países andinos, para nosotros es un reencuentro con la vida andina en las montañas.

Mercado de Zumbahua

La aldea de Zumbahua celebra su mercado indígena los sábados. Y precisamente hoy es sábado, por lo que tenemos ocasión de acercarnos a los puestos que instalan en la plaza. Es verdad que muchos productos son locales, principalmente agrícolas o textiles, ya sean frutas, verduras, madejas de lana, carne, granos, cestos………. Pero además se entremezclan cacharros varios, que, más que indígenas parecen importados de Asia.

Nosotros aprovechamos para comprar una bolsa de panela y algunas frutas. El mercado es pequeño y no me llama especialmente la atención. Lo que sí me sigue atrayendo en todos los mercados y celebraciones andinas es la elegancia de las vestimentas. Las mujeres acuden con elaborados atuendos, coloridas ropas, broches y sobre todo sus sombreros, su principal símbolo de elegancia.

Mercado de Zumbahua

La Laguna Quilotoa, imagen emblemática del Ecuador andino

Pocos kilómetros nos separan de la Laguna Quilotoa, uno de los más emblemáticos parajes ecuatorianos.  ¿Quién no ha visto la imagen de la laguna turquesa ocupando el cráter de un volcán? A su alrededor se agrupan hostales, restaurantes y tiendas de artesanía. No en vano es un lugar muy visitado. El aparcamiento cuesta 2 $.

A veces has visto fotos de un lugar, pero cuando lo visitas personalmente, te sorprende su magnitud, su profundidad, su magia. No me ha ocurrido con la Laguna Quilotoa, y eso que tenía muchas ganas de conocerla. No me asombra. Me parece igual que en fotos.

La laguna se engloba en la Reserva Ecológica Los Ilinizas. Varios miradores cercanos al aparcamiento inducen a contemplar el paisaje. Nosotros pensábamos recorrer a pie el sendero que bordea la cresta envolvente de la laguna. Serían unas 4 horas de caminata a casi 4000 m de altitud. Pero la lluvia nos hace cambiar de planes. Aunque iniciamos la excursión, pronto abandonamos, ya que con lluvia y niebla carecía de sentido.

Otra atractiva posibilidad sería recorrer a pie el sendero que desciende desde Quilotoa a Chugchilán adentrándose en abruptos relieves.

El río Toachi configura el paisaje del Circuito Quilotoa, hundiendo el terreno en un profundo cañón.

Laguna Quilotoa

Turistas ecuatorianos observando la Laguna Quilotoa

De Quilotoa a Chugchilán

Tras llenar el estómago emprendíamos rumbo a Chugchilán, aldea situada a unos 22 Km. Las vistas son preciosas por momentos, y simplemente bonitas en otros. El verde domina en un paisaje que intercala los cortados del terreno que forma el cañón del Toachi con relieves más ondulados, en los que se salpican modestas viviendas. El tráfico ha desaparecido prácticamente, y por la carretera circulan más personas que coches.

O al ingeniero que proyectó la carretera le fallaron los cálculos, o el presupuesto era demasiado limitado. La carretera se está desmoronando. No sólo hay derrumbes de los taludes superiores sobre el asfalto, sino que la carretera se ha hundido en algunos tramos. Espero que no haya pillado a nadie pasando.

Paisajes del Circuito Quilotoa entre Quilotoa y Chugchilán

Noche en Chugchilán

Al impedirnos la lluvia hacer la caminata prevista, llegamos a Chugchilán antes de lo esperado. Nos alojábamos esa noche en Mamá Hilda, un hostal muy agradable con un bonito jardín y acogedoras habitaciones. Una tentación son las hamacas del porche. Otra tentación, que yo desconocía hasta el momento, son los colibríes que por ahí pululan, que nos servían de entretenimiento durante un buen rato.

Colibríes en Mama Hilda, Chugchilán

Amainado el aguacero nos acercamos al mirador sobre el cañón del río Toachi, distante pocos kilómetros de Chugchilán. Tuvimos que tomar la carretera hacia Sigchlos y preguntar un par de veces ya que no existe señalización. Llegamos en coche entre parajes rurales por un camino de tierra hasta que se hizo imposible continuar y seguimos  a pie. No sé cuánto tiempo permanecerá en pie el mirador. El terreno se desploma a su alrededor. Es tan vertical que se desprende hacia el fondo del cañón. La panorámica merece la pena.

En mayo está finalizando la época de lluvias y el verdor resulta deslumbrante.

Mirador del cañón del río Toachi

La vida andina de las montañas

Por el pueblo de Chugchilán nos quedamos echando un vistazo. Imágenes costumbristas ocupaban cada rincón. Los niños hacían alardes de creatividad jugando con cualquier cachivache. Los adolescentes practicaban voleibol en la plaza del pueblo. Chiquillas adolescentes portaban sus bebés a la espalda. Algunas mujeres cantaban en la iglesia, otras cocinaban guiso de cordero en la calle. Los hombres se repantigaban o jugaban a las cartas sentados en la calle. Entre ellos triunfan los ponchos rojos.

Cenamos en el hostal un menú habitual andino de sopa y carne. Tras anochecer continuaban las mismas escenas, amenizadas por la música ambiente para celebrar la noche del sábado. Mucha gente cenaba en la calle. 

A la laguna Quilotoa volvimos al día siguiente al amanecer, confiando en ver la silueta del volcán Cotopaxi despejado. Peeeeeero………….las nubes seguían ocultando las cimas. En cualquier caso, en la soledad del alba he conseguido apreciar más el encanto del lugar. Sorprende ver todo tan verde y escuchar pajarillos a 4000 m de altura.

El desayuno en el hostal Mamá Hilda está bastante bien: huevos queso, pan, fruta, yogur, café.

De Chugchilán a Sigchos

Nuestra idea para el día era completar la mitad norte del circuito Quilotoa y a continuación visitar el Cotopaxi. Sólo que el gran volcán no hacía acto de presencia y decidimos dirigirnos después a Baños, que inicialmente no entraba en nuestros planes.

Bajo la lluvia nos despedíamos de los colibríes para dirigirnos al norte del Circuito Quilotoa y así cerrar el círculo.

De Chuchilán a Sigchos hay sólo 22 Km, pero parece un mundo. Están realizando trabajos de pavimentación de este trecho de carretera. A pesar de que todavía quedan muchos tramos de tierra nos aseguraron que podríamos pasar con nuestro pequeño cochecito. ¡Será con tiempo seco, porque con lluvia………..qué aventura! En algunas zonas recién asfaltadas ya se ha desplomado media montaña encima de la carretera. Ni les ha dado tiempo a inaugurarla. ¡Qué locura pasar patinando por las zonas de tierra embarrada!. Y por si fuera poco, también vadear un torrente en el que destrozamos los bajos del coche. Menuda gracia hubiera sido quedarnos embarrancados por esta zona deshabitada.

Por la radio escuchamos que en otras zonas de Ecuador la situación es todavía peor. Se han producido desprendimientos y desplomes en varios lugares. No es normal que llueva tanto en mayo.

Pero, vayamos a lo positivo. Si este tramo ha sido el último en ser asfaltado es por algo. El relieve acrecienta su dramatismo, configurado por abruptos barrancos que apenas pueden ser cultivados. Más verde imposible. Precioso a pesar de la lluvia.

Verdes y abruptos paisajes del Circuito Quilotoa entre Chugchilán y Sigchos

De Sigchos a Saquisilí

Sigchos es un pueblo grandecillo, donde preguntamos las indicaciones para seguir a Toacaso. “Vayan con cuidado. Hay muuuuuchas curvas”, nos advertían. En efecto, la carretera entre Sigchos y Toacaso es como una serpiente enroscada mordida por un tigre. No podía ser más escénica………………ni más revirada y llena de agujeros.

Los verdes que creíamos imposibles de superar alcanzan ahora un grado superlativo. La carretera desciende encaracolada hasta situarnos al nivel del río Toachi, que conforma un bellísimo cañón. La vegetación crece muy frondosa a poco más de 2000 m de altura. Yo quería parar a cada instante.

Paisajes del Circuito Quilotoa entre Sigchos y Toacaso

La subida después de cruzar el río tampoco se queda atrás en belleza. Tan abrupto es el paisaje que me recuerda al interior de la Isla Reunión. El ascenso nos conduce de nuevo a 3800 m de altitud, dominados por el páramo andino. También verde, aunque menos frondoso, menos escénico, de pendientes más suaves dedicadas a la ganadería. En este ambiente se ubica Toacaso. Deberíamos estar divisando las cumbres de los volcanes Ilinizas, pero se esconden detrás de las nubes.

Río Toachi 

Paisajes del Circuito Quilotoa entre Sigchos y Toacaso

Entre Toacaso y Saquisilí se suaviza la escenografía. Nos deja algunas bonitas imágenes, que no consiguen rivalizar con las vistas anteriormente. Saquisilí es casi una ciudad. Sus calles están llenas de tiendas, y sobre todo de peluquerías. El bullicio dominical nos atraía para estirar las piernas y echar un vistazo. Se habían montado tenderetes en la calle con motivo del día de la madre, que en Ecuador se celebra el segundo domingo de mayo.

Calle de Saquisilí

Desde Saquisilí hay una buena carretera  para enlazar con la Panamericana cerca de Latacunga, dando por finalizado el Circuito Quilotoa en coche. Nuestro siguiente destino será Baños.

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE: Galápagos y Ecuador


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6 Comentarios en “Circuito Quilotoa en coche. Aldeas andinas en verdes montañas

  • Benjamín Goren

    Estimados, el sábado 15 de julio decidí que ya era hora de conocer la Laguna del Quilotoa, salí con mi esposa desde Pakakuna Gardens en Checa a las 8:30 hrs. Inmediato que ví el primer rótulo que decía Laguna Quilotoa, ingrese sin saber que estaba entrando por Toacazo, Sigchos, etc. luego de casi 4 horas llegamos a la laguna, el camino si bien muy solitario, sin señalización, etc. es realmente hermoso aunque muy sinuoso. Una vez en Quilotoa pregunté a varias personas por donde llegaron y me indicaron que por Zumbahua y que es mucho mas corto y recto. Efectivamente fue verdad, el regreso fue mucho mas corto y sencillo, pero no me arrepiento de haber ingresado haciendo un circuito, los paisajes son impresionantes y vale la pena. Tengo la duda cuantos kilómetros recorrí en total, si alguién lo sabe por favor que me cuente, si no lo han hecho…..Háganlo, vale la pena, quizas mejor en 2 carros para mayor tranquilidad y llenen el tanque de gasolina antes de entrar hacia Toacazo….yo puse en Sigchos pero es largo hasta allí.

    • Kami Autor

      Hola Benjamín,
      Gracias por tus comentarios. Efectivamente, el trayecto para llegar a Quilotoa es bastante más largo por Toacazo/Sigchos que por Zumbahua, pero los paisajes merecen la pena. Es una carretera preciosa, a la vez que sinuosa.

  • Ana

    Que bellos paisajes!! Tenía planeado ir al Quilotoa ahora en agosto, pero me desanimó saber que la Carretera Zumbahua-Quilotoa está cerrada por obras. Yo salgo desde Guayaquil, crees que yendo en coche particular tengamos problemas para llegar a la laguna?

    Un saludo!

    • Kami Autor

      Hola Ana,
      No sabía que la carretera de Zumbahua a Quilotoa está cerrada por obras. Este año ha habido lluvias fuertes y desprendimientos en la carretera. Cuando yo pasé por ahí, en mayo, algunos tramos de carretera se habían hundido. O sea que no me extraña que la estén reparando. De todas formas, al ser un lugar de tan alto interés turístico no creo que tengas problema en llegar a la laguna en coche particular, ya sea por Zumbahua, o el trayecto más largo y más bonito por Toacazo/Sigchos/Chuchillán.
      Saludos y que el viaje vaya muy bien