Circuito por la Isla Quinchao en coche CHILE: CHILOÉ


Realizamos un circuito por la Isla Quinchao por la tarde, después de haber visitado la Isla Lemuy por la mañana. Ambas islas pertenecen al archipiélago de Chiloé. Curaco de Vélez, Achao y Quinchao son las poblaciones más significativas de la isla. La arquitectura en madera y los paisajes campestres y marinos son su mayor atractivo.

Circuito por la Isla Quinchao

Cómo llegar a la Isla Quinchao

De Dalcahue parten las barcazas a la Isla Quinchao, que operan en continuo y realizan la travesía en pocos minutos. Dalcahue se sitúa a 30 Km de Castro por carretera asfaltada y al embarcadero se llega por una desviación en la entrada del pueblo. La rampa Isla Quinchao es el punto de atraque en la isla.

Curaco de Vélez

Al igual que en Lemuy, las carreteras de Quinchao son onduladas, adaptándose al relieve del terreno. Comprobamos las fuertes pendientes en la carretera a Changuitad. En una de esas lomas han acondicionado un mirador de estructura de madera.

Circuito por la Isla Quinchao: Mirador Changuitad

Después, la carretera hasta Curaco de Vélez bordea la costa por zonas de marisqueo y de aves chillonas. Las mareas de aquí son tremendas. En bajamar se queda todo seco y afloran los bancos marisqueros. Son lugares que sorprendieron a Charles Darwin por la abundancia de fauna marina. Las costas estaban espesas de focas y aves marinas durante su viaje austral en el siglo XIX. Hay muchísimas aves en Chiloé. Las vemos por todas partes, especialmente junto al agua.

Curaco de Vélez alberga bonitas construcciones de madera con fachadas de tejuelas. Su origen se remonta a inicios del siglo XVII cuando se establecieron los primeros colonizadores. Cuenta con un paseo marítimo al que te puedes asomar para contemplar las aves en un humedal que se resguarda en una pequeña bahía.

Humedal de Curaco de Vélez

Casas de madera en Curaco de Vélez

 

Achao

Achao es la principal localidad de la isla Quinchao, y también la población más grande del archipiélago fuera de la Isla Grande. Paramos en un par de miradores antes de llegar a Achao, en el Mirador de Chullec y el del Alto La Paloma, que nos proporciona la primera perspectiva del pueblo desde la distancia.

Circuito por la Isla Quinchao: Mirador de Chullec

 Mirador Alto La Paloma. Vista de Achao

Era hora de merendar, y pronto localizamos una cafetería en la plaza de Achao. Para no reducir nuestra dosis de azúcar en sangre, que tan elevada manteníamos en Chile, nos pedimos unas porciones de tartas (de limón y de maracuyá) junto con el café.

Achao

La iglesia de Achao, consagrada a Santa María de Loreto, es Patrimonio de la Humanidad. Data de 1750 y es la más antigua del archipiélago, construida en madera de alerce y ciprés. Al sacerdote debió de llamarle la atención ver caras extrañas y se acercó a interesarse por nuestra visita, al tiempo que nos explicaba la historia de la iglesia. Se le notaba bastante orgulloso de que la construcción de madera permanezca en pie después de varios siglos.

Iglesia de Achao

Quinchao

A Quinchao tardamos algo más de media hora en llegar, ya que por el camino nos detuvimos en un par de miradores con vistas a la verde costa. La Isla Quinchao nos presenta su paisaje agrícola y ganadero de parcelas minifundistas. Sería fenomenal si el día estuviese despejado porque divisaríamos la Cordillera de los Andes asomando en el continente que queda enfrente. Ahora sólo despuntan algunos picos nevados flotando sobre las nubes. Se trata de las cumbres del Parque Pumalín, el cual recorrimos hace unos años bajo un intenso diluvio.

Circuito por la Isla Quinchao: Paisajes en la carretera de Achao a Quinchao

En Quinchao se emplaza la iglesia de madera más grande de Chiloé, otra de las obras de la Escuela Chilota de arquitectura en madera. Quinchao debe de tener un significado religioso muy relevante. De lo contrario no se explica una iglesia tan grande en una aldea tan pequeña.

Iglesia de madera de Quinchao

Me hubiese gustado conocer a alguno de sus habitantes, tener la ocasión de charlar, de conocer sus sensaciones al vivir en un lugar tan plácido, tan apartado. Pero no había ni un alma por allí. En cambio, en el Humedal de Quinchao reinaba un jolgorio desatado. Estaba apoderado por las aves. Su espectáculo en este resguardado recodo de mar es tremendamente acústico. Chillidos y más chillidos, las aves pescan almejas excavando en la arena y después remontan el vuelo. Nos entretuvimos un buen rato observándolas antes de emprender rumbo al embarcadero para tomar el transbordador a Dalcahue tras este circuito por la Isla Quinchao.

Humedales de Quinchao

Dalcahue

Las tardes en los pueblos chilotas son extremadamente tranquilas. En Dalcahue montan puestos de mariscos y de artesanías durante el día, especialmente tejidos en lana. Al caer la tarde desmontan los tenderetes y el pueblo queda en calma total.

En la iglesia de madera de los Dolores, que es Patrimonio de la Humanidad, me llamaron la atención sus columnas, que, aunque son de madera, imitan el mármol. Después de visitarla paseamos por el puerto de Dalcahue. La gente pide que les hagas fotos, les gusta mucho posar. “Hágame una foto y llévesela de recuerdo para España”. “¿Les gusta la merluza austral que les enviamos desde aquí?.”

Iglesia de Dalcahue

Puerto de Dalcahue

 

 

ESTA ETAPA PERTENECE AL VIAJE:  CHILE. UN VIAJE ENTRE VOLCANES: NORTE, ARAUCANÍA Y CHILOÉ

 

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