Circo de Gavarnie

Circo de Gavarnie y de Troumouse FRANCIA: PIRINEOS


En un día muy nublado realizamos la excursión estrella del Parque Nacional de los Pirineos franceses, el paseo al Circo de Gavarnie. Complementamos el día con una visita al cercano Circo de Troumouse, mucho más salvaje.

Circo de Gavarnie

Para visitar el Circo de Gavarnie aparcamos en el pueblo de Gavarnie. Hay muchos aparcamientos habilitados, todos de pago (no recuerdo si eran 5 ó 7 €), aunque a nosotros nos han dado una tarjeta en el alojamiento para aparcar gratis por hospedarnos en la zona.

Atravesamos las calles del pueblo, que están llenas de establecimientos hosteleros. Todo está muy solitario en esta época del año (septiembre) e incluso gran parte de los negocios están cerrados. El circo glaciar ya se muestra desde la distancia. 

El recorrido de aproximación desde el pueblo de Gavarnie al circo glaciar se hace habitualmente a pie, aunque también hay burros a disposición de quienes no quieran o no puedan caminar tantos kilómetros.

Teníamos pensado hacer una caminata circular, que consistía en subir por el camino que lleva al Refugio Espuguettes, continuar a media ladera, y después bajar al Hotel du Cirque para enlazar con el sendero popular. Pero, visto cómo está el tiempo, decidimos hacer el paseo que va por el valle. El camino es siempre ancho y fácil, ya que incluso circulan vehículos autorizados.

Así que, avanzamos por la pista ancha que sigue el curso del río Gavarnie. Pasamos por varios puentes que permiten cruzar a la otra orilla. Incluso una vez que abandonamos el pueblo y nos adentramos en el valle nos encontramos algunos bares.

Nos encontramos un primer mirador desde el que obtenemos una panorámica del Circo de Gavarnie por el que se descuelgan varias cascadas. Una de ellas, la Gran Cascada, es la más famosa.

En la ruta atravesamos bosques de hayas y de abetos. El tiempo empeora y empieza a llover cuando nos encontramos inmersos en el bosque. Como sospechábamos, al salir a un claro del bosque, comprobamos que las montañas se han tapado más, y la niebla envuelve el paisaje. Esto se está poniendo feo. Pero mejor que nos pille en el valle que en una ruta de montaña.

Más adelante, el camino asciende ligeramente para acercarnos al Hotel du Cirque et Las Cascadas de Gavarnie. Se enclava en un lugar excepcional frente al Circo. Ya sé dónde me tengo que quedar la próxima vez. Sería una gozada contemplar este paisaje a todas horas. Parece que lo están reformando, ya que lo encontramos en obras. Ni siquiera está abierto el bar para tomar algo.

Este lugar es un mirador extraordinario al Circo de Gavarnie. Por el desnivel rocoso se precipitan varias cascadas, e incluso han aumentado con la lluvia. Lástima que esté tan cubierto. La lluvia arrecia y nos obliga a desistir de continuar la ruta hasta la cascada.

Llegar a la Gran Cascada requeriría seguir una senda ascendente, pero no está el día para alegrías. Emprendemos el regreso, ahora en suave descenso acompañados del río. Por el puente de piedra cruzamos a la otra orilla y por este sendero regresamos al pueblo.

Acudimos al único bar que vemos abierto, ya que prácticamente todos están cerrados. El día se cierra todavía más de niebla. Ya no se ve siquiera el perfil del circo, pero los excursionistas siguen subiendo a pesar de la fuerte lluvia que arrecia ahora. No van a hacer más que mojarse por completo sin ver nada. Cada vez llueve más fuerte en Gavarnie.

Circo de Gavarnie

Circo de Gavarnie

Circo de Gavarnie

Hayedo en Gavarnie

Circo de Gavarnie

Circo de Gavarnie

Circo de Gavarnie

Circo de Gavarnie

Circo de Gavarnie

Track de la ruta Circo de Gavarnie

(8,7 Km con 200 m de desnivel)

Circo de Gavarnie

 

El Circo de Gavarnie no es el único de la zona, sino que otros dos circos glaciares se emplazan muy cerca. Son el Circo de Troumouse y el Circo de Estaubé, que gozan de menos fama, son más salvajes y menos urbanizados. Bajo el aguacero nos dirigimos a ellos en coche, aunque la lluvia se suaviza cuando nos alejamos de las montañas en dirección a Gédre.

Circo de Troumouse

La desviación al Circo de Troumouse se coge en Gédre. Recorremos unos cuantos kilómetros por una carretera de montaña con muchas curvas, que pasa por el pueblo de Heas, donde existe un albergue. La carretera continúa subiendo en lazadas hasta el Auberge du Maillet. En este punto hay aparcamiento, y una valla en la carretera impide continuar. Para seguir más allá hay que hacerlo a pie (50 minutos hasta el circo) o en un trenecito movido por tractor.

Adentrarnos en el circo sería un estupendo plan para un día de buen tiempo, pero no es el caso. De todas formas, la vista del Circo de Troumouse desde aquí ya es impresionante, a pesar de las nubes. Queda cerrado por el Pico Pineta por un lado, y todo el valle se ve muy verde.

Nuestra idea hubiera sido hacer una ruta senderista al Lac des Aires. Tiene muy buena pinta, y desde el final de la carretera sólo son 5 Km ida y vuelta. Pero no ha podido ser.

El Circo de Troumouse es muy diferente del Circo de Gavarnie, ya que no está urbanizado. El albergue es la única construcción.

Circo de Troumouse

Circo de Troumouse

Circo de Troumouse

Circo de Estaubé

El tercer circo es el de Estaubé. Para echar un vistazo, descendimos por la carretera y cogimos la desviación al Barrage des Gloriettes. La carretera es muy estrecha. Hay parking junto al embalse.

Desde este lago embalsado de Gloriettes se accede al circo de Estaubé, una excursión que quedó pendiente para otra ocasión. Este lado francés de las montañas está vigilado por el refugio de Tucarroya, que se emplaza en una brecha que comunica con el Circo de Pineta en España. Cuando subimos al Lago Marboré desde Pineta tuvimos la ocasión de apreciar la ubicación tan sorprendente del refugio Tucarroya.

Parece que para de llover, pero no nos decidimos a emprender la caminata porque el pronóstico de tiempo es incierto y a lo lejos se oyen truenos.

Barrage des Gloriettes

Barrage des Gloriettes

Vista desde el Barrage des Gloriettes

Vista desde el Barrage des Gloriettes

Luz-Saint-Sauver

Nos dirigimos a Gébre y al descender por la carretera obtenemos unas bonitas estampas del valle de Gave de Héas.

Valle de Heas

Valle de Heas

Continuamos hacia Luz Saint-Sauver donde nos alojábamos esa noche. El tiempo ha mejorado, por lo que hacemos algunas paradas para contemplar el paisaje muy arbolado de la Garganta Gave de Gavarnie. A primeros de septiembre, algunos árboles están recibiendo el otoño y sus hojas ya muestran tonos amarillos. Uno de los sitios que permiten contemplar una buena vista de la garganta es el sitio histórico del Puente de Napoleón, que se sitúa a 2 Km de Luz-Saint-Sauver en la carretera a Gédre. El puente fue mandado construir por Napoleón III a mediados del siglo XIX durante la visita de la emperatriz Eugenia.

Gave de Gavarnie

Gave de Gavarnie

Vista desde el Puente de Napoleón

Vista desde el Puente de Napoleón

La localidad de Luz Saint-Sauver se emplaza en la garganta de Gavarnie rodeada de verdes montañas.

En la oficina de información turística nos facilitaron folletos en español.

Paseamos por el pueblo, que está totalmente volcado al turismo, tanto de nieve en invierno como de montañismo en verano, y por tanto, abundan los comercios de ropa de montaña. También proliferan las tiendas de productos oriundos. Después de probar unos cuantos quesos, nos decidimos por un queso de oveja.

En cuanto a monumentos históricos, el castillo Sainte-Marie domina el entorno desde su posición elevada. Fue construido en el siglo X-XI por los Condes de Bigorre para vigilar el territorio. Actualmente se encuentra en estado ruinoso, inmerso en el bosque. Se puede llegar a pie en 15 minutos por un camino en cuesta.

Castillo de Sainte Marie en Luz-Saint-Sauver

Castillo de Sainte Marie en Luz-Saint-Sauver

A la iglesia de Saint Jean Baptiste de Sére nos acercamos en coche. De construcción románica, tiene su origen en el siglo XI y su interior contiene un retablo barroco con policromías.

Iglesia de Saint Jean Baptiste de Sére

Iglesia de Saint Jean Baptiste de Sére

Alojamiento en Luz Ardiden

Nos alojamos en Hotel Ardiden, ubicado en un sitio muy bonito frente al río y a las verdes colinas, al borde de la carretera de Luz Ardiden. Está reformado y es confortable. Como es habitual en Francia, las habitaciones no son muy espaciosas, pero la ducha es amplia. Pasamos un rato agradable al final de la tarde sentados en el pequeño balcón con vistas a la espesura vegetal que envuelve la garganta.

Cenamos en el hotel, muy bien, menú del día, abundante por 18 €. Sopa garbure, melón con jamón, chuleta de cerdo con pasta, tarta de manzana.

El desayuno es buffet, aunque no muy completo. Fruta, yogur, pan, queso, jamón york, cruasán y otros bollos, bizcocho, café y leche.

Luz Ardiden

Luz Ardiden

 

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